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Cuando aprender compite con el móvil: Kahoot! y la gamificación en la formación de ingenieros

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Navarro-Castillo, Y., Pablo-Lerchundi, I., & Morales-Alonso, G. (2025). Kahoot! as a tool to enhance learning for engineering students in economics & management courses. The International Journal of Management Education, 23(2), 101173.

Vivimos tiempos de cambio acelerado en la educación. El aula universitaria, especialmente la presencial, ya no es un espacio aislado del entorno digital, sino un lugar en el que la atención del estudiante compite constantemente con estímulos externos, pantallas paralelas y dinámicas propias de una cultura hiperconectada. En este contexto, la pregunta clave para el docente no es solo qué enseñar, sino cómo hacerlo para que el aprendizaje sea efectivo, significativo y duradero.

El artículo de Navarro-Castillo, Pablo-Lerchundi y Morales-Alonso (2025), publicado en The International Journal of Management Education, se inscribe precisamente en este debate. Su aportación es clara: analizar empíricamente si una herramienta concreta de gamificación, Kahoot!, mejora el rendimiento académico y la experiencia de aprendizaje de estudiantes de ingeniería en asignaturas de economía y gestión. No se trata de una defensa ingenua de la tecnología educativa, sino de un estudio cuantitativo riguroso que evalúa resultados, percepciones y correlaciones relevantes para la práctica docente.

El reto específico: enseñar gestión a ingenieros

La enseñanza de materias como organización de empresas, economía o gestión a estudiantes de ingeniería presenta desafíos bien conocidos. Estos alumnos suelen percibir las asignaturas de ciencias sociales como periféricas respecto a su formación técnica, lo que reduce su motivación inicial y su implicación activa. Sin embargo, tanto la literatura académica como las demandas del mercado laboral subrayan la necesidad de un perfil profesional equilibrado, capaz de combinar competencias técnicas con habilidades de gestión, comprensión económica y capacidades sociales.

El artículo parte de esta tensión estructural: cómo lograr que los estudiantes de ingeniería no solo “aprueben” estas asignaturas, sino que realmente asimilen conceptos complejos y los integren en su formación. La gamificación aparece aquí no como un fin en sí mismo, sino como un posible medio para activar la atención, fomentar la participación y mejorar la comprensión.

Gamificación y aprendizaje activo: el papel de Kahoot!

La gamificación, entendida como la incorporación de elementos propios del juego en contextos no lúdicos, ha ganado protagonismo en la última década. Herramientas como Kahoot! permiten introducir dinámicas de competición, feedback inmediato y participación colectiva en tiempo real, elementos especialmente atractivos para generaciones acostumbradas a entornos digitales interactivos.

Kahoot! no sustituye al contenido ni al esfuerzo cognitivo, pero sí modifica la forma en que el estudiante interactúa con el material. En lugar de una recepción pasiva, el alumno responde, se compara, recibe retroalimentación inmediata y mantiene un nivel de atención sostenido durante la sesión. El artículo analiza precisamente si estos efectos percibidos se traducen en mejoras reales del rendimiento académico.

Diseño del estudio: datos antes que intuiciones

Uno de los puntos fuertes del trabajo es su diseño metodológico. Los autores analizan el caso de estudiantes de Ingeniería de Materiales en la asignatura de Organización de Empresas en la Universidad Politécnica de Madrid. Se trata de un estudio cuantitativo con diseño preexperimental, que compara grupos que utilizaron Kahoot! como herramienta de evaluación formativa con otros que no lo hicieron.

Para evaluar el impacto, se emplean pruebas estadísticas no paramétricas (Mann-Whitney U y Kruskal-Wallis H) con el fin de comparar calificaciones entre grupos. Además, se realiza una encuesta de satisfacción al final del curso, cuyos resultados se analizan mediante modelos de ecuaciones estructurales con mínimos cuadrados parciales (PLS-SEM). Esta combinación permite vincular resultados objetivos (notas) con percepciones subjetivas (motivación, disfrute, sensación de aprendizaje).

Resultados: cuando el juego mejora el rendimiento

Los resultados del estudio son consistentes y estadísticamente significativos. En primer lugar, los estudiantes que obtienen mejores puntuaciones en los cuestionarios de Kahoot! tienden a lograr también mejores calificaciones en los exámenes finales. Esto sugiere que la herramienta no solo anima a participar, sino que refuerza la asimilación de contenidos relevantes para la evaluación formal.

En segundo lugar, la participación activa en las dinámicas de gamificación se asocia positivamente con el rendimiento académico. No basta con “estar presente”: el grado de implicación importa. Este resultado es especialmente relevante porque refuerza la idea de que la gamificación funciona como catalizador del aprendizaje activo, no como mero entretenimiento.

En tercer lugar, el disfrute declarado por los estudiantes durante las sesiones de Kahoot! influye positivamente en su percepción global del aprendizaje. Lejos de trivializar la asignatura, la dinámica lúdica parece reducir barreras psicológicas y favorecer una actitud más abierta hacia contenidos que, de otro modo, podrían percibirse como áridos.

Por último, los estudiantes que consideran que Kahoot! les proporciona apoyo académico (al ofrecer feedback inmediato y detectar lagunas de conocimiento) también reportan un mayor nivel de aprendizaje percibido. Este punto es clave: la herramienta no solo motiva, sino que orienta.

Más allá de las notas: implicaciones pedagógicas

Uno de los méritos del artículo es no quedarse en la mera constatación de mejoras en las calificaciones. Los autores extraen implicaciones claras para docentes, gestores universitarios y responsables de política educativa. Para el profesorado, el mensaje es directo: incorporar herramientas de gamificación como Kahoot! puede ser especialmente eficaz en asignaturas introductorias o transversales, donde la motivación inicial del estudiante es más baja.

Para las universidades, el estudio sugiere la conveniencia de apoyar institucionalmente estas prácticas, ofreciendo formación específica al profesorado y facilitando el acceso a recursos tecnológicos. La innovación docente no debería depender únicamente de la iniciativa individual, sino formar parte de una estrategia educativa coherente.

Desde una perspectiva más amplia, el artículo refuerza la idea de una enseñanza centrada en el estudiante, en la que el feedback inmediato, la interacción y la participación activa no son elementos accesorios, sino componentes centrales del proceso de aprendizaje.

Limitaciones y futuras líneas de investigación

Como todo estudio empírico, el trabajo reconoce sus limitaciones. El diseño preexperimental y el contexto específico (una asignatura concreta en una universidad determinada) invitan a la prudencia en la generalización de los resultados. Asimismo, el análisis se centra en efectos a corto plazo, sin evaluar el impacto de la gamificación en la retención del conocimiento a largo plazo.

Estas limitaciones abren, sin embargo, interesantes líneas de investigación futura: estudios longitudinales, comparaciones entre distintas herramientas de gamificación, análisis en otros ámbitos disciplinarios o combinaciones con metodologías como el aprendizaje basado en proyectos.

Una conclusión clara: rigor y juego no son incompatibles

El artículo de Navarro-Castillo, Pablo-Lerchundi y Morales-Alonso aporta evidencia empírica sólida a un debate a menudo dominado por intuiciones y modas pedagógicas. Su conclusión es clara: bien diseñada e integrada, la gamificación puede mejorar tanto la experiencia de aprendizaje como el rendimiento académico, incluso en contextos tradicionalmente resistentes como la enseñanza de economía y gestión a ingenieros.

Lejos de trivializar el aula, herramientas como Kahoot! pueden convertirse en aliadas del rigor académico, siempre que se utilicen con un propósito claro y alineado con los objetivos formativos. En un entorno educativo cada vez más complejo, este tipo de evidencias resulta especialmente valiosa para repensar cómo enseñamos y cómo aprenden nuestros estudiantes.

ODS: ¿compromiso o simple apariencia?

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Costa, R., Tiburzi, L., Morales‐Alonso, G., Calabrese, A., & Rosati, F. (2025). SDG walking or washing? A cross‐sectoral analysis of business contribution to the SDGs. Business Strategy and the Environment, 34(3), 3561–3576.

Este trabajo nace de una colaboración académica entre la Universidad Politécnica de Madrid y la Universidad Tor Vergata de Roma.

