Archivos de la Categoría: Autobiografías

Einstein: notas autobiográficas

Albert Einstein
Notas autobiográficas
Alianza Editorial

 

En nuestro imaginario, un texto autobiográfico incluye casi necesariamente detalles de la vida personal del autor y de su entorno, de sus anhelos y zozobras, de manera no necesariamente lineal, ni completa; algo así como una declaración de principios a título (o no) de confesión íntima. Sobre esta materia, sin embargo, el texto de Einstein es completamente ajeno.

Cabe recordar, para paliar esta ausencia, que Einstein (1879-1955) es un bávaro de familia judía (nació en Ulm), científico iconoclasta, premio Nobel de física, padre de la teoría de la relatividad, pacifista en la primera guerra mundial y defensor del programa atómico americano en la segunda (con notable arrepentimiento de su uso militar); visitó España en 1923 auspiciado por la Junta de Ampliación de Estudios presidida por Santiago Ramón y Cajal, viaje que obtuvo una marcada contestación y repulsa por parte de los sectores conservadores, y un curioso apoyo de los movimientos obreros probablemente como contrapeso.

Sus notas autobiográficas (apenas 90 páginas en formato octavilla) son un testimonio de sus pensamientos: ese curioso proceso recursivo de ensoñación que sólo se vuelve transferible cuando se materializa en conceptos. Einstein dedica parte de su escrito a declarar cuándo comenzó a pensar y la relevancia que eso supuso en su vida: el comienzo de su existencia consciente (pienso luego existo).

Einstein se muestra agradecido al Instituto Politécnico de Zurich (aunque a la postre no le fuera muy bien en él) sobre todo por la libertad de que disponía en el estudio en comparación con los modernos métodos de enseñanza. Según sus propias palabras:

Es casi un milagro que los modernos métodos de enseñanza no hayan estrangulado ya la sagrada curiosidad de la investigación, pues aparte de estímulo esta delicada plantita necesita sobre todo libertad… Pienso que incluso un animal de presa sano perdería la voracidad si, a punta de látigo, se le obliga continuamente a comer cuando no tiene hambre.

 

 

Es muy hermoso y elocuente ver como intentaba entender las inconsistencias y paradojas de los conocimientos físicos que se iban acumulando y que en último término dieron al traste con la infalibilidad de la mecánica de Newton.

Basta ya. Newton, perdóname; tu encontraste el único camino que en tu época era todavía posible para un hombre de la máxima capacidad intelectual y de creación… aunque ahora sabemos que hay que sustituirlo por otros más alejados de la experiencia inmediata si aspiramos a una comprensión más profunda de la situación. ¿Pretende ser esto una necrológica? Yo contestaría que en esencia sí.

El análisis de la gravitación a la luz de la moderna teoría de campos (la curvatura del espacio debida a la masa de los objetos), la masa y la energía como caras de una misma moneda, o la interrelación de espacio y tiempo, son aspectos que afloran en el texto de una manera natural, con un lenguaje sencillo y un pensamiento profundo.

La posibilidad de adentrarse en la mente de un pensador como Albert Einstein al módico precio es 8,95 euros es algo que debemos agradecer al editor que instigó su redacción (Dr. Schilpp) y en castellano a la editorial Alianza. Feliz ensoñación.

La imaginación es más importante que el conocimiento, pues el conocimiento es limitado y la imaginación envuelve el mundo.

 

 

 

Albert Einstein en la Bblioteca de la UPM

 

 

Fuera de lugar / Edward W. Said

Fuera de lugar (cub. Debolsillo)Edward W. Said: Fuera de lugar

Barcelona: Debolsillo, 2003

Tít. original: Out of Place (New York: Knopf, 1999)

 

A través de la tía Nabiha percibí por vez primera Palestina como origen y causa de la rabia y la consternación que me producía el sufrimiento de los refugiados, aquellos Otros, que ella introducía en mi vida. Fue también ella quien me transmitió la desolación de carecer de un país al que volver, de no estar protegido por ninguna autoridad ni institución nacional y de no ser ya capaz de entender el pasado salvo mediante un remordimiento amargo e impotente, ni tampoco el presente, con las colas diarias, la búsqueda angustiosa de empleo, la pobreza, el hambre y las humillaciones. Obtuve una conciencia muy nítida de todo aquello a partir de las conversaciones con ella y también observando su frenética agenda diaria. (p. 95)

 

