La promoción de dietas saludables y sostenibles es clave para la prevención de múltiples enfermedades y la mejora de la calidad de vida entre la población general1. La adopción de malos hábitos alimentarios está directamente relacionada con nueve de los quince principales factores de riesgo para el incremento de la morbilidad, así como con cinco enfermedades responsables del 40% de la mortalidad global (enfermedad coronaria, cáncer colorrectal, accidente cerebrovascular y diabetes tipo II)2. Al mismo tiempo, el sistema alimentario es en la actualidad uno de los mayores estresores de los equilibrios planetarios, siendo fuente de aproximadamente un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero globales3 y, entre otros, alterando de forma drástica los ciclos biogeoquímicos, en especial el ciclo del nitrógeno4, con la consiguiente afectación de la salud humana y de los ecosistemas naturales a través de la liberación de compuestos contaminantes a aguas, suelo y atmósfera5.
Afortunadamente, aunque no existe una plena equiparación entre los alimentos que son ambientalmente sostenibles y aquellos con mayores beneficios sobre la salud humana, sí existen importantes sinergias entre los patrones alimentarios que maximizan ambos fines.
Las dietas ricas en alimentos de origen vegetal, tales como la Dieta Mediterránea u otros patrones demitarianos (o flexitarianos) promovidos por varias iniciativas y organismos internacionales (p. ej., FAO, OMS, Task Force on Reactive Nitrogen, etc.), en las que el 70% de la ingesta proteica proviene de fuentes vegetales, ofrecen un gran potencial para mejorar la salud humana al tiempo que reducen la presión sobre el planeta6. La promoción de una alimentación saludable, incluyendo el incremento en la presencia de alimentos vegetales, ha sido resaltada como uno de los pilares de las nuevas políticas alimentarias7 y es una de las claves de la estrategia del Ministerio de Sanidad en relación a su política de estilos de vida saludables (e.g., Estrategia de Promoción de la Salud y Prevención del Sistema Nacional de Salud; Estrategia NAOS; Recomendaciones Dietéticas Saludables y Sostenibles de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición). Sin embargo, la expansión de este tipo de dietas se encuentra con múltiples barreras, tanto físicas como psicosociales8.
Dada la complejidad de los cambios alimentarios, la expansión de hábitos alimentarios sostenibles y saludables requiere la implementación de medidas eficaces de varios tipos, y estas han de ser cuidadosamente definidas, teniendo en cuenta tanto el ámbito cultural de la región en la que se quieren implementar como las características de los diferentes grupos en los que se divide la población en relación con el consumo alimentario.

- Clark y col., 2019, Multiple Health and environmental impacts of foods, PNAS. https://doi.org/10.1073/pnas.1906908116 ↩︎
- Clark y col., 2019, Multiple Health and environmental impacts of foods, PNAS. https://doi.org/10.1073/pnas.1906908116 ↩︎
- Crippa y col., 2021. Food systems are responsible for a third of global anthropogenic GHG emissions, Nature. https://doi.org/10.1038/s43016-021-00225-9 ↩︎
- Billen y col., 2024, Beyond the Farm to Fork Strategy: Methodology for designing a European agro-ecological future, STOTEN. https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.168160 ↩︎
- Leip y col., 2023, Appetite for Change: Food system options for nitrogen, environment & health, https://doi.org/10.5281/zenodo.10406450 ↩︎
