Inicio » Libros » El Anticuario. Sir Walter Scott

El Anticuario. Sir Walter Scott

Esta semana en “Lecturas para compartir” les recordamos un clásico del romanticismo británico, El Anticuario de Walter Scott.

Esta novela ambientada en la Escocia de finales del siglo XVIII, dará vida a Jonathan Oldbuck, un anticuario gruñón, pero cariñoso, quien toma bajo su protección a un misterioso joven llamado Lovel. La trama desencadena escenarios propios de la literatura romántica, y entrelaza magistralmente intrigas sobre secretos familiares, un amor condicionado por la clase social, el descubrimiento de un supuesto campamento romano, tesoros escondidos y una posible invasión francesa.

Mientras que la rica variedad de personajes, que intervienen en cada una de sus escenas, tampoco dejará de sorprendernos: mendigos por vocación, condes lánguidos con un espantoso secreto en su pasado, capitanes pendencieros, baronets en la ruina, nigromantes alemanes, como una muchacha enamorada que cree que no debe casarse por debajo de su condición.

Debido a la brillantez de su sentido del humor, su extraordinario ritmo narrativo, sus geniales tramas románticas tanto como a sus extraordinarios personajes, “El Anticuario” se ha convertido en una de las obras maestras del autor; aunque su novela más conocida para el gran público haya sido “Ivanhoe”.

Un clásico del romanticismo que no puede decepcionar al corazón del cualquier lector.

Era un hombre de buen aspecto, de unos sesenta años, quizá mayor, pero su complexión fuerte y su paso firme indicaban que la edad no había minado su fuerza ni su salud. Tenía un semblante de auténtica casta escocesa, muy marcado, con rasgos algo duros y mirada astuta y penetrante y una expresión habituada a la gravedad, curtida, no obstante, por cierto humor irónico. Llevaba una peluca bien colocada y empolvada, coronada por un sombrero de ala ancha que le daba un aire profesional. Podría tratarse de un pastor, pero su aspecto era más el de un hombre de mundo que el de quien suele formar parte de la Iglesia de Escocia, y su primer exabrupto despejó cualquier duda.
Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *