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INTERVENCIONES EN RÍOS URBANOS

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Candela Martín Blanco (candelamartinblanco@gmail.com)

A lo largo de la historia las diferentes poblaciones se han asentado en zonas cercanas a los cauces fluviales, debido a las grandes ventajas que proporcionaban este tipo de emplazamientos. Existen numerosas ciudades que se han desarrollado urbanísticamente entorno a este primer enclave. Por lo tanto, los conflictos con los ríos urbanos y sus correspondientes intervenciones se encuentran a la orden del día. Pero bien, ¿el conflicto es de tipo hidrológico o de tipo urbanístico?

Existen problemas de tipo hidrológico debido a las acciones antrópicas y a la presión urbanística existente en ocasiones en los márgenes de los ríos. 

Desde el punto de vista del planeamiento, hay que mencionar que los cauces de los ríos urbanos en ocasiones son acondicionados, destinándose la antigua traza de estos a otros usos. Dos ejemplos relacionados con este tipo de actuaciones serían el de Madrid Río y el Jardín del Turia. 

El gran desarrollo del automóvil junto al crecimiento demográfico y urbano de Madrid dio lugar a la creación de nuevas infraestructuras.  La M-30 se comenzó a construir en los años 70, y su último tramo, se finalizó en la década de los 90. Esta actuación generó una gran brecha entre varios barrios de Madrid y entre estos con el Río Manzanares. 

Un tramo de esta gran carretera urbana se situó cerca de la traza del Río Manzanares, transformando por lo tanto el entorno del cauce. El paisaje de esta zona se modifica por completo y aparecen impactos negativos derivados del numeroso tráfico que acoge dicha vía.

En 2003 se planifica la modificación de la vía M-30. Se realizan varios cambios, destacando que el trazado cercano al Río Manzanares se mueve, generándose así un nuevo espacio en los márgenes del cauce.

En 2007 se había finalizado el soterramiento de un tramo de la denominada Calle 30. Hasta el año 2012 se siguieron produciendo intervenciones de manera paulatina.

El proyecto Madrid Río tenía como fin la creación de un nuevo espacio urbano en los márgenes del Río Manzanares. De esta forma se favorecería la continuidad de los barrios, y la idea de adaptar la ciudad al río. Además, sería positivo desde el punto de vista de la biodiversidad y se favorecerá la movilidad activa en esta zona, generando un espacio atractivo para los peatones. En 2016 la mayor parte de las obras habían finalizado y se lleva a cabo un Plan de Renaturalización y Restauración Ambiental del río.

Figura 1. Madrid Río (2021)

Otro caso de estudio sería el Río Turia. 

Las consecutivas riadas producidas por este río a lo largo de los años fomentaron la idea de desviar su cauce, estas ideas surgen en torno al 1900. La catástrofe que tuvo lugar en 1957, debido a una de estas riadas, hizo que se llevara finalmente a cabo esta idea. La modificación del cauce llevaba asociado un cambio ambiental y urbanístico de gran importancia.  

En un primer momento, se planeó el reutilizar esta antigua traza para la construcción de una autopista, así lo recogía el Plan General de Ordenación Urbana de Valencia aprobado en 1966. Esta idea causó una gran polémica entre la población, y fue fruto de numerosas manifestaciones y protestas por parte de los ciudadanos. 

En 1977 se optaría por usar el lecho del antiguo río como un gran parque urbano junto a infraestructuras de la red viaria urbana. En este año se forma la Comisión Ciudadana Pro-Cauce, que luchaban para que el lecho se convirtiera únicamente en un gran parque urbano, sin compartir este espacio con otros usos y solicitaban una mayor participación ciudadana. Finalmente, el ayuntamiento aprobó el uso exclusivo de esta zona como zona verde, el Jardín del Turia.

Figura 2. Jardín del Turia (2021).

La obra que ocupa unos 12 km del correspondiente cauce tardó tres décadas en desarrollarse. De hecho, en la actualidad, la obra no se encuentra finalizada al completo. 

Los dos casos presentan ideas comunes.

En primer lugar, ambos ríos eran un enclave de las ciudades en las que se encontraban, siendo lugares de gran interés e importancia a lo largo de la historia. El crecimiento y el desarrollo de ambas ciudades ha tenido consecuencias sobre ambos. Además, una similitud es que se han realizado intervenciones en los dos ríos urbanos y han sido obras de una gran polémica entre los ciudadanos y los diferentes expertos. 

Por otro lado, existen numerosas diferencias entre las dos actuaciones.

La principal diferencia es que en el Río Manzanares no se ha desviado la traza y en el Río Turia se ha desviado el cauce de su lugar. 

El proyecto Madrid Río ha favorecido la conexión de los diferentes barrios, que se habían separado con la construcción de la M-30. Además, se ha intentado recuperar el paisaje del río y de sus márgenes. Se ha favorecido al aumento de la biodiversidad. En conclusión, las medidas adoptadas han intentado incluir el río en la ciudad, dándole importancia e intentando recuperar el paisaje inicial, ya que actualmente no sería igual.

En cambio, el Río Turia ha sido desviado parte de su cauce. En este caso el parque que se ha construido en este emplazamiento ha hecho que se cambie totalmente el uso y la finalidad del lecho fluvial. Las medidas adoptadas en este caso han favorecido al olvido del río. Por lo tanto, el río no se ha incluido en la ciudad. El paisaje que se ha buscado ha sido principalmente el de una zona verde incluida en la ciudad. No se ha luchado por la recuperación del paisaje fluvial y del entorno de este.  

En conclusión, las intervenciones en ríos urbanos y los planeamientos urbanísticos de su entorno, deben realizarse teniendo en cuenta los intereses ecológicos y los posibles efectos antrópicos. Además, la creación de espacios verdes o recreativos puede generar una falsa recreación de lo natural o de una buena práctica medioambiental.  Pero ¿es realmente natural modificar la traza de un río?

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