Sin destino, Imre Kertész

Sin destino. Imre Kertész

Barcelona: Acantilado, 2006

Durante el periodo de la Alemania nazi, éstos crearon una serie de campos de trabajo y de exterminio donde   recluyeron a todos aquellos que consideraron enemigos.  Personas de distinta ideología  y  condición fueron deportadas y recluidas en los mismos. Por encima de todos ellos, los judíos, como nuestro protagonista,  György. Tiene quince años y no entiende lo que está pasando. Un día es detenido. Inicia un viaje, quizás, sin retorno.

Entonces, en medio de aquella masa humana, vi por primera vez a los hombres que se encontraban allí. Me sorprendió mucho, puesto que era la primera vez en mi vida que veía yo, por lo menos desde tan cerca, unos presos de verdad, con el típico uniforme a rayas de los delincuentes, el gorrito redondo y la cabeza afeitada. Mi primera reacción natural fue retroceder.  Algunos de ellos respondían a las preguntas de la gente, otros examinaban el vagón y empezaban a desalojar el equipaje con la experiencia de mozos de carga profesionales y con una rapidez extraña, típica de los zorros. Todos ellos llevaban en el  pecho, al lado del número típico de los presos, un triángulo amarillo…

A partir del momento de su detención en un autobús se producirá un hecho vital, el descubrimiento de la vida será de la forma más brutal posible. La inocencia quedará atrás.
Cómo es posible la supervivencia en un mundo en el que no existe la esperanza, en el que el futuro es algo extraño, en el que el mañana es hoy.
Qué mecanismos pone en marcha nuestro protagonista  para sobrevivir a un mundo en el que lo cotidiano está lleno de inhumanidad.
Qué resortes activa para poder seguir en pie en un mundo en el que la injusticia, la crueldad, la maldad cabalgan juntas.
Nuestro protagonista vive simplemente la vida que tiene. Para él, todo es un descubrimiento. Solo tiene esa vida y decide vivirla sin desesperación, observando, aprendiendo.  Sin más. No se abandona.

No sé cómo, pero poco a poco fuimos descubriendo que aquella chimenea no era ninguna fábrica de cuero sino del “crematorio”, el lugar donde se incineraba a los muertos. Cuando me enteré de aquello, no pude dejar de mirar la chimenea con atención: allí estaba, ancha y corta, cuadrada, con la parte de arriba como si estuviera a medio terminar. Yo, por mi parte, no sentía otra cosa que cierto respeto, y el olor, naturalmente, aquel olor que nos envolvía, casi nos ahogaba en su masa espesa y pegajosa como un cenagal.

En el año 2005 Sin destino fue llevada al cine por el cineasta húngaro Lajos Koltai.
Nacido en  noviembre de 1929 en Budapest. La vida de Imre Kertész queda marcada por la persecución de los judíos por parte de los nazis. Como otros muchos, es deportado a campos de trabajo en 1944. Cuando acaba la guerra se inicia en el periodismo, trabajando igualmente como traductor y dramaturgo. En el año 2002 es galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

Llega la liberación, vienen las preguntas, las respuestas, la incomprensión.

Veía, sí veía muy bien que no me comprendían, que mis palabras no les gustaban en absoluto y que algunas hasta los hacían enfadar. Veía que el señor Steiner trataba de interrumpirme, que casi se ponía en pie, veía que el señor Fleischmann no lo dejaba, y también le oí decir: Déjalo…¿No ves que sólo quiere hablar? Déjalo hablar…, y yo hablaba aunque en balde y de una manera un tanto caótica. Incluso así les dije lo que quería: que nunca empezamos una nueva vida sino que seguimos viviendo la misma de siempre

Imre Kertész en la Biblioteca UPM

 

Las aventuras del buen soldado Švejk, Jaroslav Hašek

Barcelona: Galaxia Gutenberg / Circulo de lectores, 2008

El 28 de julio de 1914 se inició la Primera Guerra Mundial.  El heredero del Imperio Austro-Húngaro era asesinado en Sarajevo  y las alianzas y pactos que las naciones europeas habían suscrito tiempo atrás llevan a estas al conflicto. El horror se extiende por todo el mundo. Millones de personas sufrirán sus consecuencias.
Hombres de distinta condición y origen se ven obligados a luchar. Entre ellos nuestro protagonista. Su oficio, falsificador de perros. Su condición, es idiota.

