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En el enjambre (Im Schwarm) / Byung-Chul Han

en_el_enjambreEn el enjambre

Byung-Chul Han

 

Hay libros con alma y libros con contenido. Hay libros que te acompañan y otros que precisan de tu compañía. Hay libros atemporales y otros de rabiosa actualidad. Por naturaleza me inclino hacia los primeros, pero hay que reconocer el interés y la pulsión de los segundos, sobre todo cuando nacen de una reflexión, de una interiorización amable de lo inmediato, escritos desde la amplitud de miras y la profundidad de ideas, sin resultar densos, pesados o complejos: sencillos pero no simples.

En el enjambre es la visión reciente (2013) de un profesor de la Universidad de las Artes de Berlín acera de la Sociedad Digital. Es un escueto ensayo (apenas 100 páginas en formato octavilla), una agradable reflexión en voz alta; uno casi percibe la voz clara y sosegada del profesor que invita al lector a caminar por sendas poco transitadas. El bagaje personal del autor, Byung-Chul Han, es asimismo curioso: surcoreano de nacimiento, estudia filosofía en Friburgo, y Teología y Literatura Alemana en Múnich, para convertirse finalmente en profesor de Filosofía y Estudios culturales en Berlín. Esta breve biografía corre el riesgo de provocar el pánico en el potencial lector, y sin embargo nada más lejos de la realidad, pues la calidad y cercanía del ensayo no dejan indiferente.

¿Cuáles son o serán las consecuencias culturales de la red de redes? Este parece ser el hilo conductor de los apenas 16 capítulos (5-6 páginas de media) que abordan desde la pérdida de distancia entre interlocutores (y su impacto sobre el respeto), la reaparición del anonimato, el tránsito de una comunicación asimétrica (direccional como la televisión) a bidireccional (con la consiguiente pérdida de preponderancia del poder convencional), el síndrome de París (o la sucia realidad), o el síndrome de la fatiga por exceso de información (Information Fatigue Syndrom).

 

El ensayo no tiene por objeto atacar o desvirtuar la Sociedad Digital, tan sólo describe algunos de los cambios de comportamiento y de vocabulario que están teniendo lugar. Reflexiona sobre la comunicación digital y el narcisismo, así como sobre la aparición de estados afectivos extremos; un aspecto curioso en el mundo digital es la atenuación de la negatividad, es la sociedad del “me gusta”.

Resulta muy curioso el término acuñado: auto-explotación sin dominación, derivado de la disponibilidad de información ubicua e intemporal que favorece la transformación de todo tiempo en tiempo de trabajo, y que nos hace entrar de lleno en la era del rendimiento. Hemos pasado de labradores a cazadores de información, y seremos los seres humanos los que hemos de aprender a acotar y sujetar nuestros deseos ahora que la ingesta es claramente “ad libitum”.

¿Por qué la imagen de un enjambre como metáfora de la sociedad digital? El autor atribuye al enjambre una suma casi infinita de individualidades sin un alma común. Mientras que en la masa el ser humano pierde su personalidad, en el enjambre ésta permanece. "El enjambre digital no se manifiesta en una voz, por eso es percibido como ruido".

Decía Norbert Wiener (el padre de la cibernética) en los años 50 del siglo pasado que conservar la fertilidad del pensamiento humano es una obligación tan prioritaria como preservar la fertilidad de la tierra. Cabe plantearse si internet supone una apuesta por el monocultivo monoclonal, por la vivificante rotación o por nuevos procedimientos agrícolas aún por descifrar. El tiempo lo dirá y mostrará o no la idoneidad y vigencia de este ensayo.
 