Empresas y Objetivos de Desarrollo Sostenible: entre el compromiso real y la apariencia

En los últimos años, la sostenibilidad ha pasado de ser un asunto marginal a ocupar un lugar central en el discurso empresarial. Las empresas hablan cada vez más de impacto social, medioambiental y de su contribución a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Informes, memorias y documentos corporativos están repletos de referencias a estos objetivos, presentados como una hoja de ruta global hacia un desarrollo más equilibrado y responsable.

Sin embargo, una pregunta clave subyace a este fenómeno: ¿hasta qué punto estas declaraciones reflejan un compromiso real y profundo con la sostenibilidad, y hasta qué punto responden a una estrategia más superficial orientada a mejorar la imagen corporativa? El artículo que aquí se resume aborda precisamente esta cuestión, proponiendo una forma novedosa de distinguir entre ambas situaciones.

El auge del reporting en sostenibilidad

La presión política, social y regulatoria sobre las empresas para que informen de su impacto no financiero ha aumentado de manera notable. Las organizaciones ya no solo rinden cuentas de sus resultados económicos, sino también de cómo afectan al entorno natural, a las comunidades y a la sociedad en su conjunto. Este proceso ha dado lugar a distintas formas de reporting: informes de sostenibilidad, memorias de responsabilidad social, informes integrados o declaraciones no financieras.

Con la adopción de la Agenda 2030, muchas empresas comenzaron a alinear su comunicación con los ODS, señalando explícitamente cómo sus actividades contribuyen a cada uno de ellos. En principio, este movimiento tiene un enorme potencial: el sector privado desempeña un papel crucial en la innovación, la inversión y la transformación productiva necesarias para avanzar hacia un desarrollo sostenible.

El problema surge cuando esta comunicación se convierte en un fin en sí mismo y no en el reflejo de cambios reales en la forma de operar de la empresa.

Sostenibilidad simbólica frente a sostenibilidad sustantiva

El artículo parte de una distinción fundamental entre dos enfoques de la sostenibilidad empresarial. Por un lado, el enfoque sustantivo, en el que la sostenibilidad se integra en el núcleo del modelo de negocio, influyendo en la estrategia, en los procesos productivos y en la toma de decisiones a largo plazo. Por otro, el enfoque simbólico, en el que la sostenibilidad se utiliza principalmente como un recurso comunicativo para reforzar la legitimidad de la empresa ante sus grupos de interés.

En este segundo caso, las acciones reportadas pueden estar desconectadas del negocio principal, ser marginales o carecer de impacto real. El riesgo es evidente: se genera una apariencia de compromiso que no se corresponde con la realidad, dando lugar a prácticas conocidas como SDG washing, una variante del más conocido greenwashing.

Detectar estas prácticas no es sencillo, ya que las empresas pueden presentar informes extensos y visualmente sofisticados sin aportar información relevante o verificable sobre sus actuaciones.

Los índices para mirar más allá del discurso

La principal contribución del artículo es la propuesta de un método que permite identificar enfoques simbólicos en el reporting de los ODS mediante la comparación de dos dimensiones complementarias.

La primera es el índice de cobertura de los ODS, que mide hasta qué punto una empresa menciona y cubre un amplio abanico de indicadores relacionados con los ODS en sus informes. En términos simples, evalúa la amplitud del discurso: cuántos objetivos, metas e indicadores aparecen reflejados.

La segunda es el índice de compromiso con los ODS, que analiza el nivel de detalle, precisión y profundidad de la información proporcionada. Aquí no se trata de cuántas cosas se mencionan, sino de cómo se explican: si se describen acciones concretas, resultados, impactos y mecanismos de seguimiento, o si se recurre a formulaciones vagas y genéricas.

La comparación entre ambos índices resulta especialmente reveladora. Una alta cobertura acompañada de un bajo compromiso sugiere la existencia de un enfoque simbólico: se habla mucho, pero se dice poco.

Un análisis amplio y transversal

Para aplicar este método, los autores realizan un análisis detallado de los informes de sostenibilidad de 376 empresas, abarcando distintos países, sectores y tamaños empresariales. Este enfoque transversal permite superar algunas limitaciones habituales de estudios anteriores, que se centraban en un solo país, un sector concreto o exclusivamente en grandes multinacionales.

El análisis es manual y detallado, lo que permite evaluar no solo la presencia de determinados términos o referencias, sino la calidad real de la información divulgada. El objetivo no es cuantificar con exactitud el grado de sostenibilidad de cada empresa, sino identificar patrones que revelen comportamientos simbólicos.

Mucha cobertura, poco compromiso

Los resultados del estudio son claros y, en cierto modo, inquietantes. Una amplia mayoría de las empresas analizadas declara informar sobre su contribución a los ODS. Además, estas empresas suelen cubrir un número elevado de indicadores relacionados con dichos objetivos.

Sin embargo, esta amplitud no se traduce necesariamente en un mayor compromiso. En muchos casos, el nivel de detalle y precisión de la información es bajo, lo que sugiere que la atención se centra en “marcar casillas” más que en rendir cuentas de actuaciones concretas y resultados medibles.

Este desajuste entre cobertura y compromiso pone de manifiesto la existencia de enfoques simbólicos en el reporting de los ODS y confirma que el riesgo de SDG washing es real y significativo.

Cuatro perfiles de empresas frente a los ODS

A partir de la combinación de ambos índices, el artículo identifica cuatro grandes perfiles de comportamiento empresarial.

En primer lugar, las empresas simbólicas, que presentan una alta cobertura de indicadores pero un bajo nivel de compromiso. Estas organizaciones son las más sospechosas de utilizar el reporting como una herramienta de legitimación sin un respaldo sólido en la práctica.

En segundo lugar, las empresas plenamente comprometidas, que combinan una amplia cobertura con un alto nivel de detalle y precisión en la información. Son las que integran de forma más coherente los ODS en su estrategia.

En tercer lugar, las empresas mínimamente comprometidas, con baja cobertura y bajo compromiso, que parecen rezagadas en materia de sostenibilidad.

Por último, las empresas focalizadas, que informan con gran detalle sobre un número limitado de ODS, generalmente aquellos más relacionados con su actividad principal. Este enfoque puede reflejar una estrategia sensata, aunque también entraña el riesgo de seleccionar únicamente los aspectos más favorables.

Factores que influyen en el reporting

El estudio analiza también qué factores están asociados a una mayor cobertura y a un mayor compromiso. Entre ellos se encuentran el tamaño de la empresa, la experiencia previa en reporting de sostenibilidad, la utilización de verificación externa y la adopción de certificaciones ambientales.

Los resultados muestran que muchos de estos factores están claramente relacionados con una mayor cobertura, pero no necesariamente con un mayor compromiso. Es decir, contribuyen a que las empresas informen más, pero no mejor. Esto refuerza la idea de que buena parte del esfuerzo responde a la presión de los grupos de interés y a la necesidad de mostrar conformidad con las expectativas sociales, más que a una transformación profunda.

También se observan diferencias relevantes entre sectores, especialmente en aquellos con mayor impacto ambiental, donde la presión social es más intensa y el incentivo para recurrir a enfoques simbólicos puede ser mayor.

Figura. Representación conceptual de los enfoques empresariales hacia la información sobre los ODS en función de dos dimensiones implícitas: la amplitud de la información divulgada y el grado de compromiso reflejado en el detalle y coherencia de dicha información. La figura distingue cuatro patrones: (i) enfoque simbólico, caracterizado por una amplia cobertura de ODS con bajo nivel de compromiso; (ii) enfoque plenamente comprometido, con alta cobertura y alto compromiso; (iii) enfoque mínimamente comprometido, con baja cobertura y bajo compromiso; y (iv) enfoque focalizado, donde una cobertura limitada se acompaña de un mayor grado de profundidad y coherencia en la información divulgada.

Implicaciones para empresas y sociedad

Las conclusiones del artículo tienen importantes implicaciones prácticas. Para inversores, reguladores y otros grupos de interés, confiar únicamente en la extensión o apariencia de los informes de sostenibilidad puede resultar engañoso. Es imprescindible analizar no solo qué se reporta, sino cómo se reporta.

Para las propias empresas, el mensaje es igualmente claro: la sostenibilidad no puede limitarse a un ejercicio de comunicación. Si no se traduce en cambios reales en la gestión y en el modelo de negocio, el riesgo reputacional y la pérdida de credibilidad son elevados.

