La retornada (L’arminuta). Donatella di Pietrantonio

La retornada  (L’arminuta)
Donatella di Pietrantonio
Barcelona : Duomo, 2018

 

caratula del libroEs la historia de una joven de quien no conoceremos ni el nombre. Apenas una adolescente que acostumbrada a una vida familiar perfectamente pautada y en apariencia feliz es retornada sin razón aparente a su familia biológica; un secreto que se desvelará a lo largo de la trama con un resultado inesperado. El contraste resulta desolador. A pesar de todo allí encuentra hermanos, más concretamente una hermana menor que a pesar de su vulnerabilidad, está mejor preparada para la vida que ella, flor de estufa. El descubrimiento de este cariño fraternal y un final muy conseguido nos envuelve en una dulce sensación, buen sabor de boca reflejo de un texto bien escrito, bien desarrollado.

El ambiente es netamente italiano, con unos personajes femeninos muy bien perfilados, mientras que los masculinos permanecen menos definidos, y resultan en ocasiones parcialmente deletéreos.

El texto fue publicado en 2017 en Italia y en 2018 en castellano por la editorial Duomo, colección Nefelibata. Ha recibido varios galardones en Italia. Es la tercera novela de Donatella di Pietrantonio una odontóloga pediátrica que escribe desde la infancia y con 56 años se ha encontrado con un amplio reconocimiento; su primera novela traducida al castellano.

foto de la autora

Barcelona 18 09 2018 La escritora Donatella di Pietrantonio Fotografia Albert Bertran

Algunos comparan a Donatella di Pietrantonio con Elena Ferrante, yo no veo tan diáfana la comparación. Ambas escriben desde un realismo italiano, es cierto, aunque aquí no encontramos un trasfondo histórico, es más intimista, más tierno, descarnado pero acogedor. Una lectura para una tarde con buen sabor de boca.

Alice McDermott. La novena hora

Alice McDermott. La novena hora. Libros del Asteroide, 2018

El relato arranca con el suicidio de un joven inadaptado y sin trabajo que, tras enviar a la compra a su mujer, abre la llave del gas de su pequeño apartamento. La monja Saint Savoir, que siempre anda por las calles ayudando a los necesitados o recolectando limosnas, se hace cargo de Annie, la viuda del suicida, que le confiesa que está embarazada. Annie va a trabajar en la lavandería del convento de la orden a la que pertenece la monja (las Hermanitas Enfermeras de los Pobres) y allí va a crecer su hija Sally, verdadera protagonista de la novela.

Estamos en el Brooklyn neoyorkino a principios del siglo XX, en una colonia de irlandeses emigrados. Esta historia recorre tres generaciones y la cuentan personajes que pertenecen a dos ramas de la misma familia:

La llamaban Sally, pero la bautizaron St. Saviour en honor de la bondad demostrada por la hermana en aquella fría, húmeda y gris tarde en que se apagó el piloto del gas, en que nuestro joven abuelo, conductor de la BRT, cuya tumba nunca hemos encontrado, mandó a su esposa a hacer compras, mientras él se echaba una siestecita.

Annie y Sally mantienen con las monjas una relación laboral y personal y al final, madre e hija, encuentran en el convento su verdadero hogar. La hermana Iluminatta, responsable de la lavandería, la hermana Jeanne, pequeñita pero muy resolutiva, la hermana Lucy y toda una galería de personajes que Alice McDermott nos va ofreciendo y a las que poco a poco vamos conociendo también en su vida previa al convento. La novena hora, que da título a la novela, hace referencia a la nona, oración que se realiza  hacia las tres de la tarde:

En todas las estaciones, la cambiante luz del día se abría paso hasta todos los rincones del sótano. A veces era de un gris desalentador por la mañana, pero a las tres, cuando sonaba la campana de la capilla, había un despliegue de amarillo y oro. A veces, solo las primeras horas iluminaban el lugar y, cuando llegaba el atardecer, una oscuridad apagada ensombrecía las luces eléctricas.

En diversos momentos, se notaba el olor a lana mojada, lejía, vinagre, trementina, jabón de pino y almidón.

Nos movemos en un mundo femenino, con una monjas que casi podríamos definir como “feministas” que preguntan a las esposas “si su marido se porta bien con ellas” para que de no ser así, vengan a verlas. También en un mundo de pobreza y de desasistencia sanitaria o social en el que las monjas de infinidad de órdenes distintas suplen lo mejor que pueden estas carencias. Mujeres que ayudan a mujeres. Estas monjas irlandesas católicas son por necesidad prácticas y duras, y abrigan pocas ilusiones de santidad sobre la vida.

