8 – Autoprotección en caso de terremoto

EN CASO DE TERREMOTO, ME PROTEJO BAJO EL DINTEL DE MI PUERTA.

Es una idea que tenemos arraigada desde pequeños, pero quedarse bajo el marco de una puerta como medida de autoprotección en caso de terremoto no es seguro, EN GENERAL. Y decimos en general, porque la mayoría de las puertas de una casa o de cualquier edificio no están construidas en un muro portante o una pared maestra, bajo un arco o una viga resistente, que son elementos que tienen alguna posibilidad de quedar en pie tras una sacudida sísmica. Las puertas interiores de un edificio están construidas en paredes de pladur o ladrillo ligero, que caerían con un terremoto. Por eso, en general, no todas las agencias de emergencia recomiendan protegerse bajo el dintel de una puerta.

Tenemos la idea de autoprotegernos bajo el dintel de una puerta porque tras un terremoto histórico en California, trascendió una foto de una casa de abobe que había colapsado, quedado en pie únicamente el marco de madera de su puerta. Y también hemos visto en construcciones antiguas que se han deteriorado con el paso del tiempo, como las de época romana, que solo han quedado en pie los arcos de puertas y ventanas. Pero en las construcciones actuales, las puertas y ventanas no son, necesariamente, los elementos más resistentes. 

Pensemos que un terremoto nos pilla por sorpresa, nos ponemos nerviosos y actuamos instintivamente, no de manera racional. Si estamos en nuestra casa o nuestro lugar de trabajo, ya deberíamos tener identificado el modo en que nos vamos a proteger en caso de sismo y deberíamos ser capaces de actuar correctamente sin necesidad de pensar. Pero si estamos en un centro comercial, en un hotel de vacaciones o en cualquier otro edificio que no es el nuestro habitual, nos vemos en la tesitura de tener que buscar un sitio seguro en cuestión de segundos. En ese caso, debemos hacer una valoración rápida de dos opciones:

A) Salir del edificio. Esto sólo debería hacerse si se cumplen 3 condiciones a la vez:

  1. La sacudida está siendo ligera: esto ocurre en terremotos muy pequeños que se sienten levemente; o en terremotos lejanos, cuya fase inicial es suave y puede durar entre varios segundos y algunos minutos, a partir de los cuales la sacudida comienza a hacerse más fuerte. En ese momento, ya se hace muy peligroso y difícil, incluso imposible, mantenerse en pie o caminar hacia la calle.
  2. La acción de salir es segura: el edificio es resistente, no se está desprendiendo el techo ni las paredes, no hay peligro de que me caigan objetos en la cabeza en mi camino hacia la calle, no se ha desatado el pánico dentro del edificio y la salida está cerca y despejada (camino expedito).
  3. El exterior es más seguro que el interior: debemos poder salir a un espacio despejado, con calles muy anchas, una plaza, un aparcamiento…Nunca a una calle estrecha, cerca de las fachadas.

Chris Goldfinger, de la Universidad de Oregon, en Estados Unidos, cuenta aquí cómo se realizó esta maniobra de evacuación del edificio en que se encontraba durante el gran terremoto de Tohoku de 2011, en Japón (texto en inglés). En el vídeo, veréis cómo los ocupantes del edificio comienzan a salir, por la escalera y sin correr, mientras todo está temblando. Pero la maniobra de salida es segura, se cumplen las tres condiciones que hemos listado. El terremoto fue de magnitud 9,1 y veréis que no se produjeron daños en ese edificio ni en los de alrededor. ¡Es increíble! Desde luego, Japón es uno de los países mejor preparados para enfrentarse a los seísmos.

B) Quedarnos dentro del edificio. En caso de que no se cumplan las tres condiciones anteriores, debemos quedarnos y protegernos de los objetos que puedan caer sobre nosotros con la maniobra: “agáchate, cúbrete y agárrate”. En esta imagen, extraída del folleto informativo del IGN sobre qué hacer en caso de sismo, se ilustra claramente.

Los sitios más recomendados para protegernos a nosotros mismos y a nuestra familia son: bajo una mesa robusta, bajo la cama, agachados al lado del sofá, o bien pegados a un pilar, un muro portante u otro elemento estructural del edificio. Hay que alejarse de cristales, ventanas y muebles que puedan caer. En el capítulo 1 ya hablamos de este caso, que es el más habitual, porque es difícil saber si la sacudida que estamos sintiendo se intensificará o en qué momento lo hará. La decisión de salir a la calle en medio del temblor hay que tomarla sin asumir ningún riesgo. Por eso, la recomendación general es quedarse en el edificio. 

Por ejemplo, en el caso de un colegio, eso es lo más seguro, ya que los niños tienen su pupitre, que es robusto, y ahí pueden protegerse. En el capítulo de cierre del blog, pondremos el vídeo del simulacro que hicieron los niños del cole de Arenas en abril de 2023. Ahí podréis ver lo bien que lo hicieron, están aprendiendo a protegerse, se están entrenando para estar más seguros. ¡Son unos campeones y estamos muy orgullosos de ellos!

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