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Los Poblados Ferroviarios

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Son numerosos los estudios existentes sobre los cambios socioeconómicos que se produjeron en España con la llegada del ferrocarril a mediados del siglo XIX. En un momento en el que la situación del país era precaria, este avance tecnológico supuso un impulso en la industrialización en numerosos aspectos. Sin embargo, no debemos olvidar que, como cualquier actuación humana, el ferrocarril implicó una fuerte transformación en el territorio español, así como en el desarrollo urbanístico de numerosas poblaciones.

Las ciudades preexistentes que pudieron contar con estaciones, impulsaron su crecimiento y actividad en torno a estas; y aún hoy en día quedan vestigios de aquella época, que se ven reflejados en avenidas y calles que continúan denominándose “de la estación”.

En los casos en los que, por estrategias territoriales o condicionantes socioeconómicos las estaciones no se situaban en poblaciones ya asentadas; el ferrocarril ejercía una atracción tal que provocaba la creación de nuevas poblaciones. Surge así el concepto de “poblados ferroviarios”.

Por dar una definición algo más técnica, los poblados ferroviarios son asentamientos humanos de nueva creación que dan lugar a núcleos poblacionales cuyo desarrollo está completamente vinculado al ferrocarril. Generalmente, estos poblados estaban habitados por los propios empleados de las compañías explotadoras como MZA o la compañía del Norte; así como sus familias; y se situaban en enclaves con una actividad ferroviaria importante como estaciones de clasificación, nudos ferroviarios o terminales de línea.

Al tratarse de zonas en principio despobladas, pronto se hizo necesario complementar las instalaciones ferroviarias con otras que diesen servicio a los habitantes construyéndose así escuelas, iglesias, instalaciones médicas, etc. En definitiva, se construían poblaciones completas partiendo de la actividad ferroviaria; y con la ayuda de subvenciones públicas.

En un primer momento, estas poblaciones crecían lentamente; pero en torno a 1860 (siendo la etapa expansiva del ferrocarril entre 1860 y 1890) se produce un importante aumento de los habitantes. Los trabajadores consiguen en este momento viviendas a través de las cooperativas ferroviarias, pero estas siguen siendo insuficientes para el número de habitantes. Paralelamente se consolidaría la expansión en las instalaciones y los edificios de explotación.

Pueden distinguirse cuatro tipos reconocibles de morfologías en los poblados ferroviarios:

–          El poblado entrevías: los grupos de viviendas estaban inscritas en el haz de vías de la estación. Es una morfología propia de los nudos ferroviarios, donde se aprovechaban los espacios vacíos en los tramos de salida de la estación, donde las líneas se separaban, para edificar las viviendas.

–          El poblado en torno a las vías: al contrario que el tipo anterior, en este caso son las viviendas las que envuelven a las vías. Las viviendas solían localizarse en las proximidades de las instalaciones en las que trabajaba el habitante (torre de enclavamiento, edificio de viajeros, etc.). Las diferentes zonas de viviendas no estaban conectadas por pasos reglados y solían disponerse a pocos metros de las vías.

–          El poblado junto a las vías: en este caso, las actividades ferroviarias no eran el condicionante principal de la construcción, sino que la población se disponía de manera “adosada” a las instalaciones; aunque con una clara interrelación con la dinámica del ferrocarril.

–          Microbarrios: contaban con una estructura urbana convencional, más parecido a un casco rural cualquiera; y algo más desvinculado de las actividades ferroviarias.

Imagen Documento - 1Ilustración 1 – Morfologías Poblados Ferroviarios. Fuente: Edición propia sobre cartografía SigPac

Este concepto no existe únicamente en España, donde los ejemplos son numerosos; sino que tienen sus equivalentes en Francia, con la Ciudad Jardín de Tergnier; en Reino Unido, con los railway-town; o en Portugal, donde existen dos casos de poblados ferroviarios.

Actualmente los poblados ferroviarios no son nada de lo que llegaron a ser décadas atrás. Aunque el ferrocarril fue un factor clave para la modernización social, con la llegada de la alta velocidad y los parámetros mucho más restrictivos de la misma, se construyeron nuevos trazados que prácticamente dejaron en desuso los anteriores; provocando así el abandono y el deterioro de los poblados ferroviarios.

Sin embargo, estas poblaciones hoy en día abandonadas pueden suponer para el urbanista una verdadera oportunidad de aprovechamiento.

GLORIA CARMONA SÁNCHEZ

Alumna Máster Planificación Territorial y Sostenibilidad

ETSI Caminos, Canales y Puertos

Referencias:

– Cuéllar Villar, D., Jiménez Vega, M. y Polo Muriel,F. (2003). Los poblados ferroviarios en España: un modo de vida junto al ferrocarril. Gijón. <https://www.upv.es/entidades/ADE/infoweb/fade/info/U0655397.pdf>

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