Conclusión

Este trabajo aporta una herramienta útil para desenmascarar enfoques simbólicos en el reporting de los ODS y para avanzar hacia una evaluación más rigurosa del papel real de las empresas en el desarrollo sostenible. Al distinguir entre cobertura y compromiso, invita a ir más allá del discurso y a centrarse en la sustancia.

En un contexto en el que la sostenibilidad se ha convertido en un elemento central del relato empresarial, este tipo de análisis resulta esencial para evitar que los ODS se vacíen de contenido y se conviertan en meros eslóganes. La credibilidad del proyecto de desarrollo sostenible depende, en gran medida, de que las palabras vayan acompañadas de hechos.

¿Estado emprendedor o función empresarial?

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Morales Alonso, G. & Gallego Morales, D. J. (2025). ¿Estado emprendedor o función empresarial? Religión, estatismo/liberalismo, valores humanos y emprendimiento. Journal of the Sociology and Theory of Religion, 17(1), 15–39.

Acción humana, función empresarial y desarrollo económico

El punto de partida del trabajo es una idea sencilla pero de gran alcance: el desarrollo económico no surge de planes abstractos ni de diseños centralizados, sino de la acción humana concreta. Son los individuos, con sus decisiones cotidianas, quienes ponen en marcha los procesos de coordinación social que permiten que una sociedad prospere. Esta acción humana se canaliza, en el ámbito económico, a través de la función empresarial: la capacidad de detectar oportunidades, asumir riesgos y coordinar recursos escasos con el objetivo de crear valor.

Figura 1. El camino complejo.

Desde esta perspectiva, el emprendedor no es únicamente quien funda una empresa, sino todo aquel que actúa de manera creativa para mejorar su situación y la de su entorno. El emprendimiento aparece así como un fenómeno profundamente humano, ligado a la voluntad de prosperar, al deseo de mejorar y a la capacidad de imaginar futuros alternativos. Cuando estas decisiones individuales se coordinan de manera voluntaria en el mercado, el resultado agregado es el crecimiento económico, el aumento de la productividad y una mayor prosperidad social.

Más allá de los factores materiales

Buena parte de la literatura sobre emprendimiento se ha centrado tradicionalmente en factores materiales o institucionales: acceso a financiación, regulación e instituciones, estrategias de innovación, educación formal o rasgos cognitivos, por citar algunos. Todos ellos son importantes, pero el presente artículo sostiene que no son suficientes para comprender por qué unas personas deciden emprender y otras no, incluso en contextos similares.

El énfasis del trabajo se desplaza hacia los rasgos cognitivos y de valores culturales que anteceden a la acción emprendedora. Emprender es, ante todo, una decisión volitiva. Implica evaluar riesgos, soportar incertidumbre y renunciar a seguridades presentes a cambio de beneficios futuros inciertos. En ese proceso de decisión intervienen creencias, valores, actitudes y marcos mentales que no pueden reducirse a incentivos puramente económicos.

Religiosidad y sentido de la acción

Uno de los elementos que el artículo pone sobre la mesa es la religiosidad, entendida tanto como sentimiento como práctica. Lejos de tratarla como un residuo del pasado o como una variable irrelevante, se plantea que la religiosidad puede influir de manera significativa en la predisposición a emprender.

La razón es doble. Por un lado, muchas tradiciones religiosas enfatizan valores como la responsabilidad individual, el esfuerzo, la perseverancia y la orientación al largo plazo. Estos rasgos encajan bien con las exigencias del emprendimiento, donde los resultados rara vez son inmediatos y los fracasos forman parte del proceso. Por otro lado, la religiosidad puede ofrecer un marco de sentido que ayuda a gestionar la incertidumbre y el riesgo inherentes a la acción empresarial.

Desde esta óptica, la religión no actúa necesariamente como un freno a la innovación, sino que puede convertirse en un soporte psicológico y moral para quienes deciden asumir los costes del emprendimiento en entornos complejos y cambiantes.

Valores humanos y espíritu emprendedor

Junto a la religiosidad, el artículo destaca la importancia de los valores humanos. No todos los sistemas de valores son igualmente compatibles con la función empresarial. Valores como la autonomía, la responsabilidad personal, la tolerancia al riesgo, la creatividad o la orientación al logro tienden a favorecer la intención emprendedora. Por el contrario, sistemas de valores muy dependientes de la seguridad, la estabilidad garantizada o la delegación sistemática de responsabilidades en terceros pueden desincentivar la iniciativa individual.

El trabajo sugiere que estos valores no surgen de la nada, sino que se forman a lo largo del tiempo mediante procesos educativos, familiares, culturales y sociales. Por ello, comprender los valores dominantes en una sociedad es clave para entender sus niveles de emprendimiento y, en última instancia, su capacidad de adaptación a contextos económicos adversos.

Libre mercado frente a estatismo

Un tercer eje central del artículo es el posicionamiento ideológico frente al libre mercado y la intervención del Estado. El texto contrapone dos visiones: la del llamado “Estado emprendedor”, que atribuye al sector público un papel protagonista en la innovación y el desarrollo económico, y la visión que sitúa la función empresarial en el centro del proceso económico.

Sin negar la existencia del sector público, el artículo defiende que una actitud favorable al libre mercado tiende a estar asociada a una mayor intención emprendedora. La razón es que el emprendimiento requiere espacios de libertad donde la experimentación, el error y la competencia sean posibles. Cuando el entorno institucional penaliza sistemáticamente la iniciativa privada, eleva artificialmente los costes del fracaso o promete seguridad a cambio de dependencia, la función empresarial se ve erosionada.

Desde este punto de vista, el debate no es únicamente económico, sino profundamente cultural y moral. Se trata de decidir hasta qué punto una sociedad confía en la capacidad de sus individuos para tomar decisiones responsables sobre su propio futuro.

Tiempos convulsos y decisiones individuales

El artículo sitúa estas reflexiones en el contexto de los tiempos convulsos que caracterizan al inicio del siglo XXI. Crisis financieras, pandemias, inflación, endeudamiento público y cambios tecnológicos acelerados han configurado un entorno volátil, incierto, complejo y ambiguo. En este escenario, muchas personas han comenzado a cuestionar los modelos tradicionales de empleo y carrera profesional.

Fenómenos como la renuncia voluntaria masiva al trabajo por cuenta ajena, la búsqueda de mayor flexibilidad o la proliferación de trayectorias profesionales no lineales reflejan un cambio profundo en las preferencias y expectativas de los trabajadores. El emprendimiento, el trabajo autónomo o las carreras profesionales diversificadas aparecen como alternativas viables, aunque no exentas de riesgos.

El artículo sostiene que, ante estos shocks externos, los rasgos cognitivos cobran aún más importancia. En contextos estables, las diferencias individuales pueden pasar desapercibidas. En contextos de crisis, en cambio, se vuelven decisivas para explicar quién se adapta, quién emprende y quién queda atrapado en estructuras que ya no funcionan.

Emprender como respuesta, no como receta mágica

Un aspecto relevante del trabajo es que evita presentar el emprendimiento como una solución universal o una receta mágica. Emprender puede ofrecer respuestas a muchas de las inquietudes actuales (autonomía, flexibilidad, sentido del trabajo), pero también genera nuevas fuentes de incertidumbre y presión. No todos los individuos están igualmente preparados para asumirlas, ni todas las sociedades facilitan este tipo de decisiones.

Precisamente por ello, los autores insisten en la necesidad de comprender mejor los factores subyacentes que aumentan la probabilidad de éxito individual en trayectorias emprendedoras. Religiosidad, valores humanos y orientación hacia el libre mercado no garantizan el éxito, pero pueden actuar como amortiguadores frente a la incertidumbre y como catalizadores de la acción.

Implicaciones para el debate público

Aunque el artículo tiene un marcado carácter conceptual, sus implicaciones prácticas son claras. Si el emprendimiento es clave para el desarrollo económico, y si este depende en gran medida de factores cognitivos y culturales, entonces las políticas públicas y los discursos dominantes no pueden limitarse a ajustes técnicos.

Es necesario abrir un debate más amplio sobre qué tipo de valores se promueven, qué visión del individuo se transmite y hasta qué punto se fomenta la responsabilidad personal frente a la dependencia. Ignorar estas dimensiones equivale a tratar los síntomas sin atender a las causas profundas.

