Un grupo de docentes de la UPM ha tenido la afortunada idea de crear un Club Literario en la Universidad destinado a todo su personal, tanto PDI como PTGAS.
Esta iniciativa pretende enriquecernos con la Literatura y las Humanidades en general en una institución tan enfocada a la Ciencia y Tecnología como la nuestra. La actividad principal será un grupo de escritura creativa, aunque se incluirán sesiones de formación y un grupo de lectura.
Habrá dos Grupos de Escritura, uno está programado para celebrarse en Ciudad Universitaria (los viernes) y otro en nuestra Escuela, la ETSI Industriales, los martes. Ambos con carácter presencial y periodicidad quincenal.
El Grupo de Lectura será en formato NO presencial, con una sesión al mes, alternando sesiones martes y viernes. Como primera lectura y aprovechando que se conmemoran 100 años de su publicación proponen «El proceso» de Kafka.
Aquellos que quieran participar y no se hayan inscrito previamente, todavía puede hacerlo escribiendo un email a la siguiente dirección de correo: felipe.jimenez@upm.es
Capítulo I “Las últimas lluvias cayeron con suavidad sobre los campos rojos y parte de los campos grises de Oklahoma, y no hendieron la tierra llena de cicatrices. Los arados cruzaron una y otra vez por encima de las huellas dejadas por los arroyos. Las últimas lluvias hicieron crecer rápidamente el maíz y salpicaron las orillas de las carreteras de hierbas y maleza, hasta que el gris y el rojo oscuro de los campos empezaron a desaparecer bajo una manta de color verde…”
Años treinta. Los Estados Unidos atraviesan una dolorosa crisis económica. La novela de Steinbeck narra la odisea de la familia Joad,en su éxodo de Oklahoma a California en busca de mejores condiciones de vida.
Aprovechando que disfrutamos hoy del clásico de Steinbeck, queremos reseñar dos ensayos escritos por alumnas de nuestra Escuela como parte de una tarea de evaluación continua en la asignatura“La Empresa y Su Entorno” impartida por el profesor Gustavo Morales Alonso en la ETSI Industriales UPM.
Ambos ensayos se centran en el estudio de los orígenes, influencias y gestión de los organismos públicos respecto al conocido como “Dust Bowl” (traducido literalmente: “tazón de polvo”) y la gran migración al oeste que este evento causó, y que se retrata en “Las Uvas de la Ira” (1939) de John Steinbeck.
“… todas estas personas y muchas más recibieron invitaciones para la boda de miss Constanzia Corleone, que debía celebrarse el último sábado del mes de agosto de 1945. El padre de la novia, don Vito Corleone, nunca se había olvidado de sus antiguos amigos y vecinos, a pesar de que ahora vivía en una enorme y suntuosa casa de Long Island. La recepción tendría lugar en dicha casa y la fiesta duraría todo el día. Era indudable que sería un acontecimiento sonado. La guerra con el Japón acababa de terminar, de modo que nadie anidaría en su mente temor alguno por la suerte de un hijo o familiar en el campo de batalla. El momento era propicio.
Así, durante toda la mañana del día señalado, la casa se llenó de amigos que deseaban honrar a Don Corleone. Todos traían unos paquetitos envueltos en papel color crema, conteniendo dinero en efectivo. Nada de cheques ni objetos de regalo: billetes de Banco y una tarjeta con el nombre del dador. La cantidad de dinero ofrecida establecía el grado de respeto por el Padrino. Un respeto bien ganado.
Don Vito Corleone era un hombre a quien todos acudían en demanda de ayuda, y nadie salía defraudado. Nunca había promesas vagas ni se excusaba diciendo que sus manos estaban atadas por fuerzas más poderosas que él mismo. No era necesario que uno fuera amigo suyo, como tampoco tenía importancia que uno no tuviera medios de devolverle el favor. Una sola cosa era precisa. Que uno, uno mismo, proclamara su amistad hacia él. Y luego, por pobre que fuera el suplicante, Don Corleone hacía suyos sus problemas, sin concederse descanso hasta haberlos solucionado. ¿Su premio? La amistad, el respetuoso título de <<Don>>, a veces el más íntimo de <<Padrino>>, y tal vez, sólo en prueba de agradecimiento, nunca con ánimo de lucro, algún que otro regalo, como, por ejemplo, una garrafa de vino casero o una canasta de taralles hechas especialmente para ser saboreadas en la mesa de Don Corleone el día de Navidad. Ello no era, como ha quedado dicho, sino una prueba de amistad, una forma de reconocer que se estaba en deuda con él y que Don vito, en cualquier momento, tenía el derecho de pedir, en pago, cualquier pequeño servicio que precisara”