Asesinos sin rostro, Henning Mankell

Asesinos sin rostro

Tusquets Editores

Henning Mankell en la Biblioteca Universitaria UPM

La habitación del viejo matrimonio estaba llena de sangre. Hasta la lámpara de porcelana que colgaba del techo estaba salpicada. Encia de la cama yacía bocabajo un hombre mayor con la parte superior del cuerpo al descubierto y los calzoncillos largos bajados. Tenía la cara destrozada, irreconocible. Parecía que alguien había intentado cortarle la nariz. Le habían atado las manos detrás de la espalda y destrozado el fémur izquierdo…

Luego se agacharón sobre la mujer que yacía en el suelo atada a una silla. Le habían puesto una fina cuerda alrededor del escuálido cuello.

Este es el panorama que se encuentra Kurt Wallander cuando recibe una llamada desde la comisaria de Ystad. Wallander es nuestro protagonista. Un policía lleno de problemas personales que tendrá que enfrentarse a una historia de violencia gratuita y al temor que ello despierta en una, en apariencia, pacifica comunidad en la Suecia rural. En apariencia porque el los prejucios raciales se hacen visibles. Un extranjero puede ser el sospechoso y en la zona hay un campo de refugiados. Pero qué lleva a cometer ese crimen, con esa violencia. A todo ello se enfrenta el inspector Kurt Wallander

Con Asesinos sin rostro, Henning Mankell inició la serie de aventuras del inspector Wallander que le llevó a alcanzar la fama internacional.

Se quedó un rato con los ojos abiertos en la oscuridad de su piso antes de dormirse.

Volvió a pensar en la violencia sin sentido. La nueva era, que tal vez exigiese otro tipo de policias.

“Vivimos en la era de los nudos corredizos”, pensó.” La inquietud aumentará bajo el cielo.”

Voces que susurran, John Connolly

Voces que susurran, John ConnollyVoces que susurran

Tusquets Editores

John Connolly en la Biblioteca Universitaria UPM

Olfateé el aire con cautela.

-Tu bar apesta- dije

-Mi bar huele bien -repuso Jimmy -. Es mi clientela la que apesta, pero para librarme de la pestilencia, tendría que librarme de ellos, y entonces me quedaría solo con mis fantasmas…

-¿Quieres una copa? Invita la casa

-Me parece que no. He oído que le echas agua al alpiste para darle sabor.

-Hay que tener huevos para presentarse aquí y dejar comentarios insultantes sobre mi local.

-Esto no es un local, es una deducción tributaria. Si alguna vez entrara dinero de verdad, tu imperio se vendría abajo.

El suicidio de un veterano de la guerra de Irak, lleva al detective Charlie Parker a investigar su muerte. Y lo que en apariencia es un simple suicidio de un veterano traumatizado por la guerra llevará a nuestro protagonista a descubrir una trama ilegal en la frontera de Canadá y Maine en la que antiguos veteranos de aquella guerra están envueltos. Una frontera ideal para el trafico ilegal de lo que sea y que atrae a personajes de la peor calaña y alguno con un pasado misterioso y muy oscuro.

La verdad sobre el caso Harry Quebert. Joël Dicker

Portada de La verdad sobre el caso Harry Quebert, de Joel DickerBarcelona: Circulo de Lectores, 2014
Título original: La Verité sur l’Affaire Harry Quebert
Trad. Juan Carlos Durán Romero
La verdad sobre el caso Harry Quebert en la Biblioteca UPM

 

Treinta años atrás en la ciudad de Aurora, New Hampshire, desapareció una quinceañera, Nola Kellergan. Nunca más se supo algo de ella. Pero el pasado vuelve y de forma accidental, su cuerpo es hallado en el jardín del escritor Harry Quebert. Junto al cuerpo, el manuscrito de la novela que le lanzo a la fama. Harry Quebert es detenido. Es el principal sospechoso. En realidad, siempre lo fue. Marcus Goldman, un escritor en crisis creativa, amigo de Harry trata de averiguar la verdad. Una verdad confusa, llena de secretos, de historias olvidadas que quizás es mejor no desenterrar. En Aurora alguien no quiere que Goldman busque esa verdad.