Conclusión

El trabajo resumido en este artículo propone una mirada integradora sobre el emprendimiento, entendiéndolo como una manifestación de la acción humana situada en un contexto cultural, moral e institucional concreto. Frente a visiones que atribuyen el desarrollo económico a grandes diseños estatales, se reivindica la centralidad del individuo, de sus creencias, valores y decisiones.

En un mundo marcado por la incertidumbre y el cambio permanente, comprender los fundamentos humanos del emprendimiento no es un ejercicio académico estéril, sino una condición necesaria para pensar el futuro económico de nuestras sociedades. El futuro, en este sentido, no está dado: se construye a través de millones de decisiones individuales que, coordinadas libremente, pueden abrir nuevas sendas de prosperidad.

Ciencia Explicada: Winter is coming II – El espejismo del Estado emprendedor: cómo la intervención política erosiona nuestra libertad

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Morales-Alonso, G. (2024). Winter is Coming: A Tale of Two Futures – Entrepreneurial State
or Creative Destruction? Innovation Economics Frontiers, 27(2), 86-97.
doi.org/10.36923/ief.v2712.256

Este es el segundo apartado de la serie, el primero se ha publicado aquí.

Desde el shock de Nixon en 1971, cuando se abandonó la convertibilidad del dólar en oro, el mundo ha entrado en una era de inflación constante y creciente intervencionismo estatal. Tras analizar en la primera parte de este ensayo las causas monetarias de la crisis que se avecina, en esta segunda entrega exploramos las consecuencias de un Estado que ha asumido un protagonismo económico desmedido, debilitando la responsabilidad fiscal y socavando las libertades individuales.

La irresponsabilidad fiscal: una tragedia de los comunes

El endeudamiento público ha alcanzado niveles históricos. En 2007, la deuda del gobierno federal de Estados Unidos representaba el 62,2% del PIB. En 2024, esta cifra ha ascendido al 122,3%. Este aumento se vio amortiguado por un largo periodo de tipos de interés muy bajos, que llegó a su fin en 2022 con la subida de los tipos por parte de la Reserva Federal, marcando un punto de inflexión tras la crisis financiera de 2008 y la pandemia de COVID-19.

En este contexto de dinero barato, endeudarse no solo era posible, sino prácticamente inevitable. Incluso grandes corporaciones como Coca-Cola o PepsiCo multiplicaron su deuda por más de siete entre 2005 y 2020, ante la presión de competir en un mercado impulsado por el crédito fácil. Este comportamiento, generalizado y racional desde el punto de vista individual, se convierte en una tragedia colectiva. Así como en la “tragedia de los comunes” descrita por Garrett Hardin, cada actor busca su beneficio inmediato sobreexplotando un recurso compartido (en este caso, la capacidad de endeudamiento), hasta agotar su sostenibilidad.

El caso del euro, analizado por Philipp Bagus en La tragedia del euro, muestra cómo esta lógica también opera a nivel supranacional. Los países que comparten moneda tienen incentivos a gastar más y endeudarse, confiando en que otros pagarán la cuenta. Pero esta fuga hacia adelante también tiene límites: los rescates, la pérdida de confianza en la moneda y la aparición de tensiones sociales y políticas son algunas de sus consecuencias.

Durante la pandemia, algunos defendieron incluso la cancelación de la deuda emitida por los bancos centrales para afrontar la crisis sanitaria. Aunque el BCE rechazó esta posibilidad, el solo hecho de que se propusiera revela hasta qué punto se ha normalizado la idea de que el endeudamiento público no tiene consecuencias reales. El resultado ha sido un sistema en el que los ciudadanos disfrutan de niveles de vida financiados con deuda futura, es decir, con los impuestos de sus hijos y nietos.

El Estado salvador: entre la eficiencia burocrática y la servidumbre

El discurso dominante en muchas universidades, organismos internacionales y medios de comunicación sostiene que el Estado debe intervenir para corregir los fallos del mercado, reducir las desigualdades y planificar el futuro. Esta narrativa se ha visto reforzada por obras como El Estado emprendedor de Mariana Mazzucato o El capital en el siglo XXI de Thomas Piketty. Ambos autores promueven una visión del Estado como actor indispensable para impulsar la innovación y garantizar la justicia social. Frente a ellos, Daniel Lacalle ha acuñado la idea de El Estado depredador.

Sin embargo, esta fe en la intervención estatal ignora una verdad fundamental: el conocimiento está disperso y ningún actor central puede conocer todas las circunstancias de tiempo y lugar necesarias para coordinar la economía de forma eficiente. Como advirtió Friedrich Hayek, confiar en que un grupo de burócratas, por bien intencionados que sean, pueda sustituir al mercado es caer en la “fatal arrogancia“. El Estado, como monopolista coercitivo en la legislación, la justicia o la emisión de dinero, tiende a generar ineficiencias, rigideces y pérdida de libertad.

La pandemia puso a prueba los límites de esta concepción. Las restricciones de derechos, el control centralizado de la información y las decisiones unilaterales de figuras como Anthony Fauci en EE. UU. demostraron que, bajo la excusa de la emergencia, es fácil caer en el pánico colectivo y justificar recortes de libertades fundamentales. Como han advertido autores como Bagus, Delanty o Koehler, este tipo de estatismo anti-libertad socava la base de una sociedad abierta.

Innovación, destrucción creativa y acción humana: el verdadero motor del progreso

Frente al espejismo del Estado emprendedor, la verdadera salida a la crisis reside en los individuos: los emprendedores que, con información contextual y capital propio, detectan oportunidades, innovan y generan empleo. La función empresarial descrita por Mises y desarrollada por autores como Kirzner y Schumpeter, es el motor de la destrucción creativa: un proceso por el cual lo viejo y obsoleto es reemplazado por lo nuevo y más eficiente.

Para que este proceso ocurra, es imprescindible eliminar las trabas que lo frenan. Eso implica liberalizar los mercados laborales, reducir la carga fiscal sobre el capital, y simplificar la regulación que asfixia la actividad económica. Cuando se permite a los emprendedores actuar libremente, se impulsa el crecimiento, la creación de empleo y la adaptación constante a las necesidades cambiantes de los consumidores.

La evidencia empírica respalda esta visión. Estudios como los de Aghion et al. (2013) muestran que la apertura comercial y la libertad económica se asocian con mayor crecimiento, especialmente en países pequeños. Asimismo, investigaciones recientes (Morales-Alonso et al. 2024) han vinculado la libertad económica con una mayor inclinación emprendedora.

Ahora bien, ¿qué relación existe entre desigualdad e innovación? Algunos, como Aghion, ven en la innovación una fuente de desigualdad. Pero esto confunde causa y efecto. Lo que genera desigualdad no es la innovación en sí, sino el sistema de patentes que otorga monopolios temporales, es decir, la intervención estatal. Además, la verdadera brecha entre ricos y pobres no está tanto en los ingresos salariales como en la capacidad de ahorrar, invertir y generar rentas del capital (Schäfer, 1999).

Por tanto, la solución no pasa por limitar el emprendimiento, sino por fomentar una economía donde el acceso al capital no esté condicionado por los privilegios estatales. El individuo libre, no el planificador central, es el protagonista del desarrollo.

Epílogo: volver a los fundamentos

En conclusión, el verdadero peligro no radica en la inestabilidad del mercado, sino en la arrogancia de creer que el Estado puede sustituirlo. La libertad económica, el respeto a la acción humana y la promoción de la destrucción creativa son los pilares de una sociedad próspera. Cederlos en nombre de la seguridad o la equidad no solo empobrece a las futuras generaciones, sino que amenaza las bases mismas de la civilización occidental.

La alternativa al desastre no es más regulación, sino más libertad. Frente al invierno que se avecina, necesitamos una primavera de responsabilidad individual, libertad emprendedora y disciplina fiscal. El reloj corre. Y la historia nos está observando. No es debido a la mala suerte que cada vez vivas peor, sino debido a las malas políticas.

Encontramos muchas de estas ideas en este vídeo de DAX sobre la increíble canción de Oliver Anthony:

Ciencia Explicada: Winter is coming I – Jugando con fuego: cómo la manipulación monetaria nos ha llevado al borde del abismo

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Morales-Alonso, G. (2024). Winter is Coming: A Tale of Two Futures – Entrepreneurial State
or Creative Destruction? Innovation Economics Frontiers, 27(2), 86-97.
doi.org/10.36923/ief.v2712.256

Este es el primer apartado de la serie, el segundo se publicará próximamente.

