Bilbao-New York-Bilbao, Kirmen Uribe

Bilbao-New York-Bilbao, Kirmen Uribe

Seix Barral 2009

Infinitos son los formatos de un relato. Cada autor busca su voz, su entorno, la naturalidad del momento, generar un espacio íntimo con el lector. Novela preludio de una novela, lo que podría ser el plausible proceso de allegar información, la incierta necesidad en las decisiones sobre los personajes que centrarán la trama; aunar recuerdos familiares, notas biográficas y pensamientos varios.

Carátula del libro

Kirmen Uribe escribe de manera directa, casi telegráfica. Salta de unos personajes a otros, se mueve con comodidad a lo largo de décadas (al menos tres generaciones por parte de padre y madre), y aunque el texto original es en euskera, la voz se adapta muy bien al castellano; traducción que no ha realizado el autor.

Recuerdo haber hojeado el libro cuando se publicó en 2009, y quedarme agradablemente atrapada. Recibió el Premio Nacional de Narrativa ese mismo año, precisamente por este libro, antes incluso de encontrar editor para la versión castellana. Tenía entonces 38 años.

Kirmen Uribe cultiva la poesía, la novela y la literatura juvenil; escribe guiones; participa en espectáculos que aúnan música y palabras. Este verano, ha publicado 17 segundos, un libro de poemas que en su título hace referencia al tiempo medio que un visitante dedica a cada obra de arte en el MOMA de Nueva York. He aquí una muestra:



No demos las cosas por sentado.
Hubo una generación a la que no administraron
la vacuna contra el sarampión.
Creían que la enfermedad estaba del todo erradicada,
y ahora ha vuelto a aparecer.

No demos por sentada la igualdad,
no creamos que los hombres hemos dominado
al macho que llevamos dentro.
El racismo, la homofobia, el supremacismo,
todo eso, todos esos males
que son peores que el sarampión,
no necesitan nada para crecer desde cero
y extenderse con rapidez entre nosotros.

No hay que dar nada por sentado.
Únicamente que somos personas,
más de siete mil millones,
cada uno con su vida, su origen y sus lenguas,
y que tenemos que llevarnos bien.
Todos, cada individuo
y la tierra que nos acoge.

Creímos que la enfermedad estaba del todo erradicada,
y ahora ha vuelto a aparecer.

A Kirmen Uribe el confinamiento le encontró en Nueva York, donde ha residido en familia durante dos años dedicado a la escritura y la enseñanza.

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