Archivos del Autor: Pedro Peinado

Invasiones, Ismael Martínez Biurrun

Invasiones
Ismael Martínez Biurrun
Madrid : Valdemar, 2017

 

Ismael Martínez Biurrun reúne en este volumen tres novelas cortas que juegan con el tema de la invasión en diferentes formas y sustancias, y con ello crea tres historias de naturaleza agobiante, obsesiva, claustrofóbica. Los personajes, que ya viven atrapados en vidas mezquinas, al borde del fracaso de sus relaciones sentimentales, a un paso del precipicio existencial, se ven acorralados por una amenaza nueva, una situación límite que viene a dinamitar sus rutinas de una vez por todas, provocando que en el tránsito aflore lo peor de su condición humana.

Personajes cuyo ejemplo es poco edificante (pero que son a pesar o a causa de ello cotidianamente humanos) han de afrontar un punto de inflexión en medio del desastre, de la invasión que arrebata un espacio vital que hasta ese momento creían inviolable: un apartamento en la Torre de Valencia de Madrid en Coronación, una urbanización de vacaciones en El color de la Tierra, la propia mente en Nebulosa. La suspensión de la racionalidad ante un cataclismo de proporciones cósmicas dinamita los planes, las estrategias, precipita la verdad oculta, las malas decisiones, acorrala a los personajes y los deja sin defensa a merced de eso que viene de no se sabe dónde ni por qué, eso al margen de cualquier medida, eso ciego, ni animal ni cosa, que envuelve, engulle imperante.

Ismael Martínez Biurrun (Pamplona, 1972) ha publicado además de Invasiones cinco novelas: Infierno Nevado (Equipo Sirius, 2006), Rojo alma, negro sombra (451 editores, 2008), Mujer abrazada a un cuervo (Salto de Página, 2010), El escondite de Grisha (Salto de Página, 2011) y Un minuto antes de la oscuridad (Fantascy, 2014). También ha participado en antologías de relatos y cuenta con dos Premios Celsius de la Semana Negra de Gijón y el Premio Nocte a la mejor novela de terror.

 

La lotería. Shirley Jackson

La lotería
Shirley Jackson
Adaptado por: Miles Hyman
Traducido por: Héctor Arnau
Madrid: Nórdica Libros, 2018
Título original: Shirley Jackson's "The Lottery": The Authorized Graphic Adaptation, 2016

 

 

El relato La lotería es un clásico de terror de la literatura norteamericana. Shirley Jackson lo escribió en 1948 en un rapto de inspiración. Tuvo la idea un día que volvía a casa con la compra del día y mientras empujaba calle arriba el carrito con su hija, le fue dando forma en su aguda imaginación. Al llegar, escribió el relato de un tirón, con la sensación de que éste se dictaba a sí mismo y no le fue necesario hacer correcciones de importancia una vez terminado. Tal vez de ese súbito origen surgiera la intensidad del relato, sus dientes afilados.

No fue entendido por los lectores de The New Yorker, donde se publicó por primera vez unas semanas después de haber sido escrito; muchos de ellos cancelaron su suscripción a la revista y un aluvión de cartas de protesta, de posibles interpretaciones y hasta de insultos, llegaron a la redacción y a las manos de Shirley Jackson, quien en el artículo Biografía de una historia, que se puede leer en Cuentos escogidos, publicado por la Editorial Minúscula en 2015, reproduce algunos de los comentarios más sorprendentes.

Muchas son las ediciones del relato, de las recientes cabe destacar la adaptación al comic por parte de Miles Hyman, nieto de Shirley Jackson, en la editorial Nørdica Libros, que permite saborear el ambiente y buscar emociones en los rostros de los personajes.

No digo más, me reservo los detalles del argumento por no privar a los que vayan a leerlo por primera vez de toda su malvada y terrorífica delicia.

Shirley Jackson (San Francisco, 1916-1965) es una de esas escritoras que han influido en la literatura de algunos escritores actuales, Stephen King y Joyce Carol Oates, entre otros, han reconocido su deuda con ella. Vivía en la pacífica comunidad de Vermont donde escribió sus novelas y cuentos, entre ellos La maldición de Hill House y Siempre hemos vivido en el castillo.

