El jardín olvidado. Kate Morton

Cubierta de El jardín olvidado, Kate Morton

El jardín olvidado
Kate Morton

En El jardín olvidado Kate Morton repite el mismo esquema narrativo que en otras de sus novelas: el desarrollo no es lineal sino que la historia se desenvuelve en distintos períodos que se van entremezclando para así contarnos de forma paralela varias historias; desde comienzos del siglo XX hasta la época actual, desde la Inglaterra de ayer a la Inglaterra y Australia de hoy.

El hilo conductor es Nell, una australiana que busca conocer sus orígenes tras descubrir a los 21 años que es adoptada. A su muerte su nieta Cassandra continua con la investigación, su abuela le ha dejado en herencia una cabaña con jardín en Cornualles y a partir de ahí se siente obligada a continuar la búsqueda iniciada por su abuela de la que ella no sabía nada, para ello viaja a Inglaterra donde poco a poco irá resolviendo el misterio y enfrentándose a su propia historia. Las mujeres son las protagonistas de esta novela, no sólo Nell y Cassandra, sino también Eliza, Rose, Adeline, Mary… son una muestra de distintas personalidades y del momento que les tocó vivir.

Fotografía de Kate MortonEl jardín olvidado es una novela que se ha encuadrado en la llamada, con cierto desprecio, literatura de best-seller, como sinónimo de literatura de gran venta pero de poca calidad. Sin embargo Morton ha sido comparada con escritoras de la talla de Jane Austen o de las hermanas Brönte y su obra es una mezcla de novela romántica, novela de misterio y novela de aventuras muy bien ambientada. Desde luego El jardín olvidado consigue mantener el interés del lector, engancharle hasta el final de la obra y sentirse absorbido por la historia y por la vida de las mujeres que la protagonizan.

Es una obra sin complicaciones, entretenida, cómoda de leer; es una buena recomendación para una lectura relajada de verano, a ser posible sentados a la sombra de un árbol en una tarde calurosa.

Kate Morton en la Biblioteca UPM

Pilar Díaz Asensio

En la orilla. Rafael Chirbes

En la orilla, Rafael ChirbesEn la orilla.
Rafael Chirbes.
Editorial Anagrama.

Dice Rafael Chirbes que, quien quiera entender su tiempo, tiene que encontrar cómo contarlo y, en ese mejor entendimiento de lo de fuera, se encuentran los más hermosos instantes del placer literario. De esta reflexión nacen sus últimas obras (Crematorio y En la orilla), consideradas dos de las mejores novelas de la literatura española de los últimos tiempos. A través de ellas reflexiona sobre nuestra historia más reciente, la historia vivida, la intrahistoria de la que habló Unamuno, con todas sus implicaciones y consecuencias personales y emocionales, del logro a su derrumbe.

Esteban es el protagonista sobre el que se articula la telaraña de personajes y tiempos. El silencio de la posguerra, el ruido de los vencedores, la ruina tras el espejismo de riqueza de una burbuja que convirtió en deudores, más que en ricos, a toda una generación que ahora sobrevive tan enfangados como el marjal, en cuyas aguas estancadas, antes limpias, aparece un cadáver que inicia el mosaico de voces que completan toda una realidad social: Liliana, la colombiana que cuida al padre de Esteban; los trabajadores de la carpintería, en paro tras su cierre; sus partidas de mus con los amigos, oportunistas o fracasados, con los que desgrana la política y la economía. Todo este paisaje humano completa la radiografía de un país en transición que pasa de mutilado a corrompido.

Y es que en esta obra no hay ideología, sentimientos ni malestar sin explorar. El autor desmenuza el alma humana sin dejar resquicio a la confusión, sin que nada le sea ajeno, y avanza implacable hasta completar, con una potente voz narrativa, el dilema moral de los nuevos tiempos, con una novela que conmueve al lector y le obliga a tomar partido.

