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TRASVASE TAJO-SEGURA: IMPACTO TERRITORIAL

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El trasvase Tajo-Segura se trata sin duda de una de las más grandes obras hidráulicas realizadas en España. Dicha iniciativa fue mencionada por primera vez en 1922 y en 1932 se encomendó su realización a Manuel Lorenzo Pardo, mediante el “Plan Nacional de Obras Hidráulicas”. Sin embargo, debido a la Guerra Civil, esta no se pudo llevar a cabo y no fue hasta 1966 cuando se volvió a aprobar.

Esta obra busca dotar de agua suficiente una zona con notable escasez de agua y gran necesidad de ella debido a su importante actividad agraria. Se trata de la zona de Murcia, y más concretamente aquella por la que transcurre el río Segura.

El funcionamiento consiste en el trasvase de aguas del río Tajo desde los embalses de Entrepeñas (Guadalajara), Buendía (Cuenca) al río Mundo, afluente del Segura a través del embalse de Talave. La infraestructura cuenta con casi 300 kilómetros de longitud y capacidad para un caudal de 33 m3/s. El agua es conducida por un canal que incluye once túneles y diez acueductos hasta llegar al embalse de Alarcón (Cuenca), donde pasa al túnel de Talave (32 km) hasta llegar al embalse. El trasvase extrae de la cabecera del Tajo prácticamente la mitad de agua que lleva el río en año y medio, moviendo al año un máximo permitido de 650 hectómetros cúbicos (cada hm cúbico son mil millones de litros), cuota que varía por ley según el agua que lleve el Tajo a principios de cada mes hídrico.

Tuberías de la obra en su rumbo hacia el embalse de Alarcón.”

Tres cuartas partes del agua obtenida por el trasvase en la comunidad de Murcia son destinadas a regadío, por lo que se puede deducir la notable repercusión positiva que esta obra ha tenido sobre los cultivos de la zona de regadío del levante y, más concretamente, en las provincias de Alicante, Murcia y Almería. Sin embargo, los beneficios tanto económicos como sociales aportados por esta obra son cuantiosos: en cuanto a beneficios económicos la obra ha generado riqueza, aportando al PIB 2.364 millones de euros. También ha servido como importante motor de creación de empleo principalmente en el sector agrícola, pero también en el turístico, y aumentado el consumo (trasvase abastece el 95% de la provincia murciana y más de la mitad alicantina). En cuanto a beneficios sociales a parte, por supuesto, de la mejora de calidad de vida que aporta un mayor consumo y riqueza económica, podemos destacar un estímulo a la modernización, creándose un sistema de regadío innovado más eficaz y ahorrativo. A parte, esta obra constituye un gran ejemplo y referente a nivel internacional en la gestión de recursos hídricos, fomentando la colaboración y la disminución de desequilibrios a nivel territorial. Por último, dentro de los beneficios ecológicos, cabe destacar un gran freno contra la desertificación en la zona del levante (terreno seco, yermo y árido por naturaleza).

A pesar de todos los notables beneficios aportados por esta obra de gran magnitud, también existe controversia respecto de el trasvase Tajo-Segura. Esta viene lógicamente del lado de los habitantes de Guadalajara. Los habitantes de esta zona denuncian la perdida de recursos hídricos a favor de la zona de levante, afirmando que “se benefician unos a costa del desastre que se les produce a otros”. El aumento de la temperatura del planeta produce una mayor evaporación del agua, por lo que la cabecera del Tajo recibe un 30% menos de aportación de agua que hace 10 años, cifra que tendera a endurecerse según la tendencia visible actualmente en el calentamiento global.

Como conclusión podemos afirmar que se trata de una obra hidráulica con un fortísimo impacto territorial y grandes beneficios (principalmente para la zona levantina). Sin embargo, no deja de tratarse de una obra cuyo principal objetivo es redistributivo a nivel de recursos territoriales. Las actuaciones redistributivas están muy sujetas a puntos de vista en lo que se refiere a la renta de los individuos. En lo que se refiere a recursos hídricos, al tratarse de un bien tan básico como es el agua y una obra que favorece tan notablemente la zona de Levante y el PIB a nivel nacional me resulta difícil cuestionar la efectividad del trasvase Tajo-Segura. Bien es cierto que la aportación del Tajo puede cambiar, como se está viendo que lo hace, y este cambio debe tomarse en consideración en la cantidad de recursos hídricos trasvasados al Segura. De no ser así la redistribución de recursos que aporta la obra podría empezar a afectar de forma notablemente negativa a la zona de Guadalajara, perdiendo eficiencia la actuación y dando credibilidad a las quejas en la cabecera del Tajo.

David Toledo Menéndez

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