 

Una historia sencilla. Leila Guerriero

Una historia sencilla
Leila Guerriero
Barcelona : Anagrama, 2013

 

Esa historia sencilla que Leila Guerriero anuncia desde el título no lo es tanto, pues lo que empieza siendo la crónica de un concurso de baile tradicional en una pequeña localidad, pronto acaba por transformarse en uno de los mayores retos literarios: el viaje al corazón de un hombre.

En Laborde (Córdoba, Argentina) se celebra el más prestigioso concurso de malambo que existe. El malambo es una danza compuesta por sucesivas figuras de zapateado llamadas mudanzas que se ejecutan cada vez a mayor velocidad e intensidad según avanzan los cuatro o cinco minutos que dura el ejercicio. Los golpes, giros, torsiones de pies van acompañados del ritmo de una guitarra o un bombo. Tiene estilo norte y estilo sur, y cada uno de ellos viste su propio atuendo (compuesto tanto de bellas prendas como de tintineantes palabras: galera, corbatín, cribo, chiripá, rastra, botas de potro…). Desde los orígenes del baile observan los jinetes ganaderos de la pampa, los gauchos.

En 2011 Leila Guerriero (cronista argentina) viajó a Laborde para documentar su prestigioso concurso de malambo y acabó deslumbrada por uno de sus participantes, Rodolfo González Alcántara, del cual no se separó hasta que logró componer el retrato de su vida (indagó sus orígenes, sus ideas, su fe, el motor que lo movía). Hay que tener en cuenta que un bailarín de malambo (casi siempre de cuna más que humilde) dedica su vida al entrenamiento, a sacrificarse creciendo hacia la perfección para una vez alcanzada la gloria, la victoria, renunciar por completo a la repetición del baile: es el pacto de honor por el que se rigen los ganadores de malambo, una manera de mantener el prestigio del certamen. No obtienen premio en metálico, obtienen reconocimiento, respeto, honra. Obtienen alzarse para caer. ¿Qué gloria y qué misterio hay en el corazón de un ganador en Laborde? He ahí la belleza de este libro.

 

Tiene buena pinta la película de Santiago Loza "Malambo, el hombre bueno", presentada en la Berlinale de este año:

 


 

Leila Guerriero en la Biblioteca UPM

La uruguaya. Pedro Mairal

La uruguaya
Pedro Mairal
Barcelona : Libros del Asteroide, 2017

 

Entonces dije su nombre, para mí, contra el vidrio, mirando el agua que brillaba como plata líquida:

– Magalí Guerra Zabala.

Lo repetí dos veces.

 

La Uruguaya es una novela breve (a la vez ancha y nutritiva) en la que su protagonista, Lucas Pereyra, un escritor cuarentón, redacta la peripecia que vivió a lo largo de un día completo hace ya un año. Tirando de memoria, trata de construir el relato de lo que tal vez ya no se puede, pues los detalles clave se escurren en el tiempo, el itinerario por una ciudad apenas conocida es incierto, las intenciones detrás de las palabras nunca se ven con claridad. Dirige su discurso no al lector, sino a una persona cercana, su esposa, no sabe uno bien con qué intención, si literaria, si en busca de perdón, si tratando de atar los cabos de lo que le ocurrió de verdad por mero equilibrio mental o si batiéndose por explicarse a sí mismo.

 

Ahora que quedé como atrapado dentro de ese martes, igual que en la película El día de la marmota, lo repaso, lo estudio, lo amplío en el recuerdo, dejo que los distintos momentos crezcan en mi cabeza. Trato de no agregar nada que no haya sucedido, pero de todas formas sin querer le agrego ángulos, planos, perspectivas que en ese momento no vi, porque pasé como pasa uno siempre por su vida, a toda velocidad y a los tumbos.

 

Pedro Mairal ha creado un personaje quijotesco, un borracho de literatura y de música que inventa más que vive y que se topa con la realidad impertinente a cada paso. Cómicamente en ocasiones, pero con la ternura de los derrotados que se resisten a doblegar el castillo de su imaginación.

Dejando al otro lado del Río de la Plata su matrimonio, su crisis vital y económica, el miedo que le da cualquier cosa que le pueda suceder a su hijo, pasa de Argentina a Uruguay como quien ve el cielo abierto. Allí le esperan dos sueños, el cobro de unos miles de dólares que le permitirán financiarse un puñado de meses de escritura sin tener que dedicarse a otra cosa, y sobre todo Guerra, la joven y hermosa Guerra que le ha llenado el mail de Te abracé en la noche, de Dulzura distante, de las calles idealizadas de Montevideo, de promesa, y con la que espera vivir un asalto de amor como hace tiempo que no (Quiero invadirte la siesta).

