Lo llaman la liternatura o nature writting, que no es más que literatura centrada en la naturaleza. Uno de sus miembros más conocidos es Henry David Thoreau, quién publicaría el 9 de agosto de 1854 el ya clásico norteamericano “Walden o La vida en los bosques“ relato de sus dos años (1845-1847) viviendo en una cabaña construida por él mismo en Walden Pond, Massachusetts. Esta obra de promueve la simplicidad, la autosuficiencia, la conexión con la naturaleza y es una crítica a la vida moderna y al materialismo. El autor está considerado como un precursor del pensamiento ecologista.

Pero ¿qué aporta realmente “Walden”? Tiene tantas lecturas como interpretaciones pasando por ser un viaje iniciático personal hasta una radical forma de vida:
“Gané el bosque porque quería vivir después de una cuidadosa reflexión, enfrentar solo los actos esenciales de la vida y ver si no podía aprender lo que ella tenía que enseñar, no, cuando vine a morir, a descubrir que no había vivido. No quería vivir lo que no era vida, la vida es tan querida para nosotros; más de lo que quería era practicar la renuncia, si fuera absolutamente necesario. Lo que necesitaba era vivir abundantemente, chupar toda la médula de la vida”
Influenciada por las lecturas de Thoreau, otra autora relevante de este género es Sue Hubbell autora de “Un año en los bosques”, quién de la noche a la mañana cambia su rutinaria vida en una universidad americana para asentarse en una remota cabaña en los bosques de las montañas Ozarks, en el Medio Oeste de Estados Unidos. Una experiencia radical de la que brotará su nueva y renacida identidad.