El cuento de la criada. Margaret Atwood

Cubierta El cuento de la criada, Margaret AtwoodEl cuento de la criada
Margaret Atwood
Barcelona : Salamandra, 2017
The Handmaid’s Tale (1985)
Traducción: Elsa Mateo Blanco

HISTORIA DE DEFRED, LA CONCUBINA

Raquel, viendo que no daba hijos a Jacob, estaba celosa de su hermana, y dijo a Jacob: ‘Dame hijos o me muero.
Airóse Jacob contra Raquel, y le dijo: ‘¿Por ventura soy yo Dios, que te he hecho estéril?
Ella le dijo: ‘Ahí tienes a mi sierva Bala; entra a ella, que para sobre mis rodillas y tenga yo prole por ella’.
Diole, pues, su sierva por mujer, y Jacob entró a ella.
Concibió Bala y parió a Jacob un hijo, y dijo Raquel: ‘Dios me ha hecho justicia, me ha oído y me ha dado un hijo’;
por eso le llamó Dan.’

Génesis 30, 1-6.

En un futuro no muy lejano, un golpe de estado ha convertido a los Estados Unidos en la República de Gilead. Una dictadura teocrática gobernada con mano férrea por los comandantes o hijos de Jacob. Fanáticos religiosos que han abolido los derechos civiles y políticos, dividiendo la sociedad en castas y oprimiendo a las mujeres y a las minorías.

Debido a causas como la contaminación ambiental, hace tiempo que una epidemia de esterilidad (supuestamente femenina) azota Gilead. A consecuencia de ésto, en el país apenas nacen niños y los que nacen son hijos de criadas. Mujeres fértiles de las clases inferiores que, al igual que las concubinas bíblicas, tienen como misión proporcionar a sus amos (los comandantes y sus esposas, en este caso) la descendencia que ellos no pueden concebir. Defred, protagonista y narradora de ‘El cuento de la criada’, es una de estas esclavas reproductoras.

Separada a la fuerza de su familia, nuestra heroína ha ido a parar, previa formación y adoctrinamiento en un centro especial, a casa del comandante Fred. Una vez allí, ha perdido su auténtico nombre (que nunca conoceremos) para adoptar el de su amo precedido por el prefijo de (por eso ahora se llama Defred). Algo que deja bien claro su condición de pertenencia.

Margaret Atwood en el Festival Literario de Austin (Texas) del 2015. Autor: Larry D. Moore. Fuente: ‘Wikimedia Commons’ (https://bit.ly/3dlb31r).En el hogar de su amo, Defred disfruta de ciertos privilegios que le están negados al resto del servicio. Por ejemplo: una alimentación mejor que la de sus compañeros o un paseo diario que debe dar, eso sí, vigilada y vestida con el uniforme de las criadas (un largo hábito rojo y una cofia blanca que, además de señalarla como perteneciente a esta casta, la mantienen a salvo de miradas indiscretas). Pero Defred no se deja engañar. Sabe muy bien que la razón de estas concesiones no es hacer su vida más llevadera, sino que se encuentre en óptimas condiciones de salud cuando cada mes llegue su día fértil y tenga lugar la Ceremonia. Un ritual, inspirado en ciertos versículos del Antiguo Testamento, en el que es violada por el comandante, en presencia de la esposa de éste, con el fin de que quede embarazada de un niño que le será arrebatado nada más nacer.

‘El cuento de la criada’ fue publicado en 1985 por la escritora Margaret Atwood, quien trata en esta distopía feminista una serie de temas (los fundamentalismos, la vulneración de los derechos humanos en general y de la mujer en particular,…) que por desgracia están de actualidad.

Margaret Atwood en la Biblioteca UPM

En el café de la juventud perdida / Patrick Modiano

Patrick Modiano:

En el café de la juventud perdida (traducción de María Teresa Gallego Urrutia).

Anagrama, 2008-

Versión original en francés:

Dans le café de la jeunesse perdue. Gallimard (Folio), 2009-

Me saqué del bolsillo el sobre y estuve mirando mucho rato las dos fotos de carnet. ¿Dónde estaría ahora? ¿En un café, como yo, sentada sola a una mesa? Seguramente se me ocurría eso por la frase que había dicho él hacía un rato. “Uno intenta crear vínculos…” Encuentros en la calle, en una estación de metro en hora punta. En momentos de esos habría que sujetarse mutuamente con unas esposas. ¿Qué vínculo podría resistir a esa oleada que nos arrastra y nos lleva a la deriva? (p. 48)

¿Quién es capaz de resistirse a un título de resonancia tan panorámica y evocación tan proustiana? Una novela más bien corta sin embargo, para cuya fabricación se requieren la mirada curiosa, la ilusión y la audacia de un niño, y la perspectiva de un veterano.