 

Entonces escribí el mail que vos encontraste más tarde:

"Guerra, estoy yendo. ¿Podés a las dos?"

Nunca dejaba mi correo abierto. Jamás. Era muy muy cuidadoso con eso. Me tranquilizaba sentir que había una parte de mi cerebro que no compartía con vos. Necesitaba mi cono de sombra, mi traba en la puerta, mi intimidad, aunque solo fuera para estar en silencio. Siempre me aterra esa cosa siamesa de las parejas: opinan lo mismo, comen lo mismo, se emborrachan a la par, como si compartieran el torrente sanguíneo. Debe haber un resultado químico de nivelación después de años de mantener esa coreografía constante. Mismo lugar, mismas rutinas, misma alimentación, vida sexual simultánea, estímulos idénticos, coincidencia en temperatura, nivel económico, temores, incentivos, caminatas, proyectos… ¿Qué monstruo bicéfalo se va creando así?

 

Abundancia de referencias literarias y musicales que degustar (Borges, Onetti, Cortázar, Fernando Cabrera, Zitarrosa, Rimbaud…), humor, fiesta del lenguaje llenan esta narración cuyas páginas uno va leyendo de a poquitos para no terminar de paladear, para no llegar a lo inevitable.

 

Voló, voló mi destino, 
duró mi vida un instante. 
El cruce de los caminos 
y tu dulzura distante.

Fernando Cabrera

 

Pedro Mairal en la Biblioteca UPM

 

Elogio del bistrot. Marc Augé

Elogio del bistrot
Marc Augé
Madrid : Gallo Nero, 2017
Título original: Éloge du bistrot parisien (2015)
Traducción: Delfín G. Marcos

 

Una cita extraída de la obra de Louis Aragon El aldeano de París sobrevuela y hace vibrar los capítulos de Elogio del bistrot, de Marc Augé, pues menciona el sentimiento de lo maravilloso cotidiano, lo difícil que resulta mantener ese piloto encendido cuando uno cree conocer de qué va la vida y deja de mirar a su alrededor con actitud curiosa, con el ánimo dispuesto a la sorpresa. Augé no renuncia a ello en este libro que más que un elogio al bistrot es un elogio a la vida, que transcurre por sus mesas, por las barras llenas de gente, a través de las relaciones que en estos lugares se crean.

 

¿Albergaré por mucho tiempo el sentimiento de lo maravilloso cotidiano? Veo cómo se pierde en cada hombre que avanza en su propia vida como si esta fuera un camino cada vez mejor pavimentado, que va contemplando el mundo con menos extrañeza, que va dejando progresivamente de lado el placer y la percepción de lo insólito. Me temo que no puedo saberlo.

Louis Aragon. El aldeano de París

 

Tirando de memoria, Marc Augé va fijando su atención en lo que estos establecimientos tienen de insólito, de lugar ideal un poco fuera del mundo.

 

Cuando yo era joven, ir solo al bistrot era uno de los primeros gestos de independencia; era una manera de indicar que se empezaba a ser adulto.

 

Lo que da razón de ser a un bistrot es la necesidad de contacto, la necesidad de percibir otras presencias alrededor, quizás indiferentes en apariencia pero atentas, que miran con el rabillo del ojo a los que se sientan cerca. Son lugares ruidosos, donde se expresan sentimientos y a la vez son espacios en los que uno puede trabajar, escribir como si de un despacho u oficina se tratara. Cuenta Augé que Hemingway se refugiaba en uno de ellos.

 

El bistrot ideal es aquel donde, según con qué pie te hayas levantado, puedes escurrirte tímidamente hacia el fondo de la sala, acercarte a la barra o afrontar abiertamente el mundo exterior desde la terraza, cubierta o no.

 

Muchos han capturado la esencia de estos locales. Cartier-Bresson y Doisneau con sus fotografías. Simenon inventando tramas para que Maigret los recorriera. El flâneur Louis Aragon evocando pequeños ritos. Mallarmé, Verlaine, Rimbaud en la memoria. El bistrot como lugar novelesco donde cualquier gesto revela una historia.

