La importancia de la industria

El nivel de industrialización de un país se identifica con su desarrollo económico debido a que implica un incremento de los niveles de renta. En España, el valor añadido del sector industrial representa aproximadamente el 16% del total de su economía. A pesar de su pequeña proporción, es una fuente de riqueza para la economía española ya que supone casi el 50% de la inversión empresarial en I+D y más del 90% de los bienes exportados. Además, y a nivel de media, el sector industrial abona salarios cercanos a dos veces los que se abonan en otros sectores de la economía como hostelería y alojamiento.

En el resto de países de la Unión Europea (UE-26) el sector industrial representa el 20% de la economía y más del 60% de la inversión empresarial en I+D.

A lo largo de las dos últimas décadas, tanto en España como la UE-26, el sector industrial ha ido perdiendo importancia, mientras que en otros países como Corea del Sur o China, donde la industria representa en el entorno del 30% de su economía, ha venido siendo una fuente de crecimiento económico, de inversión en I+D y de crecimiento del empleo. Dentro de Europa, Alemania constituye un caso especial, pues la industria todavía representa un 25% de su economía y sigue siendo uno de los pilares de su éxito económico.

Dentro del sector industrial, la industria manufacturera representa la gran mayoría del total del valor añadido de la industria. El resto de sectores industriales son el de la minería, energía,  y gestión y tratamiento de aguas y residuos.

Está comprobado empíricamente que los grandes países con más proporción de industria manufacturera con respecto al total de su economía, crecen más, exportan más y crean más empleo que aquellos en los que esta industria es menos relevante. Por tanto, España debería tratar la industria manufacturera como una oportunidad para el crecimiento económico y del empleo.