Me ha parecido que la escritura de Modiano hereda algo de la morosidad y economía de medios expresivos de Queneau, con el que comparte también una especie de pequeña épica urbana: un París en el que se cruzan intelectualidad y snobismo, casticismo y cosmopolitismo de aluvión. Los protagonistas son esbozados con rapidez pero en seguida se nos vuelven familiares, operativos y tan cargados de significación como las escuetas figurillas del historietista Jean-Jacques Sempé, gran amigo de Patrick. Seres que deambulan entre la deriva y el encanto, entre el tedio y la oculta magia posible tras la rutina cotidiana.

Más allá de los clichés sobre la flânerie, el tratamiento del espacio urbano por Modiano me remitió asimismo a la Poética del espacio de Gaston Bachelard y a Los no-lugares de Marc Augé. Ignoro si estos autores han podido influirle consciente y directamente, pero en este Café de la juventud perdida él parece ingeniárselas para convertir esos no-lugares públicos de tránsito en verdaderos espacios configurados por el sentido que los personajes -desarraigados de sus propios domicilios privados y tal que pequeños dioses- les otorgan. La propia ciudad se convierte en un seno u hogar materno al que huir hacia afuera, frente a la desolación interior. Desde este punto de vista, Modiano, nacido justo en el emblemático 1945, puede ser considerado como un eficaz pintor literario del París postindustrial. Porque además, no es poco lo que esos personajes dejan traslucir de la percepción y vivencia de la ciudad por el propio autor. Por otro lado la novela ha sido etiquetada en alguna ocasión como “policíaca” pero me parece más bien existencial y filosófica que otra cosa, incluso admitiendo sus ingredientes detectivescos; y en cualquier caso es bastante onírica e híbrida: con elementos tanto realistas como surrealistas.

¿Alguna conclusión a la salida del café? Acaso más que París, siempre nos quedarán la lógica y el sentimiento.

Por las noches, al salir de la librería, me sorprendía encontrarme en el bulevar de Clichy. No me apetecía mucho bajar hasta Le Canter. Los pies me llevaban hacia arriba. Ahora me agradaba subir las cuestas o las escaleras. Contaba todos los peldaños. Al llegar al número 30 sabía que estaba salvada. Mucho después, Guy de Vere me hizo leer Horizontes perdidos, la historia de unas personas que suben por las montañas del Tibet, hacia el monasterio de Shangri-La, para descubrir los secretos de la vida y de la sabiduría. Pero no merece la pena ir tan lejos. Me acuerdo de mis paseos nocturnos. Para mí, Montmartre era el Tibet (p. 83)

Mujeres Matemáticas

Mujeres matemáticas

Joaquín Navarro

RBA 2011

Esta es una recopilación de notas biográficas de un total de trece mujeres que destacaron en el arcano mundo de las matemáticas. Como compendio resulta muy ameno, informativo y anecdotario, aunque realiza un salto en el vacío entre el siglo III antes de Cristo y el XVII que nos deja aturdidos.

caractula del lbro

La tónica general nos indica que estas mujeres tuvieron que decidir entre su profesión y su vida privada, sólo en el siglo XX parece superarse esta tendencia. Como caso curioso, ahí tenemos a la ilustrada marquesa de Chatêlet que solicita en aras de la ciencia y el disfrute intelectual, ser liberada de todos sus deberes conyugales por haberlos ejercido suficientemente; venia que recibió de su liberal marido.

retratos de mujeres matemáticas

Una característica común a estas mujeres matemáticas es su adicional facilidad para las lenguas clásicas y modernas. Todas ellas parecen transitar con igual facilidad entre lo concreto y lo abstracto.

Las mujeres matemáticas aludidas son además grandes divulgadoras, tradujeron en muchos casos textos imprescindibles de sus contemporáneos desde Newton a Laplace para hacerlos accesibles a un público más general; plantearon cuestiones y dudas, incluyeron comentarios en dichos textos, y se cartearon asiduamente con científicos afamados, que las valoraron como gemas extrañas.

Cráteres y valles de planetas y satélites, asteroides y algunas estrellas reciben su nombre, y en ocasiones están curiosamente situados en la cara oculta de la luna.

Imagen del Blog Matemáticas femenino plural

Joaquín Navarro, autor de este libro, es licenciado en Ciencias Exactas y ameno divulgador, ha escrito entre otros títulos: La magia de las matemáticas; Ideas fugaces, teoremas eternos; Al otro lado del espejo; o Los secretos del número pi.

Joaquín Navarro en la Biblioteca UPM

Sigo aquí. Maggie O’Farrell

Cubierta de Sigo aquí, Maggie O'FarrellSigo aquí
Maggie O’Farrell
Barcelona : Libros del Asteroide, 2019
Título original: I am, i am, i am (2017)
Traductora: Concha Cardeñoso Saénz de Miera

Las experiencias cercanas a la muerte no son nada único ni excepcional. No son tan raras; me atrevería a afirmar que todo el mundo las ha tenido en algún momento, aunque no se diera cuenta […]. Pululamos todos por ahí como atontados, viviendo un tiempo prestado, hurtando los días, librándonos del destino, resbalando por los resquicios sin saber cuándo va a caernos el hacha encima […]. Percibir estos momentos te cambia.