 

Byung-Chul Han en la Biblioteca UPM

 

El país de los ciegos (H. G. Wells)

Carátula del libro

El país de los ciegos

H.G. Wells

Madrid: Nórdica Libros, 2014

 

Una fábula elocuente; una kakotopía muy al estilo del siglo XIX (véase eutopía o nada); publicada en 1904 en una revista y recopilada con otros relatos en 1911. Un cuento centrado en una población aislada en un lugar evocadoramente andino:

A un misterioso valle aislado del mundo de los hombres… llegaron unas familias de mestizos peruanos que huían de la lujuria y la tiranía de cierto gobernador español. Una extraña enfermedad cayó sobre ellos… los viejos se volvieron medio ciegos y andaban a tientas, los jóvenes veían sólo borrosamente, y sus hijos nunca vieron nada… Los videntes se habían vuelto ciegos tan gradualmente que apenas notaron la pérdida… Se fueron sucediendo las generaciones. Olvidaron muchas cosas; inventaron otras muchas… la pequeña localidad creció en número y conocimiento… Un hombre llegó por azar. Y esta es la historia de ese hombre.

Ilustraciones de Elena Ferrandis

 

Dice el refrán: In the country of the blind the one-eyed man is the King. ¿Es correcto? ¿Cuál es el poder de la masa en esta situación? Este podría ser el hilo conductor del texto, sugerentemente ilustrado por Elena Ferrandis, editado por Nórdica libros en edición bilingüe. En realidad incluye la versión original como apéndice sin ilustraciones y letra prosaica; un bilingüismo muy a la española, testimonial.

The country of the Blind, es un texto anecdótico en la trayectoria de Herbert George Wells, muy lejos de las archiconocidas máquina del tiempo y la guerra de los mundos. Es un relato de hemeroteca, más que de biblioteca pero mantiene la profundidad en la capacidad de plantear cuestiones que van mucho más allá de lo evidente.

H.G. Wells, historiador, filósofo y sociólogo, reconocido periodista, socialista (de entonces) y profesor (nacido en 1866 y muerto en 1946), acumula sus páginas escritas y publicadas por miles…  for a living.

Wells creía profundamente en el ser humano, y sin embargo al término de su existencia tristemente reconoció la inseguridad inherente al progreso (predijo la bomba atómica en 1914 en el texto the world set free), cayó en una profunda depresión al contemplar los estragos de la segunda guerra mundial, y dedicó sus últimos esfuerzos a la redacción de los derechos del hombre (piedra angular de la declaración homónima de  la ONU).

I am English by origin

but I am an early world man

H.G. Wells en la Biblioteca de la UPM

 

Einstein: notas autobiográficas

Albert Einstein
Notas autobiográficas
Alianza Editorial

 

En nuestro imaginario, un texto autobiográfico incluye casi necesariamente detalles de la vida personal del autor y de su entorno, de sus anhelos y zozobras, de manera no necesariamente lineal, ni completa; algo así como una declaración de principios a título (o no) de confesión íntima. Sobre esta materia, sin embargo, el texto de Einstein es completamente ajeno.

Cabe recordar, para paliar esta ausencia, que Einstein (1879-1955) es un bávaro de familia judía (nació en Ulm), científico iconoclasta, premio Nobel de física, padre de la teoría de la relatividad, pacifista en la primera guerra mundial y defensor del programa atómico americano en la segunda (con notable arrepentimiento de su uso militar); visitó España en 1923 auspiciado por la Junta de Ampliación de Estudios presidida por Santiago Ramón y Cajal, viaje que obtuvo una marcada contestación y repulsa por parte de los sectores conservadores, y un curioso apoyo de los movimientos obreros probablemente como contrapeso.

Sus notas autobiográficas (apenas 90 páginas en formato octavilla) son un testimonio de sus pensamientos: ese curioso proceso recursivo de ensoñación que sólo se vuelve transferible cuando se materializa en conceptos. Einstein dedica parte de su escrito a declarar cuándo comenzó a pensar y la relevancia que eso supuso en su vida: el comienzo de su existencia consciente (pienso luego existo).

Einstein se muestra agradecido al Instituto Politécnico de Zurich (aunque a la postre no le fuera muy bien en él) sobre todo por la libertad de que disponía en el estudio en comparación con los modernos métodos de enseñanza. Según sus propias palabras:

Es casi un milagro que los modernos métodos de enseñanza no hayan estrangulado ya la sagrada curiosidad de la investigación, pues aparte de estímulo esta delicada plantita necesita sobre todo libertad… Pienso que incluso un animal de presa sano perdería la voracidad si, a punta de látigo, se le obliga continuamente a comer cuando no tiene hambre.

