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Derrumbamiento del viaducto de Génova

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El tema a tratar en este post será la mala práctica que se ha llevado en Italia, concretamente el derrumbe del viaducto de Génova, en agosto de 2018, y las influencias que puede tener tanto en nuestra profesión como socialmente.

Diseñado por el italiano Riccardo Morandi, el viaducto de Polcevera, se encontraba situado entre los barrios de Sampierdarena y Cornigliano. Destacaba por tener una longitud de 1182 metros, una altura de 45 metros y una longitud del vano principal de 210 metros, precisamente fue este vano el que colapso, no debido a su diseño, sino a su deterioro vinculado a la misma tecnología usada en su construcción en los años sesenta. Pero el tema a tratar no va a ser la poca inversión para el mantenimiento de puentes que se está realizando en Italia recientemente y que ha sido uno de los motivos principales del derrumbe de 10 puentes en los últimos 5 años, sino algo más relevante y que debe suponer una llamada de atención tanto a nuestro país vecino como a nosotros mismos, y es que, ha sido la mala gestión del territorio la que a supuesto un aumento de las víctimas. Esto es así, debido a que debajo del puente se situaban edificios habitables.

Para hacernos una idea de la magnitud de la catástrofe haremos una breve lista a continuación de las consecuencias producidas, provocó la caída al vació de una treintena de automóviles y tres camiones, 311 familias han tenido que ser desalojadas y 38 muertos.

Hay que resaltar que aunque los datos son muy negativos, también es cierto que ya no se edifican puentes sobre viviendas, que las técnicas de construcción y mantenimiento han evolucionado mucho desde mediados de los sesenta y que el riesgo de un desastre similar con un puente actual es mucho menor, pero aún hay casos como el viaducto de la autopista A7 sobre Martorell en España, que pasa sobre viviendas y otro puente, en los que es necesario actuar, no solo por un motivo evidente de peligro ante cualquier percance, sino que, además, ningún edificio habitable debajo de un puente puede estar integrado urbanística y territorialmente en una ciudad del siglo XXI.

En las siguientes imágenes se puede observar claramente el antes y el después de la zona afectada y sus repercusiones.

Ilustración 1. Viaducto de Génova antes del incidente. Fuente: Elaboración propia

 

Ilustración 2. Viaducto de Génova después del incidente. Fuente: Imagen tomada por satélite por la Agencia Espacial Europea

Haciendo un pequeño análisis de las imágenes se puede observar, sin hacer ningún examen detallado, como la zona debajo del puente tiene una integración muy baja, por no decir casi nula con el territorio de alrededor. Por tanto, la pregunta evidente que hay que hacerse es: ¿por qué se realizó la construcción de un espacio habitable ahí?, es aquí donde entra el papel del ingeniero, el cual tiene que hacer valer sus conocimientos y explicarle al promotor de la obra que esto es una mala práctica y que no va a traer ningún beneficio a la ciudad y es justo esto lo que no se realizo y lo que produjo las posteriores consecuencias mencionadas.

Por suerte, estamos en una época de cambio, en la que se esta tomando conciencia de estas malas practicas territoriales, ya sea por cuenta propia o por catástrofes de este tipo. Concretamente, el propio presidente de la región italiana de Liguria, Giovanni Toti, anuncio que a finales de 2018 se darían casas a las 311 familias que han tenido que ser desalojadas dado que los edificios bajo el viaducto no volverán a ser habitables.

Por tanto, se puede decir como conclusión, que este tipo de incidentes suponen un punto de inflexión en la sociedad, dado que, si bien es cierto que se esta tomando poco a poco conciencia en estos temas territoriales, este tipo de desastre acelera este proceso y como consecuencia la toma de decisiones. Además, otra de las pocas cosas positivas que se pueden extraer de esto, es que el propio ingeniero de caminos es el que toma más conciencia sobre estos hechos, dado que le recuerda que, al igual que un médico, en nuestra profesión hay vidas en juego y es nuestro deber asegurarnos de realizar un buen trabajo, dado que por muy sencillo que parezca hay que realizarlo con rigor y criterio ya que al más mínimo error las consecuencias pueden ser nefastas.

DAVID GONZALEZ HERNANDEZ

Universidad Politécnica de Madrid

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