El 15 de agosto de 1971, el presidente Richard Nixon anunció al mundo que Estados Unidos suspendía la convertibilidad del dólar en oro. Ese día, conocido como el Nixon Shock, marcó un antes y un después en la historia económica moderna: el patrón oro quedaba definitivamente atrás y comenzaba una nueva era, que el economista Philipp Bagus ha bautizado como la Era de la Inflación. Desde entonces, los gobiernos y los bancos centrales han tenido libertad absoluta para emitir dinero sin el respaldo de un bien tangible, lo que ha abierto la puerta a una creciente manipulación del sistema monetario.

Durante décadas, las consecuencias de este cambio estructural se han ido acumulando de forma silenciosa. Pero en los últimos años, especialmente tras la crisis del COVID-19, el problema ha estallado a la vista de todos: una inflación descontrolada, un endeudamiento público masivo y una economía mundial que se tambalea. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Y más importante aún: ¿hay salida?

El regreso de la inflación: cuando el dinero se vuelve humo

En verano de 2024, cuando se redacta el artículo que resumimos aquí, los principales bancos centrales del mundo llevan más de dos años tratando de frenar la inflación con medidas de endurecimiento monetario sin precedentes recientes. La Reserva Federal, por ejemplo, subió los tipos de interés en junio de 2022 en 75 puntos básicos, la mayor subida desde 1994. El objetivo era claro: lograr un “aterrizaje suave” que controlara los precios sin provocar una recesión.

En los mercados, el optimismo ha regresado. El S&P 500, que cayó un 20% en 2022, recuperó terreno con subidas superiores al 24% en 2023 y un 12% adicional hasta mediados de 2024. Pero debajo de esta apariencia de estabilidad se esconde una pregunta inquietante: ¿y si los culpables de esta inflación fueran precisamente quienes ahora intentan combatirla?

Las raíces del problema: imprimir dinero como solución universal

Aunque la inflación tiene múltiples causas —desde cuellos de botella en las cadenas de suministro hasta políticas fiscales expansivas o la transición energética—, conviene aplicar el principio de Pareto y centrarse en los factores que explican la mayor parte del fenómeno. En este sentido, conviene recuperar la famosa sentencia del Premio Nobel Milton Friedman: “La inflación es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario”.

No es una idea nueva. Ya en 1556, el teólogo y economista navarro Martín de Azpilcueta observó cómo la llegada masiva de oro y plata desde América hacía subir los precios de los bienes en España. Lo mismo ocurre hoy: si aumenta la cantidad de dinero en circulación más rápido que la producción de bienes y servicios, los precios inevitablemente suben.

Para entender este proceso, es útil observar los principales agregados monetarios que utiliza la Reserva Federal:

  • Base Monetaria (Monetary Base): incluye el dinero físico (billetes y monedas) más las reservas que los bancos comerciales mantienen en el banco central. Es la base sobre la que se construye todo el sistema monetario.
  • M2: es un agregado más amplio que incluye la base monetaria más los depósitos a corto plazo, las cuentas de ahorro y otros instrumentos financieros líquidos.

Desde la crisis financiera de 2008, ambos agregados han crecido a un ritmo vertiginoso. La base monetaria, que en 2008 rondaba el billón de dólares, supera los 6 billones en 2024. Y el M2 ha pasado de 7,5 billones a más de 20,7 billones en ese mismo periodo. En otras palabras, el 80% de los dólares existentes hoy se han creado en los últimos 15 años.

Expansión monetaria del dólar americano (Morales-Alonso, 2024).

Los triángulos de la expansión monetaria

Este fenómeno se puede representar gráficamente mediante dos “triángulos de expansión monetaria”, que ilustran el ritmo creciente al que se ha creado dinero:

  1. El primer triángulo cubre el periodo entre 2008 y 2013, en el que la base monetaria creció 3 billones de dólares.
  2. El segundo, aún más empinado, corresponde al periodo 2020-2022, durante el cual se inyectaron otros 2,5 billones en apenas dos años, como respuesta a los confinamientos y los planes de estímulo por la pandemia.
Triángulos de expansión monetaria (Morales-Alonso, 2024).

Estas cifras no son simples datos técnicos. Tienen consecuencias reales: distorsionan los precios, incentivan el endeudamiento irresponsable, crean burbujas en los mercados de activos (como la vivienda o la bolsa) y erosionan el poder adquisitivo de los ciudadanos. En última instancia, generan una ilusión de prosperidad que es insostenible.

Podemos preguntarnos, ¿cómo han cambiado las cosas desde el 2024? Como se puede ver en la siguiente figura, la base monetaria se ha estabilizado desde 2024, debido a la preocupación de la Reserva Federal por el control de la inflación.

Base monetaria 2008-2025 (Federal Reserve, 2025).

El espejo roto de los bancos centrales

Ante el repunte inflacionario de 2021-2022, los bancos centrales han reaccionado con un endurecimiento monetario que recuerda al aplicado por Paul Volcker en los años 80. Sin embargo, existe una diferencia fundamental: entonces se partía de un sistema mucho más sólido. Hoy, en cambio, la economía mundial está montada sobre una montaña de deuda pública y privada que necesita tipos bajos para no derrumbarse.

Por eso, muchos economistas advierten que estamos atrapados en una especie de callejón sin salida: subir tipos puede controlar la inflación, pero amenaza con provocar una recesión o una crisis de deuda; mantenerlos bajos alimenta nuevas burbujas y castiga el ahorro.

El propio sistema monetario se ha convertido en una trampa que dificulta cualquier salida ordenada. Como decía Friedrich Hayek, los errores del pasado imponen los límites del presente.

¿Y ahora qué?

La tesis de este artículo es clara: la inflación que hoy sufrimos es, en buena parte, el resultado directo de las políticas monetarias aplicadas en las últimas décadas. La expansión descontrolada del dinero ha erosionado la estabilidad del sistema, y ahora los mismos actores que lo causaron intentan contener sus efectos sin afrontar las causas.

Pero esto es solo una parte del problema. Una crisis monetaria de gran escala requiere no solo malas decisiones desde los bancos centrales, sino también una fiscalidad irresponsable, algo que abordaremos en la segunda parte de este análisis.

De momento, conviene recuperar una idea esencial: la estabilidad del dinero no es solo un asunto técnico, sino también moral y político. El dinero sano no solo preserva el valor de nuestros ahorros; también limita el poder del Estado, al obligarlo a financiarse de forma transparente, mediante impuestos visibles y aprobados democráticamente, y no a través de la inflación oculta.

Conclusión: volver a un dinero sano es volver a la libertad

El dinero sano —el que no puede ser manipulado a voluntad por gobiernos o bancos centrales— es uno de los pilares de la civilización occidental. Permite la cooperación entre personas con fines distintos, facilita el ahorro, el cálculo económico y el emprendimiento. Y sobre todo, protege al ciudadano frente a los excesos del poder político.

El camino hacia una nueva estabilidad exige repensar desde la raíz el sistema monetario actual. Eso implica reconocer los errores, reducir drásticamente la creación artificial de dinero y recuperar principios fundamentales como la responsabilidad fiscal, la transparencia y el respeto a la propiedad privada. Solo así podremos evitar una crisis de proporciones históricas y construir una economía más sólida y libre.

Ciencia Explicada: La intención emprendedora bajo la regla de Pareto: lecciones de un estudio internacional

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Morales-Alonso, G., Pablo-Lerchundi, I., Ramírez-Portilla, A., & Ordieres-Meré, J. (2023). Entrepreneurial intention through the lens of the Pareto rule: A cross-country study. Cogent Business & Management, 10(3), 2279344.

1. Introducción

La acción emprendedora, motor esencial del progreso económico, depende de múltiples factores que abarcan desde el contexto institucional hasta las características individuales. Inspirados por la visión de economistas como Ludwig von Mises y Israel Kirzner, este estudio profundiza en los elementos que impulsan la intención emprendedora en individuos de cuatro países desarrollados: Alemania, Italia, Suecia y España.

El marco teórico utilizado es la Teoría del Comportamiento Planificado (TPB, por sus siglas en inglés), que identifica tres factores clave: la actitud hacia el comportamiento, las normas subjetivas y el control percibido del comportamiento. Estos rasgos cognitivos han demostrado ser determinantes en la intención de emprender. Además, el estudio considera factores contextuales y sociales, como el poder adquisitivo, la desigualdad económica y dimensiones culturales definidas por Hofstede, así como la exposición a valores católicos.