 

 

Es muy hermoso y elocuente ver como intentaba entender las inconsistencias y paradojas de los conocimientos físicos que se iban acumulando y que en último término dieron al traste con la infalibilidad de la mecánica de Newton.

Basta ya. Newton, perdóname; tu encontraste el único camino que en tu época era todavía posible para un hombre de la máxima capacidad intelectual y de creación… aunque ahora sabemos que hay que sustituirlo por otros más alejados de la experiencia inmediata si aspiramos a una comprensión más profunda de la situación. ¿Pretende ser esto una necrológica? Yo contestaría que en esencia sí.

El análisis de la gravitación a la luz de la moderna teoría de campos (la curvatura del espacio debida a la masa de los objetos), la masa y la energía como caras de una misma moneda, o la interrelación de espacio y tiempo, son aspectos que afloran en el texto de una manera natural, con un lenguaje sencillo y un pensamiento profundo.

La posibilidad de adentrarse en la mente de un pensador como Albert Einstein al módico precio es 8,95 euros es algo que debemos agradecer al editor que instigó su redacción (Dr. Schilpp) y en castellano a la editorial Alianza. Feliz ensoñación.

La imaginación es más importante que el conocimiento, pues el conocimiento es limitado y la imaginación envuelve el mundo.

 

 

 

Albert Einstein en la Bblioteca de la UPM

 

 

Escuchar a los muertos con los ojos y otros cuentos chinos

Borges, Feynman y Jullien entre otros

Esta imagen tan evocadora hay que agradecérsela a Quevedo:

 

Con pocos, pero doctos libros juntos,
vivo en conversación con los difuntos,
y escucho con mis ojos a los muertos

(F. Quevedo)

 

Hay casos en que la voz es especialmente directa, cálida, imperecedera… como en la conferencia escrita o transcrita. Este género se ha popularizado desde hace 100 años gracias a la aparición de los medios de grabación y transcripción.

Una conferencia no es un discurso y tampoco una clase, es un género ambiguo, dirigido a un público amplio, a veces simplemente advenedizo que acude por mor de su cultivo personal y disfrute.

Hay un texto minúsculo, precioso (Borges oral), una esencia destilada del autor, editado por Alianza al módico precio de 6 euros (sólo el necio confunde valor y precio). Las conferencias que recoge versan sobre los más diversos temas: el libro, el tiempo, la novela negra… Borges (ya ciego) recurre a un discurso en espiral, vuelve y se revuelve para acunar al oyente /lector que va interiorizando detalles inesperados; nunca sería igual con un discurso lineal.

“Un verso bueno no permite que se lo lea en voz baja, o en silencio. El verso siempre recuerda que fue un arte oral antes de ser un arte escrito, recuerda que fue un canto”

Parecería que es la conferencia un género exclusivo de las humanidades, consideradas las ciencias en su aspecto más prosaico, pero nada más alejado de la realidad. Los físicos y químicos teóricos son dados a grandes hazañas en este género. Tal es el caso de Richard Feynman de quien podemos encontrar varios textos dedicados a sus conferencias como Siete piezas fáciles y El placer de descubrir. Este último editado por Crítica en la colección Drakontos, contiene una sentida conferencia en la que Feynman hace un homenaje a las personas sencillas (personificadas en su padre) que en un elocuente gesto de inteligencia natural fomentan, desde la más tierna infancia, el sentido crítico de sus hijos. Y es que la ciencia es ante todo la capacidad de sorprenderse.

“Mirando a un pájaro (el padre de Feynman) decía: “¿Sabes qué pájaro es ese? Es un tordo de garganta marrón; pero en portugués es un …, en italiano un …,” decía, “en chino es un …, en japonés es un …”, etc. “Ahora sabes qué nombre tiene ese pájaro en todos los idiomas que quieras”, decía, “pero cuando hayas acabado con eso no sabrás absolutamente nada sobre el pájaro. Sólo sabrás cómo llaman al pájaro los seres humanos en diferentes lugares. Ahora”, concluía, “miremos al pájaro.”

