Pierre Lemaitre, Nos vemos allá arriba.

Portada de "Nos vemos allí arriba"Pierre Lemaitre. Nos vemos allá arriba. Ed. Salamandra, 2014.

Te doy cita en el cielo, donde espero que Dios nos reúna. Nos vemos allá arriba, mi querida esposa….” Últimas palabras escritas por el soldado Jean Blanchard, el 4 de diciembre de 1914.

Está a  punto de terminarse el 2014, año de conmemoraciones  y especiales sobre la 1ª Guerra Mundial, la Gran Guerra, así llamada porque no se concebía que pudiera haber otra igual por su especial crueldad y los millones de muertos con los que se saldó. Y  este año también se publica en castellano la novela de Pierre Lemaitre  “Nos vemos allí arriba”, una historia que nos lleva al 2 de noviembre de 1918, a diez días del final del conflicto. Los soldados viven con la esperanza de volver a sus casas y de poder salir con viva de ese horror pero como nos cuenta el narrador anónimo de la novela:

Todos los que pensaban que aquella guerra acabaría pronto habían muerto hacía mucho tiempo. Precisamente a causa de la guerra.

Con unos primeros capítulos trepidantes  que mantienen en vilo al lector conocemos a los dos protagonistas de esta historia, los soldados Albert Maillard y Edouard Péricourt.  También al teniente Pradelle, un oficial sin escrúpulos que quiere colgarse una medalla antes de que llegue el final de la guerra. Para ello provoca una absurda ofensiva contra los “boches”. Este ataque tendrá terribles consecuencias para Albert y Edouard, que acaban gravemente heridos, en un confuso y dramático incidente que ligará sus destinos.

Los dos juntos se enfrentarán  al armisticio y la interminable espera hasta la desmovilización de las tropas un año más tarde, y a su difícil readaptación a la vida civil (¿al olvido?) en el París de la postguerra. Son dos seres mutilados, uno psíquicamente y el otro físicamente. Junto a esta historia central se cuentan otras muchas historias paralelas. La del ambicioso Pradelle, la del padre y la hermana de Edouard, cada uno asimilando a su manera la ausencia del hijo/hermano, la de un funcionario muy concienzudo.

No faltan aventuras de estafadores y profanación de tumbas, falsas identidades, episodios de amor y lujo, ricos avaros que se benefician del negocio de la guerra, matrimonios por conveniencia, estrechos funcionarios, puñaladas traperas, inyecciones de morfina…

En esta novela se habla de compañerismo y de fidelidad, de los vínculos que surgen entre las personas y también del oportunismo y la indecencia de muchos que quieren aprovecharse del dolor y convertir la muerte en un negocio. Personajes desalmados enfrentados a otros que luchan por sobrevivir. Como dice su autor, no es una novela histórica:

Es una novela de género picaresco. ¿Y qué es la picaresca? Pues El lazarillo de Tormes, que fue mi modelo. La novela picaresca es la novela de la exclusión, es “elsálvese” quien pueda, es el relato de unos personajes que han de vivir en un mundo que no les quiere.

Fotografía Pierre Lemaitre

Pierre Lemaitre

Pierre Lemaitre era un escritor muy famoso en Francia y completamente desconocido entre nosotros hasta la aparición en español de ‘Nos vemos allá arriba’, novela con la que ganó el Goncourt de 2013. La literatura y Pierre Lemaitre se encontraron tarde. Debutó en 2006 (a los 56 años) con una novela negra. Es autor de cinco novelas policíacas, todas ellas profusamente premiadas. De hecho se acaba de publicar en la editorial Alfaguara uno de esos títulos anteriores, que muestra las razones de la fama previa de su autor: ‘Vestido de novia’, un ‘thriller’ agobiante.

Pinchando aquí podéis ver la entrevista que el programa Página2 hizo a Pierre Lemaitre en septiembre de 2014.

Pierre Lemaitre en la Biblioteca UPM

Relámpagos, Jean Echenoz

Cubierta de Relámpagos. Jean EchenozRelámpagos. Jean Echenoz
Barcelona: Anagrama, 2012
Traducción:  Javier Albiñana

Des éclairs (Minuit, 2010)