Antes de entrar en una lectura que anuncia diecisiete episodios en los que asoma la muerte uno tiene que armarse de valor y pensarlo bien. Diecisiete son muchos. Todos los que la escritora irlandesa Maggie O´Farrell ha logrado esquivar a lo largo de su vida. Sigo aquí se trata de una obra autobiográfica dividida en diecisiete capítulos, cada uno dedicado a un encuentro con la muerte. Un atraco a punta de cuchillo, un avión a punto de estrellarse, una zambullida en el mar, una enfermedad padecida en la infancia son algunos ejemplos. Sin embargo, no se trata de un libro que hable sobre el fin; este libro nos habla, y mucho, de la vida.

Porque esos episodios van asociados con la superación de algo, con la determinación de seguir adelante. No cuentan como único valor el haber esquivado a la muerte, con la que todos en mayor o menos medida nos rozamos alguna vez, sino el de cumplir etapas vitales, cambiando, entendiendo qué es lo importante en cada momento, quiénes somos, qué podemos ofrecer, de qué manera crecemos personalmente.

Una lectura libre de sentimentalismos, conmovedora, delicada y llena de fuerza vital que nos recuerda que a pesar de todo lo que puede ponerse en contra, aún estamos aquí.

Richard Ford. Canadá.

Richard Ford. Canadá. Barcelona: Anagrama, 2014.

Primero contaré lo del atraco que cometieron nuestros padres. Y luego lo de los asesinatos, que vinieron después. El atraco es la parte más importante, ya que nos puso a mi hermana y a mí en las sendas que acabarían tomando nuestras vidas.

El libro comienza así y la historia nos la cuenta en primera persona Dell Parsons que, junto a su hermana melliza Berner,  ve como a sus 15 años la vida se desmorona. Ellos no tienen culpa de que sus padres robaran un banco pero es lo que ocurrió. A partir de ahí sus vidas cambian y cada uno tomará su camino.

El libro se divide en tres partes. En la primera conocemos a la familia Parsons, formada por Bev y Neeva, una pareja dispar y que probablemente nunca debió acabar en matrimonio y sus dos hijos. Estamos en 1960. No eran una familia perfecta pero se querían. Con un padre alto, guapo, encantador y muy chanchullero y una madre menuda, sensata pero cobarde. Unos hermanos muy distintos pero felices con su vida y queridos por sus padres aunque tomaran una malísima decisión, robar un banco para saldar unas deudas y cambiar así el rumbo de la vida de los cuatro, a peor.

Nuestros padres eran las personas de las que menos se podría pensar que atracarían un banco. No eran gente rara, ni evidentemente criminales. A nadie se le hubiera ocurrido pensar que estaban destinados a acabar como acabaron. Eran personas normales, aunque claro está, tal afirmación queda invalidada desde el momento mismo en que atracaron el banco.

En la segunda conocemos la vida de Dell después de la detención de sus padres y su huida a Canadá con una amiga de su madre, Mildred, que le dará un buen consejo:

Tu vida va a ser variada y emocionante antes de que te mueras. Así que procura centrarte en el presente. No te niegues a las cosas, y asegúrate de tener siempre algo que no te importe perder. Eso es importante.

Cuando llega a un pueblo perdido de la mano de Dios, Great Fall, empezará a trabajar para  Arthur Remlinger, hermano de Mildred, un americano enigmático que también acabó en Canadá huyendo de su pasado. Allí Dell sobrevive en una mísera caseta como chico para todo y acompañando a los cazadores en la época de la caza del ganso. Ahí también conocerá a Florence, se podría decir su ángel de la guarda, que le dará la oportunidad de volver a empezar.

En la tercera asistimos al reencuentro de los hermanos pasados 50 años de su separación.

Siempre he sentido que debería haber visto más a mi hermana…No sucedió así, eso es todo. Su vida resultó muy diferente a la mía.

Si hay algún sentimiento que define esta novela  es el de la pérdida de la inocencia y el de asumir la vida que te ha tocado vivir y salir victorioso.

Para mí la primera parte es la mejor. Vamos conociendo a los personajes y se va tejiendo las relaciones familiares que conducen a los Parsons hacia el desastre.

Novela dura y que te deja un regusto amargo pero que te engancha y te llega muy hondo.

Richard Ford (1944, Jackson, Mississippi) fue galardonado con el Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2016 y  es uno de los mejores escritores norteamericanos de su generación.

Richard Ford en las bibliotecas de la UPM.

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