Rafael Chirbes

Rafael Chirbes (Tavernes de Valldigna, 1949) estudió, desde los ocho años, en colegios de huérfanos de ferroviarios, se licenció en Historia Moderna y Contemporánea y fue profesor de español en Marruecos. Se ha dedicado a actividades periodísticas y a la crítica literaria. Con un feroz realismo y un abandono estético, Chirbes muestra al lector cómo son las cosas, cómo las sentimos y hasta qué profundo nivel nos dejan huella.

Un libro, en definitiva, que se lee y nos lee.

 

Rafael Chirbes en la Biblioteca de la UPM

Rosa Molina

 

Foe. J.M. Coetzee

Cubierta de Foe. J.M. Coetzee

Foe
J.M. Coetzee
Barcelona: Mondadori, 2004
Traducción: Alejandro García Reyes

De un modo enigmático, agobiante, claustrofóbico incluso, con el punto de vista cambiado plantea J.M. Coetzee esta reescritura del mito de Robinson Crusoe de Daniel Defoe. No es Robinson el protagonista narrando su peripecia en el destierro, sino un nuevo personaje, Susan Barton, que arrojada de un barco portugués amotinado llega a la isla en la que ya Cruso y Viernes acumulan años de lucha por la supervivencia. Susan se acomoda a la soledad y al silencio (al humano, pues el ruido natural de la isla es ensordecedor) hasta que un año después se produce el rescate que acaba con la aventura.

Y aquí es donde comienza de verdad la novela de Coetzee. Una vez pormenorizada por escrito la peripecia en compañía de los otros náufragos, Susan se pone en contacto en Inglaterra con Foe, afamado escritor de la época, para hacerle llegar su manuscrito, con la determinación de convencerle para que narre la historia, la dote del cariz narrativo, del interés literario que ella no podría darle. Mientras, sin dejar de escribir cartas que al principio envía , luego escribe sin enviar, y finalmente piensa sin escribir, aportándole al escritor recuerdos, retazos, nuevas interpretaciones de lo ocurrido, debe convivir en una ciudad ajena a ambos con Viernes, el esclavo mudo que también ha sido rescatado de la isla, pues entre ellos se ha generado un vínculo imposible de cortar.

Foe, J.M. CoetzeePuede que la figura más enigmática de la novela (nunca sabremos con certeza si era un caníbal, ni si fueron los negreros o el propio Cruso quienes le cortaron la lengua), sea Viernes, con su silencio obligado, su conciencia abstraída, sus bailes que parecen sacarlo de la realidad y trasladarlo… ¿a dónde? Tal vez hacia la deriva como al resto de los personajes, pues dan estos siempre sensación de andar desorientados, perdidos, encaminados hacia la disolución, como si nunca hubieran sido rescatados de la isla.

Una novela bastante metaliteraria, pues, con sus personajes-náufragos en busca de un escritor que les dote de sentido. Pero que también explora otros asuntos interesantes como la esclavitud o el oficio de escribir.

Todos, absolutamente todos, sentimos en nuestros corazones la necesidad de ser libres; pero ¿quién de nosotros podría decir qué es la libertad exactamente?

J.M. Coetzee (1940, Ciudad del Cabo, Sudáfrica) recibió el Premio Nobel de Literatura en 2003. Se graduó en matemáticas e inglés en su ciudad natal antes de trasladarse a Londres. En 1965 se volvió a trasladar a Estados Unidos y en 2002 emigró a Australia, su actual residencia. Algunas de sus obras más conocidas son Esperando a los bárbaros (1980), Vida y época de Michael K (1983), El maestro de Petersburgo (1994) o Desgracia (1999).

J.M. Coetzee en la Biblioteca de la UPM

Almas grises de Philippe Claudel

Almas grises. Philippe Claudel.

Barcelona: Ediciones Salamandra, 2005

Un cuerpo de diez años no abulta mucho, sobre todo si está empapado de agua helada. Berfuche levantó una esquina de la manta y se sopló en las manos para calentarlas. Apareció el rostro de Belle de Jour.

A finales de 1917 un acontecimiento trágico va perturbar la monótona vida de los habitantes de un pueblo francés. Una niña es encontrada muerta. Estrangulada. La maquinaria de la justicia se pone en funcionamiento. Hay que encontrar al culpable. Quién, nadie es sospechoso pero en realidad todos los son,  sobre todo uno, el fiscal Destinat.