Aquel verano de 2001 los acontecimientos en Palestina no hacían presagiar nada mejor que el cotidiano goteo de violencia y desafueros. Aprovechaba mis vacaciones para enfrascarme en el ensayo Cultura e Imperialismo, que los hados quisieron que rematara de leer justo el 11 de septiembre. Los nacionalismos árabes, antaño de vocación laica y cívica, hacía ya tiempo que habían precipitado en corruptelas variadas y su protagonismo político venía a ser crecientemente sustituido por un fanatismo religioso incontrolable, torpemente incubado durante la Guerra Fría. Aquellos mismos días me quedaba claro que Edward W. Said, ya muy enfermo, sería uno de los grandes maestros que el siglo XX nos legaría para ayudarnos a transitar por el proceloso XXI en el que el conflicto de Oriente Medio no parecía amainar sino todo lo contrario. Al mismo tiempo Fuera de lugar llegaba a los escaparates españoles publicado originalmente bajo sello Grijalbo. 

Casi quince años después el libro no ha perdido nada de su interés, por sí mismo como relato y también como introducción a la personalidad de su autor. Abre una ventana al desaparecido mundo de la burguesía levantina o “damascena” (الشوام, shawam) de mediados de siglo, al mismo tiempo provinciana y cosmopolita, pacata y audaz, que en algunos rasgos y matices puede llegar a resultar extrañamente familiar a muchos lectores hispánicos. A pesar de sus inevitables referencias a la alta cultura, no esperen una completa autobiografía intelectual y menos aún académica. Este libro tiene un enfoque más bien emocional, familiar, ambiental en sentido amplio. De hecho es esta perspectiva, asumida con un coraje envidiable, la que le proporciona una dimensión épica y colosal, sobre todo hacia el final, y al mismo tiempo permite acceder a claves esenciales para comprender la figura de Edward W. Said. Un destino sin aparente penuria pero de gran complejidad y desarraigo, que sin embargo nos dio un gran pensador y crítico cultural. Merece pues una buena y reposada lectura.

 

Años más tarde, cuando ya me había hecho famoso como crítico literario, un compañero mío de clase le dijo a otro: “¿Es el mismo Said? Pero si era igual que todos nosotros. Es asombroso que haya terminado así”. Todavía me sorprende que el mundo intelectual y mental en que vivíamos realmente tuviera tan poco que ver con el intelecto en cualquier de sus sentidos serios o académicos. Al igual que los objetos que llevábamos con nosotros e intercambiábamos, nuestro lenguaje colectivo y nuestros pensamientos estaban dominados por un pequeño puñado de sistemas perceptiblemente banales, derivados de los tebeos, del cine, de los folletines, de la publicidad y del saber popular que existía en las calles y de ninguna manera influidos por nuestros hogares, la religión  o la enseñanza. (p. 267)

 

Edward W. Said en: Bibliotecas de la UPM.

 

Viajes con Heródoto, de Ryszard Kapuściński

Podróże z Herodotem

Kraków: Znak, 2004.

Viajes con Heródoto

Barcelona: Anagrama, 2006-2008.

Cada vez que contempla uno ciudades, templos, palacios ya muertos, se pregunta por la suerte  que corrieron sus constructores. Por su dolor, sus columnas vertebrales rotas, por los ojos que saltaron de sus cuencas al recibir el impacto de una esquirla, por su reumatismo. Por su vida desgraciada. Y entonces surge la siguiente pregunta: ¿podrían existir tamañas maravillas sin ese sufrimiento? ¿Sin el látigo del vigilante? ¿Sin ese miedo que anida en el esclavo? ¿Sin esa soberbia que anida en el soberano? (p. 173-174)

Ryszard Kapuściński es conocido sobre todo por sus varios libros sobre África . En cambio, en esta ocasión el autor, aunque relata experiencias vividas en diversos continentes, enfoca la obra principalmente hacia Asia. Por un lado, el libro es mucho más intimista y personal que otros suyos: habla bastante de sí mismo y de sus precarios inicios como reportero internacional en los años 50, cuando se estrenó con sendas estancias nada menos que en India y en China. Y por otra parte, también al hilo de la vertiente propiamente autobiográfica, Kapuściński nos relata la devoción laica que durante años profesó por Heródoto de Halicarnaso, el precursor de la ciencia histórica en la Antigüedad clásica. Nuestro contemporáneo viajero, cuya formación académica en Historia había estado probablemente lastrada por los condicionamientos económicos y culturales de la Polonia de la segunda postguerra mundial, un buen día tuvo la suerte de recibir un regalo precioso: una traducción al polaco de las Historias del antiguo autor griego. Como a su vez el tema principal de estas Historias son las Guerras Médicas que enfrentaron a las ciudades griegas con el Imperio persa Aqueménida -Asia/Oriente-, esta superpotencia se retoma en Viajes con Heródoto como el prototipo de la alteridad –el Otro por antonomasia- frente a Europa/Occidente, a su vez retro-representados por la Grecia clásica.