El tercer ejemplo de esta reseña, ya no corresponde a un autor enmudecido por el tiempo, sino a un especialista en estudios orientales, un sinólogo. François Jullien ofreció una conferencia titulada: Conferencia sobre la eficacia a un círculo de empresarios tan sólo para cautivarlos con las diferencias en la visión de la estrategia en oriente y occidente. El autor nos enfrenta a todas las ideas preconcebidas que por asumidas resultan silenciadas. Es un texto poético que pone de manifiesto cuánta polinización cruzada es necesaria entre culturas y ámbitos del saber.Nube de palabras

Wu Wei er Wu bu Wei

(no hacer nada, pero que nada deje de hacerse)

Y es que al leer una conferencia uno puede detenerse en el texto en cualquier momento y dejar volar su imaginación, envolverse en un tiempo y un espacio diferentes y viajar sin moverse del sitio.

 I-would-rather-have-questions

 

Jorge Luis Borges en la Biblioteca de la UPM

Richard P. Feynman en la Biblioteca de la UPM

 

 

Eutopía o nada: un texto de 1922

Historia de la utopías
Lewis Mumford

 

Es curioso encontrar un libro brutalmente contemporáneo y luego descubrir que se escribió hace casi 100 años, en 1922.

El título de la reseña no se corresponde con el del libro: historia de las Utopías (Editado en 2013 por Pepitas de Calabaza), pues me resulta distante, y siendo veraz no recoge la totalidad de la intención del autor que va mucho más allá de una mera cronología. El texto comienza indicando que el término Utopía fue una creación de Tomás Moro, a partir de los términos griegos: Eutopía (buen lugar) y Outopía (No lugar); el autor se permite añadir el vocablo Kakotopía (mal lugar) como antónimo del primero.

Eutopía o nadaLa idea fundamental es sencilla: la capacidad del hombre de imaginar mundos virtuales (Utopías) y llevarlos a cabo es la base del progreso, tanto si éste deviene en un buen o un mal modo de vida. En palabras del autor: “destruir a un hombre lo puede hacer cualquiera; corregirlo, sólo los mejores”.

Cuál es entonces la definición de Eutopía, el autor nos propone que será aquel lugar bueno tanto para respirar como para transpirar, y nos indica que William Morris incluso concibió un futuro en el que los seres humanos descartarían multitud de sofisticadas máquinas pues podrían vivir y trabajar más felizmente sin ellas.

Reconozco que me ha sorprendido la profusión de Utopías, tanto que me ha llevado a realizar un esquema con las más importantes. Todas ellas son individuales y de reconstrucción, es decir, hacen propuestas concretas para mejorar el entorno de vida y fueron realizadas por un autor individual. Todas ellas comparten “el deseo de erradicar auténticos males como la sobrecarga de trabajo, el hambre, o el empleo irregular”.

CronologíaLewis Mumford (considerado por algunos el último humanista del siglo XX) incluye además la categoría de Utopías de Escape de carácter absolutamente literario, y en ellas se incluirían los textos de H.G. Wells. El autor no menciona, quizás por ser coetáneos o posteriores al libro, las Utopías de escape de Aldous Huxley (un mundo feliz) o George Orwell, cuyo 1984 puede claramente ser incluido en el concepto de Kakotopía.

La historia de las Utopías también hace referencia al concepto de Utopía colectiva o el Mito Social. Entre ellos destaca tres: la Casa Solariega (típica del renacimiento), Coketown (o la ciudad Dickensiana) y Megalópolis (representada por los Estados Nacionales, entonces en efervescencia).

Es importante hacer referencia a los mitos colectivos porque pueden ser barreras más importantes que los condicionantes naturales: la concepción de un mundo plano evitaba incursiones marinas con más eficacia que cualquier flota de cañoneros o minas flotantes. Cuál puede entonces ser el ideal de un mito social: aquél progreso industrial que no provoque pobreza social. Considerando que se estima que existían quince millones de comunidades locales. Se trata de observar sus utopías y su devenir (considerándolas un campo de experimentación sin precedentes) y readaptar las soluciones que sean más eficaces.

 

Los sueños generosos producen realidades benéficas.

