PROGRAMA CORAL

¿Voluntariado obligatorio? e integridad profesional: La Gran Recogida como “laboratorio de competencias”

Aprender sirviendo: la universidad que mira a la sociedad

La literatura internacional sobre aprendizaje-servicio y voluntariado universitario subraya la misma idea que el profesorado: se trata de una metodología clave para la formación integral. Eyler y Giles definen el service-learning como una “form of experiential education where learning occurs through a cycle of action and reflection” en la que “experience enhances understanding; understanding leads to more effective action” (SERC). Es decir, el voluntariado estructurado como parte del currículo conecta desarrollo personal y social con el desarrollo académico y cognitivo.

Los grandes estudios longitudinales en Estados Unidos muestran además efectos medibles en el desarrollo de competencias. Astin y Sax concluyen que “participating in service during the undergraduate years substantially enhances the student’s academic development, life skill development, and sense of civic responsibility”.(ResearchGate) Investigaciones más recientes en Europa señalan que “service-learning strategies have positive impacts on the development of students’ key competences”, incluyendo comunicación, liderazgo, trabajo en equipo y pensamiento crítico (Gregorová, Heinzová, Chovancová, 2016). En la misma línea, se destaca que “organising student volunteer programs not only benefits the community but also contributes to professional development and employability skills for students” (rosterfy.com). Todo ello refuerza que el voluntariado universitario sea un espacio privilegiado para entrenar competencias profesionales alineadas con estándares internacionales que pueden certificarse como IPMA —especialmente las relacionadas con las personas, la integridad y los valores.

Muchos profesores coincidimos en que el voluntariado no es un “extra”, sino que debe ser parte central de la formación universitaria. Ya que en la universidad no solo formamos ingenieros o técnicos: formamos personas capaces de transformar su entorno con conocimiento, ética y solidaridad.

Desde esta perspectiva, los proyectos como la Gran Recogida permiten desarrollar competencias personales y profesionales difíciles de adquirir solo en el aula. Como subraya Irely Farias, profesora de la PUCMM e investigadora de la Cátedra Banco de Alimentos “este tipo de proyectos nos enseña a tener un liderazgo genuino, solidario y empático”, poniendo al estudiante en contacto directo con la realidad social y con la necesidad de servir.

Francisco Zamora Polo, profesor titular de la Universidad de Sevilla destaca que el voluntariado es también una experiencia clave para la empleabilidad y la dirección de proyectos: “El voluntariado es una oportunidad para aprender a trabajar con otros, desarrollar competencias técnicas y humanas, y entender que nuestras decisiones transforman el mundo”. En la misma línea, Carlos Peral de la Universidad Francisco de Victoria sintetiza el enfoque formativo de fondo: “Formar buenos profesionales implica formar buenas personas; la universidad debe ayudarnos a ser la mejor versión de nosotros mismos”.

Carlos Mur, profesor de la Universidad Europea considera que las experiencias de voluntariado conectacon con las competencias IPMA y la sostenibilidad: “La tecnología debe ponerse al servicio de la transparencia y del impacto social; formar en sostenibilidad implica formar personas capaces de transformar con propósito”. Así, el voluntariado aparece como un verdadero “laboratorio de competencias de personas, integridad y valores, plenamente alineado con los estándares internacionales de la dirección de proyectos.

Cuando ayudar también es formarse

En muchas universidades, el voluntariado ha pasado de ser una actividad periférica a convertirse en parte estructural de la formación. No solo como gesto solidario, sino como una auténtica estrategia educativa para desarrollar competencias profesionales.

Ese es el caso del proyecto de Aprendizaje-Servicio (ApS) vinculado a La Gran Recogida de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL), impulsado desde la Cátedra Banco de Alimentos en la UPM y enmarcado en los principios de Inversión Responsable en la Agricultura y los Sistemas Alimentarios (CSA-IRA).

