Entrevista a Valentina Menta Fernández, primer premio de la XI edición del Concurso de dibujos del Programa CORAL, y a su familia
Valentina Menta Fernández, alumna del Colegio Las Acacias de Fomento de Vigo de 6º ha resultado ganadora del primer premio en la XI edición del Concurso de dibujos del Programa CORAL sobre consumo responsable, hambre y despilfarro de alimentos. Su cómic, protagonizado por una familia que planifica la compra, colabora con el Banco de Alimentos de Vigo y cocina con las sobras para no desperdiciar comida, convierte el mensaje del Programa CORAL en escenas muy cotidianas y cercanas para cualquier niño o niña.
En esta entrevista, Valentina y sus padres nos cuentan qué hay detrás de ese dibujo: cómo han aprendido a aprovechar mejor los alimentos, a pedir solo lo que van a comer y a transformar las sobras en nuevas recetas. También comparten cómo esta experiencia les ha ayudado a hablar en familia sobre el hambre en el mundo, el despilfarro de alimentos y la importancia de la sobriedad, la generosidad y el servicio a los demás.
Con sus palabras sencillas pero muy profundas, Valentina recuerda que “somos el futuro de España” y que, si los niños y las niñas toman conciencia desde pequeños, podrán continuar la labor que ya están haciendo tantas personas y organizaciones para que la comida no se tire y llegue a quienes más la necesitan.
La voz de Valentina
Si tu dibujo pudiera hablar, ¿qué frase diría en voz alta?
Mi dibujo diría: «Con nuestras acciones alimentamos la esperanza». He querido representar en mi comic tres de los conceptos fundamentales para luchar contra el hambre, reducir el desperdicio de alimentos y “solidaridad de esperanza”.
La primera viñeta hace referencia al ahorro, mediante la confección de una lista de compra, con aquellos productos que necesitamos. La segunda, se relaciona con las ideas del Banco de Alimentos, donde fomentan el ahorro, en los comedores sociales recogen los excedentes de los supermercados y cocinan en su recogida, como ocurre cada año. La tercera es la representación de una familia con los alimentos que han recibido. Resaltan ayuda a quienes los necesitan. Acciones simples que mejoran la calidad de vida de todos y ayudan a hacer, día a día,un lugar mejor.
¿Qué querías que pensaran o sintieran las personas al ver tu dibujo?
Quería que reflexionaran sobre cómo se puede ayudar con pequeñas acciones a cuidar los alimentos y a compartirlos, y que se sintieran atraídos a ser parte de este gran movimiento de personas “comunes” que intentamos, en la medida de nuestras posibilidades, hacer el mundo un poquito mejor.
Lo que he aprendido
Para ti, ¿qué significa “no tirar comida”?
Para mí no tirar comida significa comprar lo necesario y aprovecharlo bien. Tiramos comida cuando compramos en exceso y los alimentos se caducan, cuando cocinamos más de lo que vamos a comer o echamos a la basura lo que ha sobrado, sin pensar si podríamos utilizarlo en otra comida.
Dinos una cosa que haces tú para no desperdiciar comida.
En mi casa cocina mi padre. Yo le ayudo a hacer la compra y a inventar qué se puede hacer con lo que ha sobrado. Por ejemplo, como aparece en el dibujo, si queda pollo lo usamos para ponerlo en la pizza. O con las verduras que han quedado de un cocido hacemos una tortilla. En el colegio, yo pido que me pongan la cantidad que voy a comer.
¿Qué fue lo que más te gustó de participar en este concurso de dibujos?
Me gusta mucho dibujar y escribir, por eso disfruté de la actividad. Pero también aprendí sobre alimentación, sobre la labor del Banco de Alimentos y cómo podemos ayudar a combatir el hambre y a cuidar los recursos que son de todos. Y, por supuesto, me encantó estar en la gala, ver a tantas personas que trabajan para los demás, las empresas que ayudan… y ser parte de ese vídeo tan bonito que habla de las espigas.
¿Has aprendido algo nuevo sobre el hambre o el despilfarro de alimentos al participar en el concurso y al hacer tu dibujo?
He aprendido muchísimo!.
Desde que hiciste el dibujo, ¿has cambiado algo en tu día a día?
He tomado conciencia del valor de las pequeñas acciones y tanto yo como mi familia nos sentimos más comprometidos a ayudar.
¿Te gustaría que más niños y niñas participaran en concursos como este?
Me gustaría que participaran niños y niñas de todas las comunidades, porque somos el futuro de España, somos los que continuaremos la labor que se está haciendo. Cuanto antes seamos conscientes de la realidad y colaboremos para cambiarla, antes se notarán las mejoras.
La mirada de la familia
¿En este proceso habéis trabajado en familia el tema del hambre y el despilfarro de alimentos?
Hemos hablado en familia sobre lo que Valentina aprendió en el colegio y le hemos enseñado la situación precaria de un porcentaje muy elevado de la población mundial. Habitualmente cuidamos los alimentos, intentamos no tirar comida y colaboramos dentro de nuestras posibilidades.
Posiblemente estemos más sensibilizados con el tema porque hemos vivido en Uruguay y hemos visto de cerca la pobreza y el hambre, que afecta a muchas familias. Solemos colaborar en la Gran Recogida de alimentos y en todas las actividades de voluntariado que tengan como objetivo ayudar a personas con menos recursos.
¿Habéis cambiado alguna costumbre o hábito en casa a raíz del concurso?
Continuamos con los mismos hábitos, pero los realizamos con más conciencia del bien que implican.
Valores que se trabajan
¿Considera que la expresión artística y la escritura son instrumentos adecuados para sensibilizar acerca del consumo responsable, el hambre y el despilfarro de alimentos?
Sin lugar a dudas, la expresión plástica, la música y la escritura son actividades que nos permiten trascender y nos hacen más humanos. Son un instrumento idóneo para sensibilizar sobre estos temas.
¿Y a nivel de la familia, qué creéis que ha aportado esta experiencia?
Creo que la experiencia a nivel familiar ha sido enriquecedora porque hemos hablado y reflexionado sobre la sobriedad, la generosidad y el valor del servicio.
En vuestra opinión, ¿por qué es importante que desde pequeños se hable de consumo responsable y de hambre?
Es fundamental para que sean parte de la solución y no del problema.
¿Cómo pensáis que iniciativas como este concurso pueden ayudar a la escuela y a las familias a educar en valores?
Creo que pueden ayudar a educar virtudes fundamentales que estamos perdiendo en una sociedad individualista y consumista. Un ejemplo: la generosidad, el servicio a los demás, trabajar por el bien común, compartir lo que tenemos.
Si pudierais lanzar un mensaje a otras familias sobre el despilfarro de alimentos, ¿qué les diríais?
Les diría que no se trata de colaborar una vez al año para ayudar a gente que no tiene para comer, que es mucho más que eso. Si enseñamos a nuestros hijos a valorar la comida, a no desperdiciar y a compartir con quienes lo necesitan, estaremos sembrando algo mucho más grande que una buena costumbre: estaremos formando personas más conscientes, más solidarias, más agradecidas y, por consiguiente, más felices.