¡Soy un idiota oficial! Es Švejk.

 

Las preguntas se basaban en tres metodologías psiquiátricas: la del doctor Kallerson, la del  doctor Heveroch y la del inglés Weiking.

-El radio es más pesado que el plomo; ¿sí o no?

-No lo sabría decir, nunca los he pesado –contestó Svejk con una sonrisa afable.

-¿Cree en el fin del mundo?

– Primero tendría que ver ese fin del mundo –contestó Svejk con negligencia–, pero seguramente no me tocará verlo mañana mismo.

-¿Sabría calcular el diámetro del globo?

Eso sí que no –respondió Švejk–, pero ahora, señores, a mí también que gustaría proponerles una adivinanza: hay una casa de tres pisos y en cada piso hay tres ventanas.  El tejado tiene dos claraboyas y dos chimeneas. En cada piso hay dos inquilinos. Y ahora díganme, señores, ¿en qué año murió la abuela del portero?…

Cuando Švejk estuvo fuera, la comisión de los tres concluyó unánimemente que Švejk era un majadero y un idiota según todas las leyes descubiertas por las ciencias psiquiátricas.

 

Pero nuestro protagonista,¿es un idiota redomado o un simple truhán?, ¿un imbécil descarado o un pícaro moderno?. Esa pregunta nos persigue a lo largo de todo el libro. Es  difícil decidirlo porque encontramos continuamente en sus páginas  ejemplos de un Švejk como máximo exponente de la estupidez humana pero también en ocasiones como un compendio de conocimientos, una especie de Lazarillo de Tormes trasladado de las tierras de Castilla al centro de Europa.¿ Sabiduría o estulticia?.

Las aventuras del buen soldado Švejk es una disparatada novela en la que Hašek utiliza el humor y la sátira como armas para criticar una sociedad decadente. Švejk, el capellán Katz, el teniente Lukáš y otros personajes tan sinvergüenzas que se cruzan en su camino son  en realidad supervivientes natos  de un mundo en decadencia, de un mundo que llega a su fin, el del imperio austrohúngaro, lleno de corruptelas y miseria moral.

 

Así pues, fueron otra vez con el cochero y honradamente devolvieron todo, salvo la botella de vino de misa…

Švejk dijo al capellán.

-Padre, me gustaría saber si el monaguillo tiene que ser de la misma confesión que el que dice la misa.

-Claro –asintió el capellán- Si no, la misa no sería válida.

Entonces se ha cometido un gran error, señor capellán –dijo Švejk -. Yo no soy de ninguna confesión. ¡Siempre he tenido mala suerte!

El capellán miro a Švejk y, después de permanecer en silencio, le palmeó la espalda y le dijo:

-Puedes acabarte el vino que ha quedado en la botella. Imagínate que de esta manera empiezas a formar parte de la Iglesia.

Jaroslav Hašek nació en Praga en 1883. Contemporaneo de Kafka se inició en la literatura a través del periodismo, publicando en diversas revistas y periódicos. Las aventuras del buen soldado Švejk está considerada como una obra maestra de la literatura checa. En principio el autor tenía previsto publicar seis volúmenes pero su prematura muerte en 1923  dejo inacabada la obra en cuatro.

A sus órdenes, mi capitán, en lugar de ciento cincuenta gramos de salchichón húngaro los soldados han recibido dos postales.

 

Almas grises de Philippe Claudel

Almas grises. Philippe Claudel.

