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Dibujos que alimentan: 1.084 mensajes solidarios llegan desde las aulas riojanas

Un dibujo puede parecer solo un dibujo hasta que empieza a contar algo. Y cuando lo que cuenta habla de aprovechar, cuidar y no desperdiciar, deja de ser papel para convertirse en una idea que merece quedarse.

Durante este curso, el Banco de Alimentos de La Rioja ha desarrollado 26 charlas y talleres de sensibilización llegando a 1.084 alumnos de 9 centros educativos. A través de estas actividades, niños, niñas y jóvenes han podido reflexionar sobre el desperdicio alimentario, los hábitos de consumo responsables y el valor social de los alimentos. 

Este trabajo de sensibilización encontró en el Concurso de Dibujo Solidario su mejor reflejo, permitiendo que los escolares transformaran todo lo aprendido en mensajes creativos llenos de conciencia social. 

Como culminación de ese trabajo educativo, el pasado 26 de mayo el Banco de Alimentos de La Rioja celebró una nueva edición de su Concurso de Dibujo Solidario, una iniciativa que este año volvió a llenar de color, reflexión y sensibilidad los trabajos de cientos de escolares bajo un lema que resume mucho más que una campaña: La comida no se tira. Aprovechemos los alimentos

Entrega de premios por Juan Carlos Fernández Ferraces, presidente de la Fundación Banco de Alimentos de La Rioja

Entrega de premios por Juan Carlos Fernández Ferraces, presidente de la Fundación Banco de Alimentos de La Rioja.

Porque hablar de desperdicio alimentario no es solo hablar de comida. Es hablar de cuidado, de respeto, de compartir y de entender que cada gesto cuenta. En esta XII edición, los dibujos dejaron de ser únicamente ejercicios escolares para convertirse en pequeñas ventanas abiertas a una forma diferente de mirar el mundo. A través de trazos, colores y escenas llenas de imaginación, niños y niñas fueron capaces de trasladar una idea tan importante como necesaria: aprovechar los alimentos también significa cuidar de las personas y del planeta. 

Entre las propuestas premiadas se encontraron trabajos que destacaron por su creatividad, originalidad y capacidad para transmitir un mensaje de responsabilidad y compromiso con el aprovechamiento de los alimentos. Los autores de las obras seleccionadas fueron:

Grismelín Domínguez Brioso

Colegio La Milagrosa de Calahorra

Grismelín Domínguez Brioso
Colegio La Milagrosa de Calahorra

 

Leo Carlotti Ubis 

Colegio CRA Moncalvillo de Nalda 

 

Abril Camacho López 

Colegio Salesianos Los Boscos de Logroño

 

Andrei Cristian Dragan 

CEE Marqués de Vallejo de Logroño

Detrás de cada premio hay mucho más que una obra ganadora. Hay conversaciones en clase, preguntas inesperadas, momentos de reflexión y esa capacidad tan especial que tienen los niños para recordarnos verdades que a veces olvidamos. 

La elección de los trabajos ganadores correspondió a un jurado formado por representantes del Banco de Alimentos de La Rioja y entidades colaboradoras. Su labor no fue sencilla, ya que tuvieron que valorar numerosas propuestas cargadas de creatividad, sensibilidad y compromiso con los valores que promueve el programa. El jurado estuvo integrado por José Manuel Pascual-Salcedo, en representación del Banco de Alimentos de La Rioja; Taquio Uzqueda, artista riojano designado por la entidad; Carolina Fernández, en representación de la Consejería de Educación y Empleo; y Ana del Fresno, vinculada al ámbito educativo. 

Cada dibujo hablaba de una manera distinta de entender el mismo mensaje. Y quizá ahí reside precisamente el valor de esta iniciativa: demostrar que la solidaridad no tiene una única forma de expresarse. 

Porque cuando un niño dibuja una mesa llena de comida compartida, cuando imagina un alimento encontrando una segunda oportunidad o cuando representa un mundo donde nada se desperdicia, está haciendo algo más importante que crear una imagen. Está construyendo conciencia. 

Y ese aprendizaje, el de mirar los alimentos con más respeto y entender que cada recurso importa, es uno de los regalos más valiosos que deja este concurso. 

Desde la Cátedra Bancos de Alimentos queremos agradecer profundamente la participación de todos los centros educativos, familias, docentes y escolares que han hecho posible esta edición, y por supuesto, al Banco de Alimentos de La Rioja. Porque iniciativas como esta demuestran que educar en solidaridad también es sembrar futuro. 

Y es que, al final, la mejor enseñanza no estaba en ningún premio, sino en el mensaje que ha acompañado toda esta edición: “La comida no se tira. Aprovechemos los alimentos”. 

 Porque cuando la infancia aprende a cuidar, el mensaje deja de ser un dibujo… y empieza a cambiar realidades. 

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