Archivo por días: 3 Septiembre, 2009

Aulas de estudio para los fines de semana de septiembre

Os informamos que la Biblioteca, con motivo de la obras de mejora que se llevan a cabo, NO abrirá con carácter extraordinario  los fines de semana del mes de septiembre,  siendo su horario el  habitual de 09:00 a 20:45 horas de lunes a viernes.

Ahora bién, la Escuela  habilitará diversas aulas como salas de estudio para los fines de semana de septiembre según detallamos a continuación:

fines de semana del 5 al 20 de septiembre (ambos inclusive)

de 09:00 a 21:15 horas

aulas E1, E2, E3, E4 y E5

 

Libros: “La conjura de los necios” de John Kennedy Toole

El blog de la Biblioteca de Industriales, “la silla de parar las prisas” inicia este curso 2009-2010 como acabó el anterior, es decir, recomendando lecturas para que entre clase y clase, entre examen y examen, desconectéis un poco. En este caso, es un auténtico placer presentaros a quienes no lo conocéis, a uno de los personajes más curiosos de la literatura moderna: Ignatius Reilly. Revolucionario, vago, tragón sin límites, déspota… son algunos de los calificativos que se pueden utilizar para describir al  protagonista de esta divertidísima novela a la que se puede aplicar sin duda el apelativo de “clásica”. Disfrutadla.

 

laconjuradelosnecios

“Una gorra de cazador verde apretaba la cima de una cabeza que era como un globo carnoso. Las orejeras verdes, llenas de unas grandes orejas y pelo sin cortar y de las finas cerdas que brotaban de las mismas orejas, sobresalían a ambos lados como señales de giro que indicasen dos direcciones a la vez. Los labios, gordos y bembones, brotaban protuberantes bajo el tupido bigote negro y se hundían en sus comisuras, en plieguecitos llenos de reproche y de restos de patatas fritas. En la sombra, bajo la visera verde de la gorra, los altaneros ojos azules y amarillos de Ignatius J. Reilley miraban a las demás personas que esperban bajo el reloj junto a los grandes almacenes D. H. Holmes, estudiando a la multidud en busca de signos de mal gusto en el vestir. Ignatius percibió que algunos atuendos eran lo bastante nuevos y lo bastante caros como para ser considerados sin duda ofensas al buen gusto y la decencia. La posesión de algo nuevo o caro sólo reflejaba la falta de teología y de geometría de una persona. Podía proyectar incluso dudas sobre el alma misma del sujeto.

Ignatius vestía, por su parte, de un modo cómodo y razonable. La gorra de cazador le protegía contra los enfriamientos de cabeza. Los voluminosos pantalones de tweed eran muy duraderos y permitían una locomoción inusitadamente libre. Sus pliegues y rincones contenían pequeñas bolsas de aire rancio y cálido que a él le complacían muchísimo. La sencilla camisa de franela hacía innecesaria la chaqueta, mientras que la bufanda protegía la piel que quedaba expuesta al aire entre las orejeras y el cuello. Era un atuendo aceptable, según todas las normas teológicas y geométricas, aunque resultase algo abstruso, y sugería una rica vida interior…”

 La conjura de los necios/ John Kennedy Toole — Ed. Anagrama