Aunque muy famoso y devenido autor de culto,  Kapuściński sigue siendo un personaje polémico a día de hoy. No me veo capacitado para juzgar desde un punto de vista profesional sus trabajos de periodista o “reportero”, denominación de sabor artesanal que a él le gustaba utilizar. Algunas nociones históricas vertidas por él no me parecen del todo acertadas. Pero como lector ingenuo, creo que en sus obras se aprende mucho sobre el mundo y sobre la condición humana, y también que él mismo como personaje resulta un gran seductor. En Viajes con Heródoto su escritura alcanza momentos emocionantes de gran intensidad y lirismo, como en el capítulo titulado “El tiempo desaparece”. No os deberíais perder este libro. No esperéis más para descubrir el papel estelar de una liebre lejana, como la retratada por Durero y que adorna la cubierta de la edición española.

 

Al europeo que por primera vez tenía contacto con la gran diversidad de pueblos y culturas que veía en Dar es Salaam le chocaba no sólo el hecho de que fuera de Europa existían otros mundos –esto, al menos teóricamente, lo sabía desde hacía un tiempo-, sino sobre todo que esos mundos se encontraban, se comunicaban, se mezclaban y convivían sin mediación y aun, en  cierto modo, sin conocimiento y sin el visto bueno de Europa. A lo largo de muchos siglos había sido ésta centro del mundo en un sentido tan literal y obvio que ahora el europeo a duras penas concebía que sin él y más allá de él muchos pueblos y civilizaciones llevasen una vida propia, tuviesen sus propias tradiciones y sus propios problemas. Y que más bien fuera él el huésped, el extraño, y su mundo, una realidad remota y abstracta. (p. 242)

Obras de Ryszard Kapuściński en Bibliotecas UPM

La casa de mi padre, Jaime Izquierdo Vallina

La casa de mi padre

Jaime Izquierdo Vallina

Editorial KRK

 
 
 
 

Con el alma defenderé la casa de mi padre con este verso de Gabriel Aresti comienza el libro, de 2012, a caballo entre la novela (ligera), el ensayo (meditado), y las notas auto-biográficas (sentidas). Algunas veces el peso de nuestros pensamientos requieren el bálsamo de esta mixtura para poder ser transmitidos, y éste es el efecto conseguido.

El argumento podría quizás resumirse así: un joven ingeniero de sistemas francés se encuentra ante la tesitura de abandonar o recuperar sus raíces de hijo de inmigrante. No es una casualidad la selección de esta formación, pues es la filosofía que subyace en el texto, que los entornos rurales son sistemas complejos donde la interacción de los elementos supera en relevancia a los elementos en sí: el todo es más que la suma de las parte.

Paisaje agreste asturiano

Paisaje agreste asturiano

Un eje fundamental del ensayo es la estructuración del conocimiento en tres ámbitos: el científico, el tecnológico y el local; éste último ignorado sistemáticamente durante la revolución industrial. El texto es una reivindicación del conocimiento campesino por su carácter complejo (y empírico), sistémico (y sistemático) e integral (e integrador). El autor, Jaime Izquierdo Vallina, es un especialista en medio rural, interesado en comprender y superar los contextos industriales que han favorecido el abandono y la despoblación de la Asturias más agreste (entendido como una crisis multi-orgánica). Escribe el texto para hacerlo atractivo a ámbitos diversos: sociólogos, antropólogos, ingenieros, biólogos, y por supuesto, para los habitantes de este mundo en general:

“ la cuestión crucial es entender ¿por qué si las comunidades campesinas han sabido superar las crisis y adaptarse a los cambios desde el neolítico, han sucumbido a la industrialización?”

Otra cuestión interesante es el análisis de por qué los campesinos que partieron como emigrantes tuvieron en muchos casos un éxito relativamente superior al de aquellos que partían de un ámbito urbano. La respuesta que ofrece Jaime Izquierdo, es que los campesinos eran educados para la polivalencia (multitud de tareas diversas), para la empleabilidad (capacidad que permite variar de ocupación) más que para el empleo (especialización), y para enfrentarse a cualquier contingencia (debido a  la elevada incertidumbre de la naturaleza); se educaba para excelencia (pues sin prestigio el caserío perdía crédito); apreciados como mano de obra sufrida y sacrificada.

