Pequeño país. Gaël Faye

Cubierta de Pequeño país, Gaël FayePequeño país
Gaël Faye
Barcelona: Salamandra, 2018
Traducción del francés de José Manuel Fajardo
Título original: Petit pays (2016)

Pequeño país es el primer libro de Gaël Faye, poeta y rapero francés, muy popular  por el nivel de compromiso y calidad de sus letras. Hijo de padre francés y madre ruandesa, nació en Buyumbura, capital de Burundi y pasó su infancia en su país natal hasta que estalló la guerra civil y el genocidio ruandés. A través de los ojos de Gabriel, un niño de 10 años, el autor retrata el Burundi de su infancia antes y durante la guerra entre los grupos étnicos hutu y tutsi y, a pesar de lo espinoso del tema, con un estilo sencillo y una inteligente ironía, jamás cae en el victimismo, ni hunde al lector en el desánimo.

Además del talento narrativo, el verdadero éxito del libro es precisamente el punto de vista del niño, consciente del privilegio de ser francés, y de la diferencia y distancia que hay entre los países de sus padres, Francia y Ruanda. Para su madre, Francia es un país al que escapar; para su padre un país del que huir.

Escucha, cariño -dijo el padre- …vivimos en hermosas mansiones, tenemos sirvientes, espacio para los niños y buen clima, ¿qué más quieres? Nunca tendrás este lujo en Europa. Aquello está muy lejos de ser el paraíso que te imaginas. ¿Por qué  crees que llevo más de veinte años construyendo una vida aquí? Aquí somos privilegiados. Allí no seríamos nadie.

Fotografía de Gaël FayeLa historia de Gabriel ha sido todo un éxito de ventas en Francia, fue finalista de no pocos premios literarios y ha sido traducida a varios idiomas. Es una historia sencilla, que no pretende buscar sesudas explicaciones históricas o filosóficas ni responsabilidades políticas, pero en sus mil detalles vitales, tan imprescindibles como imperceptibles, encontramos mil razones para vacunar del pánico moral o la desidia a muchos europeos que sienten miedo o aversión por la llegada de migrantes. Nos hacen falta muchas lecturas como esta para que se instale en nuestra conciencia la necesidad de pensar la diferencia, de una convivencia sin exclusiones.

Rosa Molina

La vegetariana, Han Kang

LA VEGETARIANA
Título original: 채식주의자 (Chaesigjuuija)
Cubierta de La vegetariana, Han Kang
Autora: Han Kang (2007)
Editorial: Rata Books, 2017
Traductora: Sunme Yoon

Todo esto no tiene ningún sentido.

No puedo aguantar más.

No puedo seguir adelante.

No quiero seguir adelante.

Volvió a recorrer con la vista los objetos de la casa. Nada de lo que había allí era suyo. Del mismo modo que su vida no había sido nunca su vida.

“La vegetariana”, escrita en 2007 por la coreana Han Kang, llevada al cine por Lim Woo-Seong en 2009 y rescatada para su publicación en España por su traductora, Sunme Yoon, llegó a mis manos con una recomendación breve pero intensa: “da para mucho”.

Y con una advertencia: “si tienes la tentación de leer esta novela porque no comes carne, no lo hagas”.

El título es muy mediático pero el libro no es para nada un manual del buen comer, sino la historia brutal de una mujer, Yeonghye, que “no tiene ningún atractivo en especial ni defecto en particular” y que, empujada por unos sueños recurrentes, decide convertirse en vegetariana, poniendo patas arriba el mundo que la rodea y provocando todo tipo de reacciones: rechazo, deseo, frustración, desdén, odio, violencia.

No estamos hablando de una activista vegana que lucha para cambiar el mundo, sino de una mujer corriente que sólo pretende transformarse a sí misma y ser dueña de su vida, pero este proceso de transformación de lo animal a lo vegetal, que implica desligarse de la violencia humana para llegar a convertirse en un ser vegetal, no supone para ella curación ni felicidad.

En este viaje hacia la deshabitación del cuerpo, Yeonghye no tiene voz. Su historia se estructura en tres capítulos, narrados cada uno de ellos por personas cercanas que cuentan desde su punto de vista diferentes episodios del proceso de “autodestrucción” de la protagonista:

  1. “La vegetariana” recoge la incomprensión y frustración del marido en el momento en que su mujer se hace vegetariana.
  2. En “La mancha mongólica” el marido de su hermana, videoartista en horas bajas, se da cuenta de que su cuñada tiene una mancha de nacimiento en la nalga que se convertirá en inspiración artística y en una obsesión sexual  incontenible.
  3. “Los árboles en llamas” pasa el hilo narrativo a Inhye, hermana de Yeonghye, que  llega a su última etapa de abandono del cuerpo para fundirse con los árboles, crecer hacia abajo y alimentarse únicamente del sol y la lluvia.
    “¿Por qué es tan malo morir?”. Buena pregunta.