Este análisis se plantea una pregunta central: ¿pueden los rasgos cognitivos ser los elementos más influyentes en la intención emprendedora, como sugiere la regla de Pareto, según la cual el 80% de los efectos provienen del 20% de las causas? A través de una muestra de 1901 estudiantes de ingeniería, se busca responder a esta interrogante y arrojar luz sobre las prioridades al diseñar políticas y estrategias para fomentar el emprendimiento.

2. Resultados obtenidos

El estudio muestra que los rasgos cognitivos juegan un papel destacado en la intención emprendedora, pero su capacidad explicativa no es absoluta, ya que cubren entre el 49% y el 68% de la variabilidad observada. Este hallazgo confirma su relevancia, pero también resalta la necesidad de considerar otros factores.

Diferencias entre países

Al dividir a los encuestados en dos grupos según su nivel de intención emprendedora (deciles y cuartiles), se observa que los países con niveles más bajos de desarrollo económico, menores desigualdades, mayor exposición a valores católicos y puntuaciones altas en la dimensión de Masculinidad/Feminidad de Hofstede tienden a producir individuos con mayor intención emprendedora.

Por ejemplo, los estudiantes italianos y españoles muestran una mayor sensibilidad a las normas subjetivas en comparación con sus pares de Alemania y Suecia. Esto implica que los entornos mediterráneos otorgan mayor importancia al apoyo social en el proceso de decisión emprendedora. Sin embargo, los resultados también sugieren que las dimensiones culturales de Hofstede podrían no ser totalmente aplicables para describir el comportamiento de los jóvenes adultos en países desarrollados.

Relación con el contexto económico y social

El análisis de variables contextuales revela que:

  1. Menor desarrollo económico puede fomentar el emprendimiento al reducir los costes de oportunidad.
  2. Desigualdad económica elevada desalienta la intención emprendedora, probablemente porque los emprendedores perciben que las oportunidades de éxito dependen excesivamente de las conexiones con élites sociales.
  3. Índice de libertad económica no muestra una correlación significativa con la intención emprendedora, probablemente debido a las pequeñas diferencias entre los países analizados.

Por otro lado, la exposición a valores católicos no parece obstaculizar el emprendimiento, desafiando ciertas percepciones tradicionales.

3. Conclusiones del estudio

El estudio confirma que los rasgos cognitivos son los impulsores más importantes de la intención emprendedora, pero no operan en un vacío. Factores contextuales y sociales también desempeñan roles complementarios que no deben ser ignorados. Esta complejidad plantea desafíos para diseñar políticas públicas y estrategias privadas orientadas a promover el emprendimiento.

Implicaciones prácticas

  • Para incubadoras y fondos de inversión: Deberían priorizar la evaluación de rasgos cognitivos en candidatos, especialmente en contextos culturales definidos por altos valores de masculinidad según Hofstede.
  • Para instituciones públicas: Reducir desigualdades económicas podría ser más efectivo que implementar medidas generales o universales para fomentar el emprendimiento.

Limitaciones y futuros estudios
Este estudio se enfoca en países desarrollados donde la actividad emprendedora temprana (TEA) correlaciona negativamente con el poder adquisitivo. Investigaciones futuras podrían explorar países desarrollados con una correlación positiva (como Estados Unidos o Noruega) o países en vías de desarrollo con marcadas diferencias en valores religiosos. Asimismo, los estudios longitudinales que sigan a los mismos individuos a lo largo del tiempo podrían ofrecer nuevas perspectivas sobre cómo evolucionan las intenciones emprendedoras en función del contexto.

En conclusión, la intención emprendedora no es un fenómeno aislado. Si bien los rasgos cognitivos tienen un peso significativo, los resultados sugieren que las interacciones entre el contexto, los valores culturales y las características individuales deben ser cuidadosamente consideradas para comprender y promover el espíritu emprendedor en diferentes entornos.

Ciencia Explicada: Rasgos cognitivos y emprendimiento: claves para incubadoras y aceleradoras

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Morales-Alonso, G., Blanco-Serrano, J. A., Nunez Guerrero, Y., Grijalvo, M., & Blanco Jimenez, F. J. (2024). Theory of planned behavior and GEM framework–How can cognitive traits for entrepreneurship be used by incubators and accelerators?. European Journal of Innovation Management, 27(3), 922-943.

Introducción

El artículo aborda la relevancia del emprendimiento como motor del desarrollo económico en un contexto macroeconómico desafiante, caracterizado por deudas públicas elevadas, inflación creciente y desigualdades socioeconómicas. Aunque se reconoce el potencial del emprendimiento para promover un crecimiento económico sostenible, muchas startups fracasan en sus etapas iniciales. En este contexto, los incubadores y aceleradores de empresas buscan mejorar la tasa de supervivencia de los nuevos emprendimientos.

La investigación se centra en identificar los rasgos individuales que impulsan actitudes emprendedoras efectivas, combinando la perspectiva práctica del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) con el marco teórico de la Teoría del Comportamiento Planificado (TPB). Se utiliza una muestra de 141 startups tecnológicas incubadas en Madrid para analizar la relación entre las características demográficas, el capital humano y los rasgos cognitivos, con el objetivo de proporcionar herramientas prácticas para incubadoras y aceleradoras.

Análisis desarrollado

El artículo sitúa los rasgos cognitivos como el factor determinante en la “última milla” del proceso de toma de decisiones emprendedoras. A través de modelos basados en redes neuronales, se demuestra que las características demográficas y de capital humano actúan como antecedentes de los rasgos cognitivos, influyendo en la intención emprendedora. Los principales hallazgos incluyen:

  1. Factores demográficos:
    • La edad y la experiencia profesional están vinculadas con una actitud más positiva hacia el emprendimiento.
    • Sin embargo, el género no muestra una influencia significativa en los rasgos cognitivos asociados al comportamiento emprendedor.
  2. Capital humano:
    • La educación general y la formación específica en emprendimiento o tecnología aplicada tienen un impacto positivo en la norma subjetiva y la actitud hacia el comportamiento emprendedor.
    • La exposición a modelos indirectos (colegas, amigos) resulta más influyente que los modelos directos (familiares cercanos) en fomentar normas subjetivas positivas.
  3. Rasgos cognitivos:
    • Los rasgos definidos en la TPB, como la actitud hacia el comportamiento, las normas subjetivas y el control conductual percibido, emergen como determinantes críticos en la última etapa del proceso emprendedor.
    • Estos rasgos están influenciados por factores como la exposición a redes sociales profesionales y el nivel de educación.

Conclusiones y recomendaciones

El estudio concluye que los rasgos cognitivos, según la TPB, son los principales impulsores de la actividad emprendedora, mientras que los factores demográficos y de capital humano actúan como antecedentes. Este hallazgo tiene importantes implicaciones tanto para la academia como para los incubadores y aceleradores:

  • Para la investigación académica: Se sugiere integrar los rasgos cognitivos como un nivel diferenciado dentro del marco del GEM, para reflejar su rol crucial en la intención emprendedora.
  • Para los incubadores y aceleradores: Se recomienda implementar herramientas de evaluación que identifiquen los rasgos cognitivos de los emprendedores, lo que permitiría seleccionar y apoyar mejor a los candidatos con mayores probabilidades de éxito.

El estudio también destaca la necesidad de futuras investigaciones que exploren cómo estas dinámicas varían en diferentes contextos culturales y sectores industriales. Esto ayudaría a personalizar aún más las estrategias de incubación y acelerar el impacto positivo del emprendimiento en el desarrollo económico global.

Ciencia Explicada: Superar el Valle de la Muerte – Estrategias de Innovación Abierta para la supervivencia de Start-Ups

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Navarro-Castillo, Y., Mastrostefano, K., Grijalvo, M., & Morales-Alonso, G. (2024). Navigating the valley of death: Open innovation strategies for start-up survival. Entrepreneurial Business and Economics Review, 12(3), 185-204.

Introducción

El emprendimiento se erige como uno de los motores fundamentales del progreso económico. La creación de empresas innovadoras no solo genera productos y servicios comercialmente viables, sino que también reduce el desempleo y fomenta el crecimiento económico. En este contexto, las New Technology-Based Firms (NTBFs), conocidas popularmente como start-ups, desempeñan un papel crucial gracias a su capacidad de escalabilidad y modelos de negocio altamente rentables que incluyen componentes tecnológicos..

