El último caso de Philip Trent de E.C. Bentley

 

  El último caso de Philip Trent

  E.C. Bentley

  Siruela. 2017

 

Sigsbee Manderson ha sido asesinado…Anoche se acostó hacia las once y media, como solía. Nadie sabe cuándo se levantó y salió de casa. Nadie lo ha echado de menos hasta esta mañana.  Hacia las diez, el jardinero ha encontrado el cadáver. Estaba en la finca, al lado del cobertizo. Le habían disparado en la cabeza, en el ojo izquierdo…

Sigsbee Manderson es un magnate americano que ha sido asesinado en su residencia inglesa. Es una noticia bomba, una noticia que puede hacer tambalear los mercados. Una noticia que los periódicos no pueden dejar pasar. James Molloy, director del Record lo sabe. Manda a Philip Trent, nuestro protagonista, a investigarlo. A primera vista pudiera pensarse que es un caso típico de robo con homicidio, sin embargo hay detalles muy extraños que hacen que su esclarecimiento se complique. Philip Trent y el inspector Murch mediante una sana competencia basada en principios de "deportividad detectivesca" tratan de resolver el misterio. Quién será el asesino…

Vamos Murch, esforcémonos; dispongamos nuestros espíritus a la sospecha generalizada. Para empezar, sospechemos de todo el mundo. Escuche: voy a decirle de quién sospecho yo. Sospecho de la señora Manderson, claro está. También sospecho de los dos secretarios. Tengo entendido que hay dos, y no sé cuál me parece más sospechoso. Sospecho del criado y de la criada de la señora. Sospecho del resto del servicio, especialmente del mozo. Por cierto, ¿qué servicio hay? Tengo sospecha de sobra haya el que haya; pero me gustaría saberlo, por pura curiosidad.

Quién puede ser el asesino. Manderson tenía muchos enemigos que estarían contentos con su muerte y que podrían "provocarla". Personas que han sufrido las dentelladas de un tiburón de los negocios como Manderson y que no olvidan. Una viuda que no se siente muy afectada por la muerte de un marido con el que mantenía unas frías relaciones y que pudiera  estar tentada de aliviar su soledad con los millones del mismo. O quizás un posible suicidio de un hombre de negocios lleno de tensión y al límite. Quizás…

Y ahora –dijo Trent, poniéndose de pie-, voy a dejarlo a solas con sus pensamientos y echar un vistazo a los dormitorios. Tal vez la solución se le ocurra de repente mientras ando husmeando arriba. Pero –concluyó Trent, con voz de súbita exasperación, volviéndose en el umbral- si es usted capaz de decirme cómo diablos un tipo que se pone toda la ropa se olvida de ponerse la dentadura, lléveme a patadas de aquí al manicomio más cercano y déjeme encerrado.

 

El último caso de Philip Trent fue llevado a la gran pantalla hasta en tres ocasiones. La primera adaptación apareció en 1920, en tiempos del cine  mudo, con una versión británica dirigida por Richard Garrick. Nueve años más tarde, con versión muda y sonora, Hollywood llevó la novela de Bentley a la pantalla con Howard Hawks como director. La última versión para el cinematógrafo fue en 1952, de nuevo en las islas y tuvo a Orson Welles, Michael Wilding y Margaret Lockwood como protagonistas y a Herbert Wilcox en la dirección.

 

Edmund Clerihew Bentley nació en Londres en 1875 y murió en la misma ciudad en 1956.

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