Relámpagos es la novela que cierra la trilogía escrita por Jean Echenoz entre 2006 y 2010 (la preceden Ravel, inspirada en los últimos años del autor del conocido bolero y Correr, que tiene como protagonista al atleta checo Emil Zatopek) y está basada en la vida de Nikola Tesla. Es, como las otras, una biografía literaria, compuesta a base de pinceladas, de intuiciones, sin voluntad de exhaustividad o precisión. Echenoz pasea por la vida del genial y excéntrico inventor que, nacido como si emergiera del fogonazo de un relámpago entre las extraviadas cumbres del Imperio austrohúngaro, pronto se convertirá en una de las mentes más alucinantemente creativas de la historia. Las ideas (bobinas, motores, transformadores, cualquier dispositivo improbable), como si le fueran dictadas por el universo (ajenas, modestas o desmesuradas), cobran realidad y presencia en su imaginación de tal modo arrebatadoras que, mientras él se encuentra dedicado a su materialización, ningún otro pensamiento o suceso tiene entidad suficiente para desviarle de su objetivo (digamos, por ejemplo qué tontería, el dinero). Enfrascado en sí mismo, arrogante, difícil, conmovedoramente vulnerable, todo a la vez, no caerá en la cuenta de que el no cuidar las patentes de sus hallazgos dará pie a que los aprovechados rivales busquen hacer carrera a su costa, se le retiren apoyos, se le trate de relegar al olvido. Bella y triste historia de un loco genial, favorecido a la vez que despojado, cuyo legado ha cambiado nuestro modo de ser y de pensar para siempre.

Jean Echenoz (Orange, Francia, 1947) estudió Sociología e Ingeniería Civil. Ha cosechado importantes premios literarios como el Premio Médicis en 1983 por Cherokee y el Premio Goncourt  en 1999 por Me voy. Su novela más reciente, titulada 14, ha sido publicada por Anagrama en 2013 y está ambientada en la Primera Guerra Mundial.

Nikola Tesla. Suyo es el futuro. Del 13 de noviembre de 2014 al 15 de febrero de 2015 se puede visitar en la Fundación Telefónica una exposición que remarca la importancia que hoy en día se le confiere a la labor de Nikola Tesla. Es la exposición más grande dedicada a su figura y ofrece al público por primera vez objetos personales del inventor.

Nikola Tesla en la Biblioteca UPM

Jean Echenoz en la Biblioteca UPM

Jardín, Pablo Simonetti

Cubierta de Jardín, Pablo SimonettiJardín
Pablo Simonetti
Alfaguara, 2014

Novela corta o relato largo; sentido homenaje a una madre; fiel reflejo de los acuerdos y disensiones entre la descendencia de una familia acomodada chilena. Y éste último detalle es importante, pues el ambiente que se respira rezuma cosmopolitismo andino.

Santiago, con sus comunas (barrios), sus miles de coches (sin control de emisiones) y millares de cables aéreos (sobra el cobre); sus consentidos grafitis artísticos (se venden en postales), y sus jardines delicadamente aromáticos (no aptos para alérgicos). Allí donde las antenas de telefonía se visten de palmera para no distorsionar el entorno, y las familias tienen un aire trasnochadamente patriarcal, y devotamente matriarcal.

Se percibe en la sociedad chilena, y se refleja delicadamente en el libro, el tránsito de una sociedad que pasa de estar basada en casas unifamiliares, a centrarse en departamentos (pisos). Los barrios de los años cincuenta con sus casas de una planta y escaso valor comparados con sus jardines  de aprecio incalculable. Comunas donde cada casa era un apellido familiar y los jardines estaban llenos de azaleas y rododendros, tulipanes, lirios, narcisos, rosas y plantas acidófilas en general, en ocasiones traídas de los más recónditos viveros del país.

No sería justo para Pablo Simonetti desvelar mucho más pues el final es lacónico, claro e impactante.

Podemos, en cambio, escribir acerca del autor: Ingeniero civil (de caminos) por la Universidad Católica de Chile y master en Ingeniería económica en la Universidad de Stanford (USA). No encontramos apenas referencias a su actividad en este ámbito. Tan sólo que trabajo en Copec (compañía petrolera chilena) y que en 1996 lo dejó, invirtiendo toda su herencia en regalarse el tiempo y la técnica para escribir, en parte como un ejercicio de psicoanálisis.

El jardín es la metáfora de tu lugar en el mundo. Un jardín es un lugar que debes cuidar, dedicarte, a veces podar, desmalezar. También es un lugar donde paseas, pasas tiempo de contemplación. Tiene mucho de representación de tu identidad. Si yo pudiera clasificarme, sería un escritor de la identidad.

Pablo Simonetti

El vendedor de pasados, José Eduardo Agualusa

Cubierta de El vendedor de pasados, José Eduardo AgualusaEl vendedor de pasados
José Eduardo Agualusa
Barcelona: Ediciones Destino, 2009
Traducctora: Rosa Martínez Alfaro

O vendedor de passados (Publicações Dom Quixote, 2004 )

Estamos en Angola. Desde el cristal de una ventana un geco se entretiene observando cómo las nubes se toman de las manos o se dejan, para combinarse o transformarse o desaparecer. Y nos lo cuenta. Del mismo modo, deleitándose, dirige su atención hacia lo que ocurre entre las paredes de la casa. Y así nos va narrando los hechos que nacen, se transforman, son o no son, en esta novela inusual que tiene en los personajes uno de sus mayores atractivos.

