Esta semana en “Lecturas para compartir” os recomendamos, “Pobre”, la sobrecogedora historia personal de la escritora irlandesa Katriona O´Sullivan.
Si “Las cenizas de Ángela”, “Una educación” o “El Castillo de Cristal” te emocionaron; “Pobre” no te va a dejar indiferente ante la valentía de una niña que, acostumbrada a vivir entre la violencia, el caos y la suciedad, supo encontrar en la educación su salvación.
Katriona, la tercera de cinco hermanos, creció en la más absoluta pobreza, bajo el amparo de unos padres toxicómanos. Estuvo marcada por los prejuicios y la hostilidad de un entorno que le dio la espalda, y que la llevaron a despreciarse. A los 15 años, cuando se convierte en madre soltera, se verá en la calle, abandonada por sus padres. Sin un techo en el cual refugiarse, Katriona tendrá que aprender a sobrevivir por sí misma.
Sin embargo, la confianza, que algunos maestros sembraron en su infancia y el apoyo de sus mentores, le ayudarán a labrarse un camino de éxito, hasta convertirse en una reconocida académica y profesora de algunas de las instituciones más prestigiosas de Europa, desafiando así su destino.
Katriona O´Sullivan narra su propia aventura de supervivencia y resiliencia con una prosa clara, llena de honestidad y sentido del humor; porque, tal como la propia autora se sincera en “Pobre”: “hablar de estos asfixiantes recuerdos, es la única manera de abandonarlos y pasar página”
Existen almas heroínas que, en momentos de oscuridad, resurgen de las tinieblas con una fuerza de voluntad inquebrantable; y esta autora irlandesa es una prueba irrefutable de su existencia.
“Hay recuerdos que no quiero olvidar. Recuerdos de los que me gusta hablar. Estamos en verano, y yo estoy sentada en el asiento trasero del Ford Cortina verde de mi padre; le veo la nuca y la melena rizada, las ventanillas están bajadas; él tiene el brazo, moreno, descansando sobre el borde de la puerta y lleva un cigarrillo entre los dedos. Recuerdo la forma en que el aire impetuoso me da en la cara como un ventilador y el pelo me golpea las mejillas. Están sonando los casetes de mi padre, toda mi familia está cantando. Mi padre golpetea su anillo de oro contra el metal.
Y hay recuerdos de los que quiero deshacerme, recuerdos de los que me cuesta hablar. Recuerdos que me asfixian. También quiero contaros esos recuerdos para poder abandonarlos aquí y pasar página”