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3.137 estudiantes de Melilla en las aulas de la solidaridad: compartir también se aprende en la vida cotidiana

Hay aprendizajes que permanecen mucho después de terminar una clase. Aprender a compartir, valorar los alimentos o comprender que un pequeño gesto puede ayudar a otra persona son enseñanzas que trascienden los libros y acompañan a quienes las descubren durante toda la vida.

Ese ha sido el objetivo del Programa CORAL desarrollado por el Banco de Alimentos de Melilla durante este curso escolar. A través de 94 actividades de sensibilización, el programa ha llegado a 3.137 estudiantes pertenecientes a 21 centros educativos, acercando a niños, jóvenes y adultos la importancia del consumo responsable, la prevención del desperdicio alimentario y la solidaridad como herramienta para construir una sociedad más justa. 

Desde Educación Primaria hasta Formación Profesional, Educación de Adultos e incluso el ámbito universitario, las actividades han invitado al alumnado a reflexionar sobre el recorrido que realizan los alimentos antes de llegar a nuestras mesas y sobre el papel que cada persona puede desempeñar para evitar que acaben desperdiciándose.

Lejos de limitarse a transmitir información, las sesiones promovieron el diálogo y la participación, permitiendo que los estudiantes compartieran experiencias, plantearan preguntas y descubrieran que consumir de forma responsable también significa pensar en quienes tienen más dificultades para acceder a una alimentación adecuada.

Como cierre del programa, el alumnado plasmó estas reflexiones en el Concurso de Dibujo del Programa CORAL, una iniciativa que volvió a demostrar que los mensajes más importantes pueden expresarse también a través de la creatividad.

Izan Benítez Maljovale (CEIP Constitución, 1.º B). Primer premio

Su ilustración convierte la solidaridad en una escena cercana y cotidiana. Mediante personajes conocidos por los más pequeños, representa una donación de alimentos al Banco de Alimentos, recordando que cualquier persona puede contribuir a ayudar a quienes más lo necesitan. El dibujo transmite un mensaje optimista: cuando compartimos, siempre hay alguien que recibe mucho más que alimentos. 

2º premio. Ricardo (CEIP Reyes Católicos, 6.º A)

Ricardo sitúa la acción frente a las instalaciones del Banco de Alimentos de Melilla, donde varios niños entregan bolsas con productos mientras una voluntaria agradece su colaboración. La escena refleja que la solidaridad también se aprende desde edades tempranas y que el compromiso colectivo comienza con pequeños gestos. 

3ª Premio. Abdelaziz Chouchou Ibocari (CEIP Reyes Católicos, 5.º B)

Con un enfoque diferente, Abdelaziz reúne en una única composición diferentes acciones para reducir el desperdicio alimentario: planificar la compra, conservar correctamente los alimentos, aprovechar las sobras y compartir. Su lema, «Si el alimento compartimos, todos sonreímos», resume el espíritu del Programa CORAL y recuerda que detrás de cada alimento aprovechado existe una oportunidad para ayudar a otra persona. 

Más allá de los trabajos premiados, el verdadero éxito del programa reside en las miles de conversaciones que han surgido en las aulas, en las preguntas formuladas por el alumnado y en la conciencia que comienza a construirse cuando se entiende que cada alimento tiene un valor social, económico y ambiental.

Talleres prácticos de sensibilización

Melilla refuerza la educación contra el desperdicio alimentario: 3.137 escolares sensibilizados en el curso 2025-2026. El Banco de Alimentos de Melilla, en el marco del Programa CORAL de la Cátedra Banco de Alimentos UPM-FESBAL, ha desarrollado durante este curso 94 charlas y talleres de sensibilización sobre el hambre y el desperdicio alimentario, alcanzando a 3.137 alumnos de 21 centros educativos de la ciudad.
La iniciativa, coordinada por Pedro Paredes Ruiz y Omaima Amar Mohamed, ha llevado el mensaje “la comida no se tira” a todas las etapas educativas: desde Educación Especial (CEE Reina Sofía) hasta Primaria, ESO, Formación Profesional, Escuela de Adultos e incluso estudiantes universitarios de la UGR.
Entre las actividades destacan los talleres prácticos de desperdicio, desarrollados con visitas a las propias instalaciones logísticas del banco, donde el alumnado participa en dinámicas de evaluación tipo verdadero/falso.
Todo ello ha sido posible gracias al trabajo de tan solo 2 personas voluntarias, lo que pone en valor la eficiencia del programa, aunque también evidencia la necesidad de seguir ampliando la base de voluntariado para garantizar su continuidad.
📎 Más información: COPE Melilla

Desde la Cátedra Bancos de Alimentos de la Universidad Politécnica de Madrid queremos agradecer la implicación del Banco de Alimentos de Melilla, de los centros educativos, del profesorado, del alumnado y de las personas voluntarias que han hecho posible esta edición del Programa CORAL. Gracias a su compromiso, la educación continúa demostrando que es una de las mejores herramientas para impulsar hábitos responsables y fortalecer la solidaridad.

Porque compartir alimentos también significa compartir oportunidades. Y cuando miles de estudiantes hacen suyo ese mensaje, el cambio empieza mucho antes de llegar a la mesa. 

Enhorabuena a todos y gracias por vuestro trabajo que transforma vidas!

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