Barcelona: Ediciones Salamandra, 2005

Un cuerpo de diez años no abulta mucho, sobre todo si está empapado de agua helada. Berfuche levantó una esquina de la manta y se sopló en las manos para calentarlas. Apareció el rostro de Belle de Jour.

A finales de 1917 un acontecimiento trágico va perturbar la monótona vida de los habitantes de un pueblo francés. Una niña es encontrada muerta. Estrangulada. La maquinaria de la justicia se pone en funcionamiento. Hay que encontrar al culpable. Quién, nadie es sospechoso pero en realidad todos los son,  sobre todo uno, el fiscal Destinat.

Suele decirse que tememos lo que no conocemos. Yo en cambio creo que el miedo surge cuando descubrimos lo que hasta el día anterior creíamos ignorar. Ése era el secreto de Destinat: poner ante los ojos de la gente, como si nada, las cosas con las que no querían vivir. El resto era pan comido. El triunfo estaba asegurado. Ya podía pedir la cabeza del acusado. Los jurados se la entregaban en bandeja de plata.

Narrada en primera persona por uno de los investigadores cuyos recuerdos  y remordimientos no le dejan conseguir la anhelada paz en su alma, en esta novela la soledad y la muerte siempre están presentes. La guerra se atisba a pocos kilómetros pero sus efectos de sufrimiento, miedo, cobardía, dolor corren desbocados entre los habitantes de ese pequeño pueblo.

La maquinaria de los rencores, de los recuerdos atormentados, de la vida gris de unos personajes perdidos en una olvidada ciudad provinciana  se ponen en marcha con un asesinato. Es la espoleta. Todos tienen algo que ocultar a los demás, secretos quizás, si,  pero sobre todo el conocimiento de unas vidas perdidas, de unas almas grises.

Nuestra pequeña ciudad oyó la guerra, pero no puede decirse que la hiciera. Más bien puede afirmarse sin faltar a la verdad que vivió de ella: los obreros siguieron haciendo funcionar la Fábrica.  Hacían falta…Ochocientos hombres que, a ojos de algunos, no lo fueron jamás y que todas las mañana abandonaban una cama caliente y unos brazos dormidos en vez de una trinchera enfangada, para ir a empujar vagonetas en lugar de cadáveres.

Philippe Claudel nacido en Nancy en 1962  profesor y guionista de cine y televisión,  comenzó su carrera publicando Meuse l’oubli. Además de su faceta como escritor ha dirigido dos largometrajes Hace mucho que te quiero y Silencio de Amor. Otras obras de Claudel son, La nieta del señor Linh ya reseñada en No Sólo Técnica o el Informe Brodeck.

Philippe Claudel en la Biblioteca UPM

El cielo era lo único que seguía siendo puro y alegre, y permanecía ajeno al mal y la putrefacción, que se extendían a ras de suelo bajo su bóveda de estrellas.

El Cantar de los Nibelungos

El Cantar de los Nibelungos: Catedra, 1994

…soñó Krimilda, una vez, que había amaestrado un halcón, animal hermoso y salvaje, y hubo de ver cómo dos águilas se lo despedazaban. Pensó entonces que nada le causaría tanto dolor en este mundo.

Este sueño se lo contó a su madre Ute, que no supo dar mejor razón a la tierna doncella que ésta: ” ese halcón que amaestrabas es un noble caballero; si Dios no lo protege, será inevitable que lo pierdas pronto.”

Presagio de lo que acaecerá, el drama comienza, el destino ya está marcado. Sigfrido, el héroe, el mejor de entre todos los caballeros, cabalga con su espada Balmung, invencible, gallardo, puro, sin temor a nada. Él es el caballero esperado.

Sigfrido llega a la corte del rey Gunther.  Le esperan  la alegría y la felicidad pero también la pena infinita.