Una cuestión que surge de forma natural es: ¿Quién es más inculto: el campesino (poco conocedor del ámbito científico-tecnológico) o la cultura académica oficial (que infravalora el conocimiento local)?  “¿Por qué ponerle ahora eco delante a lo que nosotros (los campesinos) sencillamente llamábamos lógico?

Coloquio, un entorno favorable al autor

Coloquio, un entorno favorable al autor

Curiosamente en el libro se hace referencia a Lewis Mumford (véase reseña: Eutopía o nada) en su texto Técnica y Civilización, y al interés de aplicar sus puntos de vista al mundo campesino.

Si alguien tiene la oportunidad de escuchar a Jaime Izquierdo, no se arrepentirá. Es una persona cercana polifacética y tranquila que favorece la interacción y la conversación.

 

 

“Volver a los orígenes no es retroceder”

 

 

Jaime Izquierdo Vallina en la Biblioteca UPM

 

Cartas a Katherine Whitmore. Pedro Salinas.

Cartas a Katherine Whitmore
Pedro Salinas
Tusquets, 2002

 

Me querías con la mirada, no podías quererme con otra cosa.

 

Ya no hay ninguna duda sobre este asunto, uno de los poemarios de amor más bellos de la literatura española, La voz a ti debida de Pedro Salinas (1891-1951), fue inspirado por la destinataria de estas cartas: Katherine Withmore (1897-1982), una profesora norteamericana de Literatura Española de la que se enamoró en Madrid durante un curso de verano, en 1932.

Carta 2 (Madrid, 2  de agosto de 1932)

Tu ausencia era la mayor presencia de la clase ayer. No estando la llenabas toda.

 

Fue un amor clandestino y lleno de dificultades, él estaba casado y tenía dos hijos, pero a Salinas le causó tal conmoción, le importó tanto esta vida nueva que sentía con ella, que estuvo enamorado de Kate hasta el final. Ella le dio una visión distinta del mundo, más estimulante, y le aportó una inspiración y una creatividad inimaginable.

Se escribieron durante quince años, desde 1932 a 1947. Este libro publica 151 de las 354 cartas que se conservan. Son apasionadísimas, no todo el rato elevadas, por eso son mejores, son sinceras, físicas, palpitantes. Verdad.

Carta 55 (Madrid, 19 de enero de 1933 )

Todo, ternura, paciencia, destreza, todo lo empleaste. Tu eres la autora de nuestro amor. Bendito sea lo que me permitió, entre tantas cosas tristes, vulgares, pobres, usuales, feas, necesarias como hay en la vida conocer tu alma incomparable, sentirla a mi lado.

Carta 22 (Madrid 28 de febrero de 1933)

Tu eres lo que me está pasando siempre.

 

Piensa en ella a todas horas, la busca, la escribe, la recuerda, la inventa, la sueña. A veces, por la tarde, la llama por teléfono. Y tiene un miedo atroz a que se olvide de él cuando regrese a EEUU.

 Carta 4 (Madrid, 7 de agosto de 1932)

A veces surge la pregunta angustiosa. ¿Me estará olvidando, ahora, ahora, en este instante? Perdona, perdona, esta carta absurda, excesiva, tan mía. Que rompa en ti como el mar en la arena, suavemente, sin violencia, que al llegar a ti, tu divina naturaleza equilibrada la convierta en caricia y no en queja.

 

Carta 11 (17? de agosto de 1932)

Dime, en verdad pura, con sinceridad absoluta, ¿no te gusta como te quiero? No, no puedo poner límites, barreras, discurrir, reaccionar, no. ¡Vértigo, pasión, fuerza arrebatadora, sensación de cosa leve arrastrada por un poder indomable, que es, al mismo tiempo, la propia voluntad! ¿Me querías más tranquilo, más equilibrado, plus sage? Imposible. El encuentro contigo me ha lanzado al mundo otra vez.

 

En 1937 Kate decide acabar la relación al enterarse de que la mujer de Salinas, Margarita Bonmatí, había intentado suicidarse. Son los años de la Guerra Civil, el poeta vive exiliado en EEUU. En 1939 ella se casa con un profesor de su universidad. Se ven después en varias ocasiones, la última de ellas en 1951 solo tres meses antes de la muerte del poeta.

Este epistolario ha sido secreto hasta 2002. Katherine Withmore las donó en 1979 a la Biblioteca Houghton, de la Universidad de Harvard, tres años antes de morir, tenía 85 años.

