Sonatas (Memorias del Marqués de Bradomín) / Ramón del Valle-Inclán

Ramón del Valle-Inclán: Sonatas (Memorias del Marqués de Bradomín)

Ediciones disponibles:  Alianza, Austral, Debolsillo, Reino de Cordelia.

La silla de posta seguía una calle de huertos, de caserones y de conventos, una calle antigua, enlosada y resonante. Bajo los aleros sombríos revoloteaban los gorriones, y en el fondo de la calle el farol de una hornacina agonizaba. El tardo paso de las mulas me dejó vislumbrar una Madona: sostenía al Niño en el regazo, y el Niño, riente y desnudo, tendía los brazos para alcanzar un pez que los dedos virginales de la madre le mostraban en alto, como en un juego cándido y celeste. La silla de posta se detuvo. Estábamos a las puertas del Colegio Clementino. (Sonata de primavera).

 

Las cuatro Sonatas (Otoño, Estío, Primavera, Invierno) son novelas cortas que hoy llamaríamos relatos. Se pueden leer independientemente, cada una con su propia y acusada personalidad, pero su riqueza expresiva y su articulación en forma de ciclo las hace sólidas y polifacéticas, con sus abundantes ingredientes geográficos e históricos, sentimentales, eróticos, de aventura. Se trata pues de un conjunto narrativo relativamente pequeño pero en cierto sentido envolvente y desbordante, tanto desde el punto de vista del género literario como de la temática.

Sus escenarios son marginales respecto a la modernidad liberal, urbana e industrial que parecía marcar la pauta en la época en que los relatos se desenvuelven: los desiertos mexicanos, la Galicia feudal profunda, la Italia señorial y eclesiástica anterior a la Unificación, y como remate los estertores de la última corte carlista de Estella. De hecho, en perspectiva histórica, sus propias coordenadas vitales (1866-1936) colocaban a Valle como un Jano bifronte a horcajadas entre dos siglos: mira por un lado a un arcaico XIX lleno de resabios del Antiguo Régimen, y a la vez hacia adelante a una sociedad de masas de personalidad trastornada y huérfana de certezas. En este marco, su propuesta literaria modernista-simbolista no tiene nada de divertimento frívolo ni de juego decorativo: es una sonora bofetada a las convenciones del positivismo burgués. El sujeto lector es seducido por una prosa brillante, por las aventuras y anécdotas, por la mezcolanza de tensión sexual y vértigo sacrílego, pero para terminar topándose con la fuerza del destino, el juego de espejos entre el bien y el mal, las pasiones, en definitiva la condición humana. No olvidemos que la aparición de las Sonatas viene a coincidir en el tiempo con la irrupción del psicoanálisis freudiano y la formulación de la relatividad einsteiniana. No es tan importante saber si Valle estaba absolutamente al cabo de estas novedades culturales como entender el ambiente de cambio de época que parecía demandar la superación del mecanicismo de la literatura realista-naturalista inmediatamente anterior; y esto aun cuando Valle fuera influido por alguno de aquellos autores como Eça de Queirós.

Desde su publicación inicial las Sonatas sentarán cátedra en la narrativa de Valle. Algunos de sus personajes, como el tradicionalista y vividor Juan Manuel de Montenegro, reaparecerán en otras obras y ciclos del autor. Este seguirá retocando la tetralogía hasta muchos años después sin desdeñarla en absoluto. Como tantas veces se señaló, se comprende la trascendencia de Valle para la narrativa contemporánea posterior, muy en particular la latinoamericana. Este crepúsculo de la aristocracia del Antiguo Régimen deviene patéticamente en podredumbre premonitoria de futuros horrores, sobre todo en la Sonata de invierno: ¿se adelantó Valle a Lampedusa y a Visconti?

