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Santo Domingo de la Calzada: nuestro Primer Ingeniero

En este año de su milenario, 2019, además de aconsejar a todos peregrinar a su ciudad, propongo una reflexión sobre Santo Domingo de la Calzada y su obra vital, para tomarla como modelo de la labor de los ingenieros en nuestra sociedad. Lo que hace Santo Domingo de la Calzada es exactamente lo que hacemos los ingenieros, y es curioso que, en su momento, fue una acción completamente contraria a la retirada de los ermitaños. Es la anulación de las Eschatia, la retirada o huida del mundo. Buscar a Dios –y cumplir la tarea- no huyendo de los demás, sino ayudándoles.

La palabra griega eschatia es frontera, pero una frontera amenazadora, el fin del mundo habitual. Así la citan Homero, la Odisea y otras fuentes. Como dice Martínez Alcocer, eschatia se refiere a esta zona fronteriza amenazadora y al fin del mundo, aunque también a una frontera geográfica específica. No obstante, para la frontera selvática el término utilizado suele ser eremia. Eremita es “el que habita en el desierto”, como ausencia de personas, no como el desierto de arena.

Felipe Collantres - San OnofreLa eschatia, o fuga mundi, o retirada al desierto es una tradición milenaria que empezó mucho antes del cristianismo, pero cuyo representante cristiano primero y muy señalado es San Antonio Abad. Los monjes y eremitas deseaban alcanzar la perfección espiritual huyendo del mundo y sus tentaciones. Las tentaciones no desaparecían en el desierto, y las más mentadas son el hambre, el deseo sexual y la acedía. La acedía es, además de un pescado, un término con dos significados adicionales, uno físico y otro espiritual. En el sentido físico, la acedía es la sensación de ardor en el estómago o en la garganta provocada por un exceso de ácido en el estómago. Espiritualmente, Santo Tomás, en su Suma Teológica, la define como ““una tristeza del bien espiritual”. Su efecto sería quitar el afán por descubrir lo sobrenatural, “una desazón de las cosas espirituales que prueban a veces a los fieles e incluso a las personas adentradas en los caminos de la perfección. Es una flacidez que les empuja a abandonar toda actividad de la vida espiritual a causa de la dificultad de esta vida”.

Los eremitas huyen del mundo para encontrar a Dios. Es muy significativo que lo que hace Santo Domingo es lo contrario, aunque inicialmente parece similar. Santo Domingo se retira a un paraje desértico, sin gente. ¿Para escapar de los hombres? Al revés, para ayudar a los viajeros. Toma un trozo del Camino de Santiago que era prácticamente una zona desolada, una zona en la que no había nada y en la que justamente por esa desolación los peregrinos estaban inseguros, y la domestica. La convierte en algo completamente distinto, en algo mucho más amable. Hace una variante del camino, sacarla de ese sotobosque ancestral en el que estaba, y llevarla por otro camino. En esa nueva vía edifica un albergue, y sale del albergue todos los días. Su eschatia es temporal y por los demás: Santo Domingo sale a recoger. Al contrario de otros eremitas no se marcha para alejarse del mundo, quiere introducir el mundo (habitado) en esa parte del camino de una manera amable y protectora para los peregrinos.

Con eso logra reducir el desierto en el mundo, y ahora tomamos el desierto como lo hacían en el tiempo de San Antonio, como el dominio del demonio, el dominio del diablo, como el sitio donde los diablos reinaban por ausencia de Dios, lo que hace Santo Domingo que es exactamente luchar contra el demonio a favor de los demás, a favor de los viajeros. No lucha contra el demonio por el puro prurito, por llegar al éxito de vencerle, como hacían los demás eremitas, vencer las tentaciones solos, sino que lo que busca y consigue es vencer al demonio dentro de su territorio, donde estaba, y hacerle retroceder, para mejorar la vida, la seguridad y el confort del viajero. También es oportuno darse cuenta de cómo construir es precisamente el medio que emplea para lograr este fin, para mejorar la vida del viajero, para hacer retroceder a lo desconocido, para hacer retroceder a lo salvaje. Y lo que se construye son edificios para proteger, edificios para resguardarse, para detenerse, y caminos y puentes para progresar en el periplo.

Eso es lo que seguimos haciendo los Ingenieros de Caminos hoy día que progrese la sociedad, hacer progresar en la sociedad y aquí habría que recordar las palabras de William Taft sobre el ingeniero honrado, cómo es, por oposición, un baluarte del avance, baluarte del desarrollo, baluarte de la mejora de la vida de las personas. En suma, y en el papel que nos haya tocado desempeñar, lo que hacemos entonces es eso: aumentar la seguridad, aumentar el confort, aumentar la sostenibilidad de las infraestructuras, protegiendo a los ciudadanos, a los viajeros y a las mercancías, mejorando la vida de los demás.

Hoy los equipos son multidisciplinares, y todos aportan aspectos y conocimientos valiosos. Esto refuerza la labor, no es desdoro ni disminución. Que sigamos escapando para mejorar la vida de todos, y que nos dejen hacerlo con sostenibilidad y buen humor.