Por fin mandé a Harvard las cartas de Pedro y cuando me muera irán las ediciones únicas de su poesía. Volví a leer una gran porción de las cartas –con una emoción muy honda. Un sentido de culpabilidad por haber herido al que me quería de un modo tan hermoso estaba siempre en conflicto con un resentimiento que nunca pudiera él, ni quisiera darse cuenta de lo que me exigía. El papel de amante de hombre casado en la Nueva Inglaterra de los años treinta no se parecía a La dama de las Camelias.

 

Dos apuntes finales, hace unos meses se publicaba un interesante trabajo de Fin de Máster sobre la correspondencia que se cruzaron Katherine Whitmore y Jorge Guillén, soy la amiga de tu amigo,  presentado en la Complutense. Este amor inspiró también el libro de Antonio Muñoz Molina La noche de los tiempos.

 

Por encontrarte, dejar

de vivir en ti, y en mí,

y en los otros.

Vivir ya detrás de todo,

al otro lado de todo

–por encontrarte–[…]

La voz a ti debida

 

 

Pedro Salinas en la Biblioteca de la UPM

 

Al sur de Granada, Gerald Brenan

Al sur de Granada

(South from Granada: Seven Years in an Andalusian village)

Gerald Brenan

Tusquets

2003

Gerald Brenan (Malta 1894 – Alhaurín el Grande, Málaga 1987) es seguramente el hispanista más conocido y no es una casualidad. Al sur de Granada su obra mas popular no es un estudio sesudo sobre nuestra historia o nuestra literatura, qu etambién lo hizo, sino un trozo de su vida, el mejor, disfrutado con fascinación en un pueblo de la Alpujarras que se llama Yegen.

  

El libro ha dado a conocer la Alpujarra en el mundo entero y de paso nos la ha descubierto a muchos españoles que, si no hubieramos leído a Brenan, seguramente no habríamos ido jamás por allí o desde luego no habríamos parado precisamente en Yegen.

 

 

En la orillita del mar

suspiraba una ballena

y en sus suspiros decía:

quien tiene amor, tiene pena.

Copla popular recogida en Yegen por G. Brenan

 

Pero esta obra es algo más. Es un trabajo minucioso en el que se recoge la manera de vivir todos los días en Yegen, las palabras que más se utilizaban, las supersticiones,  los usos amorosos, las canciones que se cantaban  y las leyendas pero… tampoco esto, con ser mucho, lo dice todo.

Es también un diario de su vida en aquel lugar remoto tan diferente a su refinado mundo. De los libros que había seleccionado para leer aqui y así recuperar el tiempo que había perdido combatiendo en la I Guerra Mundial,  era capitán del ejército británico, de sus amores complicados con Dora Carrington una pintora inglesa que le visitó en 1920 y que prefería  la compañía de Lytton Strachey un importante intelectual perteneciente al Grupo de Bloomsbury que llegó con ella a Yegen a lomos de burro con verdaderas dificultades…

 

Era una aldea pobre, elevada sobre el mar, con un panorama inmenso a su frente. Sus casas grises de forma cúbica de un mellado estilo Corbusier pegadas unas a otras con sus techos planos y sus pequeñas chimeneas humeantes sugerían algo construido por insectos.

 

No hay que contar mucho más, no hace falta… quizás que la mismísima Virginia Woolf  estuvo en Yegen para visitar a Brenan…

Da  lo mismo, la clave que explica el encanto del libro entero es el cariño y el interés que despliega Brenan por todo lo que descubre en aquellas sierras y lo feliz que fue allí.

Se trata de un libro en estado de gracia.

 

En mi aldea se observaban estrictamente algunas curiosas costumbres con respecto al pan. Antes de cortar una nueva hogaza, se debía trazar la señal de la cruz sobre ella con un cuchillo. Si la hogaza o rosca caía al suelo, el que la recogiera debía besarla y decir: Es pan de Dios. Una vez pinché una hogaza con mi cuchillo y la gente reprobó mi acción diciendo que "estaba pinchando el rostro de Cristo".

 

 

Gerald Brenan en la Biblioteca de la UPM

 

 

 

Ser fiel a la historia, conversaciones con Karen Blixen

Ser fiel a la historia
Conversaciones con Karen Blixen
Confluencias editorial, 2013

 

La vida de Karen Blixen  (Rungstedlund, Dinamarca 1885 – 1962) creemos conocerla casi todos porque ¿basándose? en su libro Memorias de Africa se hizo una famosísima película del mismo nombre que hemos visto no una sino varias veces.

¿Era fiel aquella Tanne/Meryl Streep de Sydney Pollack que contaba cuentos a Robert Redford a la verdadera Blixen?

Cuanto más se lee a la baronesa mas claro te parece que no.

