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LA RESTAURACIÓN DEL FUERTE DE SAN CRISTÓBAL, ¿ACIERTO O EQUIVOCACIÓN?

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Hace unos meses leía la prensa local de mi ciudad, Badajoz, en Madrid, donde estudio actualmente, y me sorprendió para bien la rehabilitación de uno de los emplazamientos históricos de la capital pacense: el Fuerte de San Cristóbal.

Para situarnos, y yo a la vez también, esta fortificación fue erigida a mediados del   s. XVII para hacer frente a la amenaza portuguesa en la Guerra de Restauración. Formaba parte del sistema abaluartado de Badajoz, que consistió en un conjunto de murallas, fuertes, baluartes, fosos y revellines, construidos entre los s. XVII y XVIII, y que protegían la frontera española.

El fuerte tiene forma rectangular, con baluartes y un residente. Sus murallas están rodeadas por un foso revestido en piedra proveniente de una cantera cercana. Además, muy próximo a él, se libró la Batalla de Gévora en 1811 durante la Guerra de Independencia Española, con victoria francesa sobre el ejército español, y que figura en el Arco del Triunfo de París.

Fuerte de San Cristóbal: la mayor fuga de presos de España

Hechas ya las “presentaciones”, el Ayuntamiento de Badajoz decidió sacar a concurso el proyecto para la rehabilitación del fuerte, que durante muchos años había caído en el abandono y deterioro debido al paso del tiempo, junto a la “ayuda” de repetidos actos vandálicos. Este proyecto ha contado con un presupuesto de    1,4 millones de euros procedentes del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder), a través del Programa Operativo de Cooperación Transfronteriza entre España y Portugal (Poctep), otorgados para el proyecto “Baluartes”, que también cuenta con financiación del consistorio pacense.

Concluido el plazo de presentación de propuestas a finales de 2012, para llevar a cabo la obra, se contó con un elevado número de empresas interesadas, incluidas grandes empresas nacionales. Finalmente, un estudio de arquitectos ganó la adjudicación para la redacción del proyecto.

Hasta entonces todo iba bien encaminado respecto al recibimiento de la noticia por parte de los vecinos de Badajoz, y sobre todo por aquéllos de la margen derecha del río Guadiana (donde se emplaza el Fuerte), ya que poco a poco vamos viendo como el río vuelve a ser protagonista y la ciudad se vuelve para darle la cara de nuevo, a través de obras de este tipo consiguiendo unas vistas más amables y agradables.

El conflicto de división de opiniones surgió cuando se aprobó finalmente y se inició la rehabilitación arquitectónica, y es que para llevarla a cabo según el estudio de arquitectura ganador, habría que demolerse todas las cubiertas de sus edificios interiores y uno de ellos por completo, para poder sustituirlo por un edificio de acero y cristal  con una cubierta transitable de hormigón y césped. Todo ello fue motivado por una única razón: el monumento debía ser rentable, y atractivo para el servicio hostelero.

Diversos expertos y estudiosos de la Muralla Abaluartada, así como asociaciones culturales y ciudadanos a título particular, presentaron alegaciones durante el periodo de información pública del proyecto. Entre otras razones o motivaciones que llevaron a ellas fueron:

·         Otra rehabilitación del Fuerte es posible

En la rehabilitación, los arquitectos y las instituciones responsables deben intentar reproducir de la forma más adecuada el Fuerte. Esto no significa que deba interpretarse o reinterpretarse la obra, como se pretende, ya que conduce a la inaceptable reinterpretación también de su misión, así como de su estado actual y pasado. La nueva construcción, aún evidenciado los restos del pasado, supone una alteración sustancial del interior del Fuerte, transformando lo que era la plaza abierta, en la que se disponían las diferentes piezas, en un atrio del nuevo edificio que lo colmata.

·         Es necesario un Plan Director que englobe toda la fortificación abaluartada

La forma en que debe hacerse la restauración/recuperación/rehabilitación de la fortificación abaluartada al completo aún no está definida. Sería muy conveniente la redacción de un Plan Especial o Plan Director que determine las intervenciones, recuperaciones y los pasos a seguir para recobrar espacios desaparecidos. La ausencia de este Plan produce que cada intervención aislada que se realiza no tenga conexión con las demás, produciendo una sucesión de estilos y criterios diferentes, haciendo que, inevitablemente, casi toda intervención en ella vaya acompañada de polémica.

·         Candidatura a Patrimonio de la Humanidad

La reciente declaración de Elvas (Portugal) como Patrimonio de la Humanidad abre las puertas a una posible extensión de este reconocimiento a la fortificación abaluartada de Badajoz. La punta de lanza en esta candidatura sería, sin lugar a dudas, el Fuerte de San Cristóbal (situado a tan sólo 12 km de la localidad portuguesa), por lo que sería acertado que los proyectos que se lleven a cabo en él deberían seguir unos criterios en consonancia con esta posibilidad.

Bajo mi opinión, como vecino de Badajoz, el uso que se le quisiera dar al Fuerte de San Cristóbal tras su rehabilitación no tendría por qué estar enfrentado a su estructura y estética original, aunque sí creo que debe ser el uso el que se acople al monumento y no éste al otro. No se debería permitir que la ciudad pierda más elementos históricos de su pasado, como pasó en gran medida entre la década de los 60 y 70, quedando esparcidos pequeños lienzos de la muralla que la rodeaba debido al gran desarrollo urbanístico que experimentó.

No obstante, no sólo existe una cara negativa en toda esta iniciativa. Al otro lado de la balanza, Badajoz cuenta ahora con la recuperación de uno de los pocos monumentos que quedaba abandonado a su cruel destino. En estos momentos, el Fuerte es uno de los mejores emplazamientos pedagógicos de toda la ciudad para aprender en qué consiste una “contraescarpa”, qué es un “baluarte” o un “foso”, a qué se denomina “cortina” en una fortificación, o dónde se sitúa un “revellín” y por qué. Todos estos elementos defensivos quedan expuestos y explicados en la museografía instalada en el recinto.

En conclusión, la idea inicial parece buena: disponer de un entorno histórico donde aprender y a la vez poder degustar la buena cocina extremeña en su restaurante, atrayendo turismo. En cambio no parece tan acertada la opción, separada de la catalogación como buena obra arquitectónica o no, de la nueva edificación construida dentro del monumento.

La polémica está servida, ¿qué opinas?

Ignacio Salguero Vázquez

Fuentes:

Þ    Badajozayeryhoy.net

Þ    Blog “No le digas a mi madre que estoy haciendo fotos”

Þ    Blog “Pasión por Badajoz”

Þ    El Periódico de Extremadura

Þ    Petición Pública.es: Recogida de Firmas Manifiesto “Otra rehabilitación del Fuerte es posible”

Þ    Todopatrimonio.com: el Portal documental del patrimonio cultural

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