BANCOS DE ALIMENTOS, BUENAS PRACTICAS, PROGRAMA CORAL

2.229 voces y una misma meta: Las Palmas convierte las aulas en una gran cadena de solidaridad 

Hay proyectos que se miden en números. Otros, en las personas que consiguen movilizar. Y, de vez en cuando, surge una iniciativa capaz de unir ambas cosas. 

Durante este curso, el Banco de Alimentos de Las Palmas ha llevado el mensaje de la solidaridad, el consumo responsable y la lucha contra el desperdicio alimentario a 2.229 alumnos de 46 centros educativos, gracias a la realización de 103 charlas y talleres de sensibilización desarrollados en centros de Educación Primaria y Secundaria de la provincia. 

Charlas y visitas de colegios al Banco de Alimentos de Las Palmas 

Más allá de las cifras, cada una de estas actividades ha supuesto una oportunidad para reflexionar sobre el valor de los alimentos, el impacto del desperdicio y la importancia de construir una sociedad más comprometida con las personas y los recursos de los que disponemos. 

A lo largo de los últimos meses, el programa ha recorrido colegios e institutos de distintos municipios, convirtiendo las aulas en espacios de diálogo donde el alumnado ha podido descubrir que la solidaridad no es un concepto abstracto, sino una realidad que se construye día a día a través de pequeñas acciones cotidianas. 

Como culminación de este trabajo educativo, los escolares participaron para el Concurso de Dibujo del Programa CORAL, desarrollado bajo el lema “Contra el desperdicio alimentario; por una alimentación justa, saludable y sostenible”. 

La selección de los trabajos ganadores correspondió a un jurado integrado por Juan Contreras Guerrero, coordinador del Proyecto Contra el Hambre, el Despilfarro, el Consumo Responsable y el Fomento de la Solidaridad; Felisa Pulido Navarro, secretaria del jurado seleccionador; y los vocales Araceli Ormazabal Rodríguez, Valentín Labrada Ruiz, Miguel Florido Ramos y Domingo Roig García. 

Tras valorar las propuestas presentadas, el jurado seleccionó a los alumnos que representarán al Banco de Alimentos de Las Palmas en la Fase Nacional del concurso. Sus trabajos destacaron no solo por su creatividad, sino también por la sensibilidad con la que abordaron el aprovechamiento de los alimentos y la ayuda a quienes más lo necesitan. 

Sofía Gil Rodríguez, de 5ºA del CPEIPS Sagrado Corazón, imaginó una escena de solidaridad cotidiana en la que, acompañada por su madre, participa en el reparto de alimentos en un comedor social. Su dibujo pone en valor la importancia de ayudar a las personas que atraviesan dificultades y refleja cómo la solidaridad también puede aprenderse y compartirse en familia. 

Sofía Gil Rodríguez

Valentina Chacopino Simarro, también de 5ºA del CPEIPS Sagrado Corazón, quiso representar una situación cercana y familiar: una comida en la que sobra una gran cantidad de paella. Lejos de desperdiciarla, ella y su padre deciden compartirla con todo el vecindario para que otras personas puedan disfrutarla. Su propuesta recuerda que aprovechar los alimentos también significa compartir y pensar en los demás. 

Valentina Chacopino Simarro

Por su parte, Víctor Sánchez Iresguerres, de 5ºB, centró su dibujo en una cocina llena de restos de comida destinados a terminar en la basura o estropearse. A través de esta imagen, invita a reflexionar sobre una realidad que todavía se produce con demasiada frecuencia y lanza un mensaje claro: el desperdicio alimentario no debería formar parte de nuestros hábitos cotidianos. 

Víctor Sánchez Iresguerres

Finalmente, Silvia Guersi Betancor, de 5ºA, representó una iniciativa solidaria dedicada a recoger y distribuir alimentos entre personas que los necesitan. Su dibujo nace de una preocupación sincera por quienes carecen de recursos suficientes y transmite una idea sencilla pero poderosa: pensar en los demás y ayudar cuando está en nuestra mano puede marcar una gran diferencia. 

Silvia Guersi Betancor

Estos reconocimientos ponen en valor la creatividad y el compromiso mostrado por el alumnado participante, capaz de transformar en imágenes mensajes de gran profundidad sobre el aprovechamiento de los alimentos, la responsabilidad compartida y la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan. 

Sin embargo, el verdadero éxito de esta edición no se encuentra únicamente en los trabajos premiados. También está presente en cada una de las aulas visitadas, en las preguntas planteadas por los estudiantes, en las reflexiones compartidas durante los talleres y en el interés mostrado por miles de jóvenes que han descubierto una nueva forma de entender la alimentación y la solidaridad. 

Los 46 centros educativos participantes han contribuido a construir una red de sensibilización que ha permitido que este mensaje llegue a miles de estudiantes, demostrando que la educación sigue siendo una de las herramientas más eficaces para promover cambios duraderos en la sociedad. 

Desde la Cátedra Bancos de Alimentos de la Universidad Politécnica de Madrid queremos agradecer especialmente la implicación del Banco de Alimentos de Las Palmas, así como la colaboración de los centros educativos, equipos docentes, alumnado y personas voluntarias que han hecho posible el desarrollo de esta edición del Programa CORAL. Su compromiso ha permitido que la sensibilización siga creciendo y llegando cada vez más lejos. 

Porque cuando una idea consigue recorrer 46 centros educativos y llegar a más de 2.200 estudiantes, deja de ser un mensaje para convertirse en una comunidad comprometida con el cambio. 

La solidaridad no se multiplica cuando se guarda, sino cuando se comparte. 

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