Este libro invita a no contentarse con lo sabido, a detenerse en los detalles y sacarles jugo, a imaginar historias y no creer que está todo dicho o pensado o imaginado. Hay mucho placer que sacarle a lo cotidiano. Y es, también, una invitación a vivir y a celebrar la vida.

 

Marc Augé en la Biblioteca UPM

 

No es medianoche quien quiere. António Lobo Antunes

No es medianoche quien quiere
António Lobo Antunes
Barcelona : Literatura Random House, 2017
Título original: Não é Meia Noite Quem Quer (2012)
Traducción: Antonio Sáez Delgado

 

Con cincuenta y dos años y una historia desgraciada a cuestas la mujer en quien ocurre esta novela que Lobo Antunes publicó en Portugal en 2012, vuelve a la casa de veraneo de su infancia, y a lo largo de tres días, ayudándose del rumor de las paredes desconchadas, de las ventanas que ya no muestran los mismos árboles ni los mismos pájaros (o sí los mismos pero diciendo otras cosas o ninguna cosa), puebla el espacio abandonado con otra vez las palabras, los gestos de años atrás, de su madre quejándose, de su padre vaciando botellas de la despensa, de su hermano sordo en su burbuja, de su hermano no sordo loco desde la guerra, de su hermano mayor, de su amiga de infancia y luego no. Niña, decía su hermano mayor antes de suicidarse temiendo las consecuencias de su activismo político. Niña, tal vez, y ahí un drama, la única palabra de cariño, el único abrazo. Por eso a los cincuenta y dos años el viaje a la semilla, la reconstrucción de la red de lazos familiares por si algún beso fundamental se hubiera pasado por alto, por si alguna razón no comprendida.

 

cómo pueden los robles modelar pájaros, enséñenme, por qué parte del pájaro empiezan, serán tan lentos con ellos como con las hojas, observando las ramas nos daremos cuenta o no de un puntito de pájaro que nace, ganando garras, pico, plumas, se soltarán en octubre, al caer aprenderán a volar

 

Y contra lo que pueda parecer, a partir de tanto fracaso y entre tanto personaje encerrado en su propio universo surge poderosa la belleza. El lenguaje fragmentario y polifónico de Lobo Antunes toca altas cotas de lirismo, de sugerencia y de imaginación. Poco a poco, lo que al principio es una madeja de voces y de hechos sin demasiado sentido, enmarañada por falta de datos, se va convirtiendo en una historia que sin darnos cuenta, se ha explicado sola y toda la información necesaria ha encajado un poco antes del final.

 

o serían las hojas que antes de llegar al suelo, para evitar pudrirse en el agua, echan a volar

 

Quizás porque entre las voces de los personajes se filtra con autoridad la voluntad del mar, la compañía de los mirlos, la voz de los árboles Lobo Antunes ha titulado la novela con un verso de un poema de René Char en el que los ecos, la lluvia y la bruma son del mismo modo presencia.

 

los pájaros son hojas que no aceptaron morir

 

Lenguaje el de esta historia que dice sin decir, que se aleja o se acerca como el vuelo de las gaviotas. Lo sabía Julio Cortázar: las palabras nunca alcanzan cuando lo que hay que decir desborda el alma. Palabras, pues, ecos, palabras voces fantasma, palabras crujidos dentro de cajones.

 

me hizo sentir, cómo expresarlo, no sé, aunque lo supiera las palabras no lo traducen, si pudiésemos tocar con nuestro corazón el corazón de los demás

 

Y no podemos. ¿O podemos? Sin duda una novela que quiere ser leída con el corazón.

 

Entrevista
(René Char)

Siembro con mis propias manos, 
Planto a golpe de lomos: 
Muda es la lluvia fina. 
En un sendero estrecho 
Escribo mi confidencia. 
No es medianoche quien quiere. 
El eco es mi vecino, 
La bruma mi sucesora.

 

António Lobo Antunes en la Biblioteca UPM

 

Correr, Jean Echenoz

Correr
Jean Echenoz
Barcelona: Anagrama, 2010
Traducción: Javier Albiñana

 

Correr es la segunda pieza de la trilogía de biografías noveladas que Jean Echenoz escribió entre 2006 y 2010 (Ravel, Correr y Relámpagos). Sus biografías no aspiran a la precisión, ni contienen exhaustivas cantidades de datos y detalles, sino que se sitúan más próximas a los retratos con que Marcel Schwob compusiera en 1986 su Vidas imaginarias, donde la narración y el ritmo de la obra literaria tienen más peso que la minuciosidad histórica.

