El alienista. Joaquim Machado de Assís

El alienista
Joaquim Machado de Assís
Madrid: Eneida, 2009
Título original: O alienista (1882)

 

Cuentan las crónicas de la villa de Itaguaí que en tiempos remotos vivió allí un médico indiscutible, el doctor Simón Bacamarte. Descendía de la nobleza terrateniente y era el médico más importante del Brasil, de Portugal y de las Españas.


Así comienza El alienista, de Joaquim Machado de Assís, uno de los autores más relevantes de la literatura brasileña. La historia ocurre durante el reinado del emperador Pedro II de Brasil, en el siglo XIX, en la villa de Itaguaí, en una época en que la ciencia aún estaba en pañales, aunque inmersa ya en un proceso de modernización, con respecto a los misterios de la mente y los enfermos mentales eran aún tratados con crudeza e insensibilidad:

 

De modo que cuando aparecía algún loco enfurecido era recluído en una habitación de su propia casa, y allí, ni atendido ni desatendido, permanecía hasta que la muerte venía a liberarlo; los mansos, por el contrario, andaban a sus anchas por la calle.


El doctor Simón Bacamarte, el alienista, un hombre tan interesado en la ciencia que ha rechazado puestos directivos en la universidad de Coimbra y en la corte de Lisboa, encuentra en el estudio de los asuntos psicológicos su razón de ser. Consigue que el Ayuntamiento le permita la construcción de la Casa Verde, lugar donde se propone ingresar a los enfermos que serán su objeto de estudio y tratamiento.

Pero no existe una definición clara de locura y el criterio que la distingue de la normalidad no es cosa fácil de comprender. La Casa Verde comienza a llenarse más de la cuenta, la villa a vaciarse, y empieza a parecer que nadie está a salvo del temido diagnóstico.


El terror fue en aumento. No se sabía ya quién estaba sano y quién demente. Las mujeres, cuando sus maridos se ausentaban, mandaban encender una vela a Nuestra Señora; y no todos los maridos se sentían tranquilos; algunos no se atrevían a salir sin uno o dos guardaespaldas. Decididamente, aquello era el terror. El que podía, emigraba.


De ahí a la rebelión solo hay un paso. Lo que permite a Machado de Assís una reflexión sarcástica, inteligente, sobre el ascenso al poder, una mirada crítica hacia los gobernantes.

El relato no deja de girar. Los nuevos métodos para detectar y sanar enfermos van cambiando. Uno nunca sabe si va a caer del lado de los cuerdos o del otro. Absurdos, tensiones y divertimentos van conduciendo poco a poco al lector hasta un final inesperado y sorprendente. Una lectura que no tiene desperdicio.

 

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