Bill Watterson, Calvin y Hobbes. Un mundo mágico. Ediciones B.

 

Portada de Un mundo magico_BillWatterson

Siguiendo una muy extendida tradición entre escritores en particular y artistas en general de los Estados Unidos, Bill Watterson, el autor de la mágica y divertidísima serie de comics Calvin y Hobbes, decidió abandonarlo todo,  apartarse de la prensa y del mundo, dejando huérfanos a millones de seguidores de esta tira cómica. Y lo que es peor, renunciando a seguir con sus historias.

Siempre fue algo raro, Watterson. Su lucha con los editores de los personajes para que no se comercializara ningún tipo de merchandising derivado de sus personajes es ya leyenda. Probablemente este gesto le costó millones de dólares ya que los ingresos procedentes de esta partida pueden superar con mucho a los puramente editoriales. Pero eso no le importó.

Autorretrato Bill WattersonEl autor lo explicaba así:

Mi tira trata sobre mundos privados, sobre la magia de la imaginación y de lo especial de ciertas amistades. ¿Quién creería en la inocencia de un niño y su tigre si se aprovechan de su popularidad para vender chucherías carísimas que nadie necesita?

 

 

Su última tira se publicó el 31 de diciembre de 1995 y es toda una declaración de sus verdaderas intenciones, aunque nadie pareció darse cuenta de ello hasta que el abandono se hizo oficial. Vemos a Calvin y a su inseparable y peludo amigo sobre el blanco inmaculado que una espectacular nevada ha depositado en los bosques. La nieve lo ha renovado todo dejando "lo que era familiar"  desaparecido, como si se tratara de "una enorme hoja de papel en blanco para dibujar". Y ahí se lanzan con su trineo, colina abajo, dispuestos a investigar un mundo mágico lleno de posibilidades que sería imperdonable no explorar. Explorémoslo, pues.

Para los muy fan de Bill Watterson seguro que les gusta esta web con "rarezas" del autor.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Virxilio Vieitez. Exposición de fotografías.

Fotografía de Virxilio VieitezVirxilio Vieitez

Exposición de fotografías

del 7 de febrero al 19 de mayo de 2013

Fundación Telefónica

Fuencarral, 3 – Madrid

En sentido estricto esta es una exposición de fotos pero a la hora de clasificarla, de incluirla en una categoría, no basta con eso.

Pondría también: memoria, Galicia, antropología, diarios, etnografía, historia, poesía, emigración, mujeres.

Se trata de una emocinante colección de documentos de una época, los años 50-60, donde las personas retratadas conmueven por su frescura, su sinceridad, su inocencia y la forma de mirar de frente. Ya no se mira así.

Enrica Viganó, comisaria de la exposición, dice en el catálogo que la fotografía no entra en las definiciones o esquemas de otras artes. Que su mensaje, su lenguaje y su valor es imprevisible. Una foto puede hacerse con una intención determinada y después adquirir un nuevo sentido. Figueroa, Cerdedo, 1959. Fotografía de Virxilio Vieitez

Pues eso explica lo que sucede en este caso. Se trata de una colección enorme de retratos realizada por Virxilio Vieitez (1930-2008), un fotógrafo de pueblo que inmortalizó durante años a sus paisanos de Terra de Montes (Pontevedra). Él no prentendía nada más que ser eficaz, y cobrar su trabajo. Que las fotos fueran limpias.

Era rápido y seguro, no podía malgastar carretes, y dejó una obra de 50.000 imágenes que han asombrado a los profesionales y a los espectadores de medio mundo desde que se dieron a conocer. Entre sus admiradores: Cartier Bresson, al que Vieitez llamaba el francés.

Fermín, Avelino, Bautista y Pepiño. 1957. Fotografía de Virxilio Vieitez

Las fotos tienen un contenido esencial, dramático, trascendente, son la verdad pura, que entiende cualquiera. Una verdad que va de lo pequeño a lo universal.

Vieitez no había visto fotos de otros colegas, lo que hace pensar que el fotógrafo nace, no se hace.

Son muchas las preguntas que provoca esta muestra en el espectador. ¿Tenía Vieitez una mirada especial que iba más allá del encargo, hizos miles de fotos para el carnet de identidad, o es el ojo del que mira el que le da la trascendencia y hondura a la foto?