¡Oh alada y riente mentira, cuándo será que los hombres se convenzan de la necesidad de tu triunfo! ¿Cuándo aprenderán que las almas donde sólo existe la luz de la verdad, son almas tristes, torturadas, adustas, que hablan en el silencio con la muerte, y tienden sobre la vida una capa de ceniza? ¡Salve, risueña mentira, pájaro de luz que cantas como la esperanza! Y vosotras resecas Tebaidas, históricas ciudades llenas de soledad y de silencio que parecéis muertas bajo la voz de las campanas, no la dejéis huir, como tantas cosas, por la rota muralla! Ella es el galanteo en las rejas, y el lustre en los carcomidos escudones, y los espejos en el río que pasa turbio bajo la arcada romana de los puentes: Ella, como la confesión, consuela a las almas doloridas, las hace florecer, las vuelve la Gracia. ¡Cuidad que es también un don del Cielo!… (Sonata de invierno)  

Ramón del Valle-Inclán en: Biblioteca UPM.

La retornada (L’arminuta). Donatella di Pietrantonio

La retornada  (L’arminuta)
Donatella di Pietrantonio
Barcelona : Duomo, 2018

 

caratula del libroEs la historia de una joven de quien no conoceremos ni el nombre. Apenas una adolescente que acostumbrada a una vida familiar perfectamente pautada y en apariencia feliz es retornada sin razón aparente a su familia biológica; un secreto que se desvelará a lo largo de la trama con un resultado inesperado. El contraste resulta desolador. A pesar de todo allí encuentra hermanos, más concretamente una hermana menor que a pesar de su vulnerabilidad, está mejor preparada para la vida que ella, flor de estufa. El descubrimiento de este cariño fraternal y un final muy conseguido nos envuelve en una dulce sensación, buen sabor de boca reflejo de un texto bien escrito, bien desarrollado.

El ambiente es netamente italiano, con unos personajes femeninos muy bien perfilados, mientras que los masculinos permanecen menos definidos, y resultan en ocasiones parcialmente deletéreos.

El texto fue publicado en 2017 en Italia y en 2018 en castellano por la editorial Duomo, colección Nefelibata. Ha recibido varios galardones en Italia. Es la tercera novela de Donatella di Pietrantonio una odontóloga pediátrica que escribe desde la infancia y con 56 años se ha encontrado con un amplio reconocimiento; su primera novela traducida al castellano.

foto de la autora

Barcelona 18 09 2018 La escritora Donatella di Pietrantonio Fotografia Albert Bertran

Algunos comparan a Donatella di Pietrantonio con Elena Ferrante, yo no veo tan diáfana la comparación. Ambas escriben desde un realismo italiano, es cierto, aunque aquí no encontramos un trasfondo histórico, es más intimista, más tierno, descarnado pero acogedor. Una lectura para una tarde con buen sabor de boca.

Clases de baile para mayores, Bohumil Hrabal

Cubierta de Clases de baile para mayores, Bohumil HrabalClases de baile para mayores
Bohumil Hrabal
Madrid: Nørdicalibros, 2014
Traducción: Jitka Mlejnková y Alberto Ortiz
Título original: Taneční hodiny pro starší a pokročilé (1964)

En un libro bellísimo de Gonzalo Hidalgo Bayal el personaje central se pasa la novela en silencio. De ese mutismo, del que nada sabemos (si voluntario o no, si con intención o inútil, si derrotado o pendenciero) parecen brotar las historias de los personajes a su alrededor. Sus conflictos y resoluciones. Él se llama Nemo, como la novela.