A puede verse como un “voluntariado obligatorio”, en realidad no es una imposición, sino una oportunidad formativa muy clara: la universidad diseña y ofrece un marco donde los estudiantes pueden entrenar competencias del modelo IPMA —especialmente las del área Personas, con énfasis en la integridad personal y los valores— mientras contribuyen a un proyecto solidario de alto impacto social y ambiental.

De la campaña solidaria al “laboratorio de competencias

La experiencia formativa del proyecto La Gran Recogida y los Principios IRA en la universidad combina tres elementos:

  1. Un seminario o jornada internacional, donde se presentan los retos del sistema alimentario (hambre, desperdicio, emisiones, desigualdad), las iniciativas de FAO, FESBAL y otras entidades, y el marco de los ODS y los principios CSA-IRA.
  2. Una fase de acción voluntaria, normalmente en un supermercado u otro punto de recogida, donde los estudiantes informan, explican el proyecto y colaboran en la logística.
  3. Un espacio de reflexión posterior, en el que el alumnado conecta lo vivido con sus estudios, con el modelo IPMA y con su futuro profesional.

A simple vista puede parecer “solo” una campaña solidaria, pero, desde la óptica de la dirección de proyectos, la experiencia está llena de oportunidades para entrenar competencias clave: liderazgo, trabajo en equipo, comunicación, negociación, gestión de recursos… y, muy especialmente, integridad, fiabilidad y compromiso ético.

Personas en acción: qué se entrena realmente

El área Personas del modelo IPMA (ICB4) se centra en cómo el profesional se relaciona consigo mismo y con los demás: liderazgo, comunicación, trabajo en equipo, integridad, compromiso, gestión personal…

La Gran Recogida ofrece un contexto ideal para practicar estas competencias de manera vivencial, con baja jerarquía formal y alta intensidad humana.

De forma genérica, se puede resumir así:

Tabla 1. Competencias IPMA (área Personas) en la experiencia de La Gran Recogida

Dimensión Competencia IPMAActividades en el proyectoQué se entrena
Personas – 4.4.2Integridad personal y fiabilidadCumplir los turnos de voluntariado acordados, respetar los procedimientos de recogida y entrega de alimentos, cuidar el material y las donaciones como si fueran propios.El alumno demuestra que es fiable, que cumple lo que promete y que maneja recursos ajenos con responsabilidad y respeto.
Personas – 4.4.3Comunicación personalExplicar a los clientes qué es La Gran Recogida, cómo se dona, resolver dudas y gestionar negativas sin conflicto.Mejora la claridad del mensaje, la escucha activa, la empatía y la capacidad de adaptar el lenguaje a distintos perfiles.
Personas – 4.4.4Relaciones y compromiso (engagement)Relacionarse con otros voluntarios, con el personal del establecimiento y con entidades sociales; mantener una actitud positiva durante todo el turno; apoyar al equipo cuando alguien se bloquea o se cansa.Se refuerza la capacidad de construir relaciones de confianza, sostener el compromiso y cuidar el clima del grupo.
Personas – 4.4.5LiderazgoAsumir la coordinación de un pequeño grupo (organizar tareas, distribuir posiciones, animar al resto), tomar la iniciativa ante problemas.Se practica un liderazgo colaborativo, basado en el ejemplo y la influencia, no en la autoridad formal.
Personas – 4.4.6Trabajo en equipoRepartirse funciones (quién informa, quién recoge, quién ordena), coordinar descansos, apoyarse cuando hay picos de gente o momentos “muertos”.Se aprende a cooperar, a ceder, a pedir ayuda y a orientar el comportamiento al bien del equipo.
Personas – 4.4.8Gestión personalOrganizarse para compaginar estudios, vida personal y voluntariado; gestionar el cansancio; mantener una actitud profesional aunque el entorno sea informal.Se refuerza la autodisciplina, la gestión del tiempo y la autorregulación emocional.
Personas – 4.4.9NegociaciónNegociar pequeños ajustes con el supermercado (espacio, ubicación de carros, horarios) o con el propio equipo (reparto de tareas, cambios de turno).Se entrenan la búsqueda de acuerdos de beneficio mutuo, la gestión de expectativas y la flexibilidad.
Personas – 4.4.1 / 4.4.7Autorreflexión y orientación al desarrolloParticipar en actividades de reflexión (encuesta, debate, memoria, storymaps), analizar qué se ha hecho bien y qué se puede mejorar, conectar la experiencia con la propia trayectoria académica y profesional.Se fomenta la autocrítica constructiva, la conciencia de fortalezas y debilidades y el alineamiento entre valores personales y perfil profesional.