Sin embargo, estas empresas enfrentan enormes retos durante sus etapas iniciales, atravesando lo que se denomina el “Valle de la Muerte”. Este término hace referencia al período crítico en el que los recursos son escasos, el mercado es incierto y el acceso a financiación resulta limitado. Superar este Valle de la Muerte requiere una combinación de factores, como el capital humano, el apoyo financiero y, en teoría, la implementación de estrategias de Innovación Abierta (OI, por sus siglas en inglés).

La Innovación Abierta, definida como la capacidad de las empresas para integrar ideas y tecnologías externas, ha sido ampliamente discutida en la literatura como una herramienta para aumentar la competitividad. Sin embargo, ¿es realmente la OI el factor más determinante para sobrevivir al Valle de la Muerte? Este post explora esta pregunta incómoda basándose en entrevistas realizadas a CEO’s de diez start-ups madrileñas, analizando cómo el capital humano, la educación emprendedora y las redes de financiación informal contribuyen al éxito inicial.

Resultados

El capital humano como pilar del éxito

El análisis de las entrevistas reveló que el capital humano de los emprendedores es el factor más crítico para la supervivencia inicial de las NTBFs. Los fundadores que han superado el Valle de la Muerte comparten un patrón común: poseen una combinación de experiencia profesional previa, habilidades técnicas y conocimientos sobre el sector en el que operan.

Contrario a lo que podría esperarse, la educación formal, aunque importante, no resultó ser el principal indicador de éxito. En cambio, la experiencia práctica adquirida antes de fundar la empresa fue clave para gestionar la incertidumbre, identificar oportunidades y responder ágilmente a las exigencias del mercado.

Financiación inicial: el papel de las redes informales

Otra constante entre los casos analizados es la dependencia inicial de las redes de financiación informal, conocidas como “Family, Friends, and Fools” (FFF). Estas fuentes permitieron a los emprendedores obtener recursos para cubrir gastos operativos básicos antes de acceder a formas más estructuradas de financiación.

Además del apoyo financiero, el respaldo emocional y social de estas redes proporcionó a los emprendedores la confianza necesaria para perseverar en un entorno altamente incierto. Este hallazgo subraya la importancia de contar con un entorno que fomente la iniciativa emprendedora desde sus etapas más tempranas.

La Innovación Abierta en un segundo plano inicial

Aunque la Innovación Abierta es una herramienta valiosa para incorporar conocimientos externos y aumentar la competitividad, su relevancia parece ser mayor en etapas posteriores del desarrollo empresarial. Durante el cruce del Valle de la Muerte, las prioridades de las start-ups se centran en asegurar su supervivencia inmediata, dejando en segundo plano la colaboración externa y la adopción de tecnologías emergentes.

No obstante, los emprendedores destacaron el papel de las universidades y las incubadoras como agentes facilitadores en el acceso a recursos, conocimientos y contactos. Estas instituciones actúan como catalizadores del ecosistema emprendedor, ayudando a las empresas a consolidar su posición en el mercado.

Figura 1. El viaje a través del Valle de la Muerte

Conclusiones

El cruce del Valle de la Muerte es un desafío formidable para las start-ups. En este sentido, este estudio destaca tres factores clave que aumentan significativamente las probabilidades de éxito:

  1. Capital humano: La experiencia práctica y el conocimiento del sector son indispensables para superar los retos iniciales. Las incubadoras y programas de formación deben priorizar el desarrollo de estas competencias en lugar de centrarse exclusivamente en la teoría.
  2. Acceso a financiación informal: Las redes familiares y sociales desempeñan un papel crucial en la financiación inicial. Los emprendedores necesitan políticas que faciliten el acceso a estas fuentes, así como mecanismos para convertir estas redes en inversores formales a medida que las empresas crecen.
  3. Innovación Abierta en etapas avanzadas: Aunque relevante, la OI no es prioritaria durante las fases iniciales. Su implementación se torna crítica una vez que las start-ups han establecido una base sólida y están listas para expandirse.

Las implicaciones de estos hallazgos son relevantes para distintos actores del ecosistema emprendedor. Para los emprendedores, subrayan la importancia de invertir en su desarrollo personal y aprovechar al máximo sus redes de apoyo. Para los gestores de incubadoras y universidades, destacan la necesidad de adaptar sus programas para satisfacer las demandas específicas de los emprendedores en cada etapa de su desarrollo.

Finalmente, este estudio también invita a los responsables de políticas públicas a diseñar estrategias que fomenten el desarrollo del capital humano y faciliten el acceso a financiación en las primeras etapas. Al fortalecer estas áreas, se puede crear un entorno más favorable para la creación y supervivencia de start-ups, contribuyendo así al crecimiento económico y la innovación en el país.

Ciencia Explicada: Conflictos de agencia en la adopción de innovaciones: el caso de la industria aérea

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Urueña, A., Sáenz, M., & Hidalgo, A. (2024). Agency conflicts in innovation adoption: Lessons from the airline industry. Journal of Innovation & Knowledge, 9(3), 100543.

1. Introducción al concepto y el contexto de NDC en la industria aérea

La Nueva Capacidad de Distribución (NDC) es una innovación tecnológica impulsada por la industria de las aerolíneas, que pretende mejorar la forma en que se venden y distribuyen los servicios de viaje entre las aerolíneas y los agentes de viajes. NDC permite a las aerolíneas transmitir información más rica y variada sobre sus servicios, facilitando una oferta personalizada que se ajusta mejor a las preferencias de los consumidores. Esta capacidad adicional no solo permite una personalización más profunda de los servicios, sino que también abre la puerta a nuevas oportunidades de ingresos para las aerolíneas y los agentes de viajes, ya que pueden mostrar un catálogo más amplio de servicios y productos.

A nivel general, el artículo analiza cómo esta innovación necesita ser adoptada de manera colaborativa por múltiples actores de la industria para que realmente prospere y ofrezca los resultados deseados. Esta característica convierte a NDC en una innovación de red que, según el estudio, enfrenta barreras particulares debido a los diferentes objetivos y estrategias de cada actor implicado.

2. Desafíos y factores de adopción en el sector

La adopción de innovaciones tecnológicas en entornos interorganizacionales, como es el caso de NDC en la industria aérea, no es un proceso sencillo. En primer lugar, no todos los actores tienen los mismos incentivos o la misma predisposición para implementar esta tecnología, especialmente cuando es promovida por una parte y afecta a varias otras. Por ejemplo, las aerolíneas impulsan el uso de NDC para mejorar la eficiencia y el control sobre sus ventas, pero los agentes de viajes, como intermediarios, valoran sus propias necesidades y prioridades, lo que crea un conflicto de intereses.

Aquí entran en juego factores de presión institucional y teoría de la agencia. Por un lado, los autores destacan que las aerolíneas ejercen una presión coercitiva sobre los agentes para adoptar NDC; sin embargo, esta presión debe alinearse con los objetivos y estrategias de los agentes para que la adopción sea efectiva. Por otro lado, la teoría de la agencia sugiere que, debido a la asimetría de información y los incentivos conflictivos entre aerolíneas y agentes, la adopción de NDC se realiza de manera selectiva. Los agentes de viajes evalúan los beneficios y costes de la implementación de esta tecnología en función de su impacto en sus ingresos y la satisfacción de sus clientes, lo que podría explicar su resistencia o adopción parcial.

Este contexto añade complejidad al proceso de adopción, ya que la decisión de implementar NDC no se basa solo en sus atributos o beneficios inherentes, sino también en cómo estos se alinean con los intereses estratégicos de los diferentes actores involucrados.

3. Hallazgos y análisis de los efectos de NDC

El estudio se centra en analizar los efectos de NDC en las ventas de billetes de avión en mercados clave como Alemania, Francia y Grecia, utilizando datos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) correspondientes a 2022. Los resultados son mixtos y revelan que los ingresos por cada billete bajo NDC no aumentan sustancialmente para las aerolíneas. De hecho, en ciertos casos, los ingresos disminuyen cuando la adopción de NDC se ha profundizado, lo que sugiere que el uso de esta tecnología, lejos de ser una garantía de mayores beneficios, podría estar afectando los ingresos de forma negativa.