El rey le propone ayudarle a conquistar a la reina islandesa Brunhilde y él a cambio le entregará la mano de su hermana Krimilda de la que se ha enamorado aquel.  Así lo hace y tras conquistar a la indómita islandesa, consigue el amor de la bella Krimilda. La felicidad parece haberse instalado en la corte pero los celos, las ambiciones, los miedos desencadenan los acontecimientos. Brunhilde descubre que fue derrotada utilizando artes mágicas y decide vengarse  utilizando al traidor Hagen como brazo ejecutor. La sangre del dragón Fafner en la que se bañó el héroe  cuando lo derrotó le hace invulnerable. Hay un punto debil en su espalda. Hagen conoce el secreto. En el bosque le mata.

La fuente tenía el agua fresca, clara y agradable. Gunter se agachó hacia la corriente. Cuando hubo bebido, volvióse a levantar. De buena gana hubiera hecho lo mismo Sigfrido…

…Cuando el señor Sigfrido estaba inclinado sobre la fuente le clavó la jabalina en la cruz señalada en la espalda. Por la herida le brotó abundante la sangre que salía del corazón, hasta manchar las ropas de Hagen. Nunca podrá héroe alguno cometer tamaña felonía.

Entonces cayó entre las flores el esposo de Krimilda…

En el umbral de la muerte, dijo entonces: malvados y cobardes ¿de qué valieron mis servicios ahora que me habéis asesinado? Siempre os guardé fidelidad y este es el premio que recibo. Mala se la urdisteis a vuestros deudos.

Desconocido es el origen del poema, anónima su autoría, universal su conocimiento.

Aunando elementos de la tradición germánica sobre seres mitológicos, elementos mágicos, hazañas sobrenaturales,  el Cantar de los Nibelungos es un mundo lleno de  de elementos maravillosos,  gestas sobrehumanas, de lealtades y traiciones, caballerosidad, amor,  pero también venganza, celos, traición. Nos habla de un tiempo lejano con unas costumbres y valores que si bien en algunos casos podrían parecer exagerados, serían testimonio de una época ya pasada.

El Cantar de los Nibelungos está dividido en dos partes claramente diferenciadas, el poema de Sigfrido y la venganza de Krimilda. Anónimo del siglo XIII, fue redescubierto por los poetas románticos del siglo XIX y ha servido de inspiración para muchos otros autores en diversos géneros como Wagner, Tolkien e incluso actualmente en el mundo del comic manga  con el título de Yôhen Nibelungen no Yubiwa.

En el cine se estrenó en 1924, Die Nibelungen, con la dirección de Fritz Lang y guión de el mismo y de  su mujer Thea von Harbou.

El Cantar de los Nibelungos en la Biblioteca UPM.

Krimilda huye a la corte del rey Atila donde será su esposa y  planeará su venganza. Años más tarde invita a sus hermanos a la corte, el final está cerca,  un final sangriento y terrible.

Allí yacían todos los que habían estado destinados a morir. En trozos quedó descuartizada la noble dama…

Muertos por tierra quedaban allí los grandes honores. Toda la gente sentía tristeza y quebranto. Las bodas del rey habían acabado en sufrimiento; como siempre el placer engendra, al cabo de todo, dolor.

Yo no puedo daros razón de lo que después aconteció, salvo que allí se vio llorar a caballeros y señoras, aparte de nobles infanzones, la muerte de sus amigos queridos. Aquí termina la gesta, esto fue el desastre de los nibelungos.

Roque Six de José López Rubio

José López Rubio. Roque Six: Temas de Hoy, 1999

“-Pero vamos a ver –dijo Roque-. ¿Usted está vivo o está muerto?

– ¡Ah! Eso es lo que hay que resolver.

Lo resolveremos mañana, no se apure. Por esta noche, basta con que usted se decida a estar vivo o a estar muerto hasta mañana. Depende de cómo usted se encuentre.

– Pero, ¿cómo voy a decidir?

-¡Qué afán de complicar las cosas!…¿Muerto?¿Está usted muerto? Pues cerca, junto a la iglesia, hay un cementerio. Allí le dejarán pasar la noche. ¿Está usted vivo? Pues no tiene usted más que ir a la fonda.

