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Impacto territorial de los centros comerciales. Islazul.

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En la actualidad, la Comunidad de Madrid es la región española con más centros comerciales por habitante, albergando una gran cantidad de estas superficies comerciales en su territorio. En concreto se sitúan un total de 18 centros comerciales de gran dimensión en el municipio de Madrid y 10 en los municipios de la periferia. Este tipo de comercios crea una gran controversia, así como una transformación de varios aspectos regionales. Algunos de ellos pueden ser la economía o la movilidad, ya que, en ocasiones, atraen a una gran cantidad de personas, otras, por el contrario, la falta de público provoca el cierre y posterior abandono de estas grandes superficies. Este hecho está sucediendo actualmente en Estados Unidos, país que introdujo este concepto de gran superficie comercial o “mall”, pero que sólo en el año 2017 ha visto cerrar 2.468 tiendas pertenecientes a centros de este tipo. Esto se atribuye al auge del comercio por internet, que ya alcanza una cuota del 3% del mercado y la excesiva oferta de superficies comerciales.

Islazul, el centro comercial con la mejor gestión medioambiental en España,  según el certificado internacional BREEAM - Hi Retail

Sin embargo, la tendencia de construcción de centros comerciales en España es creciente y esto supone un problema de planificación, además de competir entre sí, compiten con los pequeños comercios locales, por lo que cada vez que aparecen o desaparecen se alteran factores del territorio cómo puede ser la red pública de transportes, que se modifica para poder acceder al centro comercial prescindiendo del transporte privado. Además, se puede producir un aumento de la demanda de vivienda en la zona, así como un aumento en el precio de ésta. Por último, como es lógico, un centro de estas características tendrá un gran impacto medioambiental y visual, por su construcción y la de sus accesos y por la congestión de tráfico que se producirá en sus enlaces. Un claro ejemplo de ello es el centro comercial Islazul al suroeste de Madrid, que cuenta con una superficie de 90.000 m2, 180 tiendas y 4.100 plazas de aparcamiento. Este centro comercial abrió sus puertas en el año 2008, pero desde entonces ha generado muchos cambios a su alrededor. La apertura de este centro comercial, en el barrio de Carabanchel, colindante a la carretera M-40 supuso el cierre del centro comercial M-40 situado a tan sólo 4 kilómetros del primero y que ha vuelto a reabrir en el año 2017, buscando un hueco para poder competir en el mercado mediante tiendas outlet. Pero ésta no es la única superficie comercial cercana a Islazul, en un radio de 4 kilómetros podemos encontrar hasta 5 superficies similares. Este hecho nos hace plantearnos si son realmente necesarias todas ellas o con el tiempo algunas de ellas se verán obligadas a desaparecer, como ya sucedió en el ejemplo anterior y a lo que los datos apuntan, ya que actualmente en Madrid la Superficie Bruta Alquilable (SBA) es superior a la capacidad de consumo y a la de población. La aparición de este centro comercial con sus instalaciones de ocio y restauración han promovido además el cambio de las líneas 35 y 118 de la EMT de Madrid que han modificado su recorrido tras la construcción de este centro, situando dos paradas en sus inmediaciones. Esto supone un punto a favor del transporte público ya que con anterioridad muy poca gente podía llegar hasta el centro si no era en vehículo privado, pero a su vez supone un gasto para la empresa de transportes sin suponerlo también para el promotor de la superficie comercial, que sale beneficiado. Además, también se produce una transformación frente a la compra en pequeños comercios de la zona que verán reducido su beneficio y por otra parte aumenta la distancia media que realizan los habitantes de la zona para ir a la compra, ya que este centro comercial se encuentra más lejos de las viviendas. Por tanto, se produce una modificación de la movilidad del barrio añadiendo un gran centro de atracción.

Otro aspecto relevante acerca de la construcción de la citada superficie comercial es el desarrollo urbanístico de la zona que ha sido promovido en parte gracias a este comercio, ya que, la zona donde se sitúa, el PAU de Carabanchel, es una zona relativamente nueva (se aprobó su plan de construcción en 1990) tratándose de un terreno prácticamente residencial y con pocos focos que pudieran atraer a la gente a vivir allí. Este impulso generado por el centro comercial se puede apreciar ya que en la actualidad es una zona muy poblada y cuyos pisos tienen un valor comparable al resto del distrito incluso más elevado por tener mejores instalaciones. Mediante este ejemplo se puede observar la gran influencia que tiene la construcción de un centro comercial sobre el territorio y sus habitantes, que, sin embargo, con la tendencia de los últimos años hacia una movilidad más sostenible y las compras por internet podrá variar de manera que muchos de ellos desaparezcan por su poca utilidad o difícil acceso mediante transportes sostenibles. Por el contrario, también estos cambios también pueden propiciar un cambio hacia un modelo más adecuado de manera que se construyan por ejemplo carriles bici para acceder o aparcamientos para bicicletas y de este modo se mantengan, lo cual parece prácticamente imposible que se dé para todos los centros comerciales existentes principalmente por su sobreoferta.

Carabancheleando V: vidas de PAU, la vida en el PAU | carabancheleando

Autora: Alba Bringas Gil (Alumna Master ICCP)

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