BANCOS DE ALIMENTOS, BUENAS PRACTICAS, PROGRAMA CORAL

Plan B la opción de FESBAL y los Bancos de Alimentos para reducir el desperdicio alimentario 

Agrifood Talks: un espacio para impulsar el futuro del sector agroalimentario 

El pasado 16 de marzo se celebró una nueva edición de Agrifood Talks, un encuentro concebido como espacio de reflexión y diálogo entre los distintos actores del sistema agroalimentario. 

La inauguración contó con la participación de Ana Díaz (Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación) y Francisco Greciano Rodríguez (FESBAL), quienes destacaron la importancia de reforzar la cooperación entre administraciones, empresas y organizaciones sociales para mejorar el aprovechamiento de los alimentos. 

Durante el encuentro, Vanesa Espinar Abascal (FESBAL), presentó PlanB – Federación Española de Bancos de Alimentos, la herramienta que conecta excedentes alimentarios con quienes más los necesitan, transformando el excedente en recurso social. 

El debate, moderado por Ricardo Miguelañez (Agrifood Comunicación) contó con la participación de Mercedes Cámara (ANICE. Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España), Nuria Cardoso Jiménez (ASEDAS-Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados) y Fco. Javier Herrero Velasco (Marcas de Restauración (MDR), quienes coincidieron en la necesidad de una acción coordinada de toda la cadena alimentaria para reducir el desperdicio. 

Durante la inauguración, se destacó el objetivo de estos encuentros: contribuir a generar una huella digital positiva del sector, poniendo en valor su carácter innovador, tecnológico y esencial para la sociedad. En este contexto, se subrayó la importancia de reforzar su posicionamiento estratégico, no solo como motor económico, sino también como pilar fundamental para garantizar el acceso a la alimentación. 

Asimismo, se puso de relieve la necesidad de fomentar el debate entre subsectores para identificar retos comunes y construir soluciones conjuntas, incentivando la participación tanto de nuevas generaciones como de profesionales consolidados. 

Ricardo Miguelañez (Agrifood Comunicación) moderador del encuentro Agrifood Talks, espacio de diálogo entre los distintos actores del sistema alimentario.

Un nuevo marco normativo para reducir el desperdicio alimentario 

Uno de los ejes clave del encuentro fue el análisis de la Ley de Prevención de las Pérdidas y el Desperdicio Alimentario, que entró en vigor el 3 de abril de 2026. 

Esta normativa introduce cambios relevantes en la gestión de los excedentes alimentarios, estableciendo: 

  • Una jerarquía de prioridades, en la que se posiciona en primer lugar la donación para el consumo humano, seguido de la alimentación animal y, en última opción, la valorización energética.  
  • La obligación para las empresas de realizar un autodiagnóstico y desarrollar un plan de prevención del desperdicio 
  • La necesidad de formalizar acuerdos de donación por escrito, aportando mayor seguridad jurídica a las empresas.
  • Un sistema de control, infracciones y sanciones, gestionado por las comunidades autónomas.  

Más allá de su carácter regulador, la ley se plantea también como una herramienta de sensibilización, impulsando un cambio estructural en la gestión del desperdicio en toda la cadena alimentaria. 

El papel de la Federación Española de Bancos de Alimentos y sus 54 Bancos asociados 

Durante la jornada se destacó el papel de la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) y sus 54 Bancos de Alimentos asociados, como actores clave en la recuperación y redistribución de excedentes. 

Intervención de Francisco Greciano, director de la Federación Española de Bancos de Alimentos, durante el encuentro

 

Actualmente, la red de 54 Bancos de Alimentos: 

  • Atiende a más de 930.000 personas en situación de vulnerabilidad  
  • Colabora con cerca de 6.000 entidades benéficas  
  • Cuenta con el apoyo de más de 3.000 voluntarios estables  

En los últimos diez años, el 53% de los alimentos distribuidos han procedido de excedentes, lo que ha permitido recuperar aproximadamente 764.000 toneladas de alimentos. 