Muchos estudiantes, cuando comentan su experiencia, la definen precisamente así:
como una “escuela práctica de competencias transversales” que encaja con lo que se pide hoy en la dirección de proyectos a nivel internacional.


Integridad, valores y compromiso: la dimensión ética del voluntariado

Aunque todas las competencias del área Personas son importantes, el proyecto de La Gran Recogida subraya de forma muy clara una en particular: la integridad personal y los valores.

En el contexto del voluntariado, esto se ve en detalles concretos:

  • Ser puntual y cumplir el turno completo, aunque no haya “nota” inmediata.
  • Tratar con respeto a todas las personas: beneficiarios, donantes, personal del supermercado, compañeros.
  • Manejar alimentos y donaciones con cuidado extremo, conscientes de que son recursos destinados a personas en situación vulnerable.
  • Evitar el protagonismo individual, entendiendo que el objetivo es el bien común, no el lucimiento personal.

Esta dimensión ética no se limita al alumnado. La implicación del profesorado es clave: profesores que coordinan el proyecto, acompañan a los estudiantes, participan en las actividades, conectan lo vivido con los marcos teóricos (IPMA, ODS, CSA-IRA) y se muestran ellos mismos comprometidos.

En muchos grupos, los propios estudiantes señalan que la diferencia no la marca tanto si la actividad figura o no como “obligatoria” en la guía docente, sino el ejemplo y la motivación del profesorado: ven a sus profes implicados, explicando el proyecto con pasión, apuntándose a los turnos, acompañando a los alumnos… y eso genera un efecto arrastre muy potente.

Cuando el estudiante ve a sus docentes involucrados, entiende que la integridad y los valores no son solo conceptos de un manual, sino actitudes profesionales que se encarnan en la práctica:
“si mi profesor, que dirige proyectos reales, también está aquí en el supermercado a pie de calle, esto forma parte de lo que significa ser un buen profesional”.


Experiencia desde el Máster y Doctorado en Planificación de Proyectos de Desarrollo Rural y Gestión Sostenible (GESPLAN)

En el caso del Máster y del Doctorado en Planificación de Proyectos de Desarrollo Rural y Gestión Sostenible (GESPLAN) la participación es especialmente relevante. En este máster, la participación en el proyecto no es obligatoria, pero se presenta como una gran oportunidad formativa y, de hecho, casi la totalidad de los estudiantes se suma cada año a La Gran Recogida y a las actividades asociadas. Ese nivel de implicación no se explica por una norma, sino por la percepción de oportunidad por parte del alumnado y por la motivación y el compromiso del equipo docente.

Los profesores:

  • presentan el proyecto como parte natural de la identidad del máster,
  • conectan explícitamente La Gran Recogida con la planificación de proyectos de desarrollo rural, la gestión sostenible y los ODS,
  • ofrecen opciones reales para integrar la experiencia en trabajos, prácticas e incluso en líneas de investigación,
  • y, sobre todo, acompañan con el ejemplo, participando ellos mismos y estando presentes en las actividades.

Para el alumnado los docentes e investigadores de GESPLAN, el voluntariado no es un añadido, sino que se integra en un itinerario formativo muy claro:

  • En lo académico, trabajan sobre proyectos de desarrollo rural, sistemas agroalimentarios y sostenibilidad, conectados con ODS y principios CSA-IRA.
  • En lo práctico, participan en La Gran Recogida y en otras acciones de la Cátedra Banco de Alimentos (observatorio de buenas prácticas, geoportales, análisis de datos…).
  • En lo profesional, muchos Trabajos Fin de Máster y tesis doctorales incorporan la experiencia de voluntariado como caso real de dirección de proyectos con enfoque humano.