Y en Correr el peso de la novela recae en la ligereza del discurso, en las frases rápidas y en los hechos que se suceden a una velocidad considerable. Hecho bien lógico si pensamos que en sus páginas lo que se narra es la vida de un atleta, un fondista inolvidable que fue conocido popularmente como la locomotora humana y que no es otro que el gran campeón checo Emil Zatopek.

El retrato de Emil (su sencillo encanto, la sonrisa generosa, el rictus de dolor que caracterizó su forma de correr, sus éxitos, su declive, el castigo recibido por su apoyo a la Primavera de Praga) es paralelo al retrato del siglo XX checo, especialmente durante los años de la invasión alemana y posteriormente de la soviética.

En las Olimpiadas de Helsinki, en 1952, Emil Zatopek obtuvo el oro en tres disciplinas, 5000, 10000 y maratón, y se ganó para siempre el cariño de los aficionados, además de un hueco en la historia. Entrenaba a su manera, cargando peso, calzando unas aparatosas botas de trabajo, soportando graciosamente el dolor como si éste le aportara una energía motivacional. Amaba correr. Había nacido para ello. Batió todas la marcas de la época. Se casó en 1947 con una lanzadora de jabalina. Ella, Dana Ingrová, también fue campeona olímpica en 1952 y la principal inspiración para Emil el resto de su vida.

 

Jean Echenoz en la Biblioteca UPM

 

El país donde florece el limonero. Helena Attlee

El país donde florece el limonero : la historia de Italia y sus cítricos
Helena Attlee
Traducción del inglés: María Belmonte
Barcelona : Acantilado, 2017

 

El primer viaje de Helena Attlee a Italia (treinta y cinco años antes de la publicación de este libro) la dejó marcada. Viajaba en el Palatino, un coche cama nocturno con destino Roma cuando, pasando por la Riviera italiana, se maravilló ante un paisaje de limones frente al mar. Ahí precisamente, en ese momento en que la belleza se reflejó sin previo aviso en sus retinas, germinó en ella una larga pasión por los saberes y sabores de los cítricos.

Años más tarde, ya ligada laboralmente al mundo de los jardines italianos, Helena asume que su pasión no merece quedar relegada al ámbito ornamental en el que transcurren sus días, y toma la importante decisión de viajar allí donde sea necesario, a lo largo y ancho de la geografía italiana, para explorar y conocer en toda su dimensión la historia de los limones, de la cidra, de las naranjas dulces, las amargas, las sanguinas, de las mandarinas, y, también, de sus cultivadores.

Bartolomeo BimbiCada uno de los capítulos que componen el libro es un viaje, una forma de mirar el mundo. Son cofres del tesoro donde caben maravillas tales como la colección de cítricos de los Médicis de Florencia (incluidas sus bizzarries o rarezas, que se encargara de pintar Bartolomeo Bimbi); el uso de la naranja amarga en la cocina de los siglos XVI y XVII; el sabor a verano de los limones de Amalfi (menos sabrosos que su nombre: Limone femminello sfusato amalfitano); el modo en que los árabes introdujeron y cultivaron cítricos en Sicilia; la mermelada del sur de Catania, capaz de superar a la británica; los chinotti de Savona macerados en marrasquino… y tantas cosas más.

 

La belleza de los jardines fue celebrada en un género de poesía llamado rawdiya ("poemas de jardines"), en los que naranjas y limones eran frecuentemente protagonistas. […] Ab dar-Rahman, otro poeta arábigo-siciliano, escribió:

     Entre ramas de esmeralda
     las naranjas de la isla son un fuego abrasador.
     Pálidos rostros de amantes los limones son,
     sumidos toda la noche en llanto.

 

Un libro con fragancias de azahar y bergamota, que nos lleva de paseo por hileras de árboles de hojas verde oscuro y frutos dorados por el sol del atardecer, por la historia de Italia, de su tierra, de su gente. Por el color y el sabor de la vida.