Estos datos reflejan no solo el impacto social de la red, sino también su contribución a la reducción del desperdicio alimentario.  

 

Plan B: digitalización y eficiencia en la gestión de excedentes  

Uno de los momentos centrales del encuentro fue la presentación de Plan B por Vanesa Espinar Abascal (PlanB – Federación Española de Bancos de Alimentos, una iniciativa impulsada por FESBAL para transformar la gestión de excedentes. 

El proyecto surge en un contexto marcado por: 

  • La nueva legislación en materia de desperdicio alimentario  
  • La creciente demanda de ayuda alimentaria  
  • La transformación de los sistemas de ayuda europeos  
  • La necesidad de modernización y digitalización  

Plan B representa el paso de un modelo tradicional a un sistema de transformación digital innovador integrando a donantes, bancos de alimentos y entidades sociales en un entorno común. 

Entre sus principales características destacan: 

  • Automatización de donaciones, incluyendo integración mediante API para grandes empresas.
  • Trazabilidad completa, con control de caducidades y gestión eficiente de los alimentos.
  • Generación de informes fiscales, facilitando deducciones de hasta el 40–50%.
  • Medición del impacto ambiental, mediante una calculadora de huella de carbono desarrollada con la Universidad Politécnica de Madrid. 

Esta herramienta permite optimizar recursos, mejorar la eficiencia operativa y reforzar el impacto social y ambiental de la red.

Representación del equipo de la Cátedra Bancos de Alimentos UPM junto a Vanessa Espinar (FESBAL) durante la jornada Agrifood Talks.

Visión de la cadena alimentaria: industria, distribución y restauración 

El encuentro incluyó una mesa redonda con representantes de distintos eslabones de la cadena alimentaria, quienes aportaron su perspectiva sobre el desperdicio alimentario. 

Desde la industria, se destacó el interés en reducir el desperdicio por razones económicas, así como la importancia de garantizar seguridad jurídica y compatibilidad normativa. 

En el ámbito de la distribución, se puso de relieve el alto nivel de eficiencia alcanzado, con índices de desperdicio muy bajos (en torno al 0,45%), así como la evolución hacia modelos digitales de donación. 

Por su parte, la restauración organizada subrayó el papel de la tecnología, especialmente el uso de inteligencia artificial para prever la demanda y optimizar la gestión de productos. 

En conjunto, se coincidió en que la innovación, la planificación y la coordinación son elementos clave para reducir el desperdicio. 

Participantes de la mesa redonda del encuentro Agrifood Talks: Nuria Cardoso, Directora de Comunicación de ASEDAS, Javier Herrero, Secretario General Institucional de Marcas de Restauración y Mercedes Cámara, Directora Adjunta de ANICE, junto a miembros de la Cátedra Bancos de Alimentos.

Retos actuales: consumidor, hábitos y sostenibilidad 

El debate final puso sobre la mesa varios desafíos estructurales. 

Uno de los más relevantes fue el papel del consumidor, ya que aproximadamente el 70% del desperdicio alimentario se produce en los hogares, mientras que la normativa se centra principalmente en empresas y organizaciones. 

También se abordaron cambios en los hábitos de consumo, influenciados por el contexto económico actual: 

  • Mayor presencia de marca blanca, que ya representa cerca del 50% de las compras
  • Tendencia hacia compras más frecuentes y en menor cantidad
  • Búsqueda de estrategias para evitar el desperdicio en el hogar  

Asimismo, se destacó el papel del envase como herramienta tecnológica para prolongar la vida útil de los alimentos, señalando la importancia de no simplificar su impacto en términos de sostenibilidad. 

Hacia un sistema alimentario más coordinado y sostenible 

El encuentro concluyó destacando la necesidad de seguir impulsando la colaboración entre administraciones, empresas y entidades sociales. 

