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Análisis de las calles Calvo Asensio y Antonio Palomino

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Hace tres años me mudé a la calle Calvo Asensio, perteneciente al distrito de Chamberí de Madrid. Para mi sorpresa se trataba de una calle que no encajaba muy bien en esta zona, pues el plan hipodámico de este distrito es notorio, a excepción de esta calle y su adyacente, Antonio Palomino, como únicas diagonales que atraviesan una de estas cuadras del trazo en damero.

“Foto 1. Ubicación de las calles Calvo Asensio y Antonio Palomino (Fuente: OpenStreetMap)“.

Hace poco más de 7 meses, en la propia plataforma web de presupuestos participativos para el barrio de Chamberí de “Decide Madrid”, encontré una propuesta escrita por Antonio HMG, que me hizo reflexionar sobre los problemas de esta calle. El comentario de la propuesta era el siguiente:

“En esta calle por lo estrecha que es no entran los camiones de limpieza del Ayuntamiento, por lo que es frecuente que las cacas de los perros, los plásticos y las basuras campen a sus anchas. Es una calle singular que ganaría mucho con su peatonalización.”

De acuerdo con los pensamientos de Antonio HMG, he decido analizar si la calzada en cuestión necesita un cambio o cumple con los estándares de calle de Madrid.

Se tratan de dos calles poco transitadas, pero con un perfil transversal cuyo fin es el de aparcar. Cuenta con doble aparcamiento en línea, que limita enormemente el paso de vehículos por la calzada, al ser esta de un ancho muy reducido (2,13 m) llevando a los coches estacionados a subirse a las aceras para evitar los constantes roces con los vehículos circundantes, como se muestra en la foto 2. Esto conlleva otra gran problemática pues al reducir el ancho de acera, ya de por si pequeño (1,84 m), provoca que las labores de limpieza se lleven a cabo con mayor dificultad, que nos lleva a un estado de acera sucio, en el que se acumula la basura, como comentaba Antonio.

“Foto 2. Vehículos subidos a la acera, calle Calvo Asensio (Fuente: Propia)”.

Habiendo analizado los anchos de las aceras (1,84 y 2,03 m), zonas SER de aparcamiento (1,81 y 1,89 m) y la propia calzada (2,13 m), se puede concluir que la calzada es insuficiente, pues de acuerdo con la Instrucción de vía pública del PGOU de Madrid debería tener por lo menos 3 metros de calzada y unas aceras de al menos 2 metros una de ellas y la otra de 2,5 metros. Los aparcamientos tampoco cumplen con la Instrucción, pues deberían tener 2 metros como mínimo.

Las dotaciones urbanas también son problemáticas pues al desarrollarse más los talleres automovilísticos, hay dos en esta pequeña travesía de apenas 140 metros, ha llevado a los comercios a alejarse de estas calles, a las adyacentes que tienen una sección transversal más holgada y mejor servicio de limpieza.

Por todo lo comentado está claro que estas calles necesitan un cambio en su sección transversal, ya sea eliminando una línea de aparcamiento, o convirtiéndolas plenamente en dos calles peatonales.

La opción de eliminar una de las zonas SER conllevaría una remodelación total de la calle que favorecería el acceso a la misma, también su desarrollo económico y más importante, a los servicios de limpieza. Por otro lado, tendría el inconveniente de realojar a los vehículos extra en parking disuasorios o en otras calles. La nueva sección propuesta constaría de una acera de 2 y otra de 2,5 metros, una zona de aparcamiento SER verde de 2 metros y una calzada de 3,2 metros, suficientes para cumplir con el PGOU de Madrid.

En caso de optar por la opción de peatonalizar ambas calles, como aspecto negativo tendríamos un peor acceso directo a las viviendas y el aparcamiento se vería bastante afectado al eliminar 200 metros de doble sentido de aparcamiento. Pero también acarrearía muchas ventajas, desde una calle más sostenible, agradable y diáfana, la circulación de la zona no se vería afectada, pues como me dijo un taxista la última vez que me llevó: “Es la primera vez que entro a esta calle…”, y esto queda de manifiesto viendo el resto de manzanas cerradas que rodean a estas calles.

Se haga o no reforma, esto demuestra que aun en pleno corazón de Madrid sigue habiendo muchos problemas viarios con fácil solución, escuchando con más atención a los vecinos, como Antonio, con el punto de mira en las “Smart cities” que tanto estudiamos.

David Ayala Díez

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