Uno de los hallazgos más significativos es que los agentes de viajes están adoptando NDC de manera selectiva y estratégica, priorizando su relación con los consumidores finales y otros socios comerciales por encima de las preferencias de las aerolíneas. Este comportamiento, según los autores, responde a la existencia de presiones coercitivas que, aunque impulsan la adopción de NDC, no siempre logran los resultados esperados debido a la falta de alineación de intereses entre los actores.

Además, el estudio encuentra que el efecto de NDC en los ingresos por billete tiende a ser modesto y, en algunos modelos, incluso se invierte, es decir, se observan ingresos menores cuando se controla el análisis por ciertas variables de adopción. Este hecho apunta a la complejidad de implantar innovaciones de red en la industria, donde factores como la gobernanza y los mecanismos de incentivos juegan un papel crucial en el éxito o fracaso de la innovación.

4. Conclusiones y perspectivas para el futuro de NDC

El análisis concluye que para que una innovación como NDC tenga éxito en una cadena de valor tan amplia como la de la industria aérea, es esencial que esta se implemente a través de una adopción coordinada y alineada entre todos los actores. Aunque NDC promete mejorar la distribución de servicios y aumentar las ventas, las aerolíneas han encontrado en los agentes de viajes una resistencia basada en la evaluación integral que estos hacen del impacto de NDC en su modelo de negocio. En lugar de adoptar la tecnología por completo, los agentes seleccionan aquellos aspectos que mejor se adaptan a sus propias estrategias y relaciones de negocio, lo que limita los beneficios generales que NDC podría ofrecer.

Para superar estas barreras, los autores sugieren que las aerolíneas deben replantearse los incentivos y trabajar para asegurar que las estrategias de los agentes estén alineadas con las suyas. Solo mediante una colaboración más estrecha y una mayor alineación estratégica es probable que el potencial de NDC se despliegue en su totalidad, generando no solo eficiencia en la distribución, sino también un aumento de ingresos que beneficie a todos los involucrados.

En un sentido más amplio, los hallazgos de este estudio aportan lecciones sobre la adopción de innovaciones en otros sectores con características de red, como la logística y la cadena de suministro, donde tecnologías como el intercambio de datos electrónicos (EDI) o la identificación por radiofrecuencia (RFID) presentan desafíos similares. La adopción efectiva de estas innovaciones depende en gran medida de la disposición de las empresas a coordinar sus estrategias y de la creación de un caso de negocio que resulte atractivo para todos los actores implicados, no solo para un líder en la cadena.

En conclusión, aunque la introducción de NDC representa un avance significativo en la digitalización y personalización del sector de viajes, su éxito depende de una alineación de intereses y de una colaboración más profunda entre aerolíneas y agentes de viaje. Si no se logra esta convergencia estratégica, la innovación podría quedar relegada a un papel secundario, sin llegar a demostrar su verdadero potencial en términos de ingresos y expansión de mercado.

Ciencia Explicada: índice de libertad económica, índice de miseria y el emprendimiento por oportunidad y por necesidad

En los artículos Ciencia Explicada incluimos resúmenes de los artículos científicos publicados por los miembros del Grupo de Innovación Educativa Economía para Ingenieros /oikonomos/. En este artículo se resumen las contribuciones del artículo:

Núñez, Y. M., & Morales-Alonso, G. (2024). Longitudinal study of necessity-and opportunity-based entrepreneurship upon COVID lockdowns-The importance of misery and economic freedom indexes. Technological Forecasting and Social Change200, 123079.

1. Crecimiento, progreso económico y emprendimiento

El crecimiento económico y el progreso de una sociedad están fuertemente vinculados con su capacidad emprendedora. A lo largo de la historia, tanto las innovaciones como la creación de nuevas empresas han sido factores clave para generar bienestar económico. Teorías clásicas, como la de Solow (1956), sostienen que el crecimiento económico se explica a través de factores como el capital y el trabajo. Sin embargo, con el tiempo, las teorías del economista Joseph Schumpeter (1934) ganaron importancia, destacando que el emprendimiento es el motor del progreso económico debido a la capacidad de los emprendedores para innovar y detectar oportunidades.

En la actualidad, la capacidad emprendedora de un país depende no solo de sus recursos, sino también del contexto institucional y económico. Las decisiones de emprender están influidas por el entorno en el que los emprendedores deben operar. Especialmente en tiempos de crisis, los entornos económicos que presentan riesgos de confiscación o de alta incertidumbre tienden a desalentar el emprendimiento. Este estudio se centra en analizar cómo factores como la libertad económica y las dificultades económicas impactan en las decisiones de emprender, tanto en tiempos de estabilidad como durante un choque exógeno, ejemplificado en la pandemia de COVID-19.

2. Importancia del entorno: índice de libertad económica e índice de miseria

El entorno económico y las condiciones institucionales juegan un papel determinante en las tasas de emprendimiento de un país. Uno de los indicadores más utilizados para medir la calidad del entorno institucional es el Índice de Libertad Económica, calculado por el Instituto Fraser. Este índice evalúa la apertura de una sociedad hacia los mercados libres, un entorno que teóricamente debería fomentar el emprendimiento. Sin embargo, el estudio encuentra que la relación entre libertad económica y emprendimiento no es tan directa como podría pensarse, especialmente en las economías de altos ingresos.

Por otro lado, el índice de miseria, que combina las tasas de desempleo e inflación, se ha utilizado como indicador de las dificultades económicas. El estudio demuestra que la miseria económica puede ser un factor determinante para ciertos tipos de emprendimiento, especialmente en contextos de crisis. Durante la pandemia, se observó que las dificultades económicas llevaron a muchos individuos a crear nuevas empresas como un recurso de subsistencia, un fenómeno conocido como emprendimiento por necesidad.

3. Conclusiones del estudio

El análisis, basado en datos del Global Entrepreneurship Monitor (GEM) y otras fuentes internacionales, cubre 30 países durante los años 2017-2020, y utiliza técnicas avanzadas de machine learning para identificar patrones entre los factores contextuales y las aspiraciones emprendedoras. Los resultados revelan que la libertad económica, si bien es relevante, puede estar sobrevalorada como predictor del emprendimiento en economías de altos ingresos. En estos países, la mayor parte del talento emprendedor tiende a ser absorbido por grandes multinacionales, que ofrecen empleos bien remunerados y estables, lo que reduce el incentivo para crear nuevas empresas.

Por el contrario, las dificultades económicas, medidas a través del índice de miseria, juegan un papel mucho más relevante en la motivación para emprender, tanto en situaciones normales como en tiempos de crisis. Durante la pandemia de COVID-19, por ejemplo, el aumento del desempleo y la inflación impulsaron a muchas personas a emprender por necesidad, especialmente en países de ingresos medios y bajos.

El estudio también resalta la importancia de diferenciar entre dos tipos de emprendimiento: el basado en oportunidades y el basado en la necesidad. Los emprendedores por oportunidad suelen ser los que más contribuyen al crecimiento económico, mientras que los que emprenden por necesidad lo hacen principalmente debido a la falta de empleo en el mercado laboral.

4. Implicaciones y futuras líneas de investigación

Este estudio tiene implicaciones significativas tanto para la academia como para los responsables de política pública. En primer lugar, sugiere que los investigadores deberían prestar más atención a los efectos de la miseria económica en el emprendimiento, especialmente en tiempos de crisis. Además, los resultados indican que la libertad económica puede no ser el factor clave para impulsar el emprendimiento en economías de altos ingresos, donde otros factores, como la disponibilidad de empleo, juegan un papel más relevante.

En términos de política pública, los gobiernos de países con buenos entornos institucionales deben enfocarse en mitigar los efectos de las crisis económicas y proporcionar redes de seguridad para los emprendedores, en lugar de centrarse únicamente en aumentar la libertad económica. Asimismo, se necesita más investigación que incluya una mayor variedad de países, especialmente de ingresos bajos y medios, para obtener un panorama más completo de cómo los factores económicos e institucionales afectan las tasas de emprendimiento.

Finalmente, una posible línea de investigación futura es explorar la relación entre el índice de miseria y el emprendimiento en un mayor número de países y en diferentes contextos económicos. Además, sería interesante analizar la pertinencia de redefinir los tipos de emprendimiento, ya que la dicotomía entre emprendimiento por oportunidad y por necesidad podría ser insuficiente para capturar la complejidad del fenómeno.