Hoy recomendamos la lectura de un libro que acaba de aparecer y que nos acerca a la verdadera  baronesa, ella se intentó esconder tras el seudónimo de Isak Dinesen,  a través de una serie de entrevistas que le hicieron después de volver de Kenia, la primera en 1934 y la última el año de su muerte en 1962.

Cuando era  joven mi mayor afición fueron los nativos de todas las tribus, en  particular los somalíes y los masai. Eran bellos, nobles, intrépidos y sabios.

 

En estas entrevistas reconoce que los años que vivió en Kenia fueron los mejores de su vida, aunque allí todo le saliera mal; se separó de su marido, se puso enferma, se arruinó cultivando café, fracasó su relación con Denys Finch Hatton, un cazador británico afincado en Kenia y que fue el hombre al que mas quiso…

A los nativos les contaba efectivamente cuentos y ellos se los contaban a ella.

Cuando les contaba cuentos incluía  todo tipo de disparates, podía decirles: había una vez un hombre que tenía un elefante con dos cabezas… y ya se mostraban ansiosos de saber como seguía la historia.

 

Tuvo que regresar, arruinada, a Dinamarca pero pronto le cambió la suerte. Sus libros le hicieron famosa, sobre todo en EEUU, donde su obra titulada: Siete cuentos góticos, aparecida  el 9 de abril de 1934 fue escogida como «Libro del año del Club Americano del libro», este éxito le abrió definitivamente el mercado editorial a Karen Blixen.

En 1937 sale publicado Memorias de Africa y con estas memorias se hizo mundialmente famosa, el año siguiente es elegido, como el anterior, libro del año en EEUU.

 

La popularidad de su obra hizo que la gente quisiera saber más de ella y numerosos periodistas le hacen entrevistas, también la quieren conocer otros escritores como Arthur Miller que acude a una cena organizada en 1959 en Nueva York para charlar con Blixen, con él asiste su esposa la mismísima Marilyn Monroe.

  

Después de leer estas entrevistas se llega a la conclusión de que era una mujer sofisticada y muy culta,  mucho más de lo que dejaba entender la película que pecaba de rosa. Poseía una mirada poética sobre las cosas, fue pintora antes que escritora,  le encantaban los animales, sobre todo los leones y las gacelas, se interesaba por la gastronomía como revelaba su libro titulado El festín de Babette aunque ella solo comiera ostras, pero sobre todo estuvo toda la vida marcada por la impresión de haber conocido tan de cerca algunas culturas africanas.

En una de sus últimas entrevistas, al preguntarle el periodista sobre qué le ha enseñado la vida y cómo se debe vivir, ella contesta dirigiendose  a los jóvenes:

Ser valientes…poseer el don de amar y un buen sentido del humor

 

Varios relatos de Karen Blixen han sido llevados al cine. Además de la famosa Out of Africa de Sydney Pollack, también están basadas en textos suyos películas como Una historia inmortal (Orson Welles, 1968), Ehrengard (Emidio Greco, 1982) o El festín de Babette (Gabriel Axel, 1987).

P.S. Karen Blixen fue una mujer elegantísima. O más que eso, se inventó su aspecto y creó su imagen. Pocas, muy pocas lo han logrado, entre esas pocas Frida Kalho.

 

 

 

Karen Blixen (Isak Dinesen) en la Biblioteca UPM

Cautivado por la alegría. C.S. Lewis (1898-1963)

Cautivado por la alegría
C.S. Lewis
(1898-1963)

C. S. Lewis no era muy conocido en mi infancia. Pienso que en España su figura se desveló a partir de la película Shadowlands (véase Trailer, Tierras de penumbra, 1993) espléndidamente protagonizada por Anthony Hopkins y Debra Winger. Muchos vimos la película sin siquiera asociar esa preciosa historia a su biografía.

Después vinieron las adaptaciones al cine de sus cuentos infantiles con la serie Narnia. Dicen que el éxito de dichos cuentos en el momento de su publicación (1951 a 1956) hizo surgir alguna fricción con Tolkien, su amigo y compañero de Oxford y de su club literario Inklings (que podría traducirse por brotes o plántulas de tinta).

C.S. Lewis nació en Irlanda (Belfast) y se hizo llamar Jack desde muy joven. En su libro: Cautivado por la Alegría refiere su infancia y juventud (siempre rodeada de literatura y fantasía, con la inseparable compañía de su hermano Warren); su paso por varios internados ingleses de los que aporta vívidas imágenes de la existencia de castas: parias y patricios (que tenían la prerrogativa de elegir compañeros con los que mantener relaciones sexuales generalmente consentidas); y alaba especialmente la enseñanza desde casa con un tutor durante los dos últimos años antes de ingresar en Oxford.

