¿Qué imagen elegirías para representar el hambre en el mundo? Esta fue una de las preguntas que cientos de estudiantes de Castellón respondieron a través de su creatividad en una nueva edición del Programa CORAL, una iniciativa que acerca a las aulas la realidad de la inseguridad alimentaria y la importancia de construir una sociedad más solidaria y comprometida.
Durante el curso, el Banco de Alimentos de Castellón ha llevado a cabo 14 charlas y talleres de sensibilización en centros educativos de la provincia, alcanzando a 2.719 alumnos y alumnas. Gracias a la dedicación de dos voluntarias, los estudiantes han podido reflexionar sobre el desperdicio alimentario, el derecho a una alimentación digna y el papel que cada persona puede desempeñar para contribuir a un mundo más justo.
Entre ellas se encuentra Mónica Facundo, quien desde hace varios años dedica parte de su tiempo a compartir esta labor educativa con niños y jóvenes, llevando a las aulas un mensaje de concienciación, empatía y solidaridad.
Los centros participantes en estas actividades han sido CEIP San Agustín, Madre María Rosa Molas, CEIP Censal, CRA l’Ullastre, Vicent Marçà, IES La Plana, Colegio Consolación de Burriana, Penyeta Roja, CEIP Regina Violant, IES Bovalar, IES Broch i Llop, IES Vicent Castell, IES Caminàs e International English School of Castellón.
Como broche final al programa, los estudiantes plasmaron sus reflexiones en el concurso de dibujo. El jurado, formado por los voluntarios Raquel Ripollés, Susana Salcedo, Santiago Miralles y Rafael Tormo, tuvo la difícil tarea de seleccionar las obras ganadoras entre las propuestas recibidas.
El primer premio fue para Aloma Ortells Gimeno, del colegio Madre María Rosa Molas. Su dibujo muestra una manzana casi consumida que simboliza el planeta y las profundas desigualdades que existen en el acceso a los alimentos. Mientras algunas personas desperdician comida, otras apenas tienen qué llevarse a la boca. La mano que intenta alcanzar los restos de la fruta refuerza un mensaje tan sencillo como contundente: “Juntos por el último bocado”.
El segundo premio recayó en Sofía Cerezuela Arrando, también del colegio Madre María Rosa Molas. Bajo el lema “Sin compartir no se puede vivir”, la alumna quiso destacar cómo la solidaridad beneficia tanto a quien recibe como a quien ofrece ayuda, recordándonos que compartir es una forma de construir comunidad.
El tercer premio fue para Eimi Giménez Bustamante, del CEIP San Agustín. Su obra contrapone las figuras de una persona rica y una persona pobre para representar dos realidades que conviven en el mundo actual: el despilfarro y el hambre. A través de esta imagen, invita a reflexionar sobre las desigualdades alimentarias y la necesidad de actuar para combatirlas.
Cada dibujo presentado refleja una mirada diferente, pero todos comparten una misma idea: la importancia de no permanecer indiferentes ante una realidad que afecta a millones de personas.
Desde la Cátedra Bancos de Alimentos queremos agradecer al Banco de Alimentos de Castellón, a sus voluntarias, a los centros educativos participantes y a todo el alumnado su implicación en esta iniciativa. Gracias a su compromiso, el aprendizaje trasciende las aulas y se convierte en una oportunidad para fomentar valores de solidaridad, responsabilidad y respeto hacia los demás.
Copyright © 2026. Todos los derechos reservados.
