Sinfonías de la mañana de Martín Llade

Sinfonías de la mañana

Martín Llade

RTVE, Warner Music

Y allí mismo, al calor de las hogueras, con la jungla como teatro y aquella tribu sin nombre de espectadores, se puso a tocar la primera suite para violonchelo. Por algo no iba a ningún sitio sin su más preciado instrumento. Podía tocar otros, pero solo este expresaba con todos los matices posibles las tribulaciones de su alma vagabunda. Dejó que la grave tristeza bachiana flotara en el aire por vez primera en aquel contexto. Bach  en Brasil… De repente cesaron los cánticos y las sonrisas se desvanecieron. Los indios no tenían ni idea de que era aquello, pero lo escucharon con la misma expresión de respeto y temor. Era algo sagrado sin duda. Nunca habían escuchado nada semejante, pero estaba claro que era especial. Una música capaz de detener el tiempo y dejar las nubes suspendidas en un mismo punto del cielo cual si fueran marionetas de algodón, con la luna asomando los ojos entre los negros vellones de firmamento.

La música tiene ese poder, esa magia y Sinfonías de la mañana está llena de ella. Llena de  música y también de historias de aquellos que fueron dotados con la magia de la creación, con el poder de hacernos sentir. Relatos de alegrias y tristezas, llenos de vida, de pasión, de amor.  Relatos sobre la vida de musicos e intérpretes pero ante todo la vida de seres humanos.

Querida mamá. Es verano y hace buen día. Ve al río a tomar aire fresco. Y si todavía sientes que necesitas dinero creo que lo mejor podrías hacer es tirarte al agua y ahogarte de una maldita vez”

María firmó la carta con el que era ahora su nuevo nombre. Más corto y elegante que el feo Kalogeropoulou. Un nombre adelgazado, perfecto para la mujer de un millonario o una diva de la escena. Volvió a contemplar el pedazo de carne cruda entre sus dedos. Le habían asegurado que estaba infectado por una tenia. ¿Cuántos kilos de infelicidad podría devorarle? ¿Treinta, cuarenta? ¿Una vida entera?

María Callas cerró los ojos e ingirió el trozo de carne y al hacerlo tuvo la sensación de estar tragándose de una vez por todas su horrible infancia.

 

Sinfonías de la mañana recoge una serie de relatos dedicados a la vida de grandes compositores e intérpretes con los que Martín Llade comienza su programa homónimo en Radio Clásica. Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Mendelssohn, Chopin, Wagner, etc, son algunos de los protagonistas de este disco libro.

Y se sentó entonces al piano a interpretar su última sonata… ahí tenían a Beethoven. Un ser único e irrepetible. Un creador de sueños y glorias, de arrebatos, de rabia, de pasión, de ternura, de amor y penumbras pero también de una luz inextinguible, que fluía pura de sus dedos envolviéndolos en la dicha. Era Beethoven y estaba tocando para ellos. Y comprendieron entonces lo privilegiados que eran y qué pocos seres humanos en la historia del mundo podrían contarse entre los elegidos para un momento así. Contemplaron tocar a Beethoven y lloraron al fin. Al acabar la interpretación no se atrevieron a aplaudir por temor a romper el más preciado de los silencios, aquel nacido de la música de quien siempre vivía precisamente sumido en una atmósfera donde los sonidos no existían, solo eran soñados.

 

 

 

2 comentarios

  • Estupenda sugerencia, Pedro. Para los seguidores Martin Llade y de su popular espacio de Radio Clásica, y, desde luego, también para los que no lo conozcan. Un discolibro para tener a mano y recordarr de otra forma detalles de esas vidas siempre tan apasionantes.

    ¡Muchas gracias!

  • Gracias Evelio, este disco libro es una estupenda manera de adentrarse en la música y de conocer el lado más humano, más real de un compositor o interprete.

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