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REGENERACIÓN URBANA Y TERRITORIAL DE LA CUENCA DEL CAUDAL

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Laura González-Portal Lomba. Máster ICCP

El auge de la minería en la cuenca minera del río Caudal hace que Mieres, con una superficie de alrededor de 1.400 km2, se convierta durante unas décadas en el epicentro del área metropolitana asturiana. 

Inicialmente una zona de gran actividad agrícola y ganadera, con aprovechamiento de los recursos del río, pronto sufre un fuerte cambio. El creciente proceso de industrialización y el hallazgo de yacimientos de carbón, así como la fiebre del ferrocarril, generan la necesidad de abastecimiento de materiales, y originan una transformación en la urbe, propiciando el abandono de la vida rural y un aumento de la población. 

Dicho crecimiento poblacional generó un descontrol y una aceleración urbanística, con creación de viviendas de protección oficial, insuficiencia de disponibilidad de suelo y un ferrocarril que atravesaba el municipio. Sin embargo, no sólo la sociedad experimenta un cambio. La gran cantidad de explotaciones mineras y siderúrgicas en la zona dan lugar a una fuerte metamorfosis en el paisaje.

Figura 1. Situación actual del solar de La Mayacina. Antiguamente, el ferrocarril atravesaba esta zona.

Fuente: Rodríguez Gutiérrez, Fermín y Menéndez Fernández, Rafael (2019): “Contracción territorial y ordenación urbana para encarar el ciclo post-minero en Mieres (Asturias-España)”, en Ciudades, 22, pp. 99-122.

En el modelo territorial de esta ciudad minera puede apreciarse cierta evolución. En la segunda mitad del siglo XIX, las fábricas se instalan en el fondo de los valles principales. Ello impulsó que las villas tradicionales se convirtieran en núcleos urbanos, así como se produjo un poblamiento histórico en las laderas incentivado por la intensiva explotación minera de montaña. Posteriormente, el sistema territorial mierense en el siglo XX presta especial atención a los amplios suelos llanos de las vegas de los ríos, donde se instalarían los pozos mineros verticales. De esta forma, se intercala en el terreno las zonas residenciales con las industriales, generando un espacio socialmente diverso. Se da primacía a las empresas, dando lugar a un espacio completamente saturado. Asimismo, la condición montañosa del territorio obliga a un crecimiento lineal próximo al río. Pero la cada vez más decadente industria del carbón marcó un nuevo tiempo de incertidumbre.

Actualmente, la disposición territorial viene marcada por el aprovechamiento de las limitadas oportunidades existentes debido al reducido espacio disponible, en lugar de ser producto de una planificación estratégica que conlleve una reestructuración de la zona. En cualquier caso, la cantidad de elementos incoherentes a pesar de los intentos de proporcionar cierto orden lógico, siguen siendo numerosos.

La falta de agilidad en la gestión de los fondos y en orientar la ciudad hacia un proceso de descarbonización, son unas de las causas principales que explican el fracaso de los planes de regeneración territorial. 

Figura 2. Infografía de la vista oblicua del parque-plaza de La Mayacina  (2019)

Fuente: Rodríguez Gutiérrez, Fermín y Menéndez Fernández, Rafael (2019): “Contracción territorial y ordenación urbana para encarar el ciclo post-minero en Mieres (Asturias-España)”, en Ciudades, 22, pp. 99-122.

En 2009, el concejo de Mieres contaba con una población de alrededor de 44.000 habitantes, de los que 25.000 viven en el casco urbano de Mieres. Actualmente, cuenta con 38.428 residentes (2018) y el municipio tiene una población de 22.741, mayoritariamente población adulta y envejecida, provenientes de los núcleos próximos del concejo que se van despoblando. Para paliar la problemática, ha tenido lugar una fuerte inversión en infraestructuras, como la autovía minera, la creación de polígonos industriales que reactiven la economía del lugar, así como la construcción de un Campus Universitario y un hospital comarcal. Todo ello con el fin de configurar una nueva realidad y un hilo de esperanza para las Cuencas.

El reto de conseguir afianzar un nuevo modelo de ciudad unificada y sostenible, asentada sobre un sistema de conexiones eficaz en el limitado espacio disponible hace que La Mayacina se convierta en un punto de partida para este nuevo patrón territorial.

La Mayacina es un terreno de unos 13.000 m2 de superficie, que lleva cuatro décadas sin ser urbanizado desde el abandono del solar por unos antiguos talleres metalúrgicos. Desde el Ayuntamiento de Mieres, y cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, se llevará a cabo este proyecto donde se pretende lograr la inclusión de esta zona en la urbe a través de la construcción de un parque-plaza. La relevancia de esta planificación recae en la contribución que supone este espacio como un nuevo eje urbano sostenible. La iluminación mediante LEDs, la creación de zonas verdes, además de la construcción en calles próximas de parkings para coches eléctricos, son algunos de los elementos que lograrán una mejora en la calidad medioambiental del lugar. 

Por todo lo anteriormente mencionado, cabe destacar la importancia que tiene la ordenación territorial a la hora de ser un condicionante clave en la calidad de vida y la disposición de las ciudades. Mediante buenas y coherentes estrategias de planificación, una localidad venida a menos como es Mieres, y como tantas otras hay en España, puede resurgir gracias a los planes de revitalización urbana.

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