Fotografía de Han Kang

Premio Man Booker Internacional 2016, “La vegetariana” es una novela devastadora donde se abordan magistralmente temas como la violencia, la depresión, la violación, las enfermedades mentales, la muerte, la injerencia médica… y, sobre todo, la soledad, esa profunda soledad que atrapa a los personajes en una infranqueable tela de araña.

No te la pierdas. Merece la pena.

Chiruca Casado

Elizabeth Jane Howard. Crónicas de los Cazalet.

Elizabeth Jane Howard. Crónicas de los Cazalet: Los años ligeros y Tiempo de espera. Ediciones Siruela.

Los Cazalet son una acomodada familia cuyos miembros se reúnen los veranos en “Home Place”, una finca en Sussex (Inglaterra). Es el cuartel general de la familia.

Inicialmente, la casa había sido una pequeña alquería, construída a finales del siglo XVIII al estilo típico de Sussex, con fachada de madera y yeso hasta la primera planta, que estaba revestida de azulejos rosados superpuestos. De todo aquello solo se conservaban dos pequeñas habitaciones en la planta baja.

El patriarca, William Cazalet, conocidos por todos como el Brigada, está al mando del negocio familiar de maderas aunque cada vez va dejando más las riendas a sus hijos.  La madre, Kitty, a la que todos llaman la Duquesita, se encarga de que todo funcione y de sus preciosas flores.  Tres generaciones de Cazalet reunidos en la casa. Los tres hijos varones, Hugh, Edward y Rupert y la hermana Rachel. Sus respectivas esposas e hijos, nueve nietos en total. Innumerables parientes políticos, criados y animales domésticos. 

Elizabeth Jane Howard nos cuenta a través de Crónicas de los Cazalet el día a día de esta numerosa familia con sus preocupaciones, sentimientos y quehaceres que van desde los asuntos más triviales hasta los más trascendentales.

La primera, Los años ligeros  (The light years, 1990) trascurre durante los veranos de 1937 y 1938, una época todavía tranquila aunque en la mente de todos está la posibilidad de un nuevo conflicto bélico con Hitler anexionándose Austria. El título hace referencia a la ligereza de estos años de entreguerras. De los tres Cazalet varones, Hugh, el primogénito, es mutilado de la Gran Guerra, Edward, el segundo volvió ileso y el hijo menor, Rupert  se libró de ir a filas.

Cuando por fin volvieron a casa, ninguno hablaba de la guerra; en el caso de Hugh, Rupert había tenido la sensación de que era porque no lo soportaba, mientras que en el de Edward más bien parecía que estaba harto de todo aquello y que solo le interesaba lo que iba a pasar en el futuro inmediato.

La segunda entrega, Tiempo de espera (Marking Time, 1991 ) se desarrolla entre septiembre de 1939 y otoño de 1941. La Guerra ha sido declarada y los Cazalet se preparan para afrontarla en su casa de campo, lejos de Londres y los bombardeos. Hugh, está exento de servicio militar, Edward espera ser llamado a filas y Rupert abandona su vocación de pintor y se alista en la Marina. Rachel, la hermana, sigue con su Hotel de Bebés y su relación con su amiga Sid. Las restricciones ligadas a la guerra, el racionamiento de comida, combustible y otros productos básicos se convierten a diario en graves quebraderos de cabeza.

El señor Hitler nos ha descabalado la rutina. Como siga así, voy a tener que mandarle a un agente de policía. ¡Un ataque aéreo por la mañana; a quién se le ocurre! Pero, en fin, qué le vamos a hacer… ¡es hombre! —Suspiró.

Elizabeth Jane Howard (1923-2014), mujer polifacética, antes de convertirse en escritora también fue actriz y modelo. Estuvo casada con el escritor Kingsley Amis (aprovecho para recomendar su novela La suerte de Jim) y, por tanto, madastra de su hijo Martin Amis. En 1951 se hacía con el Premio John Llewellyn Rhys por su primera novela, The beautiful visit. La saga familiar de los Cazalet la componen cinco volúmenes.  Fueron adaptados con gran éxito a la televisión y a la radio por la BBC. En el año 2002, su autora fue nombrada Comandante de la Orden del Imperio Británico.

No es un libro de grandes acontecimientos sino más bien un gran cuadro coral con muchas pequeñas historias.  Un formidable fresco histórico, social y personal con un elenco de personajes muy bien definidos que nos permite contemplar el paso del tiempo sobre la vida de las gentes.

Una lectura muy recomendable que continuaré  a medida que se vayan traduciendo al español las entregas de los Cazalet.

