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TURISMO DE INGENIERÍA Y MEDIOAMBIENTE

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Actualmente España es uno de los países más visitados del mundo. En concreto se sitúa en segundo lugar, con un récord de 82 millones de turistas en 2017 impulsado principalmente por la recuperación económica. Este turismo, que constituye nuestra mayor fuente de ingresos, parece que sólo funciona donde hay sol y playa, condiciones que suelen poner los turistas internacionales para sus vacaciones. Muchas personas ya han alzado su voz en contra de este turismo de “sol y playa” y piden un modelo diferente basado en la riqueza cultural y natural de España, que es una auténtica potencia mundial por su patrimonio. Para que este cambio de dinámica se produzca, muchas provincias y comunidades autónomas están tratando de generar turismo basado en su patrimonio cultural, urbanístico y natural, teniendo en cuenta los intereses tanto de los habitantes del lugar como de potenciales turistas. Así afirman que la única manera de comprender una realidad es acercándose a visitarla para poder observarla y verla como producto de la sociedad en permanente estado de cambio.

En la provincia de Salamanca se encuentra la presa de Aldeadávila (también conocida como Salto de Aldeadávila) que forma parte del sistema hidroeléctrico denominado los “Saltos del Duero”, al que pertenecen además las presas de Almendra, Castro, Ricobayo, Saucelle y Villalcampo. Construida en el curso medio del río Duero, la presa se ubica en la zona de los “Arribes del Duero” (Parque Natural), profundo encajonamiento que el río Duero ha labrado sobre la penillanura zamorano-salmantina, con desniveles de base que en algunas secciones superan los 400 metros y una anchura entre orilla y orilla de 200 metros. El parque natural de Arribes del Duero es un espacio natural protegido en el noroeste de la provincia de Salamanca y el suroeste de la de Zamora, declarado por la Unesco Reserva de la Biosfera. Tiene una superficie de 106.105 ha, con unos 180 km de cañones fluviales, y quedan incluidos en él 37 municipios que pertenecen a las provincias de Zamora y Salamanca. Por su parte, Portugal declara el Parque Natural do Douro Internacional en 1998, con una extensión de 85.150 ha. Ambos espacios conforman una de las áreas protegidas fronterizas más extensas de la Unión Europea. La atracción turística de la zona la constituye el crucero medioambiental que realiza una ruta en barco por los Arribes, durante hora y media o tres horas a elegir, que dan a conocer su flora y fauna y que terminan con una visita guiada a la presa. El turista tiene el privilegio de vivir una experiencia única que integra la ingeniería en la naturaleza.

Así es la ruta menos conocida de los Arribes del Duero

Aunque la aventura de navegar por el Duero comenzó en 1995, no se ha dinamizado hasta hace unos años, lo que ha supuesto todo un reto. Esta oferta de ruta fluvial guiada, didáctico-medioambiental, permite al turista disfrutar de uno de los rincones más agrestes y vírgenes del cauce del río observando especies en peligro de extinción como la cigüeña negra, el águila perdicera, el alimoche y el búho real, entre otras aves, en su hábitat natural. No en vano, el territorio está catalogado como “Zona de especial protección para las Aves” desde 1990. El microclima de la zona favorece también la existencia de anfibios, reptiles, peces, nutrias garduñas tejones o jabalíes. Durante la travesía, un guía explica la flora, fauna, geología, etnografía y otros aspectos de los acantilados. La gran riqueza biológica hace que los distintos cambios estacionales ofrezcan un variado paisaje a lo largo de todo el año. El recorrido en barco se prolonga durante 11 km y termina con una visita a la presa donde se explica cómo se construyó y cómo funciona.

Presa de Aldeadávila: la colosal obra salmantina que lidera la energía  hidroeléctrica

Foto 2. Panorámica de la presa de Aldeadávila

La presa fue inaugurada el 9 de julio de 1964, un año después de su finalización. Con una altura de 140 m es una de las presas más altas de España, e incluso de Europa, y constituye una de las obras de ingeniería más impresionantes que se pueden ver. Además, el Salto de Aldeadávila I y II es en su conjunto la obra de ingeniería hidroeléctrica más importante de España en potencia instalada (718.200 kw) y producción de electricidad anual (3.500 gw/h). Al lado de la presa se localiza el poblado de Aldeadávila, levantado en su día para dar cobijo a las familias de los obreros que la construían. Actualmente el pueblo cuenta con 1.300 habitantes que viven gracias al trabajo en la presa y del turismo que atrae el estar situado en el corazón de la zona con la mayor concentración de presas del Duero. Además de las ventajas sobradamente conocidas que proporciona una presa al satisfacer las necesidades humanas para las que fue construida, en Aldeadávila la presa ha permitido retener población e incrementar la riqueza en la zona. Las presas generan mucho trabajo y están dando un canon a los municipios donde se encuentran ubicadas. De no ser por esto, los pueblos de la comarca se habrían despoblado. Su mayor riqueza es el agua y las sinergias que produce. Saber sacar partido a todo esto hace que sea sostenible social, económica y ambientalmente. Las intensas lluvias caídas este invierno han atraído a los turistas que están llenando el barco que navega los Arribes del Duero hasta la presa de Aldeadávila de la Ribera. Esta forma de hacer turismo es una buena opción para conocer el corazón de los Arribes, combinando y contrastando el paseo fluvial con la obra de ingeniería. Con este post pretendo defender que las presas no están reñidas con el medio ambiente y que disfrutar así de esta combinación lo hace aún más impresionante y realza su belleza. Considero una “buena práctica” fomentar este otro tipo de turismo que relaciona ingeniería y medio ambiente.

Alejandro Requena Martín

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