El mejor verano posible (2)

Un año más, Nosólotécnica os desea un feliz verano. El mejor verano posible. Nosotros nos tomamos unos días de descanso en los que no vamos a dejar de buscar nuevas lecturas que recomendaros a partir de septiembre. Mientras tanto, desempolvamos algunas recomendaciones de años anteriores que no han perdido ni un ápice de interés y esperamos que os gusten. Las de hoy son de Pedro Peinado.

Disfrutad mucho. Con libros el mundo es un poco menos raro.

Crónicas marcianas, Ray Bradbury: La prosa de Bradbury transmite la belleza y el horror del choque de civilizaciones, todo está teñido de melancolía, hay mucha lluvia y silencio y ciudades muertas y nubes de polvo que ocultan casi por completo el brillo plateado de los cohetes espaciales. Es un libro triste, en definitiva, como un verano que se termina.

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Montedidio, Erri de Luca: Montedidio, el pueblo, es tan estrecho, bullicioso y abigarrado que no se puede caminar sin tropezar con los pasos propios o los ajenos, y no se puede mirar a las estrellas pues las camisas en la cuerdas de tender son el firmamento sobre las calles, y hasta el aire te empuja, pues el aire son los muertos antiguos y requieren su lugar… Pero Montedidio, la novela, es una colección de escenas espaciosas, leves y líricas en las que los personajes viven, aprenden, suben a las azoteas, se dejan empujar por el viento y por la magia y emprenden su viaje interior apuntando al cielo.

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Trenes rigurosamente vigilados, Bohumil Hrabal: Segunda Guerra Mundial. Un pequeño pueblo checo. Por la estación pasan los trenes invasores, cargados de armas, de heridos, rigurosamente vigilados, hacia el frente, de vuelta.

Y en la estación unos empleados de los que Hrabal va refiriendo anécdotas, divertidas y tristes, ridículas, heroicas. El ser humano de Hrabal. La ingenuidad del abuelo que quiso parar el avance de los tanques del Reich con la fuerza hipnótica de su pensamiento y los detuvo, cinco minutos, antes de que le pasaran por encima.

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Casa de muñecas, Patricia Esteban Erlés: Una colección de micorrelatos terroríficos donde los haya es lo que propone Patricia Esteban Erlés en este libro/casa de muñecas que cuenta con una buena cantidad de ilustraciones de Sara Morante, sugerentemente perversas, en negros, grises y magenta (o como se dice en uno de los cuentos: rojo cicatriz).

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