Patria, por Fernando Aramburu

Cubierta de Patria, Fernando AramburuPatria
Fernando Aramburu
Barcelona : Tusquets, 2016

A mí Patria realmente me ha cautivado por muchísimas razones, son tantas que tratar de condensarlas en pocas líneas es difícil pero también posible. Con un lenguaje fácil pero tremendamente sugestivo y cercano, Fernando Aramburu se remonta a ese paisaje guipuzcoano de violencia y fanatismo que el terrorismo etarra dibujaba con pertinaz osadía no dudando en asesinar al contrario en caso necesario, justificándolo y creando una alargada telaraña en la que se ven atrapados todos los protagonistas del libro.

Un pequeño pueblo industrial muy próximo a San Sebastián es el escenario por el que van desfilando estos personajes que a menudo se convierten en una terrible caricatura del odio y el fanatismo. A través de dos familias enfrentadas, Aramburu va más allá y explica con enorme acierto cómo tanto víctimas como verdugos flaquean a lo largo de su existencia en sus más íntimas cavilaciones. Y sobre todo, describe ese silencio que los embarga a todos, el de los que miraron para otro lado con total cobardía, los que se refugiaron en un mutismo empañado de sangre, los que tuvieron que esconder su condición de víctima e incluso las propias voces atormentadas del etarra en su cárcel que ve cómo la vida se le ha escapado de las manos, marioneta de intereses de otros.

Un libro imprescindible, descomunal y terriblemente humano, que habla de la fuerza del perdón y de la esperanza en el ser humano a pesar de sus miserias. Debería ser leído en todas las escuelas.

Fernando Aramburu en la Biblioteca UPM

Blanca Laffitte Lasarte

Noches blancas: Dostoievski en los ojos de Nicolai Troshinsky

Cubierta de Noches blancas

Noches blancas: Dostoievski en los ojos de Nicolai Troshinsky
Fiódor Dostoievski
Madrid : Nórdica Libros, 2015

Ilustrador: Nicolai Troshinsky
Traductora: Marta Sánchez-Nieves

Probablemente es injusto dar tanto peso a la ilustración en detrimento del autor de la novela, pero al fin y al cabo libreto y música son dos caras de la misma moneda: se potencian, acaso se anulen cuando no estén en consonancia pero claramente no es este el caso.

Diré en mi descargo que al tratarse de una obra menor de Fiódor Dostoievski, la relectura visual de esta novela (esencialmente ensoñadora) es muy afortunada, y quizás justifique el título de esta reseña.

Otra curiosidad que me viene a la cabeza es que el autor del libreto (ingeniero con vocación de escritor, circunstancialmente cuasi-revolucionario) muere (1881) prácticamente cien años antes del nacimiento del autor de la fuerza visual del texto (nacido en Moscú en 1985 y ciudadano del mundo); en este libro, la ilustración, al decir del propio ilustrador, consiste en “monotipia al óleo y tinta china, con algunos detalles en lápiz y pastel”, aunque en mi naturaleza inculta fundamentalmente transmite la sensación de disponer de una obra gráfica original de bolsillo; hay que agradecer a la Editorial NÆRDICA el afortunado encuentro.

vista del interior del libroAlguna otra indicación de experto nos dice que la selección del color asociado a cada personaje  es fundamental: “rojo para el protagonista, azul para Nástenka y amarillo para el prometido. A medida que el libro avanza el color rojo va ocupando gradualmente más y más espacio en la página”; puedo comprender que para la impresión el número y el tono de las tintas es imprescindible en el resultado final.

No tiene mérito ni interés hacer una sinopsis del texto: Noches blancas, que ya hemos dicho se trata de una novela menor esencialmente romántica por ensoñadora. En época de exámenes, y en la vorágine del vórtice de final de curso se me ocurre esta propuesta que se puede releer en clave de texto, de imagen, e incluso de corto de animación cuando se pasan las páginas aceleradamente; en ese caso curiosamente puedes visualizar la novela al derecho y al revés, lo que no deja de resultar intrigante.dostoievski

Me ha gustado especialmente recuperar a Dostoievski, un escritor colosal, titánico casi inhumano, en su faceta más cercana, lejos de una versión terrible de sí mismo como en sus memorias del subsuelo (Записки из подполья, “Zapiski iz podpolya en la grafía original según wikipedia). A ratos he sentido (absurdamente) estar leyendo a Galdós; desconozco los mecanismos mentales que acompañan a esta percepción, que es fundamentalmente individual e intransferible.

No se cómo quedarme callado cuando mi corazón habla

El texto en lengua ajena es quizás importante para entender la experiencia de extranjería del autor

Fiódor Dostoievski en la Biblioteca UPM

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