C.S. Lewis y su hermano WarrenEste libro también nos habla de su temprana pérdida de fe (cuando tenía 9 años, a raíz de la muerte de su madre), y de su participación en la Primera Guerra Mundial como recluta en las trincheras (parece mucho más mojigato en la película), pero el libro sobre todo nos muestra su inquietud espiritual y su constante búsqueda de paz. Su desconcierto al encontrarse más cercano a la forma de actuar de personas religiosas, que con el comportamiento de ateos como él mismo. Y así de una manera paulatina pero inexorable vemos como la búsqueda del gozo espiritual le lleva a comprender que éste es la consecuencia de una transformación espiritual y no un objetivo en sí mismo.

C.S. Lewis dio muchas conferencias sobre el tema, y algunas de ellas fueron emitidas por la BBC durante la Segunda Guerra Mundial, y finalmente recopiladas en un libro. Es fácil comprender que el dolor y la desesperación de la guerra Imagen de la película: Tierras de penumbraauspiciaron sus elevados niveles de audiencia. Estoy convencida que el mundo mágico que creó en sus Crónicas de Narnia, aportó un bálsamo a varias generaciones infantiles de postguerra.

C. S. Lewis y J. Gresham. ¿1958?

Tiene gracia el título del libro: Surprised by Joy pues en el momento de su publicación ya se carteaba con Joy Gresham la escritora americana exjudía, exatea, excomunista,  divorciada y con gran sentido del humor con la que contrae matrimonio (para sorpresa de la provinciana sociedad universitaria de Oxford); en la película Joy está fantásticamente caracterizada por Debra Winger.

Surprised by joy. Primera edición inglesa. 1955

Leemos para sentir

que no estamos solos

 

C. S. Lewis en la Biblioteca UPM

 

Lady Sings the Blues, Billie Holiday

Lady Sings the Blues

Barcelona: Tusquets, 1998

-¿Sabes cantar, chica?

-Claro que sé cantar, eso no es nada del otro mundo – respondí….

Le pedí al pianista que tocara Trav’lin’ All Alone, lo más cercano a mi estado de ánimo. Y en algún momento debió calar hondo. Se  acallaron todas la voces en el bar. Si a alguien se le hubiera caído un alfiler,  habría sonado como una bomba. Cuando finalicé, todos aullaban y levantaban sus vasos de cerveza. Recogí treinta y ocho dólares del suelo.

Fells Point en la ciudad de Baltimore es el origen de todo.   Eleonara Fanagan se cría en un ambiente miserable  del ghetto con una madre adolescente y un padre que las abandona.  Un ambiente sórdido de burdeles, y clubes de mala muerte,  es el mundo en el que crece.

Eleonora Fanagan es Billie Holiday.

Supongo que no soy la única que oyó buen jazz por vez primera en un burdel. Pero nunca intenté sacarle partido. Si hubiese oído a Louis y a Bessie en una reunión de niñas exploradoras , me habría gustado lo mismo.

Hablar de Billie Holiday es hablar del jazz. Lady Sings the Blues es su autobiografía.  En ella  hace un repaso de su carrera y de su vida, una lucha constante  por abrirse camino y huir de la miseria de su infancia.  A través de sus páginas podemos revivir un mundo de clubes llenos de humo y alcohol en el que una voz mágica, susurrante, melancólica recorre las mesas del local dejando un poso mágico en aquellos afortunados que la escuchan. Un mundo con dos caras, por un lado músicos extraordinarios, muchos anónimos y otros famosos como Count Besie, Benny Goodman Lester Young, Artie Shaw… Por el otro, chulos, traficantes, vividores, buscavidas  que como lobos hambrientos salían en busca de  presas, Billie es una de ellas.

Giras interminables, “Entre en la banda de Count Basie para ganar algo de dinero y ver mundo. Durante dos años no vi prácticamente nada salvo el interior  de un autobús Blue Goose y nunca logre enviar un céntimo a casa”, sesiones de grabación,  actuaciones memorables y otras olvidables, cárcel, juicios, discriminación.  Eso es Lady Sing the Blues. Esa es su vida.

Sólo logramos un par de asientos separados en un autocar abarrotado, lo que me remontó a veinte años atrás, rumbo a Nueva York, tal como tantas veces antes: detenida, en libertad bajo fianza, arruinada después de pagarle al fiador, hambrienta por no haber tenido tiempo para comer, molida después de veinticuatro horas sin dormir, recordando el olor de esa cárcel mientras traqueteaba en un condenado autocar, con un marinero dormido echado sobre mí. Pero pronto olvidé todo eso, con mi hombre.