Allí vive Félix Ventura, un negro albino que se gana la vida inventando pasados, genealogías, a los integrantes de la nueva burguesía angoleña, a los empresarios, ministros, traficantes de diamantes que habiéndose asegurado un futuro prometedor, carecen de un pasado ilustre que les dignifique. No tardará en cruzar la puerta otro personaje (acento eslavo y matices de portugués de Brasil) de aire misterioso, sin nombre, fotógrafo de todas las guerras, solicitando tales servicios pero requiriendo, además, certificados y documentos firmados, que actualicen también su presente y le transformen en un hombre de nuevo cuño, enmascarado, angoleño de pura cepa, José Buchmann. Y en contraste hallamos, de la mano de Félix, al más bello personaje: la luminosa Ângela Lúcia, fotógrafa y coleccionista de las luces del mundo. Pero el que no deja de acompañarlos a todos (¿o son ellos los que le acompañan a él en el interior de su cabeza?) es el narrador, el ya mencionado geco -al que podemos llamar Eulálio por su elocuencia- que mira las nubes; la sencilla lagartija que cuenta, sueña, recuerda frases de tangos y no echa demasiado de menos su anterior pasado humano (en el que encarnó nada menos que a Borges).

Y así va tejiéndose una novela no exenta de intriga, de sátira, que tal vez no sea redonda ni perfecta ni novela, pero que propone un interesante viaje desde Angola hacia otras culturas y está repleta de detalles e historias, de reflexiones sobre la memoria y la identidad, la verdad, la literatura o el poder de la imaginación.

Cubierta de O vendedor de passados, José Eduardo AgualusaUn nombre puede ser una condena. Algunos arrastran el nombre, como las aguas cenagosas de un río tras grandes lluvias y, por más que éste resista, le imponen un destino. Otros, por el contrario, son como máscaras: esconden, eluden. La mayoría, evidentemente, no tiene poder alguno.

José Eduardo Agualusa (Huambo, Angola, 1960) es hijo de colonos blancos portugueses, cursó sus estudios en Lisboa, residió en Río de Janeiro y desde 2004 vive en Luanda. De ahí que en sus obras la variedad de personajes, lugares y la mezcla de culturas ocupe un papel relevante. Con El vendedor de pasados fue el primer escritor africano en obtener el Independent Foreign Fiction Prize, concedido por el diario británico The Independent y por el Consejo de las Artes del Reino Unido. Otras obras suyas son Estación de lluvias, Nación criolla, Barroco tropical o El año en que Zumbí tomó Río de Janeiro.

El héroe discreto / Mario Vargas Llosa

Cubierta de El héroe discreto, Mario Vargas LlosaEl héroe discreto
Mario Vargas Llosa

La historia comienza cuando uno de los personajes, Felícito Yanaqué, dueño de una modesta empresa de autobuses de Piura, Perú, encuentra pegada a la vieja puerta de madera de su casa, una carta amenazándole de los peligros que su negocio, su propia vida y la de su familia podrían sufrir si no paga la suma de 500 dólares al mes. Pero, Felícito, en ningún momento cederá a la extorsión. Lo tenía claro. Su padre le había dicho antes de morir: hijo, “Nunca te dejes pisotear por nadie”. Y así sería.

Mientras, en Lima, Don Ismael Carrera, propietario de una próspera aseguradora ha decidido jubilarse anticipadamente, casarse con su empleada doméstica y disfrutar de sus años de retiro. Todo esto en detrimento de la herencia de sus dos hijos, redomados holgazanes, que tratarán por todos los medios de inhabilitarle para conservar sus prebendas a toda costa.

Tanto Felícito como Ismael son héroes de la vida cotidiana dispuestos a seguir fieles a sus principios, a pesar de los obstáculos. Dos historias paralelas que acabarán confluyendo en un final común.

Fotografía de Mario Vargas LlosaMario Vargas Llosa es de sobra conocido por todos. Nació en Arequipa, Perú, en 1936, y en su haber cuenta con los más prestigiosos galardones literarios, el Premio Cervantes, el Príncipe de Asturias y el Nobel de Literatura en 2010. Autor de obras de teatro como Kathie y el hipopótamo, recientemente representada en Madrid, y de ensayos como La civilización del espectáculo, es sobre todo, un escritor de novelas. Novelas documento de realidades históricas tan descarnadas como las relatadas en La fiesta del chivo, El sueño del celta y La guerra del fin del mundo, donde a través de sus personajes denuncia los horrores de la dictadura, el colonialismo, o las guerras civiles respectivamente. Otras, donde los trágico se mezcla con lo cómico como Travesuras de niña mala, más cómicas que trágicas La tía Julia y el escribidor

El héroe discreto nos habla de realidades cercanas, de personajes sencillos, que con coraje se resisten al chantaje para defender por encima de todo lo que consideran justo.

Mario Vargas Llosa en la Biblioteca UPM

Ana Carrizosa

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