 

Lewis Mumford en la Biblioteca de la UPM

 

Reflexiones, pensamientos, aforismos y trending topics

Nada se puede pensar sin haber reflexionado antes. Ese proceso de introspección resulta especialmente afortunado en algunas personas, y la literatura tiene la particularidad de permitirnos escuchar la radiación de fondo a través de los siglos, remontándonos incluso al inicio de nuestra era.

Si un Bestseller se caracteriza por su capacidad de vender muchos ejemplares en poco tiempo un Clásico lo es por ser recuperado como novedad de generación en generación, a veces con saltos intergeneracionales sorprendentes, que hacen de su reanimación un motivo de euforia, lo que ahora llamaríamos un trending topic.

Sirvan estos dos escuetos párrafos a modo de presentación del primero de los títulos de esta reseña: las Meditaciones de Marco Aurelio. El autor quizás no sea recordado de primeras, aunque recientemente lo hemos visto magníficamente interpretado por Richard Harris (pincha aquí) en la película Gladiator (el argumento global que ahí se narra apenas guarda relación con la historia). La profundidad y amplitud de miras de la mente de este emperador romano hacen de sus meditaciones un libro absolutamente contemporáneo:

Te equivocas si piensas que un hombre debe calcular el riesgo de vivir o morir, incluso siendo insignificante su valía, y, en cambio, piensas que no se debe examinar cuando actúa si son justas o no sus acciones y propias de un hombre bueno o malo.

Nada es bueno para el hombre si no lo hace justo, sensato, valiente y libre; como tampoco nada es malo si no le produce los efectos contrarios a lo dicho.

 

La Biblioteca clásica Gredos nos ofrece una traducción de las Meditaciones francamente agradable y el libro puede encontrarse en RBA bolsillo por el precio de una entrada de cine.

Retrato de JoubertEl segundo estrato de esta reseña refiere a los Pensamientos de Joubert (1754-1824), un francés ilustrado revolucionario, escarmentado por la brutalidad del terror, y que ejerció de juez de paz, y de inspector y consejero de las recién creadas universidades napoleónicas. Este libro ha sido publicado por Edhasa con el título Pensamientos, y por la Editorial Periférica en una selección Sobre arte y literatura. Es un texto muy minoritario comparado con el anterior, recoge una recopilación de ideas elaboradas pero no hiladas en contraste con las Meditaciones. Su belleza en todo caso no deja lugar a dudas:

 

A lo que no tenga encanto y cierta serenidad no podremos llamarlo literatura. Incluso en la crítica debe hallarse alguna amenidad. Donde no hay ninguna delicadeza no hay literatura. Aquel que en todo momento llamara a las cosas por su nombre, sería un hombre franco y podría ser un hombre honesto, pero no un buen escritor; pues, para escribir bien, la palabra apropiada y precisa no basta en realidad. No basta con ser claro y ser entendido, hay que gustar, hay que encantar, hay que seducir y poner ilusiones ante los ojos.

 

El tercer nivel en esta escalada de destilación-condensación es el concepto de aforismo, o lo que es lo mismo una sentencia breve, una frase célebre o lo que actualmente se consideraría un tuit afortunado. En este capítulo hay muchos ejemplos, pero es fácil justificar la elección de El arte de la prudencia de Baltasar Gracían (1601-1658) por ser a la vez un Clásico y un Bestseller. La editorial Temas de Hoy ha vendido más de 100.000 ejemplares en 34 ediciones desde 1993 (26 en un formato y 8 en otro), todo un trending topic. El éxito probablemente reside en el proceso de actualización del castellano llevado a cabo por un profesor de literatura de la Universidad Complutense de Madrid. Este libro recoge 300 aforismos ampliados en otros tantos pensamientos que el autor ofrece a modo de oráculo manual según sus propias palabras. Veamos algún ejemplo:

Si uno no puede ponerse la piel de león, póngasela del zorro; o más veces vencieron los sabios a los valientes que al revés.

No ser malo por demasiado bueno, es una gran desgracia perderse en la insensibilidad por demasiado bueno.

La virtud lo resume todo, hace al hombre digno de ser amado cuando vive, y memorable una vez muerto.

 

¿Cuál ha de ser el proceso? ¿De la meditación al aforismo, o viceversa?

Probablemente es reversible y recursivo.