En este contexto, iniciativas como Plan B evidencian cómo la digitalización, la cooperación y la innovación pueden contribuir a transformar el excedente alimentario en un recurso con valor social, ambiental y económico. 

El reto, a partir de ahora, es avanzar hacia un modelo más integrado, en el que todos los actores, incluido el consumidor, participen activamente en la construcción de un sistema alimentario más eficiente y sostenible. 

 

Hacia un nuevo paradigma: los Bancos de Alimentos como infraestructura estratégica del sistema alimentario sostenible 

Encuentros como este evidencian la trayectoria de FESBAL y sus 54 Bancos de Alimentos en España en su transformación conceptual de enorme relevancia: la evolución de un modelo asistencial reactivo hacia un sistema proactivo de gestión inteligente de recursos alimentarios. Esta transición no es únicamente operativa; supone un cambio de paradigma con implicaciones científicas, sociales y ambientales de primer orden. 

Desde la perspectiva de la seguridad alimentaria, la literatura científica documenta consistentemente que los bancos de alimentos desempeñan un papel crítico como red de contención frente a la inseguridad alimentaria estructural (Bazerghi, McKay & Dunn, 2016;Webb, 2013). Sin embargo, el salto cualitativo que representa Plan B trasciende esta función clásica: integrar trazabilidad digital, medición de huella de carbono y automatización de donaciones convierte a los Bancos de Alimentos en actores clave de la bioeconomía circular y la transición agroalimentaria sostenible. 

En este ámbito, resulta especialmente significativa la colaboración activa de la Cátedra Bancos de Alimentos de la Universidad Politécnica de Madrid en el desarrollo de las métricas ambientales integradas en Plan B, y en particular en la elaboración de la calculadora de huella de carbono. Esta herramienta, concebida con rigor metodológico y base científica, permite cuantificar el impacto ambiental evitado por cada donación de alimentos gestionada a través de la plataforma: emisiones de CO₂ equivalente no generadas, reducción del metano procedente de la fermentación anaeróbica en vertedero, y optimización del uso de recursos hídricos y energéticos embebidos en los alimentos recuperados (Farias, De los Ríos and Fernández, 2025). La alianza entre la Cátedra y FESBAL representa un ejemplo paradigmático de lo que la investigación en desarrollo sostenible denomina co-producción de conocimiento: la articulación entre instituciones académicas, organizaciones sociales y actores de la cadena alimentaria como palanca de transformación sistémica (Cazorla & De los Ríos, 2023). 

En términos ambientales, la recuperación de aproximadamente 764.000 toneladas de alimentos en la última década por parte de la red FESBAL equivale a evitar emisiones masivas de gases de efecto invernadero, contribuyendo de manera cuantificable a los objetivos del Pacto Verde Europeo (European Green Deal) y a la meta de reducción del desperdicio alimentario del 50% para 2030 establecida en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS 12.3, FAO, 2019). 

En definitiva, FESBAL y sus Bancos de Alimentos ya no son solo una respuesta solidaria a la pobreza alimentaria. Son, con rigor científico y evidencia acumulada, una infraestructura estratégica del sistema alimentario del siglo XXI: capaz de medir su impacto con indicadores verificables, optimizar recursos escasos, generar conocimiento aplicado desde la universidad y articular alianzas multiactor que van desde la gran industria hasta la entidad social de proximidad. 

La construcción de un sistema alimentario más justo, eficiente y sostenible no puede recaer en un único actor. Requiere la convergencia de compromiso de agentes: la de los voluntarios de los Bancos de alimentos que cada día dedican su tiempo y mueven toneladas de alimentos, la de las empresas que asumen su responsabilidad en la cadena, la de la sociedad que exige un cambio de modelo y, la de las universidades que aportan el conocimiento científico necesario para que ese cambio sea duradero y medible. La colaboración entre la Cátedra Bancos de Alimentos de la Universidad Politécnica de Madrid y la FESBAL es la demostración de que la ciencia y la solidaridad pueden y deben caminar de la mano. 

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