Quemar evita incendios

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Las quemas prescritas son una técnica eficaz y eficiente en la prevención de incendios forestales.

Noé Clemente García.

Trabajo de la asignatura de Incendios Forestales del Grado de Ingeniería Forestal

La gestión de los incendios forestales comprende tres disciplinas distintas: la prevención que son aquellas acciones que se llevan a cabo antes del incendio; la extinción que comprende aquellas medidas que se llevan a cabo para sofocar el incendio; y la restauración o medidas que se llevan a cabo después del incendio, destinadas a evitar pérdidas de suelo y volver a dar funcionalidad a la zona quemada. Las tres disciplinas pueden gestionarse coordinadamente asumiendo lo que se conoce como gestión integrada del fuego.

Para desarrollar la prevención de incendios de una manera sostenible, la introducción del fuego en la gestión forestal mediante el uso de quemas prescritas se está mostrando como un método eficaz y más que necesario en muchos ecosistemas. Esta técnica permite reducir la biomasa disponible mediante el uso ordenado y tecnificado del fuego y por tanto dificultar o impedir su propagación durante un incendio forestal. Además de la prevención de incendios puede perseguir diversos objetivos en función de la zona y las circunstancias en las que nos encontremos, como el mantenimiento y creación de pastos para facilitar el pastoreo de ganadería extensiva y fauna salvaje, incrementar el valor recreativo, facilitar la regeneración de ciertas especies o permitir una utilización ordenada de los recursos naturales.

En España, históricamente se llevan a cabo quemas controladas, generalmente en zonas rurales. Sin embargo las quemas prescritas en selvicultura preventiva tuvieron sus inicios recientes en la década de los 1990s en Galicia gracias a la labor del Centro de Investigaciones Forestales de Lourizán en Pontevedra. Se fue abriendo paso en otras zonas como Castilla y León, Cataluña y Andalucía, siendo pilotadas por las administraciones y gestores forestales competentes. Actualmente se aplica cada vez con mayor extensión, siendo este tipo de quemas desarrolladas por varios proyectos europeos de I+D, entre los que encontramos gestores forestales e investigadores de países como, España, Francia, Italia y Portugal en el Mediterráneo, pero también en países del centro y norte de Europa como Reino Unido, Alemania y Suecia

Los estudios I+D realizados han estado orientados al uso, comportamiento y efectos del fuego, estudiándose su ecología, efectos, gestión y sus aplicaciones. Estas investigaciones permiten realizar estas quemas de una forma más eficiente y obteniendo una mayor cantidad de beneficios debido al mayor conocimiento del fuego.

Por ello es importante que el gestor forestal conozca y dé a conocer este tipo de disciplina de prevención de incendios.

¿Qué son las quemas prescritas?

Las quemas prescritas son una herramienta barata y útil en el objetivo de prevenir  incendios forestales. Consiste en aplicar fuego en un área determinada, y con unas condiciones concretas, como son, intensidad del fuego, cantidad de combustible forestal a eliminar, o la fecha en la que se produce dicha quema.

Tienen una gran potencialidad en la creación y mantenimiento de infraestructuras lineales de prevención de incendios, como áreas cortafuegos y fajas auxiliares de pista, ya que elimina completa o parcialmente los combustibles forestales vivos y los combustibles finos y muertos que son los que más contribuyen a la propagación en caso de incendio..

Estas quemas deben ser previamente programadas en un plan de quemas, integradas dentro de la selvicultura para prevención de incendios forestales. Los planes de quema se encuentran integrados dentro de un plan general de quemas, en el que se encuentra información y actuaciones sobre toda la superficie del monte que va a ser gestionado. El plan de quemas, es un documento que contiene la información relativa sobre las actuaciones que se van a realizar (en una superficie determinada), esto es, contiene datos como el objetivo de la quema, sus ventajas, la zona en la que se va a realizar, el momento del día y la ventana de prescripción, esto es, la “receta” que el/la ingeniero/a forestal aplica a la zona en función del análisis efectuado: qué intensidad de quema es necesaria, cúando y en qué condiciones se puede quemar para alcanzar esta intensidad y los rangos meteorológicos y de comportamiento del fuego necesarios, fuera de los cuales se debe abortar la quema por seguridad y/o eficacia. Todo este plan es ejecutado por un equipo con una estructura organizada de las posiciones de quema (Jefe/a de quema, jefe/a de ignición, Jefe/a de seguridad). De esta forma, las quemas prescritas cumplen los cinco objetivos que se persigue en cualquier actuación selvícola: eficacia, ecológicamente beneficiosa, eficiencia, socialmente aceptable y bajo coste. Tras realizar estas quemas sobre una superficie determinada, es necesario realizar una evaluación con un informe sobre la actuación, en la que queden reflejados la consecución de objetivos, la conducción y el comportamiento del fuego, la superficie finalmente quemada, y el coste de dicha actividad. También es necesario incluir valoraciones sobre cómo se ha realizado la quema para reflejar los nuevos conocimientos adquiridos sobre la zona y evaluar la prescripción para capitalizar la experiencia y sugerir cómo debería estar dirigida la gestión de los programas de quema en el futuro con el fin de prevenir incendios de la forma más eficiente y compatible ecológicamente. El evaluación ecológica es conveniente realizarla en los tres años siguientes a la actuación donde también se puede evaluar la longevidad del tratamiento para mantener su eficacia preventiva.

¿Quema controlada es lo mismo que quema prescrita?

No, la quema prescrita se diferencia de la quema controlada, en que en las quemas prescritas es totalmente necesario tener con anterioridad un plan de quemas, en el que, como hemos dicho, se seleccione el área delimitada a quemarsiguiendo unos criterios técnicos mucho más seguros,eficaces y con cierto control de los potenciales efectos ecológicos o, al menos, la planificación de su evaluación a corto, medio y largo plazo

Las quemas controladas sin embargo suelen ser herramientas utilizadas para la creación y mantenimiento de pastos para ganado, o como complemento a actividades agrícolas para habilitar las tierras de cultivo. Estas quemas no precisan de un equipo tan completo como en las quemas prescritas, sino que las puede realizar cualquier persona siempre y cuando sea autorizada por la administración competente. Para que estas quemas sean seguras, es necesario que la zona a quemar quede aislada entes de iniciar la quema, para así evitar la propagación del fuego y dar origen a un incendio forestal. Desde este punto de vista la ausencia de control de muchos de los parámetros de la quema hace que sea difícil su monitoreo, evaluación y valoración de posibles efectos ecológicos y de eficacia preventiva.

Las quemas prescritas están siendo estudiadas y utilizadas cada vez con mayor frecuencia, mostrando que la probabilidad de que un incendio superficial se inicie o se propague disminuya, de tal forma que sea más fácil la extinción o la prevención del incendio forestal. Por tanto podemos afirmar que “quemar evita incendios” mientras que podamos quemar de forma prescrita