Parece claro que puede llegar a ser un proceso acumulativo si aprovechamos cuantos ejemplos nos oferta la literatura y escuchamos a los muertos con los ojos (como decía Quevedo), para perder el miedo a unos géneros que asustan por su denominación pero reconfortan por su contenido.

 

Marco Aurelio en la Biblioteca UPM

Baltasar Gracián en la Biblioteca UPM

 

Bosquejo del Juicio Universal, Vittorio Amadeo Alfieri


Bosquejo del Juicio Universal

Vittorio Amadeo Alfieri (1749-1803)

2012

 

Este escueto libro (71 páginas), en formato pequeño (precioso), fue escrito por Vittorio Amadeo Alfieri en 1775 cuando tenía 25 años, 14 años antes de la toma de la Bastilla. Hijo de familia noble e ilustrada es autor de múltiples tragedias en verso, así como de numerosos ensayos.

Este libro, en cambio, presenta el diálogo entre Dios y las almas que van llegando a su presencia para ser juzgadas.

Algunos críticos le atribuyen ser el precursor del romanticismo en Italia, mi conocimiento no alcanza para tanto. Lo que a mi parecer está claro es que siendo ingenioso y satírico, no es malvado; y, permitiéndose muchas licencias, no creo que haya alma sensible que no lo encuentre plagado de estereotipos humanos (denominados asépticamente almas), espectacularmente caracterizados; personajes que van presentándose ante la corte celestial (fundamentalmente Dios, Hijo y Espíritu Santo), que a su vez dialogan entre ellos, así como con algún que otro arcángel (Rafael, Gabriel), y recibiendo el premio, aprecio o desprecio (a veces gordo) según la calidad de su sendero vital.

Estoy convencida de que a estas alturas de la reseña algunos considerarán: “esto no es para mí”. Yo misma estaría de acuerdo si no fuera porque lo compré en un saldillo: 2 libros por 4 euros, a pesar de haber sido publicado por primera vez en castellano en 2012 en una edición de 500 ejemplares a cargo de Sd-edicions. Por eso, y por haberme sentido un poco avergonzada de haber pagado tan poco por tanta diversión y sano entretenimiento, he decidido hacer esta reseña; como decía Machado sólo el necio confunde valor y precio.

El título mismo: Bosquejo del Juicio Universal dice mucho del autor, pues incluir simplemente Juicio Universal apabulla, pero si sólo es un bosquejo… pues claro, la cuestión cambia y hace gracia… más gracia.

El destino de esta obra fue una representación teatral privada planeada para una de las reuniones de los sansguignon (sin-prejuicios) que era un pequeño círculo literario que se reunía en el domicilio del poeta. Alfieri escribía en francés (lengua materna de esta obra) por considerarlo en la época la lengua franca.

Pongamos algunos ejemplos de las sanciones del magistrado universal (Dios):

respecto al juicio de un Rey (cualquiera), Dios responde: “Los reyes aunque mediocres, se están convirtiendo en algo tan raro que haya que alentarlos con recompensas que en rigor no merecen”

mientras que en referencia a un Ministro (genérico) sanciona: “No lo inscribáis en ningún sitio, lo condeno a pasar su vida en un banco de escuela repitiendo el ABC”.

 

 

 

 

 

Bosquejo del Juicio Universal

 

Este es escueto libro (71 páginas), en formato pequeño (precioso), fue escrito por Vittorio Amadeo Alfieri a los 25 años, hijo de buena familia y escritor de múltiples tragedias en verso, así como numerosos ensayos. Algunos críticos le atribuyen ser el precursor del romanticismo en Italia, mi conocimiento no alcanza para tanto. Lo que a mi parecer está claro es que siendo ingenioso y satírico, no es malvado; y permitiéndose muchas licencias no creo que haya alma sensible que no lo encuentre plagado de estereotipos humanos espectacularmente caracterizados; personajes que van presentándose ante la corte celestial: fundamentalmente Dios, Hijo y Espíritu Santo (que a su vez dialogan entre ellos), así como algún que otro arcángel (Rafael, Gabriel), y recibiendo el premio (a veces gordo) a la calidad de su sendero vital.

