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Puentes nuevos sobre puentes viejos

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En el extremo sureste de la provincia de Ávila se encuentra la localidad de El Tiemblo, que desde hace siglos ha sido un lugar de paso importante entre las Mesetas Norte y Sur. Así pues, en esta zona numerosas culturas y civilizaciones han dejado como legado varios puentes de distintas épocas que han ayudado al viajero en el cruce de arroyos y ríos.

Actualmente la Carretera Nacional 403 es la principal vía de comunicación de la zona y su creciente tráfico ha hecho que haya sido objeto de diversas inversiones que tenían como objetivo mejorar su trazado para disminuir el tiempo de viaje y aumentar la comodidad y seguridad de esta vía. Una de estas inversiones es la Variante de El tiemblo, un proyecto fundamental para desviar el tráfico y alejarlo del núcleo urbano, mejorando la seguridad, comodidad y fluidez de la carretera pero que ha afectado gravemente al paisaje y al patrimonio. En concreto nos referimos al puente Pasil, puente medieval de un solo arco y el más cercano al pueblo al estar situado aproximadamente a 1,5 kilómetros en dirección sureste, que fue afectado por las obras de la carretera N-403 ejecutadas a finales de los años noventa en la entrada al pueblo al construirse inmediatamente al lado la nueva carretera.

El proyecto para el nuevo tramo de la carretera incluye una serie de desmontes y terraplenes, cuyas formas artificiales y falta de vegetación chocan con el paisaje preexistente de bosque, praderas y suaves laderas, y que además hacen un efecto barrera para la fauna local debido al deficiente acondicionamiento para el paso de animales. También existe una afección del cauce natural del arroyo Garganta de la Yedra y del hábitat de ribera donde además podemos ver un camino adyacente que se está empezando a desmoronar por causa de la erosión  y, por último, el nuevo puente de hormigón para atravesar el arroyo que está al lado del puente Pasil y que rompe la estética del paisaje al confrontar formas y materiales tan diferentes entre sí, acabando con la bucólica estampa de la que gozaba el lugar, muy apreciada y por la que era famosa entre los habitantes del pueblo.

Foto 1

Foto 1.Imagen donde se aprecia el contraste de formas y materiales entre los dos puentes, además del deterioro que sufre el camino paralelo al rio.

Esta falta de atención al paisaje llama aún más la atención cuando nos fijamos en la carretera antigua, que se encuentra a unas pocas decenas de metros, y donde podemos apreciar cómo su puente y sus muros de contención, construidos con piedras de la zona, minimizan el impacto visual al mimetizarse perfectamente con el entorno.

Foto 2

Foto 2.Carretera antigua que constituye un buen ejemplo de integración paisajística, gracias a sus materiales de construcción y su adaptación al entorno.

Una de las soluciones al impacto paisajístico que se recoge en el proyecto consiste en una serie de plantaciones de especies de la zona guardando previamente una capa de suelo vegetal, medida positiva  tanto por la estética como en el plano funcional y económico, pero que resulta insuficiente.

Pese a que muchas de las soluciones a los impactos causados por el proyecto tendrían un coste considerable (como la utilización de otro trazado o el uso de otra tipología de puente, como la construcción de un viaducto adaptado que resulta la más conveniente desde un punto de vista medioambiental) se puede realizar actuaciones de menor coste que reducirían sensiblemente el impacto, como la reconstrucción del camino paralelo al río que cruza por debajo del puente y que se encuentra en un estado crítico o el acondicionamiento del camino que cruza el puente Pasil, destacando la mejora en el drenaje del estribo noroeste, que se inunda con frecuencia y convierte el camino en un barrizal, pudiendo tener consecuencias a la larga graves para la integridad estructural del puente Pasil. Incluso pequeños detalles como una adecuada revegetación de los accesos o el esparcimiento de ramas o piedras de la zona podrían constituir una mejora para el paso de la fauna local. Estas medidas, que incluyen el uso de materiales de la zona que encajen con el paisaje y cuyo objetivo último es mejorar la integración paisajística del conjunto y convertir la zona de actuación en una verdadero paso inferior multifuncional, tienen una influencia moderada a la hora de mitigar los distintos impactos pero constituyen un ejemplo de las muchas soluciones simples y baratas que se pueden adoptar.

No hay que olvidar que este proyecto se empezó a tramitar mucho antes de la entrada en vigor de las distintas directivas y reales decretos que se aprobaron a partir de 1985 y que podrían haber ayudado a detectar algunos problemas y haber propuesto soluciones más ambiciosas a problemas como el efecto barrera o el impacto paisajístico. Sin embargo, otros problemas detectados en la actualidad se derivan de una falta de atención al detalle durante las fases de estudio previo, proyecto y ejecución de las obras, siendo este caso una muestra más de que una correcta planificación y ejecución ayuda a ahorrarnos costes tanto medioambientales como socioeconómicos.

En conclusión, este proyecto, pese a dar una buena solución desde el punto de vista técnico y presupuestario, tiene un déficit de medidas preventivas, correctoras y compensatorias de los impactos producidos, por lo que resulta necesaria la adopción de soluciones como las planteadas anteriormente para buscar un mayor equilibrio entre los aspectos económico, social y medioambiental, y así conseguir que este proyecto beneficie a la sociedad en su conjunto.

JORGE VILLA LOBO
Universidad Politecnica de Madrid

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