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Blog de la Biblioteca de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la UPM. ¡Noticias y libros!

Exposición fotográfica: “Madera Justa”

“El paso del hombre” de Lola Sánchez Nieto
Fotografías de la Exposición en Flickr

La Biblioteca presenta en sus instalaciones una nueva actividad que,  seguro no deja indiferente a nadie, tanto por su calidad visual como por su capacidad de concienciación. Desde hoy, todos los usuarios y visitantes podréis disfrutar de las imágenes ganadoras del I Concurso de fotografía digital madera justa.

La campaña “Madera Justa”, que promueve el consumo responsable de productos forestales y de productos de Comercio Justo, organizó en 2010 este “Primer concurso de fotografía digital Madera Justa”.

Madera Justa es una campaña de sensibilización impulsada por la Fundación COPADE y FSC España, que en la actualidad cuenta con más de 30 socios entre organizaciones, empresas y administraciones públicas.

La temática del concurso versaba sobre los Bosques y el Sector de la Madera.

El jurado tuvo en cuenta la relación de la imagen con aspectos como el desarrollo sostenible, la biodiversidad, el impacto amibnetal y el bienestar social de los trabajadores de la madera y de las comunidades locales para elegir las 20 mejores imágenes, entre las 240 fotografías presentadas al concurso.

La foto ganadora del “I Concurso de Fotografía Digital Madera Justa” se titula “Ebanista” y su autora es Evemar Y. Trujillo, quien la enviaba desde Venezuela.

¡Esperamos disfrutéis todos con estas maravillosas imágenes!

www.maderajusta.org

#hoyleemos: “La lucha por la vida I. La busca” de Pío Baroja

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“Era la Corrala un mundo en pequeño, agitado y febril, que bullía como una gusanera. Allí se trabajaba, se holgaba, se bebía, se ayunaba, se moría de hambre; allí se construían muebles, se falsificaban antigüedades, se zurcían bordados antiguos, se fabricaban buñuelos, se componían porcelanas rotas, se concertaban robos, se prostituían mujeres.

Era la Corrala un microcosmo; se decía que, puestos en hilera los vecinos, llegarían desde el arroyo de Embajadores a la plaza del Progreso; allí había hombres que lo eran todo, y no eran nada: medio sabios; medio herreros, medio carpinteros, medio albañiles, medio comerciantes, medio ladrones.

Era, en general, toda la gente que allí habitaba gente descentrada, que vivía en el continuo aplanamiento producido por la eterna e irremediable miseria; muchos cambiaban de oficio, como un reptil de piel; otros no lo tenían; algunos peones de carpintero, de albañil, a consecuencia de su falta de iniciativa, de comprensión y de habilidad, no podían pasar de peones. Había también gitanos, esquiladores de mulas y de perros, y no faltaban cargadores, barberos ambulantes y saltimbanquis. Casi todos ellos, si se terciaba, robaban lo que podían; todos presentaban el mismo aspecto de miseria y de consunción. Todos sentían una rabia constante, que se manifesta en imprecaciones furiosas y en blasfemias.

Vivían como hundidos en las sombras de un sueño profundo, sin formarse idea clara de su vida, sin aspiraciones, ni planes, ni proyectos, ni nada.

Había algunos a los cuales un par de vasos de vino les dejaba borrachos media semana; otros parecían estarlo, sin beber, y reflejaban constantemente en su rostro el abatimiento más absoluto, del cual no salían más que en un momento de ira o de indignación…”

La lucha por la vida I. La busca / Pío Baroja
Pío Baroja en Wikipedia
Título disponible en la sección No Sólo Técnica. Sig.  82N BAR bus
 

#hoyleemos: “La hoguera de las vanidades” de Tom Wolfe

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“Volvió la esquina, y allí estaba: la sala de compraventa de bonos de Pierce¬Pierce. Era un amplísimo espacio, de unos dieciocho por veinticuatro metros, pero con el mismo aplastante techo de dos metros y medio de altura, que parecía pesar sobre la cabeza de quienes trabajaban allí. Un espacio opresivo con una iluminación deslumbrante, un montón de serpenteantes siluetas, y un considerable estruendo. La luz deslumbrante procedía de una pared de cristal orientada hacia el sur y que dominaba una panorámica del puerto, la estatua de la Libertad, Staten Island y las playas de Brooklyn y New Jersey. Las siluetas serpenteantes correspondían a los brazos y torsos de unos hombres bastante jóvenes, casi todos por debajo de los cuarenta años. Iban en mangas de camisa. Se movían muchísimo, agitada y sudorosamente en aquella hora temprana, y no dejaban de gritar. Sus gritos eran la causa del estruendo. Un estruendo producto de las voces de cultos jóvenes blancos dedicados a comprar y vender dinero a ladridos en el mercado de bonos.

— ¡Coge ese jodido teléfono, por favor! — le gritó un gordezuelo y sonrosado graduado de la promoción 1976 de Harvard a alguien que estaba un par de mesas más abajo. La sala era como la redacción de un periódico, sin tabiques de separación ni indicación alguna de niveles o categorías laborables. Todos aquellos jóvenes ocupaban mesas metálicas de color gris claro, y tenían ante sus ojos terminales de ordenador de un tono carne de ternera y con pantalla negra. En las pantallas iban saliendo filas y más filas de cifras y letras verde diodo…

…Había que ver de qué modo todos estos hijos de las grandes universidades, estos herederos de Jefferson, Emerson, Thoreau, William James, Frederick Jackson Turner…, y demás gigantes de la erudición norteamericana, de qué modo todos estos herederos de la lux y de la veritas acudían ahora en rebaño a Wall Street y a la sala de compraventa de bonos de Pierce & Pierce… ¡Cómo circulaban las historias de sus triunfos por todas las universidades! Si un graduado no ganaba 250.000 dólares anuales al cabo de cinco años de trabajo allí, sólo podía ser porque se trataba de un tipo absolutamente estúpido o absolutamente perezosos. Esa era la voz que corría por las universidades. A los treinta años se alcanzaba el medio millón anual, y ésa era una cifra tope sólo para los mediocres. Si a los cuarenta años no habías llegado al millón, eras un tímido o un incompetente. ¡Ahora o nunca!…

 

La hoguera de las vanidades / Tom Wolfe — Ed. Anagrama
La hoguera de las vanidades en las Bibliotecas UPM
La hoguera de las vanidades en Wikipedia