Sea como sea no se la pierdan.

Más información aquí

“Bibliotecas de escritores”. Fundación Mapfre, 26 de febrero al 7 de marzo de 2013.

La mejor manera de conocer a una persona es ver su biblioteca.

Marguerite Yourcenar.

 

Si tienes curiosidad por conocer qué lee Luis Mateo Díez, Javier Marías, Soledad Puértolas, Andrés Trapiello, Clara Janés o Antonio Gamoneda ahora tienes  la oportunidad de averiguarlo en las conferencias “Bibliotecas de escritores” que organiza la Fundación Mapfre.

Las charlas, conducidas por el escritor Jesús Marchamalo, comienzan el martes 26 de febrero y acaban el 7 de marzo.

Todas las sesiones empiezan a las 19:30 h. y podrán seguirse en directo en www.fundacionmapfre.org

Para más información pincha aquí

 

La ecuación de la vida (L’équation africaine). Yasmina Khadra

Cubierta de La ecuación de la vida, Yasmina Khadra

En África no hay turistas, solo mirones

Yasmina Khadra

(pseudónimo de Mohammed Moulessehoul)

Cuál es esa extraña alquimia que anula el instinto de supervivencia en las sociedades avanzadas y lo estimula en las situaciones más extremas. Cuál es la ecuación. Qué justificación puede haber para el suicidio en una sociedad ahita cuando una parte de la humanidad se aferra con alegría a la existencia, distanciándose de las limitaciones que le impone su entorno.

Esta es una novela de aventuras y de crecimiento personal, de un médico alemán que abrumado por una tragedia personal se incorpora a un viaje humanitario en África exponiéndose a las más variadas y brutales experiencias. Una vez más el título en español resulta significativamente distinto al original aunque no por ello menos sugerente.

Es una novela reciente (2011), que se ha editado en España en 2012 casi coincidiendo con su presentación internacional en el Salón del Libro de París, donde encontramos una breve entrevista con su autor Yasmina Khadra (jazmín verde en argelino).

Y aquí viene el otro aspecto curioso. No se trata de una escritora como parece indicar su nombre (Yasmina) sino de un militar argelino (Mohammed Moulessehoul) que habiendo escrito varias novelas previas decide ocultar su identidad bajo un pseudónimo que le evite la necesidad de autocensura. Es menos claro por qué elige este pseudónimo femenino, aunque según sus palabras es en primer término un homenaje a su mujer, de la que toma dos de sus nombres, y en un plano más general a todas la mujeres argelinas que según sus propias palabras son capaces de mantener una llama de esperanza en un país desesperado.

Podemos imaginar la calurosa acogida de Yasmina por parte de los lectores franceses, que se trocó en desconfianza hacia Mohammed cuando éste decidió desvelar su indentidad, abandonar el ejército argelino y dedicarse definitivamente a la literatura; no fue menos incomprendido por sus compatriotas.

Esta novela no es la más conocida, ni la más premiada. Ha sido eso sí mi primera aproximación a este autor, hijo de una beduina y de un enfermero oficial del ejército de liberación nacional argelino, y que estudia impelido por su padre en la Escuela Nacional de Cadetes de la Revolución.

En su novela autobiográfica El Escritor narra sus duras experiencias familiares y escolares en la Escuela de Cadetes de la Revolución. Con este libro descubrió su identidad al gran público. Personalmente me parece más auténtica que La ecuación de la vida… más sentida. Las experiencias infantiles en el mundo árabe pueden ser tremendas, bien me acuerdo de El Pan a Secas de Mohamed Chukri. Esta es menos desoladora y quizás por eso más reconfortante.

Mohammed Moulessehoul expresa su admiración por la mujer argelina (esto sin duda le honra), yo preferiría que ellas no tuvieran que serlo tanto.

Yasmina Khadra en la Biblioteca de la UPM

Vive cada día como si fuera el primero

y olvida tus pesares y fechorías,

Vive cada noche como si fuera la última

pues nadie sabe del próximo día.

Fotografía de Mohammed Moulessehoul

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