Eran aproximadamente las once de la noche cuando volví a Goose Cove. Al enfilar el pequeño sendero de grava que llevaba a la casa vi aparecer, a la luz de mis faros, una silueta enmascarada que se dio a la fuga por el bosque. Frené bruscamente y salté fuera del coche gritando, disponiéndome a perseguir al intruso. Pero en ese momento mi mirada se desvió, atraída por inmenso resplandor: algo estaba ardiendo cerca de la casa. Corrí a ver lo que pasaba: era el Corvette de Harry lo que ardía…No podía hacer nada. Todo iba a arder.

 

Viaje a las fuentes del Nilo Azul. Ricardo Coarasa

Viaje a las fuentes del Nilo Azul, Ricardo CoarasaViaje a las fuentes del Nilo Azul

Ricardo Coarasa

EDIMUNE

El agua es clara y muy ligera, a mi parecer, que la bebí, mas no corre por encima de la tierra, aunque llega al borde de ella. Hice introducir una lanza en uno de los ojos, que está al pie de un arroyuelo donde comienza a aparecer esta fuente y entró once palmos y parece que topaba abajo en las raíces de árboles que están en el borde del arroyuelo. El segundo ojo de la fuente está más abajo, hacia oriente, como a un tiro de piedra del primero. Y, metiendo el él la lanza, que era de doce palmos, no se encontro fondo.

Un pais con más de 3000 mil años de antiguedad, lleno de contrastes, siempre noticia por sus periodicas hambrunas o sus incesantes guerras pero nunca por su belleza o su historia rica y fascinante.  El pais en el que hace seiscientos años desembarcó un sacerdote jesuita español. El 21 de abril de 1618, Pedro Paez Jaramillo, misionero en aquellas lejanas tierras, después de un fatigoso viaje, se convirtió en el descubridor de las fuentes del Nilo Azul legandonos un maravilloso relato de ese viaje. Ese es el fascinante escenario que Ricardo Coarasa nos ayuda a descubrir. Etiopía, África eterna.

Solo en Berlín. Hans Fallada

Solo en Berlin. Hans Fallada Solo en Berlín

Hans Fallada

Trad. Rosa Pilar Blanco

Maeva

– Todos tiene miedo- decidió, despectivo, el de la camisa parda. ¿Por qué, en realidad? Si para ellos es la mar de sencillo, les basta con hacer lo que les decimos.

– Eso es porque la gente no puede dejar de pensar. Siempre creen que pensando avanzan.

– Pues solo tienen que obedecer. De pensar ya se encarga el Führer

El miedo lo invade todo, la desconfianza en todos y en todo está siempre presente. Una palabra equivocada, un gesto inadecuado puede llevarte a la cárcel o quizás a la muerte. Es el Berlín de principios de la guerra.  ¿Quién puede luchar contra esa maquinaria totalitaria?, todos son cómplices de una manera u otra. Colaborando activamente o mirando para otro lado, callando. Anna y Otto, hasta hace poco unos ciudadanos ejemplares en esa Alemania nazi, gente corriente sin grandes pretensiones deciden resistir, luchar. ¿Cómo?

La primera frase de nuestra primera postal dirá: ”Madre: El Führer ha matado a mi hijo…” Anna volvió a estremecerse. Había algo tan infausto, tan tétrico, tan decidido en esas palabras que Otto acababa de pronunciar…En ese instante comprendió que con esa primera frase él había declarado una guerra eterna y comprendió también de manera confusa lo que eso significaba: guerra entre ellos dos, unos pobres, pequeños, insignificantes trabajadores que con una palabra podían ser borrador para siempre, y al otro lado el Führer, el Partido con su enorme aparato de poder y su esplendor y tres cuartas, incluso cuatro quintas partes del pueblo alemán detrás.

Y ante ellos la maquinaria del Estado con todo su poder, sin piedad, friamente. Es la Gestapo, es el comisario Escherich.

Escherich cazaba…ese viejo criminalista era un verdadero cazador. Lo llevaba en la sangre. Cazaba personas igual que otros cazan jabalíes. Que los jabalíes y las personas tuvieran que morir al finalizar la cacería no lo conmovía. El jabalí estaba destinado a morir de ese modo, igual que las personas que escribían esas postales.

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