Sally va creciendo entre su madre y la lavandería del convento pero en la vida de esta joven hay un punto de inflexión, un viaje que emprende a Chicago para entrar en una orden religiosa. En él se da un gran baño de realidad, ve el mundo fuera de la seguridad del convento y descubre,a su vuelta, algo de su madre que cambiará mucho la situación familiar.

Alice McDermott nació en Brooklyn, Nueva York, en 1953. Es profesora de Humanidades en la Universidad Johns Hopkins y una de las autoras literarias más prestigiosas de su país. Ha publicado siete novelas: A Bigamist’s Daughter (1982), Aquella noche (1987, finalista del National Book Award y del Premio Pulitzer), En bodas y entierros (1992, finalista del premio Pulitzer), Un hombre con encanto (1998, ganadora del National Book Award), Child of My Heart (2002), After This (2006, finalista del premio Pulitzer) y Alguien (2013).

 

Entre Botchan y las Chicas de campo, visiones del mundo rural

Botchan- Natsume Söseki (1867-1916)

Las Chicas de Campo- Edna O’Brien (1932-)

 

Estas dos novelas comparten paralelismos y antagonismos, a saber, mundos rurales en culturas diametralmente opuestas oriental-occidental. Botchan nos narra el entorno de una pequeña localidad japonesa (a caballo entre el siglo XIX y el XX) situada a varias horas de Tokio, a la que apenas se accede mediante paquebote. Las Chicas de campo, en cambio, hace referencia a una aldea decrépita alejada de Dublín en la primera mitad del siglo XX. 

En Botchan (1906) todo gira alrededor de un colegio-pensionado de chavales al que se incorpora un joven profesor de matemáticas recientemente huérfano, mientras que Las Chicas de campo (1960) se enfoca en las relaciones de vecindad cuyo punto neurálgico es una pareja de amigas: Kate y Baba (primer volumen de una trilogía). 

Ambas novelas parten de relaciones familiares conflictivas y se parecen en el esmero en que se perfilan y definen los personajes secundarios. Botchan es cálida a pesar de los sinsabores que experimenta el joven profesor. Las Chicas de campo es descorazonadora a fuer de realismo en la mirada sobre la lamentable posición social de la mujer irlandesEdna O’Briena en su época.

En Las Chicas de campo nos situamos en una Irlanda nacionalcatólica dominada por la iglesia y el alcohol. El relato parece tener tintes autobiográficos al igual que Botchan, cuyo autor ejerció de profesor rural en la isla de Shikoku considerada entonces fuera de la civilización.

Natsume Söseki es uno de los autores más importantes de Japón y es objeto de estudio en el sistema educativo de su país como gran renovador de la novela japonesa. Edna O’Brien, más contemporánea y menos reconocida, reparte su dedicación entre la literatura y el cine.

Natsume Söseki

Las dos novelas, han sido reeditadas en múltiples ocasiones en español: Botchan 17 veces desde 2008, y Las Chicas de campo 8 desde 2013, y nos las ofrecen editoriales menos conocidas: Impedimenta y Errata Naturae. 

"Ese es el misterio de la escritura: sale de las aflicciones, de los tiempos difíciles, cuando se abre el corazón"

Edna O'Brien

 

Natsume Söseki en la Biblioteca UPM

Bélgica / Chantal Maillard

Chantal Maillard: Bélgica.

Valencia : Pre-Textos, 2011.

 De vuelta en Bruselas, aquella tarde, ya anochecida, entramos en una librería de segunda mano. Amontonó libros en una maleta vieja hasta que estuvo llena y me la dio. Aquí tienes, dijo, todo lo que has de saber para empezar. Era una muy completa selección de clásicos franceses. Villon, Baudelaire, Apollinaire y Breton, Voltaire, Corneille, Hugo, Chateaubriand y muchos otros hicieron de aquella maleta el arca del tesoro en la que, más tarde, en Málaga, me sumergiría con delicia. (p. 43)

