Esta semana en “Lecturas para compartir” os recomendamos “Memorias: De Moscú al mar negro” escritas por Teffi, una escritora extraordinariamente popular en la Rusia prerrevolucionaria.
Poco después del estallido de la revolución en 1918, Teffi, nacida en una prominente familia de San Petersburgo, emprendió un viaje para acudir a unas veladas literarias en Ucrania; si bien, su odisea inesperadamente finalizará en París, donde vivió hasta su muerte, y se convirtió en una figura relevante del círculo de escritores exiliados.
En “Memorias: De Moscú al mar negro” narra el periplo que la escritora inicia en Moscú. En el camino, se ve obligada a viajar en ruidosos transportes de mercancías, ya fuera en tren, barco o automóvil, con el fin de alcanzar Constantinopla; y, en su transcurso se cruzará con personajes de los más diversos, que están huyendo de la guerra civil, «gente sencilla y poco heroica» que, como ella, se vieron arrastrados por el torbellino de la historia.
En su momento, estas “Memorias” fueron publicadas por entregas en el periódico Vozrozhdenie, en París, entre diciembre de 1928 y enero de1930. Es considerada, por su ingenio y humor negro, la obra cumbre de Teffi. Entre sus páginas, el lector descubrirá el caos que fue provocado por la revolución y la guerra, y se le invitará a reflexionar sobre el horror de perderlo absolutamente todo.
El uso de la sátira, la perspicacia y una profunda humanidad convirtieron a esta autora en una de las escritoras rusas más queridas del siglo XX, y fue admirada por personajes tan diversos como Bulgákov, Rasputín, Lenin y el zar Nicolás II.
Os invitamos a sentir, a través de la irónica visión de su autora, el derrumbe de un mundo viejo, que no soporta los violentos embates de los nuevos cambios, que la forzarán a padecer la experiencia dolorosa de su propio exilio.
"—¿Ha comido pan hoy? Porque mañana ya no habrá. Todo el que puede se está yendo a Ucrania. Solo que nadie puede. Pero yo a usted la llevaré en tren y le pagaré el sesenta por ciento de lo que recaudemos. Ya he reservado por telégrafo la mejor habitación en el Hotel London, a orillas del mar. Usted leerá un par de sus cuentos bajo un sol radiante, cobrará su dinero, se comprará un poco de mantequilla y jamón, comerá como es debido y se sentará en un café. ¿Qué pierde? Pregunte por mí; verá que todos me conocen. Mi seudónimo es Guskin. También tengo apellido, pero es terriblemente complicado. ¡Vamos, de verdad! La mejor habitación en el Hotel Internacional"