El contraste con el tío Pepin de Bohumil Hrabal no puede ser más atronador. Este tío Pepin (o tío Josef), hermano del padre de Hrabal y auténtica musa de su literatura, fue un contador de historias de pura cepa, un animal parlanchín dotado de inventiva, de ironía, de provocación… de memoria a su manera. Hay que imaginárselo bebiendo cerveza en una taberna divirtiendo con sus locuras y su estilo coloquial a los vecinos que allí se congregan. Para Hrabal, su tío encarnaba el espíritu del pueblo checo, con ese humor irreverente, indomable; también absurdo y melancólico. Ejemplo de ello es esta Clases de baile para mayores en la que un anciano trata de seducir a una joven contándole una turbulencia de anécdotas, historias, chismorreos y fanfarroneos encadenada en un solo párrafo que se alarga hasta casi el fin de la novela. El anciano es el propio tío Pepin y su torrente palabrista (en checo pábitel, neologismo que Hrabal inventó para referirse a estos personajes orales y desenfrenados) además de referir sus experiencias con numerosas mujeres, compone un animado collage de la época en que los checos vivían bajo el poder del Imperio Austrohúngaro. Tierno y trágico, no deja títere con cabeza ni resquicio para el aburrimiento.

Al final los extremos se atraen, dice el tópico (aunque no sea verdad), y tanto Nemo como el tío Pepin consiguen por caminos opuestos unas narraciones en las que, a falta de una trama propiamente dicha, los lectores encontramos multiplicado el talento fabulador de sus autores.

Bohumil Hrabal en la Biblioteca UPM

Alice McDermott. La novena hora

Alice McDermott. La novena hora. Libros del Asteroide, 2018

El relato arranca con el suicidio de un joven inadaptado y sin trabajo que, tras enviar a la compra a su mujer, abre la llave del gas de su pequeño apartamento. La monja Saint Savoir, que siempre anda por las calles ayudando a los necesitados o recolectando limosnas, se hace cargo de Annie, la viuda del suicida, que le confiesa que está embarazada. Annie va a trabajar en la lavandería del convento de la orden a la que pertenece la monja (las Hermanitas Enfermeras de los Pobres) y allí va a crecer su hija Sally, verdadera protagonista de la novela.

Estamos en el Brooklyn neoyorkino a principios del siglo XX, en una colonia de irlandeses emigrados. Esta historia recorre tres generaciones y la cuentan personajes que pertenecen a dos ramas de la misma familia:

La llamaban Sally, pero la bautizaron St. Saviour en honor de la bondad demostrada por la hermana en aquella fría, húmeda y gris tarde en que se apagó el piloto del gas, en que nuestro joven abuelo, conductor de la BRT, cuya tumba nunca hemos encontrado, mandó a su esposa a hacer compras, mientras él se echaba una siestecita.

Annie y Sally mantienen con las monjas una relación laboral y personal y al final, madre e hija, encuentran en el convento su verdadero hogar. La hermana Iluminatta, responsable de la lavandería, la hermana Jeanne, pequeñita pero muy resolutiva, la hermana Lucy y toda una galería de personajes que Alice McDermott nos va ofreciendo y a las que poco a poco vamos conociendo también en su vida previa al convento. La novena hora, que da título a la novela, hace referencia a la nona, oración que se realiza  hacia las tres de la tarde:

En todas las estaciones, la cambiante luz del día se abría paso hasta todos los rincones del sótano. A veces era de un gris desalentador por la mañana, pero a las tres, cuando sonaba la campana de la capilla, había un despliegue de amarillo y oro. A veces, solo las primeras horas iluminaban el lugar y, cuando llegaba el atardecer, una oscuridad apagada ensombrecía las luces eléctricas.

En diversos momentos, se notaba el olor a lana mojada, lejía, vinagre, trementina, jabón de pino y almidón.

Nos movemos en un mundo femenino, con una monjas que casi podríamos definir como “feministas” que preguntan a las esposas “si su marido se porta bien con ellas” para que de no ser así, vengan a verlas. También en un mundo de pobreza y de desasistencia sanitaria o social en el que las monjas de infinidad de órdenes distintas suplen lo mejor que pueden estas carencias. Mujeres que ayudan a mujeres. Estas monjas irlandesas católicas son por necesidad prácticas y duras, y abrigan pocas ilusiones de santidad sobre la vida.