– Bueno, pero… en la fonda, habrá que pagar…

– ¡Naturalmente!…

Roque  Fernández es un triste funcionario con una vida anodina y vulgar. Un dia se muere, como se tiene que morir todo el  mundo. Se muere de pulmonía como se podía morir de otra manera, no importa. Pero en realidad no lo hace. Dios le da otra oportunidad.  No ha cumplido su destino en el mundo. ¿Cuál? Hacer el tonto.

Es el comienzo de una historia surrealista, absurda en apariencia, disparatada. Roque busca su sino que no es otro que llenar el mundo de tonterias.

“Rara, muy rara vez hace Dios un genio. ¡Gran trabajo para Dios el componer  un Miguel Ángel, un Beethoven o un Pasteur! Son muchos días ocupados en cada uno, porque cuestan lo que mil hombres de los otros. Apenas hay tres genios por siglo de los buenos. Pero un tonto, un buen tonto, un tonto contagioso, un tonto genial, le es mucho más difícil. Dios ha hecho muy pocos tontos de verdadero merito de los que pueden volver tonto al mundo, haciendo escuela de su tontería. Solo muy de tarde en tarde hay un tonto que merezca la pena. ..Dios te hizo, Roque Fernández, y te puso en el mundo…”

Y Roque Fernández vuelve a revivir. Dios le da otra oportunidad. Esta vez es Jean Rocherier, un funcionario francés. Roque no entiende que le ocurre, por qué esta suplantando a este hombre, huye, abandona a su familia adoptada. No se da cuenta de su destino, del papel que tiene en el vodevil de la vida. El papel que Dios le ha dado. Y vuelve a morir una vez más. Esta vez atragantado por una bola de ruleta. Y así la rueca vuelve a girar,  comienza una nueva vida, ahora como reverendo en la América profunda. Posteriormente se aparecerá como  profesor anarquista a punto de ser fusilado, bebé incomprendido, y por último transformado en una pareja de  gemelos. Al fin alcanzará su objetivo, llegar al cielo.

Se trata de una novela de humor pero al igual que con otros autores como Jardiel Poncela y Mihura, ya reseñados en No sólo técnica, es un humor inteligente, escéptico, que nos hace reir, si, pero también nos deja un poso de tristeza y melancolía. Y siempre presente Ramón Gómez de la Serna.

“Hay una puerta arriba, con clavos dorados. Música, dentro, celestial.

Antes de empujar prueba a ver si está abierta. Cede al menor impulso. Si tuviera goznes, se diría que está bien engrasada.

Pero está sola, sola en medio de todo, y se abre en dos hojas.

Al otro lado…

No hay nada, positivamente, pero bien se nota que aquello no puede ser otra cosa que lo que es.

La música se ha callado.

-Irán a cambiar de pieza…

…-Ahora, si quisiera olvidar…

(Se olvida de todo. De sí mismo se olvida.)

Es el Cielo, no puede ser otra cosa.”

José López Rubio, (Motril 1903- Madrid 1996) empezó su carrera como escritor realizando colaboraciones en un periódico de Cuenca. Ya en Madrid, toma contacto con Jardiel Poncela y se inicia en el teatro. Colabora en revistas como Buen Humor y Gutiérrez. Trabaja también en el mundo el cine como guionista, traductor y adaptador  a través de un contrato con la Metro que le lleva a Hollywood al igual que otros compañeros como Jardiel, Edgar Neville y Eduardo Ugarte.

Premio nacional de teatro en 1954, ingreso en la Real Academia de la Lengua con un discurso sobre la Otra Generación del 27 de la que el mismo formó parte y que cambió de forma radical el modo de entender el humorismo en las letras españolas.

Otras obras de López Rubio;Estoy pensando en ti( 1951), La otra orilla(1954), El caballero de Barajas(1956), Las manos son inocentes(1958), Esta noche tampoco (1961), etc.

 

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