Estoy convencida que a estas alturas de la reseña algunos considerarán: “esto no es para mí”. Yo misma estaría de acuerdo si no fuera porque lo compré en un saldillo de 2 libros por 4 euros (a pesar de haber sido publicado por primera vez en castellano en 2012 en una edición de 500 ejemplares). Por eso y por haberme sentido un poco avergonzada de haber pagado tan poco por tanta diversión y sano entretenimiento he decidido hacer la reseña; como decía Machado sólo el necio confunde valor y precio.

El título mismo: Bosquejo del Juicio Universal dice mucho del autor, pues incluir simplemente Juicio Universal apabulla, pero si sólo es un bosquejo… pues claro la cuestión cambia y hace gracia… más gracia.

El destino de esta obra fue una representación teatral privada planeada para una de las reuniones de los sansguignon (sin-prejuicios) que era un pequeño círculo literario que se reunía en el domicilio del poeta. Alfieri escribía en francés (lengua materna de esta obra) por considerarlo en la época la lengua franca.

Pongamos algunos ejemplos. Respecto al juicio de un Rey (cualquiera), Dios responde: “Los reyes aunque mediocres, se están convirtiendo en algo tan raro que haya que alentarlos con recompensas que en rigor no merecen”; mientras que en referencia a un Ministro (genérico) sanciona: “No lo inscribáis en ningún sitio, lo condeno a pasar su vida en un banco de escuela repitiendo el ABC”.

Rafael Argullol y Vidya Nivas Mishra: Del Ganges al Mediterráneo, un diálogo entre las culturas de India y Europa.

"Vivimos en un mundo en el que el dominio de lo tecnológico, de lo comunicacional, lo que se ha llamado "globalidad planetaria", y la exigencia de una actualidad permanente se han convertido en una invitación universal a la amnesia. En ese sentido nuestro mundo está fuertemente marcado por un modelo de amnesia y de velocidad, de amnesia y de vértigo, aunque evidentemente muchas veces ese vértigo se manifiesta como en el mito de Sísifo, se manifiesta como un vértigo inmóvil que da vueltas sobre un mismo eje." (R. Argullol, p. 90)

Rafael Argullol, Vidya Nivas Mishra:

Del Ganges al Mediterráneo : un diálogo entre las culturas de India y Europa. Madrid : Siruela, 2004.

 

Rafael Argullol es un creador de poesía y ficción que también es filósofo. Su obra filosófica tiene una fuerte orientación estética y merodea en torno al fenómeno del arte, con especial predilección por el Renacimiento occidental. Sin embargo quien piense que este sesgo le resta proyección social se equivocará, pues en consecuencia Argullol se ha venido destacando en los últimos tiempos como un defensor a ultranza del papel de las ciencias humanas y de los estudios culturales en particular, que él considera en franco retroceso a causa del enfoque dominante, meramente instrumental y cortoplacista, en la educación secundaria y superior.

Del Ganges al Mediterráneo, independientemente de su valor como obra singular, puede servir como buen comienzo para adentrarse en la producción de Argullol. Este decidió en torno al cambio de siglo efectuar un diálogo directo con la tradición filosófica hindú, para lo cual escogió como interlocutor al erudito Vidya Nivas Mishra. Además esta conversación contó con la valiosa aportación del estudioso de la cultura india Óscar Pujol Riembau, que prologa y edita el volumen aquí comentado. Obsérvese el interés de un encuentro entre Occidente y un Oriente no personificado a la sazón por el mundo araboislámico -como ordenarían imperativamente los clichés mediáticos más banales- ni tampoco por el Extremo Oriente sino por la tradición hindú de la India, país que se prefigura como uno de los grandes actores históricos de los próximos decenios.

Los dos filósofos van tocando las grandes cuestiones de la existencia humana desde la óptica de ambas civilizaciones, con sus puntos comunes y sus divergencias que hunden sus raíces en procesos remotos en el tiempo. No faltan los argumentos polémicos, como cuando Argullol apunta al secularismo occidental como si la laicidad fuera una realidad completada en nuestro entorno, o cuando Mishra parece exculpar a la civilización hindú de toda experiencia colonial-imperialista, lo cual la realidad histórica desmiente tanto a nivel interior como exterior a ese subcontinente. Pero el diálogo resulta en conjunto extraordinariamente fructífero y absolutamente vigente, aparte de sentar bases para una praxis de aprendizaje y comprensión mutuos.