Billie Holiday nació en Philadelphia el  7 de abril de 1915 y murió el 17 de julio de 1959 en la ciudad de Nueva York, sola y abandonada.

Stranger Fruit

Southern trees bear a strange fruit

Blood on the leaves and blood at the root

Black bodies swingin' in the Southern breeze

Strange fruuit hangin' from the poplar tres

Pastoral scene of the gallan South

The bulgin' eyes and the twisted mouth

Scent of magnolias sweet and fresh

Then the sudden smell of burnin' flesh

Here is a fruit for the crows to pluck

For the rain to gather, for the wind to stuck

For the sun to rot, for the tree to drop

Here is a strange and bitter crop

 

 

 

 

 

 

 

Sin destino, Imre Kertész

Sin destino. Imre Kertész

Barcelona: Acantilado, 2006

Durante el periodo de la Alemania nazi, éstos crearon una serie de campos de trabajo y de exterminio donde   recluyeron a todos aquellos que consideraron enemigos.  Personas de distinta ideología  y  condición fueron deportadas y recluidas en los mismos. Por encima de todos ellos, los judíos, como nuestro protagonista,  György. Tiene quince años y no entiende lo que está pasando. Un día es detenido. Inicia un viaje, quizás, sin retorno.

Entonces, en medio de aquella masa humana, vi por primera vez a los hombres que se encontraban allí. Me sorprendió mucho, puesto que era la primera vez en mi vida que veía yo, por lo menos desde tan cerca, unos presos de verdad, con el típico uniforme a rayas de los delincuentes, el gorrito redondo y la cabeza afeitada. Mi primera reacción natural fue retroceder.  Algunos de ellos respondían a las preguntas de la gente, otros examinaban el vagón y empezaban a desalojar el equipaje con la experiencia de mozos de carga profesionales y con una rapidez extraña, típica de los zorros. Todos ellos llevaban en el  pecho, al lado del número típico de los presos, un triángulo amarillo…

A partir del momento de su detención en un autobús se producirá un hecho vital, el descubrimiento de la vida será de la forma más brutal posible. La inocencia quedará atrás.
Cómo es posible la supervivencia en un mundo en el que no existe la esperanza, en el que el futuro es algo extraño, en el que el mañana es hoy.
Qué mecanismos pone en marcha nuestro protagonista  para sobrevivir a un mundo en el que lo cotidiano está lleno de inhumanidad.
Qué resortes activa para poder seguir en pie en un mundo en el que la injusticia, la crueldad, la maldad cabalgan juntas.
Nuestro protagonista vive simplemente la vida que tiene. Para él, todo es un descubrimiento. Solo tiene esa vida y decide vivirla sin desesperación, observando, aprendiendo.  Sin más. No se abandona.

No sé cómo, pero poco a poco fuimos descubriendo que aquella chimenea no era ninguna fábrica de cuero sino del “crematorio”, el lugar donde se incineraba a los muertos. Cuando me enteré de aquello, no pude dejar de mirar la chimenea con atención: allí estaba, ancha y corta, cuadrada, con la parte de arriba como si estuviera a medio terminar. Yo, por mi parte, no sentía otra cosa que cierto respeto, y el olor, naturalmente, aquel olor que nos envolvía, casi nos ahogaba en su masa espesa y pegajosa como un cenagal.

En el año 2005 Sin destino fue llevada al cine por el cineasta húngaro Lajos Koltai.
Nacido en  noviembre de 1929 en Budapest. La vida de Imre Kertész queda marcada por la persecución de los judíos por parte de los nazis. Como otros muchos, es deportado a campos de trabajo en 1944. Cuando acaba la guerra se inicia en el periodismo, trabajando igualmente como traductor y dramaturgo. En el año 2002 es galardonado con el Premio Nobel de Literatura.

Llega la liberación, vienen las preguntas, las respuestas, la incomprensión.

Veía, sí veía muy bien que no me comprendían, que mis palabras no les gustaban en absoluto y que algunas hasta los hacían enfadar. Veía que el señor Steiner trataba de interrumpirme, que casi se ponía en pie, veía que el señor Fleischmann no lo dejaba, y también le oí decir: Déjalo…¿No ves que sólo quiere hablar? Déjalo hablar…, y yo hablaba aunque en balde y de una manera un tanto caótica. Incluso así les dije lo que quería: que nunca empezamos una nueva vida sino que seguimos viviendo la misma de siempre

 

 

 

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