Suele decirse que tememos lo que no conocemos. Yo en cambio creo que el miedo surge cuando descubrimos lo que hasta el día anterior creíamos ignorar. Ése era el secreto de Destinat: poner ante los ojos de la gente, como si nada, las cosas con las que no querían vivir. El resto era pan comido. El triunfo estaba asegurado. Ya podía pedir la cabeza del acusado. Los jurados se la entregaban en bandeja de plata.

Narrada en primera persona por uno de los investigadores cuyos recuerdos  y remordimientos no le dejan conseguir la anhelada paz en su alma, en esta novela la soledad y la muerte siempre están presentes. La guerra se atisba a pocos kilómetros pero sus efectos de sufrimiento, miedo, cobardía, dolor corren desbocados entre los habitantes de ese pequeño pueblo.

La maquinaria de los rencores, de los recuerdos atormentados, de la vida gris de unos personajes perdidos en una olvidada ciudad provinciana  se ponen en marcha con un asesinato. Es la espoleta. Todos tienen algo que ocultar a los demás, secretos quizás, si,  pero sobre todo el conocimiento de unas vidas perdidas, de unas almas grises.

Nuestra pequeña ciudad oyó la guerra, pero no puede decirse que la hiciera. Más bien puede afirmarse sin faltar a la verdad que vivió de ella: los obreros siguieron haciendo funcionar la Fábrica.  Hacían falta…Ochocientos hombres que, a ojos de algunos, no lo fueron jamás y que todas las mañana abandonaban una cama caliente y unos brazos dormidos en vez de una trinchera enfangada, para ir a empujar vagonetas en lugar de cadáveres.

Philippe Claudel nacido en Nancy en 1962  profesor y guionista de cine y televisión,  comenzó su carrera publicando Meuse l’oubli. Además de su faceta como escritor ha dirigido dos largometrajes Hace mucho que te quiero y Silencio de Amor. Otras obras de Claudel son, La nieta del señor Linh ya reseñada en No Sólo Técnica o el Informe Brodeck.

Philippe Claudel en la Biblioteca UPM

El cielo era lo único que seguía siendo puro y alegre, y permanecía ajeno al mal y la putrefacción, que se extendían a ras de suelo bajo su bóveda de estrellas.

El biombo lacado, de Robert van Gulik

Cubierta de El biombo lacado, Robert van GulikEl biombo lacado
Robert van Gulik
Edhasa

Estamos en la China del siglo VII, el juez Di, de visita en el distrito de Wei-Peng,  se enfrenta a la resolución de dos asesinatos: el de la esposa del magistrado del lugar y el de un comerciante; casos independientes pero que acabarán entrecruzándose. En la China de este período el juez es la máxima autoridad civil del distrito, y no solo preside los tribunales sino que también se encarga de la investigación, de ahí el trabajo detectivesco que desarrolla el juez Di. En paralelo a la acción, vamos viendo cómo es el mundo en el que se mueve el juez: situación social, situación de las mujeres, la cultura… Es un paseo agradable sin grandes complicaciones por la China de la época.

Esta novela de misterio forma parte de una serie de obras protagonizadas por el juez Di, personaje histórico que vivió en China entre los años 630 y 700, conocido magistrado y estadista del Imperio Tang que llegó a ministro en la Corte Imperial. Transformado en héroe popular pasó a la literatura china en el siglo XVIII al recopilarse sus aventuras en la obra anónima Dee Gong An o Casos célebres del Juez Dee y de la que Robert van Gulik  (1910-1967) tomó prestado a su protagonista.

Robert Van Gulik en China

Robert van Gulik (Países Bajos, 1910-1967) fue un hombre polifacético: orientalista, diplomático, escritor y músico de guqin (instrumento chino de cuerda), autor de  varias obras sobre la cultura china es, sin embargo, más conocido por estas obras de misterio enriquecidas con sus propios dibujos.

Ilustración de Robert Van Gulik

Ilustración de Robert Van Gulik

Robert van Gulik en la Biblioteca de la UPM

Pilar Díaz Asensio

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