En su caso, La Gran Recogida se convierte en un auténtico laboratorio IPMA: un espacio donde las competencias del área Personas —liderazgo, trabajo en equipo, comunicación, negociación— se entrenan al mismo tiempo que se cultivan la integridad personal, los valores y la responsabilidad social que exige gestionar proyectos en territorios rurales y sistemas alimentarios complejos.


Conclusión

Visto desde fuera, el término “voluntariado obligatorio” puede sonar contradictorio. Visto desde dentro, a través de las competencias que se entrenan y de los valores que se consolidan, adquiere otro significado. En el caso de La Gran Recogida en la universidad:

  • Más que hablar de “obligación”, en el caso de La Gran Recogida tiene más sentido hablar de oportunidad estructurada: la universidad crea las condiciones, abre la puerta, facilita el acompañamiento y el reconocimiento académico. Después, son los estudiantes quienes deciden aprovechar esa oportunidad, y en programas como GESPLAN la respuesta es masiva.
  • Pero la participación masiva, como ocurre en el máster GESPLAN, se explica sobre todo por la motivación interna del estudiantado y por el liderazgo ejemplar del profesorado, que convierte el proyecto en parte viva de la cultura del programa.
  • Lo verdaderamente voluntario, y a la vez más profundo, es que muchos estudiantes deciden seguir implicados, buscar nuevos proyectos y orientar su carrera hacia ámbitos donde la ética, la sostenibilidad y la responsabilidad social son centrales.

Desde la perspectiva IPMA, el proyecto de la Gran Recogida funciona como un entorno real pero acompañado en el que se integran las tres dimensiones de competencias (Perspectiva, Personas y Práctica), con especial énfasis en la integridad personal, la fiabilidad y los valores. Y lo hace no solo con discursos, sino con horas de pie, petos, cajas de alimentos, conversaciones con desconocidos y trabajo en equipo. En definitiva, la Gran Recogida muestra que el voluntariado universitario, bien diseñado y bien acompañado, puede ser al mismo tiempo:

  • una experiencia de aprendizaje profundo,
  • un ejercicio de dirección de proyectos con enfoque en las competencias IPMA y los CSA-IRA
  • y una escuela de integridad y valores para los profesionales que mañana deberán liderar la transición hacia sistemas alimentarios más justos y sostenibles.

Lo que dicen los estudiantes

“Los proyectos de voluntariado son una escuela práctica de competencias transversales. Se aprende a trabajar en equipo, a comunicarse mejor, a organizar tareas y tiempos y a adaptarse a situaciones cambiantes.”
— Estudiante UPM

“La experiencia en voluntariado es fundamental para desarrollar la inteligencia emocional y las competencias de Personas y Perspectiva. Las habilidades clave incluyen liderazgo por influencia, gestión de la incertidumbre y negociación, alineadas con los estándares IPMA.”
— Estudiante UPM

“Responsabilidad ética: 4.4.2 (Integridad personal y fiabilidad) y 4.3.3 (Cumplimiento y estándares) garantizan la transparencia, valores, ética y compromiso social del proyecto.”
— Estudiante UE

“Cualquier desarrollo de voluntariado significa un gran nivel de compromiso: desde los voluntarios directivos hasta los más operativos.”
— Estudiante UFV

Certificados que reciben los alumnos que participan en el proyecto ApS y los profesores que también se comprometen participando como voluntarios.

Ignacio De los Ríos Carmenado

Full Professor of Project Management. PhD Agricultural Engineering at Polytechnic University of Madrid Director of GESPLAN. Food Banks Chair FESBAL-UPM. IPMA Spain Vicepresident. Certified Project Manager IPMA-Level C. Assessor IPMA International Project Management Association. Quality Assurance Manager OCDP-AEIPRO.

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