¿Es posible llamar a este retorno una experiencia iniciática? En realidad, ¿se puede iniciar algo que siempre está ahí? Una filósofa y poeta de Málaga vuelve a sus orígenes biográficos: ¿resultará la cercana y cómoda Bélgica más inasible que la India de sus ejercicios vitales e intelectuales?
Los resultados se plasmarán en Bélgica, una entrega singular -pas comme les autres- de su ciclo de diarios. Un libro inter y/o transcultural de una autora cuya personalidad ya de por sí lo propicia. Su génesis, estructura y desarrollo están impregnados de una concepción cíclica del tiempo y de un cultivo del flujo de conciencia. Un prosa poética que cala hondo, aforismo de calidad y en abundancia: atención, fans de Juan de Mairena. En esta atmósfera intimista cabría atisbar un cierto conservadurismo pasivo tan común de las espiritualidades del Asia profunda, y por naturaleza emplazado ante una potencial crítica individualista; pero también emerge el empeño activo de la conciencia contra la nada -o la aproximación consciente a ésta-, una actitud típicamente titánica, clásica griega.
En cuanto a la mencionada clasificación como entrega dentro de una serie de diarios, queda claro que Bélgica ofrece más facetas y experimenta entre géneros: autobiografía retrospectiva, ensayo, libro de viajes e incluso apuntes de crítica y teoría literarias. Y todo muy bien ensamblado, amable en el sentido literal de digno de ser amado. Y que se disfrutará aún más in situ, de hecho sugiero un paseo con el libro a mano por Bruselas y en particular por Ixelles, el distrito en la trastienda de los grandes edificios diplomáticos de la capital europea. Intelectual, popular, con pinceladas congoleñas, creatividad modernista, elegancia contenida y ecos de utopías universalistas: la casa de Paul Otlet, padre de la ciencia documental moderna, anda por allí.   
En el aspecto editorial Pre-Textos vuelve a ofrecer un volumen pulcro y desahogado, de manejo muy agradable.
Podéis visitar en la red a: http://chantalmaillard.com/

¿Intuición, decís? Mirad mejor: lo que llamáis intuición no es otra cosa que el resultado de una inducción que vuestra mente realiza a espaldas vuestras. (p. 210)

Chantal Maillard en: Biblioteca UPM.

Mandíbula. Mónica Ojeda

Cubierta de Mandíbula, Mónica OjedaMandíbula
Mónica Ojeda
Candaya: Barcelona, 2018

¿Sabías que los cocodrilos guardan a sus bebés adentro de sus mandíbulas?

Mandíbula es una de las novelas más interesantes que se han cruzado conmigo últimamente. Arranca fuerte, con el secuestro de una alumna a manos de su maestra contado desde la perspectiva de la víctima. Ambas se encuentran en una cabaña en algún lugar de las afueras de Ecuador, la chica está atada, hay un revólver sobre la mesa. Desde la ventana se puede ver un volcán, uno de los símbolos que van a aparecer a lo largo de la novela. Y es que lo que bulle y arde en el interior de la mente de los personajes supone una buena parte de la materia con la que se construye la narración que se avecina.

Miss Clara, Fernanda y Annelise, los tres personajes principales, irán revelando capítulo a capítulo todo lo que ha sucedido hasta culminar en una situación tan extrema. Pero la novela no es solo un thriller, ni una historia de terror sin más: trata sobre la naturaleza del miedo, con el foco de atención puesto en las relaciones femeninas mira a ver qué hay en ese abismo que se abre al cruzar el límite de lo aceptado, de lo correcto entre madres e hijas, profesoras y alumnas o amigas adolescentes. El retrato psicológico de los personajes, especialmente el de Miss Clara (que anda naufragando por la relación enfermiza que ha mantenido con su madre) es de una belleza sutil, a pesar de lo siniestro, y estremecedora.

Las chicas son alumnas en un colegio del Opus en Guayaquil, lo que hace poderoso contraste con la casa en ruinas y atravesada por reptiles en la que juegan con otras amigas a inventar historias de terror, muy influenciadas por las creepypastas que leen habitualmente en internet. Sus juegos se vuelven arriesgados, la experimentación y el aprendizaje propios de su edad poco a poco van cruzando la frontera de lo siniestro, lo innominado. En ese contexto de pérdida de la inocencia, Annelise inventa al Dios Blanco, una fuerza primordial que protagoniza sus historias y orquesta los terrores de sus amigas.

“¿Qué es lo que pasa cuando vemos algo blanco?”, le preguntó Annelise a Fernanda sin esperar respuesta. “Que sabemos que se va a manchar”.

El lenguaje juega un papel primordial en la literatura de Mónica Ojeda (Guayaquil, 1988), un torrente de imágenes, un ritmo musical, capítulos armados con diferentes técnicas narrativas consiguen que la tensión nunca decaiga y convierten este libro en una impactante y adictiva lectura. Mandíbula es la segunda novela publicada en España de esta autora ecuatoriana, la precedió Nefando, publicada también por Candaya, en 2016. Otras obras suyas son La desfiguración Silva (2015), El ciclo de las piedras (2015) y Caninos (2017).

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