Premio Juan de Mariana 2026: Deirdre McCloskey y la importancia de la ideología

Por Gustavo Morales Alonso

Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid

El Instituto Juan de Mariana ha concedido su Premio a una Trayectoria Ejemplar en Defensa de la Libertad 2026 a la economista e historiadora estadounidense Deirdre McCloskey. Se trata de un reconocimiento especialmente significativo, no solo por la enorme influencia académica de la premiada, sino porque pocas autoras han contribuido tanto como ella a replantear una de las grandes preguntas de la economía: ¿por qué unas sociedades prosperan mientras otras permanecen estancadas?

Cartel del premio. Fuente: Instituto Juan de Mariana.

La ceremonia de entrega estuvo marcada por una idea que apareció una y otra vez en las intervenciones de los distintos participantes: la prosperidad no puede explicarse únicamente por el capital, la tecnología o las instituciones. Detrás del desarrollo económico existe también un componente moral y cultural que determina la capacidad de una sociedad para innovar, comerciar y progresar.

El director del Instituto Juan de Mariana, Manuel Llamas, abrió el acto con un mensaje optimista sobre el estado actual de las ideas de la libertad. A su juicio, el liberalismo vive un momento de renovado interés intelectual y social. Sin embargo, advirtió también de que sus adversarios siguen contando con recursos prácticamente ilimitados, precisamente porque esos recursos proceden de los propios contribuyentes.

A continuación intervino Javier Fernández-Lasquetty, quien presentó a la galardonada destacando uno de los aspectos centrales de su pensamiento: el capitalismo no es únicamente un mecanismo eficiente para producir riqueza. Es, sobre todo, un logro moral basado en la dignidad de las personas y en las virtudes que hacen posible la cooperación voluntaria entre individuos libres.

Javier Fernández-Lasquetty durante su encomio a la premiada.

Ese mismo hilo fue retomado posteriormente por Gabriel Calzada. En su intervención recordó que la explicación del progreso económico no puede reducirse a la acumulación de capital físico. La verdadera diferencia entre unas sociedades y otras reside en los valores que permiten florecer al comercio, al emprendimiento y a la innovación. Calzada ilustró esta idea mediante diversas referencias al Siglo de Oro español, recordando la influencia intelectual de Juan de Mariana incluso en autores aparentemente alejados de la economía, como Lope de Vega, y evocando también la estrecha relación que mantuvo con Francisco de Quevedo. Estas referencias pusieron de manifiesto que las ideas económicas forman parte de un contexto cultural mucho más amplio, donde literatura, filosofía y pensamiento político dialogan constantemente.

Gabriel Calzada durante su encomio a la premiada.

No es casual que ese sea precisamente el eje de la obra de McCloskey.

Durante décadas, buena parte de la economía trató de explicar el desarrollo recurriendo a factores como la acumulación de capital, la inversión, los recursos naturales o las instituciones políticas. McCloskey no niega la importancia de todos ellos. Pero sostiene que ninguno basta para explicar el fenómeno más extraordinario de la historia económica: el Gran Enriquecimiento (The Great Enrichment), el espectacular aumento del nivel de vida experimentado por Occidente desde finales del siglo XVIII.

La premiada durante su discurso de recepción del premio.

Su tesis es que ese cambio solo puede entenderse cuando la sociedad comienza a conceder dignidad y libertad al comerciante, al inventor, al empresario y, en definitiva, a la persona corriente capaz de mejorar su entorno mediante la creatividad y el intercambio voluntario.

  • Las ideas importan.
  • Las palabras importan.
  • El respeto social importa.

Cuando una sociedad deja de despreciar la actividad empresarial y empieza a considerarla honorable, millones de personas encuentran incentivos para innovar. El resultado no es únicamente un aumento de la riqueza, sino una auténtica transformación de las condiciones de vida.

Gabriel Calzada haciendo entrega del premio a Deirdre McCloskey. Fuente: Instituto Juan de Mariana.

Esta tesis distingue a McCloskey incluso de otras corrientes liberales. Frente a quienes consideran que las instituciones son la explicación definitiva del desarrollo, ella insiste en que las instituciones son condición necesaria, pero no suficiente. Antes debe existir un cambio cultural que legitime la libertad económica y la creatividad individual.

La propia McCloskey resumió esta idea durante su intervención final con una frase tan sencilla como provocadora:

“Institutions don’t do it.”

Las instituciones, por sí solas, no lo hacen.

Con ello no pretendía negar su importancia, sino recordar que detrás de cualquier institución siempre existen personas, creencias y valores que la sostienen.

Otro de los momentos más llamativos de su intervención llegó cuando definió el liberalismo como adultism. En su opinión, una sociedad liberal trata a los ciudadanos como adultos responsables, capaces de tomar decisiones por sí mismos y asumir sus consecuencias. Los sistemas paternalistas, por el contrario, consideran a los ciudadanos como menores de edad permanentes que necesitan tutela constante por parte del Estado. Así, el liberalismo se convierte en la única filosofía que trata a las personas como adultos. Todas las demás filosofías, en mayor o en menor grado, nos tratan como niños, al extrapolar la figura de familia tutelada y dirigida por los padres al Estado. Cosa no menor, pues distorsiona la figura de la familia para buscar la validez de que una persona (o un “comité de expertos”) sea la tomadora de decisiones en la sociedad.

McCloskey aprovechó también la ocasión para anunciar la publicación de su próximo libro, prevista para septiembre de 2026 bajo el título Equality of Permission, una nueva reflexión sobre la igualdad entendida como igualdad de libertad para emprender, crear y desarrollar proyectos vitales propios.

Conceder el Premio Juan de Mariana a Deirdre McCloskey supone reconocer una trayectoria intelectual que ha ampliado considerablemente el horizonte de la economía. Su obra recuerda que el crecimiento económico no depende únicamente de modelos matemáticos, indicadores estadísticos o reformas institucionales. También depende de las ideas que una sociedad transmite sobre la dignidad, la libertad y el valor moral de quienes crean, comercian, innovan y emprenden.

Quizá esa sea, precisamente, la principal lección del acto celebrado en Madrid: las sociedades prosperan cuando aprenden a confiar en las personas.

No queremos terminar esta entrada sin mencionar que, además del autor del post, se pudo ver por allí al economista peruano Clemente Zamora, y a los Reig (José y Luis), hijos respectivamente de Joaquín y Luis Reig, los traductores originales de Mises y Hayek, respectivamente. Esas traducciones fueron las primeras al castellano de estos autores, y aún hoy son las que están disponibles en Unión Editorial.

De izquierda a derecha: José Reig (hijo de Joaquín, traductor de Mises), Clemente Zamora, Gustavo Morales y Luis Reig (hijo de Luis, traductor de Hayek).

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