Sally va creciendo entre su madre y la lavandería del convento pero en la vida de esta joven hay un punto de inflexión, un viaje que emprende a Chicago para entrar en una orden religiosa. En él se da un gran baño de realidad, ve el mundo fuera de la seguridad del convento y descubre,a su vuelta, algo de su madre que cambiará mucho la situación familiar.

Alice McDermott nació en Brooklyn, Nueva York, en 1953. Es profesora de Humanidades en la Universidad Johns Hopkins y una de las autoras literarias más prestigiosas de su país. Ha publicado siete novelas: A Bigamist’s Daughter (1982), Aquella noche (1987, finalista del National Book Award y del Premio Pulitzer), En bodas y entierros (1992, finalista del premio Pulitzer), Un hombre con encanto (1998, ganadora del National Book Award), Child of My Heart (2002), After This (2006, finalista del premio Pulitzer) y Alguien (2013).

 

Cinco esquinas. Mario Vargas LLosa

Cubierta de Cinco Esquinas, Mario Vargas LlosaCinco esquinas, Mario Vargas LLosa
España: Alfaguara, 2016

Colgó el teléfono y permaneció sentada en la cama todavía un momento, hasta calmarse. La invadió una sensación de bienestar, una incertidumbre feliz. Aquello había pasado y ahora ella y Chabela se irían el jueves próximo a Miami y por tres días se olvidarían de los secuestros, el toque de queda, los apagones y toda esa pesadilla. Cuando volvió a reaparecer en la terraza, Enrique le hizo una broma: «Quien a sus solas se ríe, de sus maldades se acuerda. ¿Se puede saber por qué te brillan así los ojos?». «No te lo voy a decir, Quique», coqueteó ella con su marido, echándole los brazos al cuello. «Ni aunque me mates te lo digo. Chabela me ha invitado a Miami por tres días y le he dicho que si no me das permiso para acompañarla, me divorcio de ti.

Mario Vargas Llosa asomándose al Perú de Fujimori y Montesinos en un momento político en plena ebullición. En estas páginas vierte el Premio Nobel toda una serie de personajes de muy diferente condición: la clase alta limeña con sus privilegios de siempre y continuos escapismos; ese periodismo amarillista como arma arrojadiza que escupe noticias igual de dañinas que balas pero que al mismo tiempo puede convertirse en el único adalid de la verdad; un barrio limeño en decadencia que da título al libro en el que casi todo es posible amenazado cada vez más en su propia supervivencia y que dan como resultado la agradable sensación de encontrarse con una novela en la que todo parece vibrar en grado muy alto.

Fue al baño a lavarse la cara y, mientras lo hacía, pensaba, torturándose: ¿qué ocurriría si estas fotos llegaban a todo Lima a través de un periódico o una revista de esas que vivían del amarillismo, de sacar a la luz pública las inmundicias de las vidas privadas? Dios mío, tenía que ver cuanto antes a Luciano; además de ser su mejor amigo, su estudio era uno de los más prestigiosos de Lima.

Qué sorpresa y qué decepción se iba a llevar de él alguien que siempre había creído que Quique Cárdenas era un dechado de perfección.

Vargas Llosa vuelve una vez más a poner su afilada mirada, sarcástica e irónica, en temas que no han dejado nunca de serle ajenos: el análisis del periodismo, su vinculación eterna con Perú, la lucha descarnada por el poder, la hipocresía ni siquiera ya velada, y el erotismo, como escapismo a una sociedad que en ese momento hacía aguas por todos lados. Resulta casi imposible no perderse con verdadero gusto por cada una de las esquinas temáticas de una novela que prende desde el principio en el interés del lector.

Mario Vargas Llosa es uno de los narradores más completos que existen. En su haber, destacados premios literarios: Premio Nobel de Literatura, Rómulo Gallegos y el Cervantes, entre otros muchos.

Mario Vargas Llosa en la Biblioteca UPM

Blanca Laffitte Lasarte

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