 

Lady Macbeth de Mtsensk, Nikolái S. Leskov

Lady Macbeth de Mtsensk y otros relatos
Nikolái S. Leskov
Barcelona : Alba, 2003
Traducción: Fernando Otero Macías
Primera edición en 1865

 

Lady Macbeth de Mtsensk es uno de los relatos más conocidos de Nikolái S. Leskov (junto a La pulga de acero, incluido en este volumen bajo el título: El zurdo), un autor ruso del siglo XIX que pasa injustamente desapercibido entre otros grandes autores de la época como Dostoievski, Tolstói, Chéjov o Nikolai Gógol.

 

A veces aparecen en nuestra tierra tales caracteres que, por muchos años que hayan transcurrido desde que los vimos por primera vez, no es posible evocar algunos de ellos sin experimentar cierto temblor en el alma.

A la joven Katerina Lvovna (apodada la lady Macbeth de Mtsensk pues está inspirada en el personaje shakesperiano) la casan con un comerciante mucho mayor y bien establecido, pero por el que, en términos sentimentales, siente una completa indiferencia. Eso, y la obligación de tomar residencia en la anodina hacienda de su esposo, en la que también vive el anciano padre de éste, convierten su existencia en una tediosa sucesión de días grises sin esperanza. Así hasta que conoce al joven Sergéi, uno de los sirvientes y conocido donjuán. Y es entonces cuando toda la fuerza, la pasión, el arrebato y la locura de la sangre se revelan en Katerina y toman posesión de su voluntad, desencadenando la bestia cruel e iracunda que lleva dentro y que no dejará de luchar, con algo más que uñas y dientes, por lograr el objeto de su deseo.

Este relato sin concesiones, duro, tajante, ferozmente erótico, fue convertido en ópera en 1934 por Dmitri Shostakóvich (obra que sufrió censura durante treinta años dado su contenido incandescente) y también fue llevado al cine en 1962 por Andrzej Wajda con el título Lady Macbeth en Siberia. Hace unos días se ha estrenado una nueva versión dirigida por el británico William Oldroyd en la que la acción se traslada a la Inglaterra victoriana.

 

Vale la pena mencionar la delicada edición ilustrada por Ignasi Blanch que Nórdica Libros publicó en 2015.

 

 

Nikolái S. Leskov en la Biblioteca UPM

 

Terceto, Pablo Montoya

tercTerceto
Pablo Montoya
Barcelona : Literatura Random House, 2016

 

Terceto reúne tres obras del autor colombiano Pablo Montoya (galardonado con el XIX Premio Rómulo Gallegos por la novela Tríptico de la infamia): Viajeros, Trazos y Programa de mano. Cada una es una colección de textos breves -poemas en prosa o minificciones- que tienen como protagonista casi siempre a un personaje real, histórico, y otras a uno literario, imaginario o simplemente anónimo (viajero, pintor, músico) que desgrana en primera persona, enfrascado en un momento clave de su biografía (desde el lecho de muerte, a punto de iniciar una travesía de incierto destino, en el instante de soñar una partitura), su visión de la realidad, del sentido de la propia vida, del paso del tiempo, de la identidad. Estos personajes, de algún modo atrapados por nuestro imaginario, que no pueden dejar de vivir la vida que les ha tocado y que conocemos contada por otros, que miran a través de unos ojos y un sistema de creencias empañados por el espíritu de una época, trasladan al lector de manera inevitable a otro mundo; le desplazan, le aventuran, raptan su imaginación como sólo la buena literatura es capaz de hacer.

ROBINSON CRUSOE

El mar o la tierra. La desierta isla o el Londres populoso. Escuchar mi voz o la distinta voz de Viernes. Haberme quedado en la casa de York, con mis padres, o esta insensata aventura. Los años de soledad aquí, o un minuto, uno solo, de amor compartido allá. En este momento en que los hombres se acercan para rescatarme, tiemblo, tengo miedo y no sé nada.

De Icaro a un astronauta, de los signos de Lascaux a Fabián Rendón, de Venantius Fortunatus a Leo Brouwer, van desfilando semblanzas resueltas en un estilo poético de fraseo corto con gran impacto emocional, sencillas y a la vez hondas y evocativas. Ya lo advierte la cita de Roland Barthes en la primera página: estamos ante un pequeño universo de seres que se cuentan a sí mismos, "Tout mon petit univers en miettes."

 

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