Si quereis acercaros en general a la obra de Rafael Argullol podéis visitar su página,  su blog, y también ver el capítulo que le consagró la serie televisiva Pienso, luego existo.

La simplicidad no es la realidad. Lo abstracto no es lo real. Aunque pueda ser una herramienta útil para el análisis y la investigación, si lo tomamos finalmente por lo real se convertirá en una atadura y en una limitación. Si se quiere pensar en términos de lo real, entonces necesariamente hay que pensar de una forma compleja, incluso si ese tipo de pensamiento nos produce durante un tiempo una cierta confusión y no nos permite la costrucción de teorías clásicas y precisas donde todo encaje a la perfección. Todos los intentos de introducir uniformidad y simplicidad están condenados al fracaso, ya que la complejidad tarde o temprano acabará por romper el corsé de la falsa simplicidad. " (V. N. Mishra p. 146)

Obras de Rafael Argullol en Bibliotecas de la UPM.

Mary Wollstonecraft

If women be educated for dependence;

that is, to act according to the will of another fallible being, and submit,

Mary Wollstonecraft

right or wrong, to power,

where are we to stop?

 

Si las mujeres fueran educadas para la dependencia

es decir, para actuar de acuerdo con el deseo de otro ser humano falible, y someterse

de manera correcta o incorrecta, al poder

¿dónde acabaríamos?

 

Mary Wollstonecraft

(27 de abril de 1759 – 10 de septiembre de 1797)

 

Mary Wollstonecraft en la Biblioteca de la UPM

 

Fukushima mon amour, (en defensa de GAIA y del humanismo global)

Fukushima mon amour

Editorial Laertes

38 paginas

3 euros.

 

Daniel Roulet escribe una carta entrañable a una amiga japonesa que vive en Tokio  durante, e inmediatamente después, del accidente de Fukushima. Habla de una cultura tan ajena como la japonesa, capaz de lo mejor (una extrema sensibilidad) y lo peor (desde el gusto por las aletas de tiburón y el atún rojo a esa sumisión, impensable en nuestra mentalidad occidental). Está escrita desde la emoción, no esperen grandes valores científicos, pero sí una envidiable capacidad para la empatía y unos valores humanos que se revelan contra nuestro destino actual.

Quizás por eso mi subconsciente se resistía a hacer una reseña únicamente referida a este texto. He aprendido a no forzar la máquina y dejar que mi alma encuentre la inspiracion adecuada. Y aquí está: Las edades de Gaia, y La venganza de la tierra de James Lovelock.

James Lovelock es para mí el prototipo de superhéroe.  Nació en 1919; se graduó en 1941 por la Manchester University, y se doctoró en medicina en 1948 por la London School Hygiene and Tropical Medicine. En 1961, después de enseñar en las universidades norteamericanas de Yale y Harvard, fue invitado por la NASA para colaborar en el proyecto Surveyor; fue durante este período, mientras experimentaba una nueva manera de detectar vida, cuando empezó a elaborar su teoría Gaia. Tras abandonar Estados Unidos (desencantado con la NASA y los grandes proyectos), se instala como «científico independiente», según su propia expresión, en el campo de Cornualles, en un laboratorio propio, donde sigue investigando, patentando inventos y escribiendo libros y trabajos científicos para revistas especializadas.

¿Por qué digo que es un superhéroe?  Pues porque desde el pensamiento más completo, abstracto, humanista y global, fue capaz de dejarlo todo estando en la cresta de la ola, y establecerse como científico independiente viviendo de la instrumentación científica que él mismo idea y fabrica.

Es importante apoyar la ciencia, pero también es importante saber trabajar  con mínimos recursos y sin  derrochar; y conocer los entresijos de la ciencia y de la técnica como artesanos ilustrados del siglo XXI comprometidos con nuestra sociedad y con las futuras generaciones.

 

James E. Lovelock en la Biblioteca UPM

 

 

 

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