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Faro de Ajo

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ALEJANDRO REQUENA MARTÍN

El Faro de Ajo (Cantabria) es el último faro construido en esta comunidad. Fue inaugurado en 1930 y reconstruido en 1980 por el ingeniero Fernando Rodríguez Pérez.

En los últimos años el Ayuntamiento de Bareyo, al que pertenece el faro, ha venido impulsando diferentes actividades para fomentar el turismo. En 2015 puso en marcha un proyecto para vallar perimetralmente los acantilados y realizar una senda peatonal en paralelo de tres metros de anchura. Y desde entonces cada verano el faro es visitado por multitud de turistas.

Foto 1. Faro Blanco Cabo de Ajo (Fuente: https://www.turismodeobservacion.com/foto/el-faro-de-ajo-en-cantabria/68115/)

Continuando con su objetivo de incrementar el turismo, en mayo de 2020, el Ayuntamiento de Bareyo y la Autoridad Portuaria de Santander presentaron al Gobierno de Cantabria un proyecto para pintar el faro de Ajo por 75.000 €. ​La propuesta tuvo varios detractores que preferían que la torre conservase su color blanco y censuraban la idoneidad del arte, incluso se recogieron firmas para intentar evitar el proyecto.  Finalmente, el trabajo se encargó al artista cántabro Óscar San Miguel (conocido como Okuda), que comenzó las tareas de pintura el 24 de agosto tardando sólo tres días en acabarlo. Utilizó 72 colores para representar la riqueza natural de la región y la diversidad cultural de Cantabria. El coste final de la obra fue de 40.000 €, pues se excluyó la rehabilitación de los edificios colindantes que inicialmente estaba en el presupuesto. En principio, la duración de estas pinturas y dibujos está prevista para un máximo de 8 años pudiendo volver después a ser pintado de blanco. El faro de Ajo se ha convertido en el primer faro de España intervenido artísticamente. Durante el primer día de visitas se registró una entrada de 1.800 personas.

A pesar de que el propósito inicial de la obra como atractivo turístico parece estar más que asegurado, las polémicas que este “cambio de imagen” ha suscitado no cesan. Y es que el nuevo diseño no deja indiferente a nadie: o te encanta o lo aborreces.

Desde su presentación, el proyecto levantó una oleada de críticas que reprobaban el lugar, el momento o la forma en que se adjudicó, sin ningún tipo de concurso, y sin ser necesario.

Muchos artistas se posicionaron a favor de dejar el Faro blanco. A través de la plataforma ‘change.org’ y bajo el título ‘Preservemos blanco el Faro del Cabo Ajo’ se puso en marcha la recogida de firmas en contra de la actuación de Okuda en este enclave paisajístico rural y único, por considerar que su propuesta de arte urbano no es adecuada para el lugar. A esta petición se sumaron muchos representantes del ámbito cultural de la región.

También ecologistas y la coalición Izquierda Unida pidieron la paralización del proyecto por considerarlo “atropello patrimonial, barbaridad cultural”… Al igual que Equo (Podemos) que lo tachó de “degradación cultural”.

Varias organizaciones y asociaciones culturales, enviaron un escrito al alcalde de Bareyo, José de la Hoz, para decirle que se puede fomentar el turismo sin incurrir en faltas tan importantes sobre el patrimonio y le invitaban a “repensar” si la intervención era la más oportuna y el faro el lugar más adecuado.

Pero, a pesar de las críticas recibidas el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, defendió la intervención del faro al igual que el alcalde de Bareyo, José de la Hoz (del PRC) quien aseguró que la mayoría de los vecinos respaldan el proyecto por el interés cultural y el reclamo turístico que supondrá.

Foto 2. Faro de Ajo pintado (Fuente: https://www.traveler.es/viajeros/articulos/polemica-faro-okuda-arte-turismo-masivo-ajo-cantabria-revilla/19039)

Históricamente los faros han sido y son blancos.

El Faro de Ajo, situado en el punto más septentrional de Cantabria y a 40 kilómetros de Santander, también era blanco. Está incluido en el catálogo del Patrimonio Arquitectónico y Arqueológico del Ayuntamiento (Bareyo) de 2015 con una protección integral. Es tan emblemático que daba la bienvenida al visitante en la página web del pueblo. Pero los planes para esta construcción cambiaron en mayo de 2020 con la presentación del proyecto denominado “Infinite Cantabria”. El 24 de agosto de 2020 comenzaba la intervención del faro por parte del artista cántabro Okuda San Miguel, que tardó sólo 3 días en finalizar su encargo. Ahora un mural de colores cubre las paredes cilíndricas de sus 16 metros de torre. El faro brillará por las noches, pero por el día pretende ser un atractivo turístico. Esta polémica actuación ha abierto el debate planteando reflexiones sobre el límite entre intervención artística y preservación del patrimonio.

Sería lógico pensar que, si no se altera la constitución de un elemento, probablemente la intervención artística sume una nueva capa que reinterprete y de un nuevo sentido contemporáneo a la obra que pase por una crítica social-política-económica, una concienciación sobre el medio ambiente…

No seré yo quien juzgue el valor artístico de Okuda, que ha realizado ya muchas otras obras, pero en mi opinión, el Faro de Ajo y su entorno tenían suficiente belleza natural y el Faro destacaba sin necesidad de pintarlo de colorines, siendo sencillamente blanco. Y también recibía visitas. Es cierto, como el propio Okuda afirma, que sólo se ha pintado una pared blanca y que se puede volver a pintar de blanco en un futuro. Pero cabría preguntarse por qué un vecino no puede pintar su casa de colores llamativos si está en un entorno natural o protegido y sí puede hacerlo una administración. Por otro lado, no parece que fuera el mejor momento ni el lugar más propicio para la intervención, y tampoco estuvo bien el modo en el que se adjudicó.

Considero que, en actuaciones así, habría que tener en cuenta el entorno y valorar otras opiniones. Y aunque no creo que el hecho de utilizar el faro como reclamo turístico sea incompatible con su funcionalidad, pienso que no debe anteponerse el turismo a cualquier precio. Considero que debe haber un límite entre la intervención y preservación del patrimonio basado en el respeto al mismo y al papel en la sociedad.

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