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IMPACTO DE LAS NUEVAS RAMPAS MECÁNICAS DE VIGO

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Xabier Carralero Simón

Vigo, esa ciudad costera ubicada al noroeste de España. Es oír Vigo y pensar en las gélidas aguas del Océano Atlántico, en las Rías Baixas, en el continuo graznar de las gaviotas o el intenso aroma a salitre, en la humedad que se te mete hasta los huesos en invierno y en la agradable brisa marina que te refresca en una calurosa tarde de verano. En definitiva, hablar de Vigo es hablar de una ciudad que vive por y para el mar

Casi todo el mundo que nunca ha tenido la suerte de estar en tierras viguesas relaciona Vigo con una ciudad típica de costa; imponentes diques que salvaguarden los buques y barcos que duermen atracados en sus puertos esperando a salir a la mar para completar la jornada pesquera, alguna que otra playa como principal reclamo veraniego y calles llanas sin demasiada pendiente. 

Sin embargo, Vigo sorprende a todo el mundo por dos cosas: la primera es que la ciudad en sí no tiene playas, y hay que desplazarse para encontrar alguna en los alrededores de la ciudad. Y la segunda sorpresa es que muchas de las calles de Vigo, tienen cuestas y pendientes pronunciadas.

Con la intención de hacer más cómodo el día a día de los ciudadanos vigueses, el Ayuntamiento de Vigo tomó la iniciativa de instalar unas rampas eléctricas en una de las principales arterias de la ciudad, como es la Gran Vía. Un proyecto con un presupuesto de aproximadamente 5 millones de euros y cuya necesidad no la discute ninguno de los vecinos de la zona. Mientras que los jóvenes no tienen demasiadas dificultades para subir cuestas, las personas de avanzada edad acusan las rampas de la ciudad. Es por ello que todo este colectivo, y la inmensa mayoría de la población viguesa coinciden en que ha sido un acierto llevar a cabo un proyecto de estas características.

Foto 1. Vista fde la avenida y los pórticos. Fuente: https://www.vigoe.es/vigo/local/cambio-de-imagen-en-la-gran-via-tras-instalarse-las-primeras-rampas-mecanicas/).

Hasta aquí todo parece correcto, una solución oportuna al problema que presentaban las cuestas de la ciudad. Sin embargo, no todos los ciudadanos están contentos con la solución adoptada. Y es que la controversia viene dada por el diseño de la cubierta. Como se puede apreciar en la IMAGEN 1, la construcción no deja indiferente a nadie, y ha provocado una división de opiniones entre la ciudadanía que ha sido entrevistada durante estas últimas semanas con el motivo de la proximidad del final de la obra y la correspondiente inauguración.

La solución adoptada para cubrir la rampa mecánica es una cubierta a dos aguas con pórticos de distintos tamaños generados a partir de perfiles metálicos de diferentes colores. A su vez, se van a instalar distintos paneles solares que ayuden a generar parte de la energía requerida para el funcionamiento de las rampas. Los cerramientos laterales y superiores se han ejecutado acristalados. A simple vista, aparenta ser una solución de una cubierta más. Pero los colores chillones y llamativos, sumados a la asimetría de la disposición de los pórticos, genera una apariencia impactante, rompedora totalmente con la estética del entorno. 

Para la construcción de la rampa, se talaron la inmensa mayoría de los árboles que había plantados en la calle. Este hecho causó un gran revuelo entre los ciudadanos. La Gran Vía de Vigo es una de las calles más importantes de la ciudad, que absorbe gran parte del tráfico de vehículos que se genera a diario. Esto hace que sea una avenida lo suficientemente ancha como para haber buscado una solución que no hubiera requerido la tala de toda la vegetación de la zona. O por lo menos haber realizado una redistribución del espacio, adoptando una alternativa que permitiera coexistir a los árboles y las rampas. Tal fue el alboroto, que el ayuntamiento ha tenido que tomar cartas en el asunto y decidió que se plantaran más de 70 árboles y 90 arbustos que se fusionen con las rampas mecánicas y sus correspondientes cubiertas.

Foto 2. Vista lateral de los pórticos de la cubierta. Fuente: https://www.atlantico.net/articulo/vigo/concello-ejecuta-obras-40-millones-preve-otros-250/20200726235534787281.html).

Por último, atendiendo a un análisis más técnico, se llega a la conclusión de que quizás no sea la mejor de las soluciones. Como todas las ciudades que se encuentran en la zona Norte de España, Vigo tiene un clima en el cual una gran parte del año presenta precipitaciones considerables. La lluvia es uno de los peores enemigos de la estructura metálica, y si además se añade el impacto negativo que genera el hecho de tener el mar tan próximo, obtenemos unas condiciones bastante perjudiciales para los perfiles metálicos que componen la cubierta, por no hablar de que dichos perfiles se encuentran expuestos, en vez de estar resguardados ellos también por la propia cubierta. Todos estos condicionantes hacen que el coste del mantenimiento sea mayor debido a que tendrá que ser más exhaustivo con el fin de evitar que se oxide y corroa.

La conclusión a la que se llega tras atender a las opiniones de la ciudadanía y al breve análisis técnico realizado, es que seguramente no haya sido la mejor de las soluciones. En primer lugar y más importante, sorprende que con lo concienciada que está hoy en día la sociedad con el medio ambiente, y sobre todo el pueblo gallego después de los devastadores incendios que sufrieron hace unos años, se optase por retirar al completo toda la vegetación existente en la ubicación del proyecto. Por suerte se ha actuado al respecto y se ha intentado solucionar el daño causado. 

Por otro lado, tampoco se entiende cómo se ha decidido utilizar un diseño tan distinto al que hay en la zona, y que genera un contraste tan grande. Parece una propuesta demasiado arriesgada teniendo en cuenta la inversión que se ha realizado. Seguramente lo más prudente habría sido optar por una propuesta que encajase mejor con el ambiente y que no generara tanta controversia entre los ciudadanos. 

En definitiva, tanto desde un punto de vista estético como técnico, se concluye que no ha sido una solución demasiado acertada, comenzando por el daño causado al eliminar por completo la vegetación de la zona, continuando por el impacto visual generado por el diseño de la estructura que rompe la armonía de la zona y finalizando por el poco sentido constructivo de la propuesta.

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